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18 octubre 2015

¿Qué es lo que realmente ha ocurrido?

"Abatidos a tiros cuatro palestinos al intentar apuñalar a Israelíes"
"Palestinos muertos después de que se les acusara de apuñalamientos en Hebrón"


  Los dos titulares son de hoy mismo en las ediciones digitales. Los dos hablan de un mismo suceso. El primero lo publica el diario español El País. El segundo en la página web de Al Jazeera. 

El País narra así lo sucedido:

"Cuatro nuevos casos de apuñalamiento o intento de ataque con arma blanca registrados este sábado en Hebrón (sur de Cisjordania) y en Jerusalén Este han reavivado la ola de violencia en Israel y Palestina. Las fuerzas de seguridad abatieron a tiros a los atacantes en los tres primeros casos y dejaron malherido al agresor en un cuarto. Una policía sufrió heridas leves y un soldado fue hospitalizado con lesiones graves.
  En el primer incidente, un colono judío que acababa de acudir a orar a la tumba de los Patriarcas en Hebrón disparó con su arma a un palestino de 18 años que había intentado atacarle con un cuchillo, según informó en su cuenta de Twitter el portavoz de las Fuerzas Armadas de Israel, Peter Lerner. Unos 200.000 palestinos viven en esta ciudad de Cisjordania ocupada por Israel desde 1967 junto a unos 500 colonos, fuertemente protegidos por el Ejército".

  Me he permitido corregir una errata de oficio. Espero que no les importe. 

Al Jazeera lo cuenta así.

"Tres palestinos han sido mortalmente alcanzados por disparos en separados ataques, después de que se les acusara de apuñalar a israelíes en la zona ocupada de Cisjordania y Jerusalén este, durante la ola de violencia que se está produciendo este mes. En Hebrón un colono judío mató a un palestino a primera hora del sábado, después de alegar que el palestino había tratado de apuñalarlo. La policía israelí dijo que el colono lo había matado antes de que el palestino pudiera herirlo. Testigos han contradicho la versión de la policía israelí afirmando que el incidente se inició con el ataque del colono al palestino. En un video que han hecho circular activistas palestinos muestran a un hombre joven llevando una kipá  y blandiendo una pistola justo después de que se escucharan tras  disparos y a uno soldados israelíes apartando al sujeto de un cuerpo tendido sobre el suelo".

  La información del Al Jazeera se acompaña de una foto en la que se puede ver a un individuo vestido de blanco y kipá rodeado de soldados israelíes y un cuerpo en el suelo. En El País optan primero por publicar una foto que alude a un incidente de hace un par de días en la que se ve a un palestino que trata de apuñalar a un soldado. Posteriormente ha sido sustituida por la foto de una calle llena de humo, supuestamente por los disturbios producidos. 

  Llegados a este punto. ¿Son tan diferentes las versiones de los dos medios? ¿Intentó el palestino acuchillar al colono judío o no? El País da por buena la versión de la policía israelí y no menciona la existencia de una versión alternativa. Además no publica ni menciona la foto del individuo de blanco, con kipá. ¿Se trata de una foto falsa? ¿Quiénes son los testigos de los hechos? ¿Cómo sucedió la agresión? ¿Si es cierto que que fue agredido, fue proporcional su defensa?

Así es como relata El País en la misma noticia otra de los sucesos con víctima mortal palestina.

"En un tercer incidente en Hebrón, ya al mediodía del sábado, una policía de fronteras mató de un disparo a una mujer palestina que había tratado de atacarla con un arma blanca a la entrada de un puesto policial situado cerca de la tumba de los Patriarcas. La agente sufrió cortes leves en una mano producidos por un cuchillo".

Y así lo cuenta Al Jazeera:

"En el segundo ataque, una chica de 16 años ha muerto por disparos de las fuerzas israelíes quienes alegaron que la joven había intentado apuñalar a un soldado que montaba guardia en un asentamiento ilegal en Hebrón. El soldado tiene heridas leves en una mano Los medios palestinos han identificado la joven como Bayan Ahmad Aseeleh. Las fuerzas israelíes ha cerrado la ciudad bloqueando las calles de acceso".

