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14 febrero 2016

ETA reloaded

  Una de las novelas que más me gustan de Günger Grass se titula "Malos presagios". Los malos presagios son frecuentes entre los que somos pesimistas. Se traducen en dos tipos de sensaciones que conforme a mi simplista punto de vista definiré así: todo lo bueno tiende a desaparecer, y cualquier calamidad aguarda a la vuelta de la esquina. Basta con que me guste un programa para que desaparezca, compre una marca de atún para que la empresa quiebre o piense lo descansado que está uno sin que la monserga de ETA emponzoñe las noticias para que aparezca en escena por obra del ministro Fernández. (No confundir, pese al parecido, con Fernández y Fernández). 

  Los salvajes atentados de este francamente desagradable grupo de sujetos, de estilismo dudoso, hace años que son historia. Otros grupos más sanguinarios les colocaron en la Segunda B del terrorismo. Por otro lado "el entorno" comprobó que era más interesante y menos arriesgado gobernar y reconvertirse en "moderados". Quizá no hace tanto tiempo, pero los humanos estamos muy bien preparados para olvidar todo lo que nos ha sido desagradable y ocultarlo, bien tapado en el lugar más sombrío del desván de la memoria. Es verdad que alguno de esos recuerdos necesitan frío, y por tanto, el desván no es el sitio más adecuado. De vez en cuando el olor fétido puede recorrer la casa, pero por lo general, allí quedan olvidados. 

  ETA ya es historia. Pero la utilización del terrorismo es demasiado golosa como para olvidarse de ella sin más. Cuando el final de la banda era ya una realidad, el PP y los medios afines a la derecha se resistían como gato panza arriba a aceptar la nueva realidad. No digo yo que hubiera entre ellos pesimistas de buena fe que no pudieran aceptar tan buena noticia. Pero no había que ser un descreído para darse cuenta de que a otros simplemente les venía mal que el pérfido Zapatero y su radical partido socialista (con el que ahora exigen gobernar en pro de la estabilidad y el orden) hubieran logrado bajo su mandato tan anhelada situación. 

  En el año 2005 el "moderado" Rajoy dijo lo siguiente en la tribuna del Congreso de los Diputados al presidente Zapatero: "Le ha dado a ETA lo que más podía querer, volver a las instituciones, tener una representación legalizada y recibir subvenciones". "El 11-M es la razón por la que usted está sentado donde está sentado en estos momentos". "Usted traiciona a los muertos y ha revigorizado a una ETA moribunda". Seis años después, en el 2011 tras el anuncio del "cese definitivo de la actividad armada" (que ya no iban a asesinar), Rajoy dijo que era "una buena noticia" pero que la tranquilidad solo sería completa cuando se produjera la "disolución irreversible" de la banda. En un artículo publicado por Rogelio Alonso en la revista de FAES en el año 2012, se alertaba que el cese de la violencia podría paradójicamente convertirse en un éxito estratégico y que convenía una "respuesta integral y eficiente que combine una eficiente presión política, policial, judicial, social e incluso ideológica".

  Durante unos cuantos años ETA importó un pimiento, pero ya teníamos cargado el juego para reiniciarlo en el momento oportuno, pero con otras reglas. El jugador define qué y quién es ETA. ¿Titiritero que usa palabras equívocas? ETA. ¿Degustador compulsivo de bacalao al pil pil? ETA. ¿Bromista patoso de las redes sociales? ETA. ¿Ciclistas perroflautas? ¿Carmena? Quizá ETA. ¿Zapatero? Ya sabíamos que ese era ETA, pero nos da igual. ¿Iglesias? ETA-IRAN-VENEZOLANO. ¿Independentistas catalanes? ETA quiero y no puedo. 

  El juego versión 2016 viene incorporado con Ley Mordaza y los gráficos del dudoso delito de enaltecimiento del terrorismo tienen mejor resolución. Los nuevos perroflautas que quieren llegar al gobierno lo hacen más "jugable". Más periodistas, más jueces, más policías. Fernández Díaz ya ha sido el campeón del torneo de invierno. ¿Quién será el próximo triunfador?

