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17 enero 2017

Los nombres de las calles y de las cosas

  Recuerdo el nombre de la calle en la que viví por primera vez de forma independiente. Era mi dirección, no la de mi familia. Brockenhurst Avenue, Kigston Upon Thames. Surrey. Encima de ese nombre tan británico estaba mi nombre, y recibí el primer sobre postal (¿publicidad, una multa?) con arrobo. Después de eso he coleccionado unos pocos nombres, menos de los que me hubiera gustado. Plus Ultra. Curricán. Virgen del Lluc. Los nombres de las calles son importantes, pero la importancia es diferente para el residente que para el político.

  Decía Gabriel Aresti en su poema Mi nombre: "Cuando yo muera se podrá leer la siguiente inscripción en mi tumba. Aquí yace Gabriel Aresti Segurola. Descanse en paz. Pérez y López marmolista. Derio. Habrá también en la Biblioteca General de Vizcaya (si no me excomulgan antes) un libro, acaso (no es seguro), que nadie leerá, con mi nombre. No quiera Dios que pongan una calle con mi nombre a una calle de Bilbao".

  Javier Krahe se lamentaba irónicamente de que su nombre no adornaría el callejero de ninguna ciudad. Gabriel Aresti no tiene una calle en Bilbao, sino una avenida en el barrio de Churdinaga. Krahe, que yo sepa, no tiene calle, callejón, avenida o bulevar, pero sí tiene ya estatua y no sería de extrañar que pronto una calle, con su bar, su tintorería y su estanco.

  Seguramente Aresti no quería un nombre de una calle porque no hay nada más solitario e ignorado. Nadie se preocupó nunca de decirme quién era Federico Soto, que da nombre a una de las avenidas principales de Alicante, que siguiendo la costumbre local los lunes, miércoles y viernes es una avenida y los martes jueves y sábados un paseo. Cuando lo descubrí quedé un poco decepcionado. Ni siquiera era masón. Nadie repara en ellas salvo cuando se quieren cambiar. Quizá en una conclusión apresurada se podría afirmar que si te ponen una calle en vida o eres un canalla (razón por la cual Rosendo rechazó su estatua) o eres un deportista que ha ganado (o casi) un título o una medalla.

  En Alicante querían cambiar los nombres de las calles. Lo hacían en cumplimiento de la Ley de Memoria Histórica. No es agradable tener que nombrar a personas que han participado en un régimen como el franquismo cuando das una dirección o caminas de paso a la panadería. Aunque no todos lo ven igual, Por ejemplo los concejales del Partido Popular en Alicante.

 Si usted no es español le daré el siguiente ejemplo. Imagine que pasea por una  calle en Alemania y se da cuenta, tras un ciprés, que lo hace por Goebbels Strasse. Pues bien, es lo que sucede en España. A partir de ahí están los que dicen que todo está olvidado y los que son partidarios de recuperar la "memoria histórica". Paradójicamente los que dicen que todo está curado, sanado y enterrado son los que se oponen al cambio de las calles y nombres de franquistas, como por ejemplo los miembros del Partido Popular en Alicante, y por eso y otras razones, como por ejemplo el perjuicio que se causaba a los vecinos, que no habían sido advertidos, presentaron una demanda con su medida cautelar.

El asunto leguleyo tiene su interés, y si tiene paciencia se lo puedo resumir con objetividad no exenta de gracejo. Resulta que el Ayuntamiento de Alicante procedió a cambiar los nombres de las calles en cumplimento de la Ley  de Memoria Histórica. Y sí, parece que era verdad, algunos vecinos no habían sido advertidos que pasaban de vivir en la Plaza División Azul para hacerlo en la de la Libertad. Y sí, el Ayuntamiento lo hizo antes de que la juez pudiera decidir sobre la medida cautelar. Una medida cautelar es una precaución que se toma de no hacer algo, antes de resolver el asunto, no sea que al hacerlo no se pueda deshacer o el daño sea tan grande que no tiene sentido deshacerla. Tiene un latinajo bonito para nombrarlo. Se llama periculum in mora que podía ser el nombre de una película de la saga de Bourne.

  El otro aspecto que se toma en cuenta para acordar una medida cautelar también tiene su latinajo (no peor que el anterior). Se llama fumus boni iuris (apariencia de buen derecho). ¿Quién dice que el derecho no puede ser poético? Viene a significar que lo que se dice tiene, al menos en principio, una base jurídica sólida.

  Por supuesto los partidarios del cambio de las leyes han despotricado contra la decisión judicial y han sugerido que la juez podría ser una seguidora en la sombra de los postulados del ilustre notario Blas Piñar. Los recurrentes están en cambio felices de que al menos por un momento la Plaza División Azul siga siendo azul y no de la Libertad... Dicen que no hay prisa ni urgencia para cambiar el nombre de las calles. Si Goebbels sigue aquí en el año 2017 ¿qué prisas tenemos? Dicen que la Ley de Memoria Histórica es de 2007. ¿Por qué es tan urgente?

  El Ayuntamiento quizá se precipitó y  es posible que debiera haber esperaado a que se resolviera la medida cautelar antes de subir a un operario a la escalera, con lo peligroso que es. Mientras tanto la oposición se alegra de no tener que vaciar el callejero de falangistas y militares sublevados. ¿Será de eso de lo que se alegran? La juez se ve obligada a tomar una decisión que jurídicamente es correcta pero que (como ocurre a menudo) ni da solución, ni  en el fondo es justa. ¿Deben ser los jueces los que decidan los nombres de las calles? ¿Qué nombres pondrían ellos? ¿Calle Castán Tobeñas? ¿Calle del TSJ? ¿Avenida del Otrosí? ¿Paseo Con la Venia? Sé perfectamente que nombres tendrían mis calles en Gordópolis. Calle Isaac Bashevis Singer. Plaza Julian Barnes. Bulevar David Bowie, Parque Eduardo Mendoza, Rotonda del Revés a Una Mano. Obviamente, mis sobrinas darían nombre a los lugares más emblemáticos, menos aquellos construidos por Santiago Calatrava. Barrio de Marta, Auditorio de Elena, Pabellón Joana.

 Mientras fanteseo, me doy cuenta de que los pocos supervivientes que quedan de la época no podrán tener la satisfacción moral de ver como los nombres de fascistas son borrados del honor del callejero y la gente... La gente nunca dará su nombre a una calle, todo lo más a una hipoteca, o a un torneo benéfico de dominó.

Por lo demás, para bien o para mal los alicantinos ignoran, en general, el nombre de sus calles. Rambla, Maisonnave y quizá alguna más, son nombradas y recordadas. Para el resto todo está un poco más arriba o más abajo del "Puente Rojo", que ni es puente ni rojo. No hay memoria, ni desmemoria, ni coordenadas. Solo cosas urgentes que hacer cada día para salir adelante (o para disfrutar por unas horas).




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08 abril 2015

¿Las buenas causas no merecen buenos argumentos?

  Tengo la costumbre de leer todos los días los artículos que denuncian la violencia de género, como los de la profesora de la Universidad de Alicante, Mar Esquembre, en el diario Información. Habitualmente se utiliza un  tono alarmista, seguramente más que justificado visto lo que sucede.

  Vaya por delante, antes de ser tratado de postmachista, machirulo, reaccionario y varón opresor, que considero una prioridad no solo acabar con la violencia machista sino con la propia sociedad patriarcal. Creo además que mi experiencia, también como abogado, me ha hecho conocerla de primera mano. Por eso, compartiendo la intención, me desasosiegan tanto los artículos de Esquembre como el de otras y otros columnistas. Sin embargo, a veces observo que se tratara el asunto como si fuera una verdad revelada. Que no se tolera bien la discrepancia y que el debate racional queda a veces apartado. Nuestra legislación es pionera, y por tanto, y con más razón, es lógico que tenga grietas, problemas y desajustes. Además, la sociedad patriarcal no se limita a los estrechos límites de nuestras fronteras ni de nuestra época. A veces parece que se trata con normas casi sagradas y que en realidad todo el problema pasa por una deficiente ejecución de las medidas y que "el cumplimiento real y efectivo" fuera el bálsamo de Fierabrás, que simplemente no se aplica el recelo de los ignorantes o por la oposición de una mano negra. 

