Pongo en antecedentes a los lectores extranjeros. En España tenemos una ley popularmente conocida como Violencia de género. Desde el principio la ley fue criticada por algunos sectores. ¿Es la violencia de género un problema en España? Sí (y muy gordo como yo), y lo es como en casi todo el mundo (el mal se llama sociedad patriarcal y se contagia vía oral), aunque en realidad menos que en la mayoría de los países occidentales, de acuerdo con las estadísticas. Por otro lado, eso qué más da.
(En este párrafo expongo el tema. Ya sé. Alguno ya estará diciendo ¡cuidado con lo que dices Señor Gordo! Te estás metiendo en un jardín y la agilidad no es tu mejor virtud).
Y ahí quería llegar. A los enojosos números. Dijo el diputado Toni Cantó que el porcentaje de denuncias de violencia de género falsas era del 30%. Rápidamente un vigoroso grupo en favor de la ley, en favor de parecer estar a favor de la ley y en favor de no parecer estar en contra de las mujeres, se lanzó a su yugular. Cantó tuvo que retractarse y reconocer que no sabía cuántas eran (las denuncias falsas) y finalmente pidió al gobierno que le dijera la cifra. De acuerdo con la memoria de la Fiscalía General del Estado de 2011 el porcentaje de denuncias falsas fue del 0,01%.
Pero antes, una aclaración para todos los lectores extranjeros y para los nacionales que no lean el Hola. Tenemos un diputado que se llama Toni Cantó (sospecho que en su documento nacional de identidad aparece con el más solemne nombre de pila Antonio). Toni (o Antonio) Cantó es o era actor. De hecho, Cantó es un buen actor de teatro. Además es un tipo guapo. Pero es enojosamente guapo. O sea, que no es un guapo simpático como George Clooney sino más bien un guapo atildado, algo que los españoles detestan y definen con el nombre de "guapito". Sospecho que pese a ser guapo, Cantó cae gordo a gran parte de la población masculina (por guapo) y femenina (por sus enojosas declaraciones en las que afirma que los varones están discriminados en España). Por supuesto todo esto no es más que una divagación mía.
(El tercer párrafo presenta a Toni Cantó. Es prescindible si se le conoce y el resto del artículo se entiende igual)
Pero antes, una aclaración para todos los lectores extranjeros y para los nacionales que no lean el Hola. Tenemos un diputado que se llama Toni Cantó (sospecho que en su documento nacional de identidad aparece con el más solemne nombre de pila Antonio). Toni (o Antonio) Cantó es o era actor. De hecho, Cantó es un buen actor de teatro. Además es un tipo guapo. Pero es enojosamente guapo. O sea, que no es un guapo simpático como George Clooney sino más bien un guapo atildado, algo que los españoles detestan y definen con el nombre de "guapito". Sospecho que pese a ser guapo, Cantó cae gordo a gran parte de la población masculina (por guapo) y femenina (por sus enojosas declaraciones en las que afirma que los varones están discriminados en España). Por supuesto todo esto no es más que una divagación mía.
(El cuarto párrafo es prescindible si se conoce el partido político español Unión Progreso y Democracia)
Cantó es diputado de un partido llamado UPyD. Unión Progreso y Democracia fue creado por una ex lider socialista llamada Rosa (esta vez no Rosi) Diez. Como su propio nombre indica es un partido sin ideología concreta o cuyo ideario se podría resumir en "no somos como el resto de la chusma (política)". Serían algo como el grupito que se queda al margen en la fiesta de los pueblos riéndose de los borrachos, de los niños, de los macarras, de los ligones, de los abuelos, de la banda de música y que por supuesto ni bailan ni beben. Siendo sinceros, ni los simpatizantes ni los detractores sabemos muy bien por qué simpatizamos o ¿detractamos?
(El quinto y siguientes párrafos son prescindibles si usted es de los que se pone de los nervios con el problema de la violencia de género, en cualquiera de las opiniones posibles).
La cuestión es que el argumento en contra de la Ley Integral Contra la Violencia de género podría en realidad ser el argumento a favor, y el argumento a favor el argumento en contra y toda la polémica ni lo uno ni lo otro. Hasta donde yo sabía, lo relevante del derecho penal era que los culpables quedaran no sin castigo y, especialmente, que inocentes no fueran castigados. Precisamente la falsedad o verdad de lo relatado en las denuncias es lo que se investiga en la Instrucción, se prueba en el juicio (con todas las garantías) y por último se determina en una sentencia. No será en oráculo de Delfos, pero es el método más racional que tenemos para saber si cierto hecho es (jurídicamente) cierto o falso.
Por otro lado, ¿adónde nos conduce decir que las denuncias de violencia de género son falsas en un porcentaje x? Imaginemos que alguien dice que las denuncias de robos de coches son falsas en el 50% de los casos. ¿Significaría eso que hay que eliminar o limitar el delito de robo de vehículos? ¿Reaccionan los propietarios de coches indignados por ser equiparados a delincuentes que sólo buscan el provecho de las aseguradoras y no desplazarse? ¿Estamos en un estado que busca hundir a las aseguradoras? No creo que nadie mantuviera esa opinión.
Finalmente ¿qué más da lo que se dice? Alguna/o me dirá, sabemos las intenciones de Cantó por su trayectoria. Estaremos de acuerdo. Y los que respondieron, ¿por qué reaccionaron como lo hicieron?
El Señor Gordo
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