  Aquí ambos están de acuerdo en que el soldado tiene una herida leve en la mano, pero debió sentir mucho miedo porque no solo empleó su arma sino que además mató a la chica. Para El País se trata de una mujer, pero creo que no será aventurado, ya que nos da hasta su nombre. El País no tiene ninguna duda de que realmente esta chica atacó a los soldados y no parece que tengan dudas sobre que tuvieran que matarla. Al Jazeera informa de que se trata de una versión israelí, quienes además serán en adelante la fuente de información porque han cerrado la zona.

  Hace poco asistí a un interesante debate. Un amigo mantenía que la prensa mentía en algunas ocasiones. La otra persona protagonista del debate, periodista de profesión, mantenía que ningún periodista mentía y que simplemente había diferentes visiones sobre la realidad. Es un debate antiguo y siempre cambiante, como las arenas movedizas. 

  ¿Realmente trataron de apuñalar o simplemente han sido asesinados a sangre fría? En el caso de que realmente los soldados y el colono sufrieran un ataque, ¿la respuesta fue proporcionada? ¿Era necesario acabar con sus vidas? ¿Es lícito el uso de la violencia para la defensa de un territorio ocupado por una potencia extranjera?

  Ya he hablado de El País. Es parte de mi vida y cuando un amigo se vuelve un poco crápula y aficionado a la bebida, quizá algún que otro hurto aquí o un chanchullo allá, no por eso le dejas de querer. Sin duda tendrá una visión diferente de la realidad de la que tiene uno. Una visión sin muchos detalles y, a veces, poco de fiar.

Post scríptum: La respuesta para el primero de los incidentes está en el segundo 40 del video que ha compartido uno de los lectores, y al que hacía referencia Al Jazeera. Ver el tercer comentario de los lectores. Gracias a todos.

Waldemar Strempler


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26 abril 2015

¿De eso no habla nadie?

  Ya saben que durante las últimas semanas han acaecido acontecimientos terribles en el mundo. ¿Y cuándo no? podrá decir alguien. Pero de cuando en cuando la máquina del horror parece que se pone más en marcha. Hago un somero resumen de memoria de los últimos: en el Mediterráneo el hundimiento (quizá intencionado) de un pesquero arroja un balance de más de ochocientas víctimas mortales, ahogadas en el mar. Ni siquiera, para mayor ignominia, se sabe el número exacto de personas que viajaban en ese barco de la muerte

  Algunos días antes, en la Universidad de Garissa en Kenia, el atentado perpetrado por una jauría de fanáticos asesinó a 152 personas, la mayoría de ellos estudiantes. Los sucesos se unen como dos capítulos de la misma temporada de una serie a la que podíamos llamar "Juego de pobreza y fanáticos". Muchos de los supervivientes del atentado se apresuraron a decir que el hecho no tendría repercusión internacional porque no había sido asesinado ningún blanco.

  Escucho argumentos parecidos desde hace tiempo. Cierto comentarista dice que han muerto ochocientas personas en el Mediterráneo, pero que "de eso nadie habla". Si hay un atentado en Kenia "de eso no se hablará". Si ISIS asesina gays o cristianos o kurdos, "a nadie le importa eso". Lo primero que pienso al leer ese tipo de opiniones es: ¿si nadie habla de esa historia, cómo se ha enterado quien la comenta y opina? ¿Es que estaba allí? ¿Y si nadie ha hablado de ello, cómo sabe la persona que lo dice que el resto sabemos de qué nos está hablando?

  Como en un damero, las casillas son negras y blancas. Entiendo que quien no deja de opinar que "de esto no se habla", "esto no importa" o "esto se olvidará en tres días", lo que pretende buscar es una reacción del público en sentido contrario. Es un pellizco para despertar a conciencias dormidas y acomodadas (casilla blanca). Pero también (casilla negra) se trata de una actitud petulante. Implica asumir que el que cuenta la historia sabe (y tú no,) y lo que es más importante, que le importa "de verdad", al contrario de uno, que lee, escucha y ve las noticias de miles de personas ahogadas sin que eso les mueva más que un leve arqueamiento de las cejas y medio bostezo. 