  La pregunta que me hago es: ¿la defensa de una buena causa exime completamente de la obligación de presentar argumentos, propuestas, ideas más allá de la pura denuncia?  Soy consciente de que crear buenos argumentos y defenderlos, hacer propuestas, ser creativo, ser incluso autocrítico, es más complicado, pero ¿no es un trabajo que merece la pena realizar? ¿No se les debería exigir ese esfuerzo a quienes tienen los medios y la capacidad para hacerlo, incluso si en dicha tarea no alcanzan siempre un unánime e incondicional grado de adhesión por quienes ya están ganadas/os para la causa?

  En una ocasión me dirigí a la profesora Mar Esquembre sobre lo que ahora escribo, y que tuvo la amabilidad de contestarme. Me dijo que se trata de una breve columna de prensa y no podían desarrollarse argumentos elaborados, y es verdad. Me hizo notar que se trataba de una columna de sensibilización y de denuncia. Sin embargo creo que los convencidos no necesitamos más "sensibilización" y en cambio son aquellos que tienen legítimamente dudas o falta de información a los que quizá fuera útil dirigir los esfuerzos, no con soflamas sino con la razón.

  Llámenme agorero, pero estoy seguro que tarde o temprano habrá una involución en la legislación española contra la violencia de género. No se está gestando en ambientes reaccionarios, como podría suponerse, sino muchas veces anida en el descreimiento que se está generando entre los agentes que luchan en primera línea contra la misma, y que no pueden manifestar públicamente sus discrepancias por miedo a ser objeto de linchamiento mediático. Me refiero a policías, funcionarios de justicia, abogados, trabajadores sociales, fiscales y jueces. No crean que la desilusión viene de no compartir el objetivo de su trabajo, eso se tiene claro, sino de no tratar de perfeccionar y criticar los instrumentos con los que nos hemos dotado, y llegado el caso, corregirlos. No basta con decir que toda crítica obedece a una estrategia "posmachista". No basta con apoyarse en datos que cualquier análisis serio consideraría deficientes. No es suficiente decir que el fin justifica los medios y taparse los ojos frente a las colisiones con principios jurídicos básicos.

  Cuando termino de escribir estas líneas ha estallado el asunto de López Aguilar. Como en este asunto no podemos hablar del afectado, un rancio personaje o de un recalcitrante representante del lado oscuro, sospecho que el asunto no podrá despacharse, como a veces se hace: con prejuicios y etiquetas. El hecho de que el impulsor de la Ley de Violencia de género sea ahora "víctima" y subrayo las comillas, de la misma, será sin duda aprovechado.

  Cuando el día de la involución venga, necesitaremos buenos argumentos 
y echaremos de menos las ocasiones en los que pudimos haberlos puesto 
a disposición de la opinión pública en vez de soflamas para incondicionales. 


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14 marzo 2015

El Cristo del Canalillo

  Según la Wikipedia, la Semana Santa en España se celebra con la salida en la calle de manifestaciones de fe, llamadas procesiones, habitualmente organizadas por una cofradía, en la que "desfilan" (léase procesionan) varias hermandades que portan imágenes de la pasión de Cristo o Marianas. Conecto la definición de Wikipedia con mi propia experiencia y la doy por buena. La Wikipedia sigue diciendo que en las procesiones se llevan gorros "cómicos" que son muy típicos de España. Prefiero no seguir leyendo por si dice que Poncio Pilatos fue un jugador de fútbol que militó durante las temporadas 1997-98  y 1998-99 en el Racing de Santander.

  Según la Real Academia de la Lengua Española, "canalillo" es el comienzo de la concavidad que separa los pechos de la mujer tal y como se muestra desde el escote. 

  La Wikipedia afirma que Alicante es una ciudad y municipio español, capital de la provincia homónima perteneciente a la Comunidad Valenciana. Es la undécima más poblada de España. Ciudad portuaria, dedicada principalmente a los servicios y el turismo. No dice nada de si es "cómica" o no. Yo creo que muchas veces sí, pese al carácter desconfiado y más bien desabrido de la población local.

  De acuerdo con el artículo 1 del Reglamento de la Pontificia, Real, Ilustre, Venerable (¿venerable?), y Salesiana Hermandad Sacramental de la Santa Cena de Alicante, se denomina "Dama de mantilla", —también denominada por el acervo popular, "manola"— a "aquella mujer" miembro de la P.R.I.V.S.H.S de la Santa Cena que libre y voluntariamente solicita pertenecer a la misma vistiendo traje de gala y mantilla española durante los desfiles procesionales.

  Ahora que ya tenemos los conceptos claros podemos entender cabalmente la noticia publicada en la prensa local y española esta semana. Según el diario Información de Alicante, la Semana Santa (se supone que los organizadores de las procesiones de sombreros cómicos) retirará a las damas de mantilla. El diario Información no aclara si la retirada se hará por medio de una policía religiosa "a lo saudí" o si se hará por operarios contratados especializados en otras retiradas, como las de enseres.

  Lo normal es enfocar esta noticia de dos formas. La primera, camino por el que ya me he deslizado en este post, es sacando el lado gracioso, chusco e incluso sexualmente sucio de la cuestión. El otro, sería el que podemos llamar "serio" y aludiría al machismo de la medida. Les  doy ya por reídos y por ilustrados sobre la ecuación machismo+procesiones+religiosas+tetas/machismo= x y busco un enfoque personal.

  Empezaré por decir que entiendo que la naturaleza de la prohibición no se refiere solo al canalillo. También serán "retiradas" las damas de mantilla que lleven la falda por encima de la rodilla, vestidos ceñidos,  las telas insinuantes y los labios rojos.  Por supuesto el pretexto masculino que se da para tales prohibiciones es el respeto al "evento" religioso. Similar coartada a la que dan los musulmanes para permitir el calzoncillo callejero para ellos y prescribe el velo para ellas. La realidad que se oculta en tamaña hipocresía es clara: la atracción/miedo que los hombres heterosexuales tenemos del cuerpo y belleza de las mujeres.

  Desde mi punto de vista las damas de mantilla siempre han sido extremadamente atractivas y poseedoras de una sexualidad fría y salvaje. Soy consciente que este comentario me puede situar dentro de la enojososa categoría de viejo verde,  junto con Javier Marías, Pérez-Reverte y el alcalde de Valladolid. Cuando lo decía a mis amigos me miraban con cierta extrañeza, pero agradezco que por fin la Semana Santa de Alicante me haya dado la razón. Asiduo a las procesiones alicantinas, he comprobado que durante los últimos años las faldas subían, los labios se encendían y las telas eran cada vez más insinuantes. Si a eso le añadimos el cirio que suelen portar, los tacones altos y la cara de resignada amargura por la muerte de Cristo, el desfile del orgullo gay es en mi opinión un acontecimiento para escolares en comparación con el  alto voltaje sexual de la procesión de la Virgen de las Angustias. Sin embargo, el reglamento de la Cofradía consultado nada dice de faldas y escotes, aunque si contempla que una de las obligaciones de las manolas será la de "colaborar" en la limpieza del Trono, así como objetos y enseres relacionados. ¿Limpiar pero no mostrar?

  Antes de definirme necesito más datos. Aprovecho que tengo que hacer una encuesta sobre Varoufakis con mis amigas para preguntarles sobre el canalillo (el suyo o el canalillo como concepto en general). Algunas aseguran que nunca lo tuvieron. Otras que deberían llevar la blusa anudada al cuello para ocultarlo y a todas que es un asunto que ya no les interesa (si alguna vez les interesó).

  ¿A quien entonces le interesa el canalillo, los labios rojos, las telas insinuantes, las faldas cortas y yo añado, aunque la prohibición no lo diga, las medias negras de rejilla, los collares y pendientes de perlas, la mantilla sobre los hombros desnudos? A los hombres, por supuesto. Los hombres heterosexuales que hemos sido dotados por la naturaleza para percibir el cuerpo de las mujeres como un despiece de carnicería: aquí las piernas, aquí el canalillo, aquí los labios. Una belleza que anhelamos y a la que tememos. Una belleza más fuerte que cualquier religión, más poderosa que un ejército de cofradías.  Esa es en parte, en mi opinión, la naturaleza de nuestras mezquinas venganzas y estúpidas prohibiciones.