ETA reloaded. Enjoy the experience.



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11 marzo 2014

11-M ¿Qué fue de la teoría de la conspiración? ¿Qué fue de los conspiradores?

  Se cumplen diez años del horrible atentado terrorista de Madrid.
El 11-M.
 
 Es una de esas fechas en la que puedes preguntar a cualquier español —y te lo sabrá decir— qué estaba haciendo a esas horas, dónde le "pilló". Imposible olvidar las voces, las imágenes, el desconcierto inicial de las noticias. Lo que no se podía de ningún modo imaginar es que alguien ya planeó que el desconcierto iría mucho más allá.

  Las primeras investigaciones policiales, luego confirmadas, ya apuntaron a que el atentado había sido obra de islamistas radicales, pero el gobierno de José María Aznar, en contra de todas las evidencias, mantuvo que se trataba de un atentado de ETA. Se llegó a insinuar que el ex presidente del gobierno, el socialista José Luis Rodríguez Zapatero, tenía algún pacto secreto con la banda para realizar el atentado en Madrid y cargar luego la responsabilidad a los islamistas, para que la opinión pública creyera que había sido un ataque islamista en represalia por la intervención española en la guerra de Irak. ¿Delirante? Sí, pero mucha gente se lo creyó o se lo quiso creer.

  Repito, para los lectores extranjeros del blog que piensen que algún tipo de fiebre me ha afectado:
 
 Sí. El Partido Popular, actualmente en el gobierno, lanzó una campaña para hacer creer que los socialistas en colaboración con ETA, habían asesinado a casi doscientas personas y luego achacar sus muertes con el único objetivo de ganar las elecciones generales de aquel año. Una conspiración en la que estaban implicados terroristas vascos, policías (a los que se les acusó de borrar las pruebas y de hacer una investigación ficticia), jueces (que luego condenaron a los responsables de los hechos), periodistas, y en la última etapa, asociaciones de víctimas del atentado. Todas ellas en perfecto contubernio, con un único y maléfico propósito: que José María Aznar, el amigo de Gadafi y de los chicos de la Gürtel, el consejero de Murdoch, el mentor de Mariano Rajoy, perdiera las elecciones. ¿Delirante? ¿Febril? ¿Absurdo? Pues mucha gente se lo creyó, hasta el punto de que algunos policías responsables de la investigación fueron injuriados e insultados por la calle, como relata el ex comisario de Vallecas Rodolfo Ruiz

  Sé que es más fácil creer que el hombre no llegó a la luna (las imágenes de Armstrong las rodó Kubrick). Es más verosímil pensar que fue el propio Bush quien decidió derribar las Torres Gemelas. Es más probable que fuera Garci quien planificara el golpe del 23 de febrero. Pero millones de españoles se tragaron la historia. ¿Se la tragaron o es que su odio a lo que no representara las posiciones de la derecha hizo que quisieran creérselo? Difícil de decir. Yo mismo escuchaba en aquella época en la cadena COPE a uno de los apologistas de la teoría de la conspiración, Federico Jiménez Losantos. Me parecía que era el mejor "programa de humor", tocara el tema que tocara, que había en antena, y pido perdón por mi perversión. Reconozco que el asunto no tenía ni pizca de gracia.

  Mientras él bramaba con gran cultura, eso sí, u otros como Pedro J. Ramírez; la vida de muchos quedaba destrozada y las víctimas y sus familiares acumulaban aún más dolor a un sufrimiento ya de por sí insondable. Pero, ¿de verdad alguien se lo podía creer? Titadine con cordón detonante. Sólo faltaba Garci diciendo que lo había ensayado en la Facultad de Medicina de la Complutense.

  Supongo que en esta época de engaños, engañados y gañanes, hay de todo. Gente que de buena fe es intoxicada. Sectarios prestos a pensar que el rival tiene cuernos y rabo. Aficionados a las conspiraciones. Ingenuos, listillos, locos o tontos. ¿Quién no ha pertenecido alguna vez a alguna, si no a todas estas categorías? Yo en todas, en algunas como turista y en otras fijé mi residencia, domicilio fiscal y refugio contra el mundanal ruido. Una pista, tenía nombre de jamón.