  Lo cierto es que de los asesinatos de la Universidad en Kenia, de los inmigrantes ahogados en el Mediterráneo, de las víctimas de los criminales de ISIS, Israel y El Assad se habla mucho y mucho. En español la búsqueda "atentados Universidad de Kenia" tiene más de 361.000 entradas. Pero obviamente no se trata de números. Lo que nos quieren indicar cuando nos dicen "de eso no se habla" es en realidad "no nos importa". El argumento hiriente desarrollado en su totalidad exige la odiosa comparación: "Todo el mundo se horroriza por los doce muertos en los atentados de París pero no por los cientos en Kenia". "Todos se echan a llorar por las víctimas del vuelo de Germanwings pero ni un mohín por los inmigrantes ahogados, por las víctimas del Katrina pero no por los del reciente terremoto de Nepal". ¿Qué contestas a eso? ¿Ya te sientes lo suficientemente mal como para hacerte socio de Intermón Oxfan o de Acnur?

  El recurso a la culpabilización siempre me ha parecido barato, en la vida personal y en la política, por llamarla de alguna manera. Pero sumerjámonos en la charca y entremos al trapo. ¿Me conmociona más el atentado de París que el de Kenia? ¿Me causó más impacto el accidente de Germanwings que el naufragio de los inmigrantes en el Mediterráneo? La respuesta, porque tiene que ver con el sentimiento y no con la razón, es sí. Supongo que la razón es fácil de entender. Todos cogemos esos aviones. Hemos estado en París. Tenemos amigos o familiares que han estado en ese avión, esa estación, en esa calle de Francia, o en esa zona de Nueva York o de Atocha. Hemos leído o conocíamos Charlie Hebdo. Nos imaginamos más en un avión camino de Alemania que un una patera. Sí, yo me acuso. Me duele más lo mío y mis circunstancias, soy humano.

  Pero además, ¿no tendrá un efecto perverso no parar de repetir que ni sabemos ni nos importa lo que pase fuera de los países occidentales o Japón? ¿No es dar una buena coartada para políticos y mandamases del mundo para que se queden con los brazos cruzados? Conviene más decir, nos hemos enterado y además nos importa y mucho. Mejor aún. Deberíamos tener esa capacidad de sentir y la oportunidad de hacerlo. ¿Y si en las escuelas se organizaran viajes a los campos de refugiados saharauis, a los barrios de Cuzco, a las calles Katmandú y no a Eurodisney? ¿Qué dirían el AMPA y José Antonio Marina?

Homo sum, humani nihil a me alienum puto
"Si nos pincháis, ¿no sangramos? Si nos cosquilleáis, ¿no nos reímos? 
Si nos envenenáis, ¿no morimos? Si nos ultrajáis, ¿no nos vengaremos?"

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06 mayo 2014

¿Seguirá existiendo el diario El País?

  Como saben mis leales tres lectores, me gusta el tenis, las croquetas (cosa que ahora no viene al caso) y tengo más dudas que certezas. Este último hecho lo prueba que muchos de mis post se encabezan con interrogantes, algo que erizaría las pelos de cualquier experto en blogs. No lo digo solo por quedar bien, a modo "solo-sé-que-no-sé-nada". Es que el mundo es muy complicado para todos. Me asaltan dudas. ¿Podré pagar el alquiler el mes que viene? ¿La Unión Europea ha jugado sucio en el asunto de Ucrania? ¿En ocasiones veo muertos o son solo funcionarios? ¿Seguirá existiendo el diario El País?