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26 diciembre 2014

La alcaldesa abandona "La Casa"

  Más que una dimisión, lo que ha hecho la alcaldesa Castedo es dejar la casa de Gran Hermano. A través de Facebook ha anunciado a sus seguidores que se va. Un comunicado adornado con dos fotos conmovedoras. Un primer plano de sus ojitos llorosos (¡al cielo pongo por testigo que nunca volveré a pasar hambre!) y otra de sus manos en las que alguna pitonisa local le leyó que iba a ser alcaldesa de la ciudad. 

  Si usted no es de Alicante pero sí interesado en la política o en el humor, conocerá a su alcaldesa, Sonia Castedo. Alicante es una ciudad de provincias a la que se le presta poca atención en el resto de España si no es para preguntar si hace sol en la playa. Pero se hace mal en prestarle poca atención, puesto que Alicante es una pequeña España, maleducada, corrupta y soleada. Creo que merece la pena leer íntegramente el comunicado de la alcaldesa, para que sepan de qué hablo, Reza así: 

  "Hace tiempo que decidí que fuera precisamente el 23 de Diciembre de 2014, día de mi cumpleaños, cuando os anunciara algo que iba a significar un antes y un después en mi vida.

Hoy, dejo mi cargo como Alcaldesa y doy por finalizada una importante etapa, en la que toda la ciudad de Alicante me ha hecho sentirme muy feliz. Por ello, quiero daros las gracias a todos, absolutamente a todos, por permitirme alcanzar el sueño de ser vuestra Alcaldesa.

Tomo esta decisión, difícil y meditada durante mucho tiempo, porque por encima de mi figura como Alcaldesa, está una persona que es mujer y madre de dos niñas a las que tengo que proteger. No creo que sea necesario decir nada más. Reitero mi eterno agradecimiento a todos los alicantinos.

Sabéis que por esta ciudad he entregado parte de mi vida... y a cambio he recibido lo más grande que se puede tener: el cariño de su gente. Hubiera podido seguir aguantando y demostrando que jamás, jamás, he hecho nada deshonesto, pero mis hijas no PUEDEN, no DEBEN y no QUIEREN vivir situaciones injustas que ningún ser humano se merece.

Aquí seguiré siempre, interactuando a vuestro lado como siempre lo he hecho, a vuestra disposición para todo aquello que necesitéis de mi.
Gracias, siempre."

  Como se ve el día elegido ha sido pensando en la ciudad. Un día simbólico para Alicante. En todo el texto se desprende que el "MI" (Sonia Castedo) es lo esencial y el "Vosotros" secundario. La ciudad es valiosa porque está llena de corifeos, "groupies" y empresarios con los que da gusto viajar.

 Dice que abandona "Su" cargo. No dimite por la ciudad, una ciudad en quiebra económica y afectada hasta la médula por la corrupción, sino que lo hace por SUS hijas. Las pobres criaturas no quieren, dice, soportar la situación. Teniendo en cuenta que una no ha llegado al año, su precocidad en tomar decisiones es tan admirable como el ego de su madre. La situación injusta a la que se refiere es un juicio que se desarrolla con todas las garantías. En cuanto a su anuncio de que va a seguir "interactuando" con los alicantinos, en la ciudad se sabe con bastante claridad dónde y con quién ha interactuado. 

  Leyendo el texto, es claro que Sonia Castedo se ve a sí misma como heroína de telenovela. La encarnación del ideal de mujer en la era del posmachismo. Por un lado no duda en ser ambiciosa, agresiva y hosca. Pero por otra se muestra tierna y ante todo "mujer y madre". Madre coraje al estilo de Belén Esteban o Isabel Pantoja. Una diva mancillada que habla constantemente de su puesto, su ciudad, su sacrificio. ¿A qué debemos tanta generosidad? ¿Nos merecemos los alicantinos haber tenido una alcaldesa tan abnegada?

  Desde luego, esta gente está hecha de una pasta especial. Si se hubieran publicado conversaciones mías como las que han aparecido de Sonia Castedo con el empresario Enrique Ortíz, creo que estaría tan avergonzado que caminaría por la ciudad tapado con un saco como el que utilizaba El Hombre Elefante. Pero esta gente no. Ahora se sabe que ni siquiera va a comparecer delante del pleno de Ayuntamiento.

Habrá que esperar para escucharla en una entrevista de Sálvame o algún periodista amigo. ¡Andreíta, cómete el pollo!

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11 junio 2014

Franklin Albricias y los vándalos

  ¿Quieren escuchar algo interesante? Acérquense, sólo pido un poco de paciencia y atención. 

  El pasado sábado se inauguró en una plaza de Alicante un busto en recuerdo de un señor de extraño nombre y de trayectoria excepcional, llamado Franklin Albricias Goetz. Más adelante les hablaré de él.

  El busto es un hermoso trabajo en bronce realizado por Luis Gámez Lomeña y donado por la Logia Constante Alona de Alicante con la colaboración popular y una logia belga. Está colocado sobre una hermosa piedra de cuatro caras talladas de forma desigual, para los que vieren y entendieren. Está situada en una plaza del barrio de Babel de Alicante, muy cerca de los juzgados de la ciudad. Pueden darle el sentido simbólico que estimen a la historia al hecho de que se produzca en un barrio que conmemora con su nombre la incomunicación entre las personas y al lado de donde se imparte justicia. Añadiré que a escasos metros se instala un mercadillo.

  Ya saben cómo son las inauguraciones. El objeto en cuestión está tapado con una tela, en general negra o roja, a veces con una bandera. Normalmente se instala un atril. Vienen las autoridades y dan discursos. En este caso fueron cortos y apropiados. Por fin alguien tira de la tela, que no de la manta. Hay aplausos. La gente posa para las fotos de familia al lado del nuevo monumento. Mientras, algunos curiosos y paisanos ociosos o de paso se acercan, leen, escudriñan y sacan sus conclusiones.

  ¿Qué comentaba la gente? Señores y señoras de edad avanzada y paso inestable, pero también parejas jóvenes con y sin perrito, peatones apresurados que hacían una parada de fórmula Uno delante de la placa. ¿Quién es Franklin Albricias? ¿Qué méritos contrajo para dedicarle primero una plaza y ahora un busto de bronce? ¿Qué es la Logia Constante Alona? ¿Qué tipo de monolito es? ¿Cuánto ha costado? Si eso es lo que piensan se equivocan. La mayoría absoluta de ellos se formulaban en dos frases. Los optimistas hablaban de cuánto tiempo pasaría hasta que intentaran robar o destrozar el busto. Los más pesimistas no contemplaban horizonte temporal alguno y daban por hecho que sería robado o destrozado.

  En conclusión: el barrio no se embellece. No se recuerda a alguien que hizo méritos para ser tenido presente por las generaciones actuales, alguien cuyo ejemplo puede ser inspirador. Desde este punto de vista inaugurar un busto en una plaza es una invitación a la rapiña. Tan frágil y pueril como mantener un castillo de arena al lado mismo de la orilla del mar. Algo inútil, porque no hay esperanza. Esperanza de respeto a lo público. Esperanza de respeto a lo bello si no es privado, si pertenece a todos los ciudadanos.

  Ni que decir tiene que los pronósticos callejeros se cumplieron. En menos de cuarenta y ocho horas el busto se intentó arrancar de la piedra y dañar. No se trató de una acción de ociosos vándalos, salvo que los vándalos bajen a la calle normalmente provistos de dos gatos hidráulicos. En esta ocasión, los delincuentes no consiguieron su propósito. 

  Algunos hablarán de vandalismo, de falta de educación, de falta de normas. Sin duda la desmoralización que produce la falta de respeto a lo público se extiende como una mancha de aceite. Si roban una caja de Ahorros o si el partido de gobierno hace obras en negro de su sede central, ¿por qué no llevarnos un busto de una plaza? La falta de cultura sobre el pasado ciudadano, la desmemoria inducida, el desconocimiento sobre la gente que ha dado su vida por mejorar la sociedad sobre nuestra propia memoria, nos dejan inermes contra la agresión. 