  Pero (y me voy a tomar una licencia de analista político o contertulio), como dijo sabiamente Abraham Lincoln, se puede engañar a algunos todo el tiempo y a todos algún tiempo, pero no a todos todo el tiempo. (También dijo que quien carece de vicios carece de virtudes).


  Han pasado diez años y los implicados en la farsa prefieren pasar página.
 
  Escucho ahora a un representante del Partido Popular en la radio irritado por que se le pregunte sobre el particular. Solo le falta protestar porque se le pidan cuentas por hacer obligar a rectificar a Galileo Galilei. Por supuesto algún recalcitrante queda, como Maria Dolores de Cospedal, que sigue, supuestamente, dejando alguna sombra de duda, al afirmar que es bueno "que se conozca todo", pero creo que este comportamiento tiene que ver más con algún fenómeno de índole psiquiátrico relacionado con el sadismo, que con una postura política definida.
 
  El diario El Mundo, que se ha desecho del anterior director y uno de los principales impulsores de la teoría de la conspiración, publica hoy bajo el título "Diez años después, un balance desapasionado del 11-M",  un artículo donde su actual director escribe lo siguiente:
 
  "Los que dudamos de esa versión (Al Qaeda se venga de España por su intervención en Irak con un gran atentado), también cometimos errores. Dimos crédito a algunas informaciones faltas de rigor, que sólo tenían como fin confundirnos y llevarnos a un callejón sin salida". Dicho de otra forma. Pelillos a la mar. Un error lo tiene cualquiera. Si yo hubiera sido lector de El Mundo y hubiera creído en su versión durante los últimos diez años, les diría, haciendo un balance desapasionado, que podían meterse desapasionadamente su diario por cierta pasional parte. Pero como no lo soy solo diré: ¡miau!
 
 
  Creo que llegados a este punto conviene hacer un epílogo. ¿Qué fue de los conspiradores? ¿Recuerdan aquella maravillosa película de Billy Wilder llamada Primera Plana (The front page), 1974? También ésta debería ser de obligada proyección en colegios e institutos. El filme es una comedia ácida sobre la prensa y el poder político, ambos dispuestos a saltarse cualquier escrúpulo moral con tal de conseguir sus propósitos, incluso si es a costa de la vida de una persona ¿les suena?
 
  Les reproduciré el epílogo de la película (que no implica chafársela en ningún sentido) enriqueciéndolo (o degradándola) con alguna aportación propia.

  •   El "honrado" Big Ear. Fue diputado en el parlamento europeo por el Partido Popular hasta el 2014, fecha en la que no ha declinado ser de nuevo candidato, cosa, que por otra parte no hubiera podido hacer. Prepara un libro sobre ETA y los masones.
  •   El director de Examiner, Peter J.R., siguió siendo director del periódico hasta febrero de 2014, momento en que fue destituido. Se cree que ahora prepara un libro de memorias y que se dedicará a partir de ahora a impartir clases sobre la ética del periodismo.
  •   Frederic DeSaits. Fue despedido pocos años después de la cadena de radio y tuvo que montarse una modesta y sin influencia estación radiofónica que emite por Internet. Lleva perdidos varios juicios contra intromisión al honor y a la intimidad de las personas. Sigue poniendo todas las semanas en su programa la canción "Get on your Knees".
  •   El bloguero apodado gordo, oyente de la Cadena Cope. Escribe todos los días en su exitoso blog El Señor Gordo y prepara un libro titulado "La alegría de la impotencia".