  Despejemos este último interrogante. No me refiero a si seguirá existiendo físicamente la "cabecera", como se dice en el argot, sino si El País seguirá siendo el diario que sus lectores hemos conocido durante años. Tengo mis motivos para preocuparme. El primero es porque me importa. El segundo porque en ocasiones veo muertos, pero también leo noticias preocupantes y entrevistas que refuerzan las ideas preocupantes. Me explicaré.

  ¿Por qué me importa? Mi madre compraba El País desde su aparición, "allá por el año" 1976. No recuerdo día desde bien pequeño que no leyera ese periódico. Debo añadir que los setenta y ochenta fueron años de escasez en mi casa, con lo que aunque suene melodramático, puede decirse que en mi casa había dinero para pagar lo básico: pan, huevos leche y El País.

  Sin ser exagerado, puedo afirmar que la lectura más importante de mi vida ha sido el diario El País.

  A veces tenía que pagar tributo por ello. En una ocasión cometí el error de llevarlo a una entrevista de trabajo, cuando ser lector de El País era signo de ser un peligroso "hipster", aun cuando todavía la palabra no existiera, o más propiamente "un rojo" y un "intelectual fracasado". En otra ocasión, al opinar sobre cierto tema de actualidad, alguien me espetó que mis opiniones eran "mucho País"... y era cierto.

  Por supuesto que hace tiempo que ya no es lo mismo. La crisis económica que vive el sector de la comunicación o quizá el diablo que hace que marchiten todas las cosas hermosas, empezó a hacer su efecto. A veces empezaban a proliferar (cada mes o así) reportajes sobre Bimba Bosé o personajes afines, que aparecían sistemáticamente en El País Semanal sin que hubiera causa justificada. Pero lo más preocupante es cuando en un diario que era exquisito en su redacción, empiezan a aparecer faltas de ortografía, que no se permitirían incluso en este humilde blog. La última de ellas anidaba en un titular de la edición digital y decía algo así como: "La arma homicida..." ¡ay!

  Pero no es la ortografía de los becarios —perdón, de los selectos alumnos del máster por la Universidad Autónoma y El País— lo que me hace temer por el periódico como lo he conocido. Son la ideología y las finanzas. El País siempre ha sido un diario riguroso, independiente y progresista, tres cosas que parece, van a quedar en el camino.

  En muchos foros se advertía que la llegada a la dirección del diario de Antonio Caño suponía un giro definitivo en la "derechización" del medio. Caño niega que vaya a producirse tal "derechización" pero en su entrevista publicada hoy en su versión digital, parece confirmarlo. Dice el nuevo director: "Quien busque un periódico activista, militante o sectario no lo encontrará". ¿Es para el nuevo director lo mismo militante y activista que sectario? ¿Qué clase del máster se perdió? ¿Quizá en la que hablaban del fundador del diario Jesús de Polanco alertando, en una de sus últimas apariciones públicas, del retorno del franquismo?

   Que Telefónica y Mediaset, los nuevos accionistas de PRISA, no iban a permitir que El País se transformara en "Bandera Roja" ya lo imaginábamos antes de Caño. Pero que traicione los principios fundadores del diario, otrora "independiente de la mañana", es otro cantar.  Ya sé que los de PRISA nunca han sido unos santos y hace mucho que "no tengo mucho País". Pero si como parece, El País desaparece tal como lo hemos conocido, es decir, como un diario de referencia y progresista, lo vamos a echar de menos. ¿Otro vendrá? Tal vez.

El sector de los medios de comunicación en España comienza a parecerse a un solar, o si se quiere, a una casa en donde la mitad es una iglesia y la otra mitad un after de pastilleros.



 Han caído CNN Plus, Público (ahora enanizado), Radio 3 (que vive en forma zombie), Diario 16 y mucho antes la añorada revista Ajoblanco, Triunfo, etc... Debe de haber una lógica interna en los medios que hace que proliferen futurólogos y tertulias zarrapastrosas mientras mueren los espacios dedicados a la calidad y la reflexión. También las chinches son más resistentes que los linces, podría añadir alguien.

Eso sí. Siempre nos quedará El Jueves para informarnos (espero).

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