  ¿Quien fue Franklin Albricias? Fue un pedagogo, político y masón alicantino nacido en 1891. Impulsó la Escuela Modelo de Alicante, que en su día fue la que más alumnos matriculados tuvo y fue inspirada en las ideas de Giner de los Ríos. Contaba con laboratorios y dos bibliotecas, por la noche ofrecía clases gratis para que asistieran obreros.

  Convencido de los valores del deporte, fue uno de los fundadores del Albacete C.F. Pastor evangelista, Albricias era cristiano que creía en la separación entre la Iglesia y el Estado. Su compromiso social le llevó al compromiso político y llegó a ser Teniente Alcalde de la ciudad de Alicante y presidente de la Diputación. Y por fin, la guerra y el exilio, de dónde no regresó.

  "Lo acabarán robando en menos que canta un gallo —decían los señores y las señoras que pasaban por la plaza— como robaron ya la placa de la plaza". Y reían. Quiero creer que no una risa cínica, sino de resignación. Pero los señores y las señoras no contaban con que hay expertos en metales y piedras. Doy fe que el que puso la piedra sobre la que se asienta el busto sabe su oficio.

No será tan fácil mover a Franklin Albricias Goetz





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01 abril 2014

Stanbrook: 75 años.

  Hace hoy setenta y cinco años acabó oficialmente en el Puerto de Alicante, con aquel infame y aflautado último parte, la Guerra de España, también conocida por Guerra Civil. Miles de refugiados se agolparon allí con la esperanza de huir del país. La mayoría no lo consiguieron. Los últimos huyeron hacinados en el carguero inglés Stanbrook.

  Su capitán, el galés Archibald Dickson, desafió el bloqueo de las tropas franquistas y la propia orden del armador, y evacuó a miles de personas, cuantos pudieron entrar en el carguero inglés, que tras una penosa travesía en la que milagrosamente se salvó de ser hundido por las fuerzas franquistas, llegó a Orán. Muchos no volvieron a España. Dickson tampoco viviría mucho más tiempo. El Stanbrook fue hundido por los alemanes el 18 de noviembre de 1939.

  El pasado domingo se celebró un emotivo acto de recuerdo en el Puerto de Alicante en el que se recordó este acontecimiento histórico fundamental en la historia de España y de la ciudad, sin que en ella participara la alcaldesa de Alicante, Sonia Castedo, imputada en procesos de corrupción, que no dudó en cambio, en participar en una fiesta del pijama con el también imputado empresario Enrique Ortíz. Tampoco estuvo presente nadie del gobierno de la ciudad, ni de la Generalitat Valenciana, ni del Estado. Tendrían otros compromisos.

  Después de mucho insistir, los promotores de este acto y de otros muchos similares, la "Comisión Cívica de Alicante para la Recuperación de la Memoria Histórica", pudo inaugurar un monolito y una placa de recuerdo de los hechos, que no tardará en ser destruida por los vándalos (aunque esa será otra historia).

  Personalmente, debo señalar que ninguno de mis familiares luchó en el bando republicano, no sufrió represión, ni exilio. No se trata pues, de un asunto de familias afectadas, sino en mi humilde opinión, una cuestión de país. No se trata de revancha sino de justicia. No se trata de castigo sino de reparación.

No se trata de nostalgia sino de reconocimiento del pasado para construir el futuro.


  El sabio (o sabia) que dijo "no hables si lo que dices no mejora el silencio", en realidad le hubiera gustado decir, no hables si lo que dices no mejora los links proporcionados. Sólo déjenme formular las preguntas que en aquel acto y en otros similares muchos han pronunciado.

  • ¿Por qué España no da una solución a los desaparecidos como ha pedido la ONU?
  • ¿Por qué la justicia española no ha actuado y los españoles han tenido que buscar justicia en el extranjero?
  • ¿Por qué hay administraciones que se resisten a cumplir la ley de memoria histórica?
  • ¿Por qué no se aborda el tema de la represión franquista y en concreto el asunto de los niños robados?


"El mar de los que son". Pequeño documental sobre el final de la guerra civil española en Alicante, donde pudimos salvar y grabar el valioso testimonio de dos personas, Carmen Caamaño y Javier Zaragoza.

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04 marzo 2014

El mar de los que son

 Ya saben. "Cautivo y desarmado el ejército rojo...". De eso hace 75 años. Fin de la Guerra Civil española, cuando cayó la última ciudad de la II República, Alicante. Después vendrían cuarenta años de horrenda dictadura.

  En el año 2001, un grupo de alumnos del Taller de Escritura de Guión de la Universidad de Alicante y de la UIMP, aspirantes a cineastas, realizamos un pequeño documental sobre el final de la Guerra Civil española y los acontecimientos del puerto como trabajo fin de curso. La idea fue de Rodolfo Coloma.

  El resultado es este modesto y quizá vacilante corto documental.  Pero, con  nuestras limitaciones de conocimientos y presupuestarios, al menos tuvimos el acierto de salvar el testimonio de dos personas, Carmen Caamaño y Javier Zaragoza, que vivieron aquellos hechos, cuando las tropas italianas estaban a las puertas de la ciudad. Sólo uno de los dos pudo embarcar en el legendario Stanbrook.

  Gracias a todos los compañeros que participaron en su elaboración: Rodolfo Coloma, Francisco Vicente, Amaia Olabe, María Isabel Táboas y Juan Carlos Dominguez Domingo. Debo ahora acordarme de Teresa Molina, que ya no está con nosotros, quien me facilitó la entrevista con el sindicalista de la UGT Javier Zaragoza. Gracias también a Javier Cabrera y Luis García Verdú por su paciencia y su trabajo.

Gracias a todos la voz de estos dos testigos extraordinarios no se ha perdido para siempre.

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19 febrero 2014

Falsos viajes: Fiesta del pijama en Andorra

—Nos vamos a Andorra, ¿vale?.
—No me gusta Andorra. No me gusta el frío. Preferiría no tener que ir.
—Vamos a ver... ¡Basta ya! Basta de agresiones a los alicantinos y alicantinas, te vienes a Andorra. Basta ya del odio socialista a la capital de la Costa Blanca. Zapatero/Fabra muérete.
—Pero es que yo no soy Zapatero/Fabra, ni socialista, sino nihilista, y además tengo a mi perra Cospe enferma. De Andorra, dicho sea con todos los respetos para su derecho a decidir sobre los precios, solo tengo malos recuerdos. He ido unas veinte veces, diez al menos con el instituto. Ninguno de los aparatos electrónicos que compré allí me han funcionado correctamente. Adquirí una cafetera que solo se encendía cuando la sintonizabas con música de Alejandro Sanz. En otra ocasión, me rompí dos dientes bajando por una pista verde. Aún tengo pesadillas con una cola que sufrí durante dos horas para entrar en un spa...
—Vamos a ver. Los alicantinos y alicantinas no nos merecemos esto. Te vienes a Andorra porque además tienes que llevarnos al hotel cuando estemos de compras. Por eso te contraté, porque eres un abyecto abstemio. Zapatero/Fabra muérete.

  Esa fue la falsa conversación que me llevó a este falso viaje. A la persona que me ordena, por mor de su cargo, a realizar esta expedición, la llamaremos "La Rubia" para preservar su identidad.

  Partimos hacia el país de los Pirineos un día del año de gracia dos mil equis. La ominosa expedición la componían una empleada de La Rubia, a la que para preservar su identidad llamaremos "La gatito", un exitoso empresario de la construcción, al que para preservar su identidad llamaremos "El Galletas" y un grupo variopinto de personas de nombres y sexos distintos al que para preservar su identidad llamaremos "Clan de la Ciénaga".

  Camino a las montañas, mi ánimo no podía ser más aciago. Presumía un larguísimo fin de semana de compras sin sentido, bromas salaces, humillaciones soterradas, frío intenso y cazuelas de caracoles. La Rubia tenía un humor de perros. La Gatito se mostraba abatida. Solo Galletas parecía disfrutar del viaje. Mientras, El "Clan de la Ciénaga" se reveló durante el viaje como un grupillo más grosero y libertino que la corte de Jabba el Hutt. Yo, por mi parte, trataba de pasar desapercibido y hacer los recados con la mayor diligencia posible para evitar represalias.