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28 febrero 2014

ETA. Desarme a la española

  Hace unas semanas, el Mundo Today, el diario de noticias falsas más atinado del país, publicaba en primicia que armas de ETA habían aparecido en un Cash Converter. Cuando leí el inventario de armas que ETA entregaba en presencia de los superverificadores, pensé que por su naturaleza defectuosa, lo que allí se ofrecía era aquello que no había sido aceptado para revender como material de segunda mano. No recuerdo bien el catálogo. Sé que había algunas pistolas anticuadas, granadas sin carga y fusiles obsoletos. A la quincalla salida del zulo/trastero más rastrero de la banda, solo le faltaban un par de pasamontañas por remendar (con machotas de grasa) y una decena de matrículas de coche de la provincia de Burgos.

  Pero cuando leí además, que tras haber enseñado el material a los verificadores internacionales —gente de sobrado prestigio en el arte de la verificación— guardaron el género en una caja de cartón, las habían precintado con cinta aislante y se las habían vuelto a llevar; me pareció que la distancia en la invención de lo grotesco que nos separa a los humoristas de algunos terroristas, es todavía tan grande como la existe entre el buen gusto y Tele 5. ¿Cómo se puede ser tan tacaño?

  Pero no es en ellos en los que me quiero detener, sino en los verificadores. Primero en la misma profesión de la verificación. Perdonen que dé rienda suelta a mi vena más palurda pero ¿hace falta algún cursillo? ¿La Universidad de Deusto o alguna otra imparten un Máster en Verificación? ¿Cuánto se cobra por verificar? ¿Quién te abona la minuta? ¿Van ETA y el gobierno vasco a lachas? En el caso de que ETA o cualquier otro grupo insurgente y armado que se está desarmando se niegue a pagarte los servicios, ¿cómo se los reclama? ¿Tienen alguna dirección adonde se pueda mandar un burofax?

Sr/Sra ex terrorista:

 

  Como usted sabe, el pasado febrero estuve verificando la entrega de armas realizada en xxxx. Tal y como estaba convenido se realizó un vídeo y di la oportuna rueda de prensa. No obstante, salvo error u omisión observo que todavía queda pendiente por abonar la minuta de servicios, que de acuerdo con el presupuesto ascienden a XXXX. Ruego manden encapuchado a la sucursal bancaria más cercana o hagan ingreso en la cuenta bancaria helvética número xxxxxx. Reciba un cordial saludo.

 

Posdata: Remito factura de hotel para que proceda a su liquidación así como factura en restaurante.


  ¿Me ciega la envidia? Quizá sí. Para empezar viajan mucho y su empleo les permite conocer gente interesante. Sin saber mucho de verificadores, me atrevo a afirmar que si tuviera que elegir a alguien para verificar, elegiría al grupo vasco de verificadores. El líder, que es una palabra que adoro, es un tipo cuarterón, cuarentón, calvorota, gafapasta. Más atractivo que guapo, aunque se le puede llamar guapo y atractivo indistintamente. El traje le queda como un guante.

  Se llama Ram Manikkalingam. Hubiera dado un meñique y quizá un anular por tener un apellido así. Es profesor del Centre for Humanitarian Dialogue y profesor visitante en la Universidad de Amsterdam. Además trabaja en un par de organismos en Nueva York. Te detesto Ram, tú paseas tu palmito por el Village Vanguard, a mi lo más lejos que me ha llevado mi trabajo de abogado en el Turno de Oficio es una localidad juguetera de la provincia de Alicante que omitiré señalar.

  Sabedores de que lo poco gusta y lo mucho cansa, o dicho de otra forma que los guapos y listos son tan adorables como aborrecibles, el grupo de verificación tiene un contrapeso en el inevitable señor mayor con pinta de bondadoso y una señora con aspecto de reñirte si te dejas los macarrones. Entre todos tendrán más doctorados que lo que las paredes de mi casa podrían albergar. Y sin embargo…

  Sin embargo unos fulanos te traen quincalla, te la ponen encima de la mesa, se hacen una foto, la meten en una caja de cartón, la precintan con cinta aislante y se van sin pagar unas cañas ni decir siquiera eskerrik asko. Luego queda dar la cara en la rueda de prensa. Los periodistas españoles son dóciles con sus políticos pero despiadados con los verificadores y los entrenadores de fútbol argentinos. En la rueda de prensa habrá que pedir al gobierno que dé pasos en favor de la paz, aunque los otros fulanos no se prestaran a dejar como prenda ni un pon independentista (ni siquiera una sábana con el lema "euskal presoak bla bla"). Para colmo de males te llevan a declarar a un juzgado en Madrid. A todo esto, pierdes el vuelo de vuelta a casa y toda la semana se convierte en una mierda. No, pequeño abogado, no es tan fácil ser verificador internacional.