  El primer día en Andorra se desarrolló según lo previsto. Mientras La Rubia, Galletas y Clan de la Ciénaga comían en un restaurante de lujo, Gatito y yo nos hicimos un bocadillo en un veinticuatro horas. Yo casi prefería pasar frío y dedicarme a mendigar un cigarrillo a los turistas antes que cenar con los demás, pero La Gatito estaba francamente afectada. En un momento dado me preguntó, —¿Tú crees que hay vida extraterrestre?—. Le dije que lo ignoraba, pero que estaba seguro que el método pilates funcionaba. Entonces se echó a llorar.

  Pero el destino nos reservaba un revés que no entraba en ninguno de mis más pesimistas planes. Tras la cena, que para los demás fue opípara y para Gatito y yo consistió en una cazuela de caracoles, un miembro del Clan de la Ciénaga propuso hacer una "fiesta del pijama" en Hotel. Al punto, todos los expedicionarios se mostraron entusiasmados con la idea. Hasta Gatito sonrió y La Rubia se olvidó por una vez del ser llamado Zapatero/Fabra. Al momento ordenaron traer una bodega a la habitación. Recordé a la Rubia mi condición de abyecto abstemio y lo inútil de mi presencia en la fiesta. —¿Quién entonces va a reponer las bebidas y fregar los vómitos, Zapatero/Fabra?

  Pero lo peor llegó poco antes del comienzo de la kermesse. Estaba mandando un whatsapp de despedida a mis amigos íntimos cuando un miembro del Clan de la Ciénaga me mandó llamar. —La Rubia quiere verte ya. Dice también que cada vez le pareces más antialicantino y socialista—. Raudo acudí a su encuentro. La hallé sumida en lágrimas, no de tristeza, sino de rabia.

Parece que no hay fiesta. Galletas no tiene pijama. Dice que siempre duerme en bolas, incluso en las noches del más crudo invierno. No podemos dejarle el tuyo, porque lo he visto y además de tener una talla XXL como el gordo cabrón que eres, está lleno de remiendos que avergonzarían a un pordiosero. Te encomiendo la misión de buscarle un disfraz y convencerle para que se lo ponga. El futuro de nuestra ciudad está en tus sucias manos. No confío en ti, pero es lo que hay. Ya me dirás—.

  De camino robé una rebeca de mujer, unas gafas de esquiar y cogí mi lencería favorita, esa que guardo por si alguna vez suena la flauta, y un gorro azul de natación azul recuerdo de Archena y me encaminé a la habitación del Galletas. Lo hallé taciturno. Estaba en el borde de la cama, vestido de esmoquin. —¿Crees que puedo ir de esta guisa a una fiesta del pijama? Seré el hazmerreir de la fiesta e ignoraran que soy un exitoso empresario de la construcción, un trifásico  insaciable. Pero no me he traído pijama y mi mundo se derrumba: muchos lo pagaran caro—. (Un trueno horrendo sonó en las montañas).

Creo que tengo la solución, si usted me lo permite y pidiendo perdón por mi osadía. Soy un simple lacayo, pero creo que tengo la solución. Extendí las prendas sobre la cama. Puede que no sea un pijama, pero es cien veces más divertido, a la par que sexy. El traje de baño aporta sensualidad, las gafas distinción, el gorro protección, la rebeca estilo.

  Ya se disponía a mentarme a la parte más sagrada de mi familia cuando, en un rasgo de genio que me es totalmente impropio, fruto sin duda del pánico, le añadí que el disfraz causaba furor en las fiestas del pijama de Nueva York, Nueva Zelanda y Nueva Delhi. Galletas a fin de cuentas es un hombre práctico, así que aún escéptico, me dio la oportunidad. Se puso el atuendo y pareció algo más convencido. Le rogué que saliera al pasillo y que pusiera cara del Señor Burns de los Simpson. Le hice una foto, y al momento soltó una carcajada.

—Me voy a la fiesta. ¿Como te suelen llamar?
—Le dije que a veces idiota, otras abyecto abstemio.
—Para mi nunca serás abyecto, sino un sólo un idiota abstemio. Me dio las gracias acompañada de una cariñosa colleja y tomó la puerta mientras  y se encaminó vestido  de esa guisa a la fiesta mientras tarareaba "paquito el chocolatero" y acomodaba las criadillas.

El relato de la misma es otra historia, que quizá merezca ser contada en otra ocasión.



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30 agosto 2013

Quiero ser libre como un pájaro

  Recibo tres "WhatsApp" en las últimas veinticuatro horas. Me piden que ponga en mi perfil un dibujo que me remiten en archivo adjunto el día 11 de septiembre. Veo el mensaje y me entusiasma. Dice así "Jo vull ser lliure" (Quiero ser libre). ¡Es como si me hubieran leído el pensamiento! A eso he estado dándole vueltas durante el verano. ¿Y si fuera libre? ¿Y si me dedicara a viajar por el mundo? ¿Y si me ganara la vida recolectando cocos en Madagascar, como monitor de pádel en California o de guía turístico en las Islas del Pacífico? Libre de jefes, hipotecas, alquileres, tráfico, niños, pensiones alimenticias y sabañones. Sería estupendo. 


  Pero qué poco dura la alegría en casa de un pobre ingenuo. Veo con más atención el dibujo que me piden que ponga en mi perfil el día 11 de septiembre y me doy cuenta que el idílico mensaje está incrustado en un fondo bastante chillón de color rojo y amarillo con una estrella roja centrada en la parte de arriba. Mi cerebelo lo detecta como una bandera (malo). Mi cerebro interno lo asocia con una bandera autonómica española debidamente tuneada para ser independentista. Conclusión: Es la bandera de los independentistas catalanes.

 No es vivir feliz en Costa Rica, es politiqueo.

  En resumen. Se me pide que el día 11 de septiembre (glorioso día de la nación catalana en España, día de los atentados de Nueva York en el resto del mundo), pida libertad no para mí sino para la creación de un nuevo estado. Una nueva frontera, un nuevo pasaporte, nuevos equipos para la clasificación en el mundial de fútbol, nueva policía, nueva ley de extranjería, nueva liga de perros pastores, nueva agencia tributaria e idénticos funcionarios y políticos. No está mal.

  Trato de empatizar con el independentista catalán. Quiere ser libre. Y quién no. Libre de hablar catalán, libre de decir que no es español (antes mejor morir corneado por un facóquero), libre de "sentirse" catalán, libre de elegir políticos que se financian ilegalmente a través del Palau de la Música Catalana. Libres de creer inocentes a los hijos de Pujol o de considerar catalán a Lluís Llach, pero no a Eduardo Mendoza o Juan Marsé. Un estado sin banqueros opresores, ni sanidad privatizada. Algo así como Moldavia, pero con mundial de Moto GP.

  Me parece bien. Cada vez que visito Barcelona se me revuelven la tripas con el gueto de Sarrià. La persecución implacable de los símbolos catalanes. El acoso al catalán que debe ser utilizado clandestinamente. El ejército apostado en las inmediaciones del Camp Nou, prestos a lesionar ahora y para siempre a Messi. Cada español odia las "cargolada" y a Guardiola. Además a todos nos huelen los calcetines, tenemos entrecejo y el aliento nos apesta a ajo.

  No digo que mis bromas no sean malas, pero no crean estoy exagerando mucho. Ellos se "sienten" así además de catalanes, que es como sentirse enamorado pero al tiempo perseguidos y con ganas de comer butifarra, y los más ilustrados hablarán del odio cerril de Franco a Cataluña. Pero como alicantino adoro dar el pellizco de monja que supone recordar que Alicante fue la última ciudad tomada por los golpistas y que el sujeto autodenominado el Caudillo, que solo pisó una vez la ciudad, instaló en sus inmediaciones el primer campo de concentración de Europa con el beneplácito de catalanes ilustres, como el Cardenal Isidre Gomà i Tomás.