  ¿Alguna moraleja? No verifiques a ningún grupo armado en el que alguno de sus miembros no se haya comido alguna vez una rata en la selva. Ya lo decía mi madre. Si no se puede bailar, es que no es mi revolución. 


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09 enero 2014

Cuando todo sucedió, ¿en qué estábamos pensando?

  Díganme que sí, que les pasa. Que quizá tenga sobrepeso y esté un punto chalado, pero que no estoy solo. Que no soy el único que veo las nuevas noticias sobre ETA (básicamente creo que era una organización terrorista —o revolucionaria para sus seguidores— que aspiraba a lograr la independencia de un lugar al que llaman Euskal Herría mediante el asesinato y la extorsión) como una especie de sicofonía. Un eco que viene del pasado, o si se quiere, como ese dolor en los juanetes que un día desapareció y del que ya no nos acordábamos.

  ETA dice, ETA anuncia, ETA manifiesta en un comunicado carnavalesco, ETA amenaza, ¡qué pereza! Y sin embargo hubo un tiempo en que era lo que más nos importaba y nos amargaba. ¿Les da un poco de vergüenza recordarlo? A mi también, pero hagamos juntos este ejercicio, no porque seamos un poco masoquistas (que también) sino para sacar una pequeña moraleja de año nuevo.

  A fin de cuentas no era casi lo más importante para usted ni para mi, que quizá seamos (por decirlo suavemente) poco avispados. Era lo más importante para los dueños de materia gris 2.0., especialmente para políticos, periodistas, tertulianos y párrocos.

  El 4 de febrero de 2007 el diario El País titulaba "La marcha contra el diálogo con ETA deriva en un aluvión de ataques contra Zapatero". Ese mismo día también publicaba que "El presidente de la Conferencia Episcopal pedía unidad contra el terrorismo". Ese mismo día: "ETA se enfrentó a De Juana por iniciar la huelga de hambre sin autorización".

  Por supuesto no todo era ETA. El periódico El Mundo publicaba el 4 de febrero de 2006 que la inauguración de la Terminal 4 de Barajas la situaría en el cuarto puesto europeo por número de vuelos. ¡Ay!

  En marzo de 2008, conforme con la encuesta mensual elaborada por el Centro de Investigaciones Sociológicas, el terrorismo de ETA era el principal problema para el 36,9% de los españoles. La corrupción y el fraude era un problema para el 0,2 %.

   Mientras todo lo que ahora padecemos se cocinaba en un puchero mitad rancio mitad infecto, los medios, los expertos, los listos y los catetos, nos preocupábamos de otras cosas. Horas hablando de De Juana Chaos y ni un minuto sobre los productos bancarios tóxicos o fraudulentos, sobre las maniobras de políticos en las Cajas de Ahorro. Ni una manifestación que pidiera la urgente reforma de la Ley Hipotecaria y de la Ley de Enjuiciamiento Civil, ni sobre las cláusulas abusivas de los contratos hipotecarios.

   Es verdad algunos alertaban sobre la insostenibilidad económica y medioambiental que suponía el excesivo y pésimo negocio del ladrillo; pero no nos engañemos, eran tratados como unos ecologistas extremistas que oficiaban de aguafiestas. A algunos les preocupaba la corrupción, pero o lo hacían sólo para arrojarla al vecino o eran moralistas o simplemente fracasados que en cualquier caso no dudarían en robar si tuvieran la oportunidad.