  ¿Es la creación de un nuevo estado el vehículo para la libertad de sus ciudadanos? Viendo el margen de maniobra de Chipre, Italia, Eslovenia, Lituania, Moldavia, Panamá, Irlanda, Portugal y tantos otros, la perspectiva no parece tan halagüeña. Pero el día 11 muchos pedirán sentirse libres. Antes ya se sentían catalanes. Yo me sentía mejor en vacaciones, aunque creo que estamos hablando de sentimientos distintos. Y sin embargo yo también quiero ser libre. Nos vemos en Costa Rica.





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19 agosto 2013

Gran Batalla en la Playa de los Perros

  Amantes de las grandes batallas y de las epopeyas bélicas, absténganse de seguir leyendo. La crónica que abajo referiré es la de una batalla menor, doméstica. El Diario Información de Alicante la está narrando con gran interés (creo que no exenta ironía) y manda regularmente, como otros medios,  reporteros a la zona de conflicto.

  La batalla se está librando en una zona estratégica de El Campello (Alicante) en estos momentos. De momento no se conocen más víctimas que la educación, el buen juicio y la "honrilla" de los participantes en la contienda. Si usted (¡oh adorable lector que ha llegado a estas humildes palabras porque está aburrido/a y sobre todo porque son gratis) quiere ser el primero en saber la verdad y nada más que la verdad de este canino conflicto, sujétese en bañador o mejor quíteselo y lea.

  Antecedentes del Conflicto

  Sin que el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas se hubiera pronunciado, el pasado junio el Ayuntamiento de la localidad de El Campello (País Valenciano o Cataluña ocupada) declaró zona permitida para perros una pequeña punta de una pequeña playa de piedras conocido con el nombre militar Punta del Riu Sec. La guerra estaba servida.

Bandos
  •  La población autóctona. Vecinos de las urbanizaciones fronterizas organizados políticamente en "La Plataforma de vecinos de las Urbanizaciones" (sin siglas hasta ahora). Este grupo controlaba este área mostrando su hegemonía en el territorio colocando toallas, la revista ¡Hola! y el diario Marca. La edad gerontológica de su infantería no debe hacer caer en el error de su falta de vigor y determinación en el campo de batalla. Reivindican su derecho histórico a observar una playa de piedras debidamente colonizada por el ladrillo hasta que rompen las olas, pero sin la desagradable visión de seres de cuatro patas que al contrario que los gatos, son capaces de humillarse por una rancia loncha de jamón de york. Este pueblo no abandona jamás su hábitat salvo para acudir al centro de salud.
  •  Los extranjeros. Amantes de los perros. Este grupo obtuvo la resolución jurídica que ha conseguido migrar desde sus antiguas zonas de paseos, situados a menudo en desolados descampados, hasta la playa prometida. Reivindican el derecho humano al baño del (humano) con su animal. Se organizan en varias células, de las que la más importante es la Asociación de Amigos de los Perros del Campello (ASKAMPE), y no me pregunten de dónde sale la k.

Batallas célebres
  • El ataque de las cien mil piedras. 16 de agosto de 2013. Francotiradores de los Vecinos lanzan piedras contra los dueños de los perros, que tienen que tienen que huir hacia el mar. El incidente casi acaba en una batalla cuerpo a cuerpo, pero ambos bandos prefirieron llevar sombrillas y dejar olvidadas en el trastero sus bayonetas. ¡Craso error! Sin víctimas.
  • La gran batalla de las pelotas. Al alba, soplando viento de poniente, la mañana del 18 de agosto de 2013, un cuerpo de élite de vecinos jubilados asaltó la playa al grito de "perros no, bases fuera". Fueron repelidos por fuerzas de ASKAMPE que utilizaron las pelotas de los perros como proyectiles lengua-aire. Cuatro contendientes perdieron la vergüenza  y a dos ya no les quedaron ganas de jugar la partida de cartas.

  La valoración en conflictos por nuestro experto (ex kremblinólogo y ex vaticanista en paro por no anticipar la caída del muro de Berlín, la elección de un Papa argentino y el fichaje de Villa por el Atlético de Madrid ). Lo que se acompaña es un resumen de sus conclusiones de 120 folios.

  "A la larga los amantes de los perros tienen todas las bazas para la victoria. Para empezar, tienen menos de setenta años, lo que les garantiza cierto vigor físico. Si la batalla se pone cruenta, pueden utilizar a sus animales que hasta ahora han permanecido ausentes chapoteando boca arriba y buscando palos en el agua para desequilibrar la contienda.

  Sin embargo, los vecinos tienen a su favor la fuerza que da los sacrosantos derechos históricos. Si consiguen hacer una buena campaña de comunicación y convencen a las tribus neutrales de que ellos serán los siguientes y que no habrá playa libre de su correspondiente mojón perruno, el conflicto podría variar de signo. Mi apuesta por tanto, será que vecinos y amantes de los perros se quedarán sin playa porque será conquistada tarde o temprano por la tribu del botellón.

  El fanatismo de ambos bandos (los de las urbanizaciones dudan de que los que no residan en una urbanización sean personas) y los amantes de los perros (suelen preferir los perros a las personas) augura una guerra larga y cruenta, al menos hasta el 31 de agosto.


Berenice Abbott's photos from 1954.

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19 junio 2013

Sobre experiencias jurídicas y funcionarios

  Gracias a todos por vuestras aportaciones y comentarios en la anterior entrada. Habiéndome desahogado me veo en la obligación de explicarme un poco más. Primero para pedir alguna disculpa, pues las pequeñas miserias cotidianas que cuento no tienen nada que ver con los problemas graves a los que se enfrentan día a día muchas personas. Problemas de persecución por sus opiniones, de violencia real, de superviviencia. En el caso de los blogueros muchos se juegan la piel por expresar sus ideas. Eso sí son problemas.

  En segundo lugar, me alegro que nadie haya entendido la entrada como un ataque a los funcionarios en general, a la administración de justicia ni a los juzgados de Alicante en concreto. No, no me estoy retractando. Mi profesión me obliga a tratar con funcionarios. Es cierto que en caliente he deseado más de una vez su extinción, como la de los tiranosuaurios. Y es cierto que argumentos no me han faltado. Sin embargo, aún conservo la suficiente lucidez y presencia de ánimo como para darme cuenta que la campaña contra los funcionarios no es más que otra falacia de los de siempre. Ni sobran, ni son unos privilegiados ni son más negligentes o diligentes que los que trabajamos en el sector privado.

  Al moverme en el sector de la justicia ésta es mi experiencia, pero estoy seguro que mucha gente, por no decir la mayoría, podría contar historias similares. Seguramente a muchos no les parece tan importante ni les da para escribir un folio, les doy mi sincera enhorabuena. A mi sí me afecta que la gente sea —seamos— en general, tan desagradables y poco abiertos a solucionar los problemas.

  En mi opinión se trata también de un problema de poder y clasismo, no sólo de urbanidad. Tomo de nuevo el ejemplo de los funcionarios, que es el que conozco, pero que cualquiera lo extrapole a otro ámbito de actividad. Muchas veces me pregunto por qué son tan poco cooperadores. Da la sensación de que existe una incapacidad para eliminar cualquier obstáculo. Al revés, da la sensación de que existe cierto placer malsano en poner chinitas, en hacer todo complicado, en no ayudar.

  Y la razón está en la concepción que se tiene de uno mismo y del propio trabajo o la que creen que tienen los demás. A nadie le importa ayudar a los que están claramente necesitados. Estoy seguro que el señor casi iletrado y anciano tiene menos dificultades en hacer una gestión que yo. Y me parece bien. La razón es que ayudar en este caso no supone un menoscabo personal, no se entiende como un "acto de servilismo". Y eso tiene que ver con una nociva mentalidad de clase.

  En mi trato con funcionarios de justicia, cuando les pido que miren una fecha o cojan un expediente muchos reivindican su condición de licenciados en derecho ("como tú".. añaden). Estoy seguro que muchos tienen incluso doctorados. El piloto clasista se dispara en dos direcciones. Por un lado el funcionario siente que "no es menos" que el letrado. De hecho es "más" puesto que ha ganado una oposición, el abogado no. Por tanto debe dejar claro esto antes de realizar una gestión que intuye, está por debajo de sus competencias profesionales. Coger un expediente, decir un número etc.

  Es cierto que algunos abogados todavía adoptan una actitud arrogante con un gestor del juzgado (pero nunca con un juez, por supuesto). Pero también es cierto que la proletarización de la profesión de abogado en España es tan evidente que dicha pose, como poco, es una mala estrategia. Sólo en la Comunidad de Madrid hay casi tantos abogados como en Francia. Los funcionarios saben que están tratando, en el fondo, con pobres vestidos de traje y corbata. A fin de cuentas, un abogado senior de Garrigues, pongamos por caso, no se dedica a estas gestiones. De nuevo el resorte clasista, soy más pero soy menos pero soy más.

   Algún comentario en este blog sugiere que todo se puede resolver con sonrisas, buena actitud y excelente lenguaje corporal. Es lo que veo hacen mis compañeros más hábiles. Despliegan sus encantos y muestran gran interés por los lugares de vacaciones de los funcionarios. Me parece bien, pero no deja de ser una estrategia que quizá no todos estemos capacitados para hacer. Sin embargo, ¿es mucho pedir que nos dejemos de prejuicios y cada cual facilite su vida y su trabajo a los demás? No nos debemos simpatía, ni es necesario cuidar "nuestro jardín" de amabilidad, en palabras de un cursi que se gana la vida como apóstol del "buenrrollismo", pero sí respeto mutuo.



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17 junio 2013

Experiencias jurídicas

  No he utilizado hasta ahora este blog para guerras personales más o menos banales, ni para desahogarme de mis miserias cotidianas y sus mezquinos enfrentamientos. Cada uno tiene las suyas y no creo que las mías tengan tanto interés como para emponzoñar con ellas a la gente. El autor/a del Libro de Estilo de El País estaría orgulloso de mí. Sin embargo esta vez voy a hacer una excepción porque creo que contar mi experiencia puede ser de interés, no sólo para mi maltrecha moral.

  Lo que voy a relatar no es insólito, de hecho es habitual, pero sí lo fue la semana pasada por su reiteración, como si fuera una mascletá, ahora que estamos en vísperas de las Hogueras de San Juan, fiesta grande de la ciudad antes conocida como Alicante.

  Tras hacer la selectividad leí un libro de un insigne jurista, cuyo nombre de veras no recuerdo, llamado "Experiencias Jurídicas". Era una introducción al derecho y las repercusiones que tenía en la vida cotidiana de las personas. Fue un libro de autoconvicción, pues yo quería estudiar Comunicación Audiovisual, pero no tenía el dinero suficiente para marchar fuera de mi ciudad. Vista la nómina de escritores, periodistas, cineastas y viajeros que habían estudiado derecho, me pareció que era una formación idónea y que valía tanto para un roto como para un descosido. Me equivoqué. Y para mi sorpresa acabé de abogado, oficio al que trato de dedicar lo mejor que tengo y que me gusta si no fuera por... Si no fuera por...

♦Lunes de junio. Turno de oficio♦

  Me llaman de la Audiencia Provincial de Alicante, Sección XX. Me han designado de urgencia para defender a un señor. Le piden tres años y medio. Pregunto cuándo es el juicio. Me dicen que mañana a las 9:30 horas. Le digo a la funcionaria que es imposible hacer una defensa teniendo en cuenta que no he leído un papel del expediente ni hablado con el cliente. La funcionaria me da a entender que eso le da igual y que me presente mañana en la Audiencia. Me paso la tarde preparando la suspensión. Dinero ingresado 0 €.

♦Martes de junio. Turno de oficio♦

  El juicio está previsto para las 9.30. El cliente es un señor de 80 años sin antecedentes que nunca ha pisado un juzgado. Entramos en Sala a las 10:45 horas. Alego la suspensión porque no he podido preparar la defensa. El fiscal alega que el juicio es muy fácil (se trata de una estafa) y que si el letrado fuera más avispado se podría realizar, pero que en vista que manifiesta que no puede, nada alega contra la suspensión. Los magistrados cuchichean entre sí y deciden acordarla. Se señala nueva vista para enero de 2014. Efectivamente, era urgente. Dinero ingresado 0 €.

♦Miércoles de junio. Turno de oficio♦

  Presento en el Juzgado de lo Penal número XX de Castellón un poder de un argelino que me faculta a cobrar una indemnización. El juzgado lo rechaza alegando que tengo que acreditar por qué la clienta no puede venir de Argelia. Me comunico con ellos y les digo que Argelia es un país extracomunitario y que se necesita visado de entrada, además la clienta es mayor, pero no cambian de idea. No podemos cobrar ni yo ni la clienta. Dinero ingresado 0 €.

♦Jueves de junio. Turno de oficio♦

  Acudo al Juzgado de Instancia número XX de Alicante (que está separado unas manzanas del resto de los juzgados). Quiero fotocopiar un expediente hipotecario que me urge. No se lo pido a la procuradora, porque andan muy atareadas y como es natural el turno de oficio no es su prioridad, lo que no puede reprocharse tal y como están las cosas. La funcionaria me dice que debo utilizar una fotocopiadora habilitada para abogados y procuradores. Pero la tarjeta que solemos utilizar con la máquina no funciona. Le pregunto a la funcionaria si lo puedo fotocopiar en el Colegio de Abogados. Me informa que el Secretario Judicial lo tiene prohibido. Un compañero macho alfa sale en defensa de su compañera y aplaca mi mínima objeción. En vista que hay menos testosterona en el Serengueti que en el juzgado decido emprender la huida y buscar ayuda.

  Acudo al Colegio para preguntar sobre la tarjeta que no funciona en la fotocopiadora del Instancia XX. Me informan que ninguna tarjeta funciona en el Instancia XX, y que lo que hace la gente es llevar sus propios folios y pedir que le fotocopien el expediente. Vuelvo al juzgado. La misma funcionaria me confirma (ahora) que la fotocopiadora de abogados no funciona, y que tan siquiera tiene tóner. Le pregunto qué es lo que puedo hacer. Me remite a una conferencia con el Secretario Judicial, pero luego se lo piensa mejor y no me ve digno de tal. Ella misma pregunta. Respuesta: como graciosa concesión puedo utilizar la del juzgado, usando mis propios folios. Durante el proceso de copia varios funcionarios me afean mi conducta entorpecedora, pese a que ceso en mis actividades de copia y les dejo amablemente que se cuelen. "Aquí trabajamos nosotros" me acaba regañando una de ellas. Dinero ingresado 0 €.

♦Viernes de junio. Turno de Oficio. Guardia♦

  Me llaman del Juzgado de Guardia de Alicante. Me persono temprano. Me dicen que esté localizable durante toda la mañana. Después de esperar varias horas acudo de nuevo al juzgado. Los funcionarios se quedan muy sorprendidos por mi presencia. Me acaban informando que el detenido tuvo un abogado de oficio. Pregunto por qué no se me informó y así me hubiera ahorrado la espera. De nuevo el olor a testosterona, varias frases inconexas y desganadas, caras desencajadas. La funcionaria encargada por fin me informa que no tiene por qué avisarme de nada. Decido emprender la huida y refugiarme en mi  nido alquilado hasta el lunes. Dinero ingresado 0 €.

♦Fin de semana. Beneficio obtenido 0 €, pero al menos, a salvo♦
Puede leer la segunda parte aquí





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14 mayo 2013

El Cine La Esperanza

  ¿Y ese título? Tranquilos gordófilos, calma gordófobos. No me he convertido en (mal) poeta, ni en Pedro Ruiz. No es una metáfora ni una alegoría, ni una concesión al lirismo marca blanca. No es la última canción de Manu Chao. El cine "La Esperanza" es, eso, un cine. Está en San Vicente del Raspeig, una localidad muy próxima a Alicante.

  San Vicente (Sanvi para los allegados) tiene varias cosas singulares. Una universidad que tiene el nombre  de otra población (Alicante) y muchos carriles bicis. Estaciones de tranvía y, por supuesto, raíles que atraviesan las calles, por los que, emulando al aeropuerto de Castellón, nunca ha circulado un tranvía (pero sí  ha provocado la caída de más de un ciclista). Y por supuesto El Cine La Esperanza.

  La desaparición de tanto cine sería suficiente para celebrar la existencia de cualquier sala, especialmente si no anida en un desagradable Centro Comercial, pero el Cine la Esperanza tiene méritos propios: es un cine de pueblo con todas las de la ley.