   Cierto es que todo lo que ha pasado nos ha hecho más avispados, también mas resabiados. Mucha gente que ignoraba la política ha despertado y no tolera que se la den con queso (o con notario). Pero también es verdad que los mandamases juegan con nuestra mala memoria y falta de determinación. Mientras la situación económica mejora debemos darles carnaza. Un hueso que roer mientras se cocina lo importante. Banderas cuatribarradas, contrarreformas de derecho, batallas de símbolos y coronas. Dice el asesor: de momento nos vale. Mientras tanto: ¿Qué se está cocinando? ¿El guiso se llama negocios del Sareb? ¿Privatizaciones? No lo sé, pero sospecho que no podemos leerlo en portada, acaso oculto en letra pequeña.




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18 marzo 2010

Irati

 
  Hace unas semanas que volvió su triste figura a las portadas de los periódicos y los vídeos de las noticias: De Juana Chaos. Esta vez, se le ve entrando en el Juzgado de Belfast donde le han comunicado que se ha admitido la solicitud de extradición a España. Se introduce en el edificio del juzgado andando a grandes zancadas y la cara de mala leche del marqués al que le han despertado de madrugada para decirle que se tiene que ir al establo porque un criado se ha roto una pierna ordeñando una vaca. Con permiso me ahorraré por sabidos y compartidos la valoración que este tipo me merece. El juzgado dice que lo pueden volver a traer a España. No sé si me alegro de que volvamos a tener al fulano por aquí, y la fatigosa y estéril polémica que acompaña al individuo.
 
Pero no puedo evitar poner el foco un poco más atrás. Justo allí, detrás, unos pasitos rezagada, como si no pudiera seguir las zancadas de gigante gañán de Iñaki hay una mujer. Tiene el aspecto de esas mujeres que pese a que van cumpliendo años parecen siempre una muchacha. Una cara dulce. Ya la había visto, esperándolo el día que salió de la cárcel. Lo esperaba con una rebequita, como las madres abnegadas, siempre pendientes de que no cojamos frío. En la secuencia de fotos publicada se observa como trata de ponérsela. Parece que el fulano rehusó la rebequita porque fotografías después aún ella la lleva amorosamente en sus brazos. De hecho, parece haber pasado a su lado con una rapidez que compartiría con la celebérrima ciclogénesis explosiva. Vuelvo a ver la misma escena repetida, esta vez sin la rebeca, en las imágenes que han tomado las televisiones en Irlanda. Iñaki con las comisuras hasta el suelo. Ya no va con la rebequita, para que Iñaki no se enfríe, sino como porteadora llevándole unos documentos. Siempre unos pasitos detrás. A Iñaki no le gusta que le agobien. No es su secretaria, ni su ayuda de cámara, es su mujer y se llama Irati.
 
¿Qué mujer sensata puede compartir la vida que es un asesino? ¿Por qué lo hace una chica joven con aspecto de no haber roto más que huevos para hacer bizcochos los domingos y el día de la Patria Vasca? De acuerdo, para los fanáticos de batasuna se trata de un gudari, de un héroe, de un patriota. Pero incluso éstos deben reconocer que se trata de un tipo antipático, malencarado de maneras chulescas y escasamente atractivo. ¿Se imagina alguien a Iñaki, diciendo “cariño, mi vida, o simplemente gracias por la rebequita”? Más bien es fácil pensar que llega a casa vociferando “nena, ¿dónde están las zapatillas?” o “ya se te ha vuelto a pasar el filete, que sabes cómo me gusta la carne: cruda”. Si se ve bien las fotos de su mujer, se observa esa abnegación de las mujeres “de antes”. Aquellas que necesitaban la autorización marital para sacar dinero de la cartilla y andaban sisando de las vueltas para comprarse unas medias. Iñaki cariño, ponte algo que te vas a enfriar. Iñaki ¿qué te apetece cenar esta tarde? Iñaki, ¿estaba buena la cena? Si pudiéramos bucear dentro del cerebro de Irati, en algún lugar de su córtex libre del fanatismo nacionalista, se escucharía como una cacofonía la siguiente letanía: “Por que eres un gudari, patriota vasco, que si no, te mandaba yo a frotar tus calzoncillos a cierto sitio”.



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