 ♦♦Estos son sus créditos♦♦

  • Reparto: Tiene una pantalla enorme y, por cierto, muy bien iluminada, no como la de la mayoría de los multicines de Centros Comerciales.
  • Dirección artística: Como corresponde la sala es inmensa y está ocupada con butacas rigurosamente vintage. Sin embargo, una vez debidamente repantingados resultan hasta confortables.
  • Producción: La entrada cuesta el modélico precio de tres euros. ¡Tres euros! IVA del  foragido Montoro incluído. Los bocadillos caseros de tortilla y otras delicatesen se venden a un euro. En el vestíbulo hay una barra gigantesca, atendida no por dos mustios, explotados y uniformados empleados sino por una legión de animosos camareros que pertenecen a la familia propietaria.
  • Sinopsis: La Esperanza ofrece películas de estreno que renuevan a los pocos días, a veces a diario. Su público es numeroso, animoso y bullanguero. Sin embargo, nada que ver con el parloteo del espectador de multisala que se cree en el salón de su casa y aprovechan la oportunidad para graznar comentario cualquiera, cuanto más obvio mejor. El público de La Esperanza va al unísono, grita, ríe y aplaude las calamidades del malo. Aquí se revive la  gratificante experiencia de compartir una película.
  • Epílogo:  Ni que decir tiene que se trata de un negocio familiar. Al parecer su dueño, José Manuel Alberola (que dispone de una Sala de Verano en el mismo local) recibió una oferta millonaria por vender el edificio. Si no fuera por su amor al cine, en aquel lugar, en vez de risas, se escucharía el chirriar de los coches subiendo la rampa del aparcamiento.

Es verdad, que en el Cine La Esperanza no se proyectará nunca una película de Kiarostami ni de Wong Kar-Wai. No es su función. No nos consolará de la pérdida de salas ni de distribuidoras como Alta films. Pero el cine se crió en la barraca de feria. Es su medio natural, compartiendo carromato con el tragafuegos y los espejos cóncavos.





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09 noviembre 2012

Memfotisme: filosofía para cínicos

  Si usted es natural o residente en Alicante habrá escuchado esta palabra. Si es natural o residente en el resto del mundo, probablemente no. Como los segundos son algunos más que los primeros (pero no por ello mejores ni peores) me permito presentar en  sociedad (global) este término. Aunque, como puede verse como por su etimología e incluso sonido, se trata de una palabra de origen valenciano, el memfotisme es un alicantinismo. No un alicantinismo cualquiera sino un término que ha definido, desde hace años (muchos más que el Jalogüín hispano) el modo de ser, y sobre todo estar de los alicantinos. Memfotisme es un sustantivo construído con la frase  valenciana "m´em fot". En castellano podría interpretarse por...indiferencia, sentimiento o actitud de pasividad frente a las cosas y/o situaciones. Pero para ser más exactos y sinceros, significaría (salvo mejor opinión) me la suda, me la sopla, me la bufa, me la repanfinfla, me la trae floja, me la moya, me la menea,  me importa un comino. Ya ven que los alicantinos no somos, quizás, en contra de lo que  dice el dicho, muy finos, pero no se precipiten juzgándonos. 

  El memfotisme define por tanto una actitud de resignación ante lo que que ocurre , especialmente si es inaceptable, escandaloso o ilegal. Pero no se trata de una resignación zen, una suerte de estoicismo ante los sucesos de la vida que conviene aceptar. No es ni mucho menos la célebre resignación cristiana. El afectado de memfotisme tiene la lucidez suficiente para saber que:
  1.  lo que sucede es escandaloso,
  2.  lo que sucede ofende a la dignidad y la justicia
  3.  y en resumen que no está nada bien.
  El afectado de memfotismo está claramente enojado, cuando no directamente amargado, pero cree que no tiene posibilidades de cambiar las cosas o quizá sí, pero no la energía ni ganas suficientes para cambiarlas. En su versión más radical, el memfotisme alberga la esperanza cínica de que algún día, serán ellos los ladrones y no los robados, los sinvergüenzas y no los timados, los taimados y no los ingénuos. Ni que decir tiene que el memfotisme está en Alicante en plena ebullición como lo demuestra el robo de "nuestro" banco (la CAM) por sus directivos y élites industriales locales, y los apaños en nuestro Ayuntamiento (la actual alcaldesa y el anterior alcalde imputados por corrupción)  y etcétera, etcétera...

  Ahora que saben lo que es el memfotisme, no me digan que no se trata de una actitud global en alza. Algo que quízá habría que patentar y comercializar (como Jaloguín) pero no exportar, ya que se encuentra ampliamente extendido. Al menos en España, o lo que formalmente se llama tal, el memfotisme gana adeptos al ritmo que Cristiano Ronaldo fijador. Pero no creo que sea un fenómeno hispano. ¿Cómo si no se explica que el PP tenga cada vez más intención de voto? ¿Cómo se explica Monti, Draghi y Merkel? ¿Cómo se explica? Aparecerá un filósofo que escriba: un fantasma recorre el mundo; el memfotismo global. Y luego se gastará sus últimos euros en un paella.
 
 

21 septiembre 2012

Falso Recuerdo de Berlanga

  Imagínense que viven en una ciudad de provincias en España. Imagínense, por un momento, que en dicha ciudad se vive la siguiente escena: una noche cualquiera se reúnen, una alcaldesa imputada por corrupción, un ex alcalde imputado por corrupción, un catedrático de derecho procesal asesor de la alcaldesa imputada por corrupción y un constructor acusado de corrupción por sobornar a los anteriormente dichos. En el mismo acto, se encuentran un ex decano de un colegio de abogados, un famoso arquitecto, una ex presidenta de un colegio de arquitectos, un ex concejal que trabaja ahora para el constructor implicado en corrupción, y un ex diputado socialista que antes era comunista. Alguien pudo ver también a una fiscal.  Es decir, la flor y nata de la sociedad. El lugar no es, como quizá se haya imaginado, un lóbrego y discreto reservado en algún restaurante o en la cubierta de un deslumbrante yate. Pongamos por ejemplo que el encuentro tiene lugar en la sala de conferencias del principal diario de la provincia. ¿Y qué les ha reunido? La presentación de una novela. El autor del libro es un prestigioso abogado penalista, letrado del anteriormente mencionado constructor implicado por corrupción. Es su debut como novelista, y en ocasión tan señalada, no dudó en rodearse de sus seres queridos.

  Dejen de imaginar. No es tampoco un remake de "La Escopeta Nacional". La escena en cuestión tuvo lugar en una ciudad del sureste de España llamada Alicante. Sucedió ayer noche, en la presentación de la primera novela del letrado del constructor Enrique Ortiz, Francisco Ruiz Marco. Imputados del caso Brugal, junto con otros miembros de lo más granado de la sociedad local se reunieron para disfrutar de una velada literaria. Cualquiera diría, escuchando las conversaciones grabadas por la policía y que obran en el sumario de la causa, que una de las pasiones de todos estos personajes fuese la literatura, pero ya se sabe que las apariencias engañan. 

  Estoy seguro que cundirá el ejemplo. Inspirados por sus letrados, los imputados por malos tratos se juntarán en veladas poéticas. Los imputados por quemar montes presentarán los documentales de la National Geographic, y recaudarán fondos por la supervivencia del lince ibérico. Los imputados por delitos contra los trabajadores harán seminarios sobre la ética empresarial y los imputados por delitos contra el patrimonio histórico financiaran a los jóvenes artistas plásticos y montarán exposiciones.

  Debo señalar sin embargo una decepción. La obra,  titulada "Falso recuerdo" no es una novela negra, como sería de esperar. En su trama no pululan constructores, abogados, políticos y arquitectos sumidos en un ambiente de corrupción política, económica y moral.  Nada de eso. Según la reseña, publicada por el diario INFORMACIÓN,  el libro "trata de acercar la problemática del terrorismo de una forma humana a través de los sentimientos de las personas". ¡Qué malos son los terroristas! 

San José Luis García Berlanga. Resucita de entre los muertos y supera esto, si es que puedes.

Dejo una relación de enlaces para ilustrar la noticia: