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31 julio 2016

Falsos viajes: España. Agosto 2018

  Tras las quintas Elecciones Generales, España sigue sin gobierno

  Las elecciones tercera, cuarta y quinta repitieron prácticamente los resultados de las segundas, con la única diferencia de que la mayoría de votantes de Ciudadanos votaron al partido animalista PACMA. Rivera y un tal Villegas son los únicos diputados de la formación naranja. Siguen pidiendo sensatez para formar gobierno y afrontar los graves problemas del país. Han ofrecido su apoyo al PP, al PSOE y a Podemos, pero aseguran que nunca gobernarán con los sucios diputados del PACMA "hasta que no se quiten todas las garrapatas".

  Efectivamente el hemiciclo se llenó de esos bichos y la actividad del Congreso tuvo que ser suspendida durante dos meses hasta que todos los diputados y diputadas (que siguieron percibiendo íntegramente su sueldo) fueron debidamente desparasitados y desparasitadas. El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, ha declarado que la celebración de unas sextas elecciones "sería una broma". Tras las quintas aceptó el encargo del Rey para formar gobierno pero se negó a pedir la confianza de la cámara. En su lugar finalmente mandó a Soraya Sáez de Santamaría, quien se dejó una barba lampiña para la ocasión. Tras la undécima ronda de consultas el Rey Felipe VI sufrió una apoplejía que le impide temporalmente cumplir con sus funciones constitucionales. Desde Miami su padre, el rey emérito, le ha deseado una pronta recuperación. Desde Londres, su madre, la reina emérita, le ha deseado una pronta recuperación. Desde Vallecas, Alberto Garzón, ha deseado al ciudadano Felipe de Borbón, una rápida recuperación.

  La reina Letizia, mucho más enérgica que su marido, es ahora la regente. En su primera ronda de consultas, fuentes de Zarzuela señalaron que su majestad, ejerciendo la función moderadora que la Carta Magna reconoce a la corona, le había dejado bien claro al presidente en funciones y candidato condicional a la presidencia del Gobierno, Mariano Rajoy, "que estaba hasta el coño de todos y fundamentalmente de él". "Que, o formaba gobierno o le iba a putear como si no hubiera un mañana". A la salida de palacio, el señor Rajoy, visiblemente afectado declaró que "si eso, tal" y dijo no saber nada sobre los ochenta y tres nuevos casos de corrupción que afectan a su partido.

  Pablo Iglesias, que años atrás soñaba con asaltar los cielos, declaró al diario alemán Der Spiegel que ahora sólo aspira a "abrir el puto trastero" y que una vez hecho volverá a sus clases o quizá se hará mochilero o cantautor. Ha asegurado el apoyo de su formación a cualquier partido salvo al PP y "esos piojosos" del PACMA. Pedro Sánchez abandonó la política y a su mujer y ahora rueda en Florida junto con su nueva esposa, Salma Hayek, su segunda película: el film argentino "La milonga de los pelotudos" con Ricardo Darín. El Secretario General del PSOE, Iñigo Errejón, se ha ofrecido a formar gobierno, pero se niega a cerrar todos los establecimientos de pollos asados como exigen los animalistas del PACMA, que además demandan la inmediata de la abolición de las corridas de toros, la creación de un ministerio de derechos animales, que los delitos contra los animales no prescriban y que se faculte a ciertos perros para que puedan ser tutores de sus amos en circunstancias especiales.

  El ex presidente del gobierno, Felipe González, ha pedido la intervención del ejército para nombrar un gobierno de concentración nacional presidido por algún catedrático amigo, o en su defecto, por él mismo. Mientras, Cataluña ha declarado por tercera vez su independencia. Haciendo números, un comité de sabios ha reconocido que la independencia es cara y que la mejor manera de financiarla sería pidiendo un crédito a Madrid "a cambio de un puñado de asquerosos votos". La presidenta del Parlament de Catalunya, Carme Forcadell, ha dicho que la negativa de España a sufragar los gastos de la independencia es un atentado contra el derecho a decidir, los derechos humanos, y todas las convenciones de Ginebra y de Tintorro. Después se ha declarado estresada y ha emprendido un viaje de dos meses por Papúa Nueva Guinea. Mientras viajaba se ha conocido el fallecimiento en extrañas circunstancias del peluquero de Carles Puigdemont.

  Mientras, la ciudadanía empieza a comprender que resulta indiferente tener gobierno o no. La economía sigue más o menos igual. La tasa de paro es ligeramente más baja. Lo tasa de botellón entre adolescentes es ligeramente más alta. Como cuando había gobierno, sólo uno de cada dos españoles dice leer un libro al año y como cuando había gobierno, el Real Madrid gana la Champions League. Un sector de intelectuales sin embargo ya trabaja en la anexión a Alemania. Por lo demás, las playas están llenas. Hace mucho calor, y por lo que se puede ver en las piscinas, afortunadamente la operación biquini ha fracasado un año más.




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27 julio 2015

Falsos viajes: Canalla en los festivales de verano

FIB 2015. El penúltimo engaño.


  Me presento en el recinto del FIB, siglas idiotas del Festival Internacional de Benicásim. Aunque llego relativamente pronto el recinto de conciertos bien podría ser el vertedero municipal. Un rapsoda diría que los pijos y las pijas reconvertidas en indies y ahora vueltos a reconvertir en hipsters barbudos son como las margaritas en medio de la basura, pero a mi no me lo parecen. A mi me parecen los mismos cretinos de siempre. En el festival solo tres tipos pasan de cuarenta años: servidor, Julio Ruiz y el tío que dice que se va a Zimbabue a cazar no sé qué león. A la chusma solo le salva que su gusto musical no es malo, y eso en esta época de Izal y compañía no está del todo mal. Pero yo a lo que voy: a la música. O más bien a lo que venía. El cabeza de cartel de este año es Blur, con permiso de Prodigy y Portishead. Decir que están acabados es poco. Su estado es siniestro total pero sin pulpo. Perpetran una versión de "There are too many of us" que haría llorar hasta al "Jocker" de Gottam. Cuando por fin deciden afrontar "Country house" debo abrir bien los ojos para cerciorarme que quien berrea en el escenario no es un gorrino de alguna aldea manchega ni Alejandro Sanz. Suficiente. Suficiente. Suficiente. 


La Mar de Músicas 2015. La penúltima estafa.



  Cuarentones y cincuentones que se resisten a serlo. El público lo componen fundamentalmente los padres de los niñitos del FIB. Por supuesto ya no se lían porros como antes y muchos hasta son altos funcionarios de la administración, no hay más que ver los carros aparcados. Mucho vestido blanco ibicenco y gente con pinta de saber de todo, desde cómo acabar la corrupción a dónde se puede encontrar la mejor pizza margarita de Sicilia; hediondo. Pero yo he venido por la música. En el festival cartagenero siempre han ido de chicos "guays". Todo muy étnico, efluvios de buenrollismo universal a lo Zapatero. Sin comentarios. Pero yo he venido por la música. Este año el festival se dedica a Chile: está claro que edición a edición se van acabando los países exóticos. Temo que sobre el escenario trepe alguien parecido a Pinochet, al hijo de Bachelet o a Arturo Vidal, pero no, es Melissa Aldana, una saxofonista. No se puede decir que toque mal, aunque los he visto mejores en las bandas de mi ciudad. Alterna piezas desconocidas (suyas) con otras famosas (de otros). La sonorización es pésima y escucho más las pipas de mi vecino que a la artista. No digo que ella esté mal, pero su banda muestra somnolencia, como si no hubieran superado el jet lag o el mal de bajura. La gente aplaude cortésmente y a otra cosa. En el parking compruebo que uno de esos tipos elegantes me ha rayado el coche sin dignarse a dejarme el número del seguro.


Festival de Bayreuth. ¿Hasta cuando esta farsa?



  Me planto con la intención de ver la inauguración del festival con Tristán e Isolda. Soy el tipo más joven el local. Me extraña que alguno de los asistentes pueda llegar con vida al final del concierto. Se respira senectud, altivez y dinero por todos sitios. Huele a dólares y Thrombocid. El casting para mi era relativamente desconocido, pero al acabar la representación tengo ganas de conocerlos a todos. Tengo ganas de saber sus direcciones, su filiación completa y ponerles una querella a cada uno de ellos. He aquí la lista de culpables y sus delitos. Stepen Gould (Tristán). Reo de desafine incontrolado con agravante de reincidencia y nocturnidad. Evelyn Herlitzius (Isolda). Reo desafine. Culpable de pólipos en la garganta con agravante de mediocridad y nocturnidad. Thomas Kaiser (vestuario). No creo que haya podido salir de una escuela de moda, si acaso de un frenopático en donde por ideas modernas y delirantes no se medica a los pacientes. ¿Por qué Tristán tiene que ir vestido como Cristiano Ronaldo? Reo de atentado contra el buen gusto teatral con agravante de nocturnidad. Daniel Weber (escenógrafo). Una turba que huye del fuego parece más organizada que los cantantes en escena, agitados en sus movimientos por no se sabe qué caprichosos criterios. ¿Epilepsia? Reo de atentar contra la armonía en el escenario con el agravante de nocturnidad y reo de lesiones (algún cantante tiene al menos moretones de golpearse contra el decorado con toda seguridad). Que se haga justicia. Aunque lo dudo.

Artista callejero desconocido.
Confluencia de Alfonso El Sabio con Calle Castaños (Alicante).



  Camino de la pescadería me topo con este tipo tocando un piano con ruedas. En el momento me quedo extasiado, por fin un bálsamo para mis castigados oídos y no solo por el cloro de la piscina. El desconocido (un tipo más bien entrado en carnes, desaliñado y de aspecto claramente nórdico) aborda con igual coraje y acierto piezas populares como clásicas. Le pido a cambio de una lata de pepinillos, como el oficial nazi de "El pianista", que aborde el nocturno número 20 de Chopin. Me dice que además de la lata, las peticiones se pagan a veinte pavos. No dudo un segundo y se los arrojo en su mugriento sombrero. Al segundo ya está atacando las primeras notas. Sensacional. ¿Por qué nadie se para? ¡Ciudad de gañanes! Les sacas del arroz a banda y nada les conmueve. Mando un whatssapp al concejal de Cultura del ayuntamiento para que le contrate, pero no me responde; debe de estar abriendo una lata de Red Bull. Acaba la pieza. Estoy llorando ¿o es el sudor de estar a cuarenta grados? ¿Cómo te llamas? "Eso vale otros veinte pavos amigo". No los tengo, me he gastado mi presupuesto comiendo salchichas en Alemania. Pues otro día será, colega, otro día, otro día...





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27 enero 2015

Falsos Viajes: Visita a Grespaña

  La Plaza de Oriente en Madrid, rebautizada como la Plaza Sintagma Nominal, está atestada de gente. El cambio climático ya comienza a hacer estragos en la península y pese a ser 27 de enero de 2025 el sol aprieta sobre los cogotes de los congregados. Pero no parece importarle a los que aguardan ansiosos la salida de los líderes de Grespaña: Alejandro Chiripas y Pavlos Eklesiastés. Se trata del acto de conmemoración del primer aniversario de la nueva  y  gloriosa nación de hombres y mujeres libres: Grespaña.

  El país es resultado de la unión de lo que quedaba de España (Cataluña era un estado independiente asociado a Portugal desde el año 2016) y de Grecia. Su forma política es la dictadura platónica. Un gobierno de filósofos tiene las riendas del país. Todos los ministros son doctores, profesores universitarios, lectores de Homero y varones. Es obligatorio para los habitantes la participación en las asambleas ciudadanas, pero previamente hay que pasar un test de idoneidad elaborado por el Ministerio de la Academia, donde se preguntan cuestiones de ética, economía y series de la HBO.

  El idioma oficial es el griego, una vez que los helenos convencieron a sus españoles de que su jerga (antes conocida como español) no era otra cosa que un griego reciclado y empobrecido. A cambio los griegos han aceptado escribirlo con caracteres latinos. Para fomentar la integración las chirigotas de Cádiz han sido proclamadas fiesta oficial de la ciudad de Atenas.

  El gentío espera ansioso porque el acto también servirá para conocer el nuevo himno grespañol. La música encargada incialmente a Elefteria Arvanitaki y David Bisbal tuvo que ser finalmente compuesta por un grupo de catedráticos de derecho mercantil y de derecho constitucional de la Universidad de Akra Leuka (Antigua Alicante). De él solo se sabe que la letra está inspirada en "Mediterráneo" de Serrat y un poema de Cavafis. Al parecer los dos artistas se enamoraron pese a su obvia diferencia de edad y lingüística, y afirmaron que el sexo no les dejaba tiempo para nada más. 

  Pese a los pronósticos agoreros (los del FMI, la Troika, La Comisión Europea y una sibila que destripó un palomo y vio los intestinos llemos de gusanos), la breve trayectoria de Grespaña está siendo un éxito. La nueva moneda, el "Dracma Pesetero" se cambia casi en paridad con el euro y el dólar. El desempleo ha caído por debajo del 7%, el PIB crece a un ritmo "chino" del 5%, la desigualdad se ha reducido en un 20%. Los ciudadanos, que se definen "olimpoecologistas" prefieren las bicicletas a los coches. Jorge Javier Vázquez está en una recóndita prisión de Creta. Los pájaros cantan y las nubes  se levantan.

  Los primeros pasos de Grespaña en la comunidad internacional no fueron fáciles. Los grespañoles expropiaron a los alemanes y ocuparon sus fincas en las Baleares y en las Islas Cícladas. Como represalia, Alemania invadió Polonia. Estados Unidos diseñó una acción de castigo militar contra el nuevo país, la "Operación Toreador", que acabó con el bombardeo de Honduras. Aún así, Eklesiastés viajó a Washington y consiguió firmar un tratado de amistad entre las dos naciones y el uso conjunto de la base de Morón y las destilerías DYC.

  Justo en este preciso momento, mientras espero al sol en la plaza Sintagma Nominal, cientos de miles de catalanes convocados por el líder independentista Aposlos Junqueras (conocido antes como Oriol) piden su derecho a decidir si quieren la anexión a Grespaña. Junqueras sostiene que la independencia de Cataluña y su posterior asociación con Portugal "solo ha traído fados y paro." 

  Ya pasa más de media hora del horario previsto para la aparición de los filósofos gobernantes. Respecto al respeto a los horarios, Grespaña se parece mucho a España. Aprovecho para hablar con una joven que agita la bandera grespañola, azul, blanca, amarilla, roja, morada y rosa (por la comunidad gay). Le pregunto qué siente. Me informa que tiene diecinueve años y me interroga sobre si soy un viejo verde. Le comunico que por tal no me tengo y parece que la respuesta le reconforta.

  Le pregunto cómo se llama y me dice que se tuvo que cambiar el nombre porque sus padres, españolistas recalcitrantes, la bautizaron como Samantha. En cuanto cumplió los dieciocho se cambió el nombre por el de Sotirías. Me dice que no conoce la parte griega de Grespaña pero que tiene un novio grespañol oriental que se llama José Carlos Pannayotis y está deseando visitarle en Creta y "echarle un quiqui".

  —No me acuerdo mucho de España, pero mis padres dicen que el país "era una ful", y que lo único que añoran es "La Roja" y un absurdo programa, hoy prohibido por las autoridades, llamado "Gran Hermano Herpes".

  La conversación queda interrumpida porque aparecen en el balcón los líderes grespañoles acompañados de un músico de guitarra clásica. Cada líder toma el micrófono para dar un discurso en ininteligible griego/hispano moderno. Por suerte la temperatura ha caído y hasta es preciso ponerse "una rebequita" para no coger frío. El músico se ha quedado dormido, y dos guardaespaldas le pellizcan las mejillas para que se espabile y toque el himno.

  Una vez terminado la plebe grita alborozada pero a mi lado observo a un señor de mediana edad que ladea la cabeza de un lado a otro en señal de negación. Le pregunto si no le ha gustado el himno, y le tranquilizo. —No soy de la policía sofista, solo un curioso impertinente—. 

  "España, Grecia o Grespaña, da igual. Esto no tiene remedio. ¿Ha visto que asco de himno? Aquí más de uno se ha llevado el dinero crudo. Se lo digo yo". Suspira y sin esperar a escuchar mis impresiones (que aunque no brillantes eran al menos propias) se pierde confundido entre la muchedumbre.



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18 octubre 2014

Falsos viajes: La valla de Melilla

  Cierto día de octubre de 2014 acudo a la redacción. Le digo a mi jefe que tengo una pequeña pero estupenda cámara y que creo que podría hacer un gran documental de alto contenido periodístico en Melilla, a propósito de los asaltos a la valla y los últimos acontecimientos, palizas a inmigrantes incluidas. Me contesta que haga lo que quiera. Que mi contrato de un mes finalizó hace seis y que me dejan que acuda a la redacción porque les doy pena y sé como funciona la máquina de Nespresso. Interpreto que me da permiso, rompo el cerdito de los ahorros y compruebo que me da para el viaje y tres días de estancia, siempre y cuando renuncie a un hotel decente y las cenas. ¡Me voy a Melilla!


  Melilla es una ciudad desconcertante. Si miras hacia un lado te da la sensación de estar en Barcelona, pero sin banderas. Si miras a la derecha parece Tánger, si miras al centro podría ser cualquier lugar de Las Palmas, y si miras para atrás y vas andando te acabas tropezando como en cualquier otra ciudad. 

 Como me enseñaron los libros del gran Manu Leguineche, me voy a un bar para buscar información y entablar amistad con los lugareños. Un tipo fornido vestido con bermudas y la camiseta del FC Barcelona, está acodado en la barra dando cuenta de lo que parece un gin tonic. De uno de sus bolsillos sobresale el extremo de un llavero con el inconfundible escudo de la Benemérita. Me identifico como un periodista de Canal 13, que está haciendo un reportaje que ensalce la labor de la Guardia Civil en la valla de Melilla, para contrarrestar la intoxicación de los movimientos pro-inmigrantes, pro-negritos y pro-raros en general. 

  Me mira con una cierta desconfianza. Pero ya sea porque me presto a abonarle un nuevo gin tonic (adiós a mi desayuno) o porque le he seducido con mi habitual don de gentes, se presta a que le entreviste (sin cámaras ni notas).

  —Cuando pedí el destino no pensé que me lo fueran a dar— me dice Aarón. Soy un número pesimista. Las razones por las que uno toma ciertas decisiones en la vida a veces son arcanos inescrutables, —sea lo que sean los arcanos y lo que signifique el verbo, sustantivo, adjetivo o artículo "inescrutable"—. Pude pedir ir a Melilla por la famosa canción: "Melilla tiene un coooloooor especiaalllll...", quien sabe. Pude hacerlo por su folclore, flora, fauna, por su plaza de España o Generalife. Pero lo hice porque aseguraban acción. ¡Acción! ¡Y me dieron el destino!

  —Yo no me me metí en la Benemérita para mariconadas. No me metí en el Cuerpo para ir persiguiendo chorizos de poca monta. Para hacerme un oficinista chupatintas que tiene que soportar las preguntas de los picapleitos que asisten a los desgraciados que le dan un cachete a su mujer. No me metí en el Cuerpo para disfrutar de una paella el día de El Pilar. Me metí porque reboso testosterona, adrenalina y Red Bull. Amo a España y me gustan los deportes de riesgo y las sensaciones fuertes—. 

  —En Melilla tienes toda la acción que quieras. Los negros cada día son más activos y violentos. Trepan con la habilidad de un primate. Se organizan. Se reparten los asaltos para dividir nuestras fuerzas, anda que no son listos. Ahora nos amenazan con contagiarnos cosas raras. Nosotros les calentamos pero bien. Los jefes dicen que les podemos dar en brazos y piernas, pero cuando veo alguno con la camiseta del Real Madrid no puedo evitar no calentarme, entonces me hierve la sangre—.

  Le digo que si puedo acompañarle a un servicio. Me dice que entra esta tarde. Que saben que va a haber un intento de entrada y que va a haber jaleo, pero que no me puede ofrecer información confidencial. Por fin, acepto abonar otra copa y un bocadillo de calamares (adiós a la cena de mañana) y me da las coordenadas. —Yo no te he dicho nada, ¿vale?—.

  Acudo al lugar indicado. Espero durante horas y no pasa nada, hasta que de repente se escucha una gran algarabía. Es como el sonido de un botellón pero sin música machacona. Cientos de muchachos negros empiezan a trepar una de las vallas de mi frontera. De repente aparecen tres furgones de la Guardia Civil. Los agentes ponen unas escaleras y comienzan a subir. Los inmigrantes parecen de El Circo de El Sol y los Guardias Civiles culturistas de gimnasio. En agilidad ganan los primeros, pero los segundos llevan porras que usan como si estuvieran en una huerta dando azadones para deshacer los terrones. Creo identificar, por sus andares, a Aarón como uno de los más activos, pero con el casco y el uniforme no puedo estar seguro.

  Están así casi tres horas. Unos dando y otros colgados. Cuando uno cae al suelo alguna porra sale a pasear. Los demás guardias suelen ocultar al bateador, sea para ocultar el espectáculo a los indiscretos, sea para no perderse detalle. Uno de los inmigrantes consigue llegar al suelo y echa a correr hacia la ciudad justo por donde yo estoy. Corro tras él y algunos guardias también. Pero los culturistas no están hechos a la carrera, salvo la de la cinta del gimnasio. El inmigrante y yo somos más rápidos. Se mete por varios callejones y por fin le alcanzo. Le digo que se tranquilice, que soy un periodista que trabaja para Amnistía Internacional.

  —¿Cómo te llamas? ¿Estás herido?—. Me enseña unos cortes en los brazos. Yo me desmayaría pero me dice que no es nada. Le doy algo de dinero (adiós a la merienda). Me da las gracias y se marcha. Como lleva una camiseta del Atlético de Madrid, le grito que han ganado 1-0 al Eibar. No sé si me escuchó. —Suerte chaval—.


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27 junio 2014

Falsos viajes: en la fiesta de los jóvenes monárquicos

  ¿Recuerdan la canción de Mecano llamada (salvo que Wikipedia o los listillos me corrijan) "en tu fiesta me colé"? Yo me he colado en casi todas las fiestas a las que he ido porque tengo el dudoso honor de no ser invitado a prácticamente ninguna, incluyendo la de mi Primera Comunión y la de mi Primera Excomunión. De todas formas, siguiendo con la música de los ochenta, como dirían los de Gabinete Caligari, colarme en las fiestas, además de ceder el asiento en el autobús, es para mi una virtual aptitud.

  Lo de los jóvenes monárquicos es una obsesión desde los ya lejanos años noventa. Hice la preinscripción para el viaje que hizo este colectivo marginal a Bután. Al final tuve que alegar otro compromiso en Miami, Panamá, Islas del Canal y en el Canal de La Mancha para no acudir, pretexto que enmascaraba una vergonzosa falta de recursos pecuniarios para sufragar no ya el viaje, sino cualquiera de los desayunos del mismo. 

  Incapaz de permanecer sin desayunar durante un mes, tuve que renunciar a la excursión y hacerme adicto al chocolate con leche y avellanas. Debo añadir, por si no lo saben, que en ese viaje se conocieron la Infanta Elena y Marichalar. Teniendo en cuenta mis gustos, mi sex appeal y la innegable rareza que comparto con el aristócrata, no descarto que de haber estado presente en Bután, la historia de España y de mi fondo de armario hubiera sido bien distinta.

  Por eso colarme en la fiesta de jóvenes monárquicos que celebraban el nuevo reinado de Felipe Algo, era para mí "lo más". La consagración de mi carrera de intrusismo en pos de canapés rancios, cava barato y gambas frías. Me enteré de la fiesta a través de la web "todoborbones.com". Allí aparecía todo lo necesario. Día, hora y lugar. Rogaban etiqueta completa para los hombres y para las mujeres vestido largo. Una empresa de prestigio en el mundo del champán organizaba el evento, con lo cual podría resarcirme de tanto vino espumoso almizclado.

  ¿Pero hasta qué edad se es joven monárquico? Si fueran agricultores, ganaderos, abogados o propietarios de una comunidad en la costa, mis 44 años parecerían infantiles, pero ¿cómo saber que era joven para un monárquico? Nada se escribió de los cobardes, así que ni corto ni perezoso me alquilé un esmoquin, me puse una pajarita de pega y me fui al prestigioso hotel donde se celebraba el evento. Con esta facha no podía coger el metro. Aparqué el fiat a tres manzanas (¿o eran cuadras?) del lugar del evento.

  La puerta estaba flaqueada por dos ujieres vestidos como lacayos del siglo XIX. Balbuceé unas palabras y sentí que mis intentos por entrar en la exclusiva fiesta iban a fracasar. Sin embargo los criados disponían de tecnología del siglo XXI en forma de smartphone a la que no quitaron ojo. De modo que entré sin problemas como lo hubiera podido hacer el mismísimo De Juana Chaos, incluso con pasamontañas puesto.

  Una vez dentro, ¿cómo describir, oh lector, lo que vieron mis ojos? ¿Cómo no sentirse arrobado por esa exhibición de lujo, gomina y sonrisas blancas? No era el lujo lo que deslumbraba. Era la extraordinaria concentración de pijos por metro cuadrado. No sé por qué, pero me dio por pensar en aquella película tan emotiva, "Gorilas en la Niebla". Sin duda, la naturalista Dian Fossey debió sentirse tan fascinada como yo ante la presencia abundante y salvaje de tan raras especies, viviendo a su antojo en su hábitat a menudo cerrado para el resto de los humanos. ¿Acabaría yo como ella? ¿Atacado por furtivos seguratas o por algún macho alfa de la manada? Precaución.

  Entre su especie se reconocen. Puedes fingir su acento y repartir "oseas" pero ellos se ríen de forma diferente, caminan de modo distinto. Por tanto lo esencial era camuflarse en un corrillo, no reír, no caminar y en caso de peligro dar vivas al Rey y a España. Me acerqué al corrillo más nutrido. Todos estaban escuchando al único tipo sin esmoquin de la fiesta. Eso sí, llevaba corbata negra estudiadamente descuidada. Le miré con atención. ¡Era Pablo Iglesias, alias "El Coleta"!

  Estaba dando una charla sobre la justicia social y la casta. Algunos se reían, (ellos), alguno le atacaba y recibía rápidamente un zarpazo moral más arriba de las rodillas más abajo del plexo solar.

—¿Cuántos títulos nobiliarios tienes, Iglesias?
—¿Y tú cuántas matrículas de honor?

  En cambio las jóvenes monárquicas, tan rubias, con muñecas y tobillos tan delicados, labios tan perfilados y sonrisa tan blanca, parecían encantadas. ¿Qué hacía Pablo Iglesias en una fiesta de jóvenes monárquicos? 

—Voy al servicio. Ahora vengo—. Los jóvenes monárquicos dijeron ¡ja! Las jóvenes monárquicas dijeron ¡ay!

  El líder de Podemos galopó hacia los baños y yo fui detrás, como perro tras pastor. El servicio estaba tan limpio y era tan bonito que hasta la virgen María estaría orgullosa de descargar allí, como hubiera dicho el sargento Hartmann. Me puse a su lado. Era un tipo tan seguro de si mismo, que hasta la micción parecía un asunto de Estado. Sin más preámbulo le pregunté qué hacía allí, con la casta de las castas.

—¿Cuántas matrículas de honor tienes? ¿Cuántos doctorados? ¿En cuántas universidades has impartido clases? ¿Cuántos artículos científicos publicados?
—Ninguna, ninguno, en ninguna y cero, pero ¿qué haces tú aquí?

  Subiéndose la bragueta de Alcampo que le quedaba tan bien como una de Roberto Verino, la zarza ardiente dijo:

—Voy donde se me invita. No tengo miedo de explicar mis propuestas y debatir, sean jóvenes monárquicos o maduritos sin recursos como tú.
—¿Cómo me has descubierto?
—Ningún joven monárquico se pondría una pajarita falsa, ni un esmoquin con zapatos marrones. ¿Sabes qué es peor que ser de la casta? Ser un descastado. Debes de ser un bloguero socialista, o aún peor, un redactor de El País. Te diré, listillo, sin ánimo de ofender, que tengo permiso de las bases para estar aquí. Cada gin tonic bebido, cada canapé consumido, lo será con el conocimiento y permiso de las bases. Si no es refrendado, los vomitaré en la próxima asamblea.
—Puede que sí, le dije al líder de Podemos.

 Ningún joven monárquico me tomó por monárquico, ni por joven. Pero como me vieron inofensivo y el bar estaba bien surtido, se abstuvieron de tomar medidas de fuerza. Mientras deambulaba por los áureos pasillos reflexioné: ¿pueden llegar a ser los jóvenes monárquicos algún día de Podemos o los de Podemos podrán ser monárquicos cuando ya no puedan volver a ser jóvenes y se les invite a abrir ostras al lado de Letizia-con-Z?


Los caminos de la República son inescrutables, me dije. 

Mientras, hay que reconocer que el champán era muy bueno y la música no estaba mal.



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17 abril 2014

Falsos viajes: Cofrade "supporting assistant" en Semana Santa

Miércoles Santo. 7:35 am

Duermevela

Whatsapp (en adelante "guasap").

—"Hola, k tal, stas despierto?— (Remitente: amigo al que llamaremos para preservar su identidad, Miguel Llopis i Llopis).

—Sí, buenos días—.

—Me pueds acr un favor???—.

—Sí claro, qué quieres—.

—Puedes salir hoy de kostalero??? Tengo un rollo i no puedo ir—.

—¿Qué dices?—.

—K si puedes salir hoy e kostalero en la procesión. Fuimos de fiesta el domingo y la mitad de la hrmandad está xungo y potando en kasa. Necesitamos xicarrones fuertes. Jjaajjajajajaja. Por favor, si no no vamos a poder sakar al kristo—.

—Pero es que yo soy ateo. ¿Pagáis?—.

—Spera te llamo. Riiiiingggggg!—.

—Jjajjajajajjaajajjajajajaj. No pagamos, pero el paso es de metacrilato. Es más duro jugar al pádel. Además te toca en el paso delante a un juez de instrucción y al terminar hay una opípara cena. Por favor, súpleme—.

Miércoles 4:00 pm

  Un Señor Gordo nunca niega ayuda a un amigo ni a una cena. De modo que, soslayando mi agnosticismo y mi alergia a los símbolos cristianos, me presento en el lugar solo conocido por los hijos de la cofradía en la Iglesia de partida. No he dormido mi preceptiva siesta y me siento cansado, deprimido y un poco asqueado de la vida. Pregunto por el Hermano (o cofrade) Mayor y me llevan ante la presencia de un tipo joven, guapo, pijo, educado, moreno, fuerte, alto, casado, dos hijos, dos audis, una casa en Denia, útimas vacaciones esquiando en Baqueira y con olor a ajo.

  Le explico mis temores. No mis temores religiosos, sino meramente mecánicos. Soy un tipo más bien patoso, más bien enclenque, más bien poco coordinado y más bien un poco sordo, con lo que no sé si  escucharé bien las órdenes del camarero mayor, contramaestre, o como lo quieran llamar y no sé esquiar. Íñigo me tranquiliza.

  —"Somos una hermandad diferente. Nuestro paso es de metacrilato, con lo que el peso no es grande. Las andas están recubiertas de una almohadilla especial antierosiones. Cada cofrade dispone de una pulsera, pulsómetro que te mide, además del ritmo cardiaco, número de calorías empleadas, pasos dados, pisotones recibidos, los "catcoms"—.

  —¿Catcoms?—.

   —Son como los bitcoms pero en términos de incremento de la felicidad católica. Tú ganarás esta tarde unos 450 catcoms, yo ya tengo 220.000 catcoms ganados, y pienso donar 100.000 a alguna misión en África—.

  Valoro si pasar una tarde y noche entera llevando un paso de metacrilato por las calles está bien pagado en términos de "catcoms", pero como no he dormido la siesta mi mente no es capaz de llegar a ninguna conclusión, aunque tiendo a pensar que el número de "catcoms" no es demasiado. —¿Como se llama el paso?—.

  —El Cristo del Emprendimiento—.

  —¿Desprendimiento?—.

  —No, no. Emprendimiento. Nuestra cofradía es la del Santo Emprendimiento 2.0. Para nosotros Nuestro Señor Jesucristo fue muchas cosas, como amor y bla bla bla, pero básicamente fue un gran emprendedor: el mejor. Partiendo de la nada y con un pequeño capital familiar, convirtió un pequeño y obsoleto taller de carpintería en la institución más importante de la humanidad. Su filosofía era "¿que tenemos romanos en Judea? Eso no es un problema es una oportunidad". Reclutó personas de valía pero sin ninguna formación en management ni recursos humanos y les dio confianza. Integró a mujeres y minorías étnicas en su "staff". Cristo era un líder porque sabía crear equipo. Just do it!—.

  —Me parece muy interesante, pero también debes recordar que era a a la vez el hijo de Dios o incluso Dios en sí mismo, y eso en términos de proyecto debes reconocerme que ayudaba—.

  —Veo que conoces la Historia Sagrada, eso me gusta. Pero si recuerdas los evangelios, en ningún momento Jesús hizo uso de esos imputs. Siguió su hoja de ruta, creó equipo, fue líder, marcó objetivos, implementó políticas activas de difusión de su mensaje, ¡Creó marca! Y todo lo hizo solo a base de creer en su proyecto. Fíjate que en el juicio ni siquiera pidió abogado de oficio! En cambio Judas era un asalariado. No creó nunca valor añadido, era un mero funcionario. Seguro que con las monedas que le dieron los romanos se fue a almorzar y volvió a la una. ¡Qué diferente de  Jesús! Él,  incluso muerto, pensó: "De acuerdo, estoy muerto pero no es un problema irresoluble, es un reto. Estoy muerto pero si lo soluciono resucitando y de paso resucito a otro,  la situación de estar sin vida puede articularse en términos confianza. Just do it. ¡Supera tus miedos y tus límites!—.

  Mientras llevaba el paso, pensaba en todo lo que Íñigo decia. El Cristo del Emprendimiento era más ligero que una buena pala de pádel. Pero con la caperuza Lacoste apenas se veía y la túnica rascaba. Dentro del paso el Cofrade conductor me echaba frecuentes broncas porque iba muy deprisa o muy despacio, cargaba tarde o pronto. Harto, decidí hacer lobby y comerle la oreja al magistrado costalero, y a la sazón, hermano de cofrade. Le hablé de lo mal que está la justicia y lo mal pagados que están los jueces. Luego pasé a explicarle el asunto que tenía en su juzgado. Me dio la razón y aseguró que mi cliente no sólo no merecía ser castigado sino que quizá debiera ser premiado.

Jueves Santo 00:30 horas

  Al acabar el itinerario le di las gracias. —"Gracias señoría"—. Gracias a ti. Me has hecho este trayecto coñazo más agradable. Yo lo hago por mi mujer, que también es atea, pero sale de "manola". A ella le pone que yo me ponga túnica y a mi que se ponga falda corta y mantilla. Luego vamos a casa y nos ponemos los dos. Cuando uno lleva más de veinte años casado tiene que hacer estas cosas. Me encanta el derecho, mucho más que la informática, que es en lo que curro. Igual el año que viene me matriculo. —Just do it!— le dije, y él me miró como si fuera retrasado.

  La cena consistía en bocadillos verdes y cervezas calientes, de modo que me fui a casa a comer torrijas. En la tele ponían Ben Hur. ¿Eran gays Ben Hur y Mesala? Aún no lo tengo claro.

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01 abril 2014

Falsos viajes: Atrapados en el puente

Día Uno.
 
Guasap 1. (16:53)

Querida Amalia. Voy de camino a casa después de haber pasado unos deliciosos días en la tuya. Siempre me encanta ir. Tu paella es exquisita. Hay un pequeño atasco así que llegaré tarde. Bs.

Guasap 2. (17:53)

Querida Amalia. Sigo aún en este pequeño atasco. Avanzamos muy lento. Igual accidente. Te mando chiste para que te rías. Bs.

Guasap 3. (18:34)

Amalia. Me aburro. Esto no avanza. Los coches siguen "paraos" y no he visto ni a un picoleto en la carretera. La verdad, como sean todos como tu marido vamos "aviaos". Jajajajjaa.

Guasap 4 (19.00)

Estoy hasta los mismísimos. He avanzado solo cincuenta metros desde la última vez que te mandé el mensaje. Creo que no llegaré para la cena.

Guasap 5 (19.40)

Sigo en el mismo sitio. Un padre acaba de sacar a su niño para que cague en el arcén. Reporto video. Bs.

Guasap 6 (20:19)

¿Por qué no contestas? Es que ha venido ya él. Pues dile que se venga al atasco que no hay un solo poli. ¿No te hizo gracia lo del niño?

Día 2

Guasap 7 (00:26)

Aquí sigo. El tipo del coche de al lado no se si se ha quedado frito o está muerto. Dice De la Morena que le van a dar el balón de oro a Ribery. ¡Manda huevos!

Guasap 8 (1:15)

Me estoy quedando sin gasolina y sin batería. Sigo mismo punto que antes. ¿No le puedes decir a tu cuañado que me recoja? ¡Hala Madrid! Besos.

Gusap 9 (5:15)

Tengo frío. Besos. ¿Por qué no contestas? Adjunto chiste de Montserrat Caballé.

Guasap 10 (8:11)

No kda batería. ¿Qué te ha llamado mi mujer? ¿Pa qué?

Guasap 11 (9:00)

Parece que esto empieza a moverse. No entiendo lo que dices con lo de adiós. ¿Puedes llamar a mi curro diciendo que llegaré un poco tarde? Merci.

Guasap 12 (10:00)

Falsa alarma. Seguimos en el mismo tiempo. Una chica me ha traído churros. Me quedo sin batería. Ya te llamo al llegar.



 

19 febrero 2014

Falsos viajes: Fiesta del pijama en Andorra

—Nos vamos a Andorra, ¿vale?.
—No me gusta Andorra. No me gusta el frío. Preferiría no tener que ir.
—Vamos a ver... ¡Basta ya! Basta de agresiones a los alicantinos y alicantinas, te vienes a Andorra. Basta ya del odio socialista a la capital de la Costa Blanca. Zapatero/Fabra muérete.
—Pero es que yo no soy Zapatero/Fabra, ni socialista, sino nihilista, y además tengo a mi perra Cospe enferma. De Andorra, dicho sea con todos los respetos para su derecho a decidir sobre los precios, solo tengo malos recuerdos. He ido unas veinte veces, diez al menos con el instituto. Ninguno de los aparatos electrónicos que compré allí me han funcionado correctamente. Adquirí una cafetera que solo se encendía cuando la sintonizabas con música de Alejandro Sanz. En otra ocasión, me rompí dos dientes bajando por una pista verde. Aún tengo pesadillas con una cola que sufrí durante dos horas para entrar en un spa...
—Vamos a ver. Los alicantinos y alicantinas no nos merecemos esto. Te vienes a Andorra porque además tienes que llevarnos al hotel cuando estemos de compras. Por eso te contraté, porque eres un abyecto abstemio. Zapatero/Fabra muérete.

  Esa fue la falsa conversación que me llevó a este falso viaje. A la persona que me ordena, por mor de su cargo, a realizar esta expedición, la llamaremos "La Rubia" para preservar su identidad.

  Partimos hacia el país de los Pirineos un día del año de gracia dos mil equis. La ominosa expedición la componían una empleada de La Rubia, a la que para preservar su identidad llamaremos "La gatito", un exitoso empresario de la construcción, al que para preservar su identidad llamaremos "El Galletas" y un grupo variopinto de personas de nombres y sexos distintos al que para preservar su identidad llamaremos "Clan de la Ciénaga".

  Camino a las montañas, mi ánimo no podía ser más aciago. Presumía un larguísimo fin de semana de compras sin sentido, bromas salaces, humillaciones soterradas, frío intenso y cazuelas de caracoles. La Rubia tenía un humor de perros. La Gatito se mostraba abatida. Solo Galletas parecía disfrutar del viaje. Mientras, El "Clan de la Ciénaga" se reveló durante el viaje como un grupillo más grosero y libertino que la corte de Jabba el Hutt. Yo, por mi parte, trataba de pasar desapercibido y hacer los recados con la mayor diligencia posible para evitar represalias.

  El primer día en Andorra se desarrolló según lo previsto. Mientras La Rubia, Galletas y Clan de la Ciénaga comían en un restaurante de lujo, Gatito y yo nos hicimos un bocadillo en un veinticuatro horas. Yo casi prefería pasar frío y dedicarme a mendigar un cigarrillo a los turistas antes que cenar con los demás, pero La Gatito estaba francamente afectada. En un momento dado me preguntó, —¿Tú crees que hay vida extraterrestre?—. Le dije que lo ignoraba, pero que estaba seguro que el método pilates funcionaba. Entonces se echó a llorar.

  Pero el destino nos reservaba un revés que no entraba en ninguno de mis más pesimistas planes. Tras la cena, que para los demás fue opípara y para Gatito y yo consistió en una cazuela de caracoles, un miembro del Clan de la Ciénaga propuso hacer una "fiesta del pijama" en Hotel. Al punto, todos los expedicionarios se mostraron entusiasmados con la idea. Hasta Gatito sonrió y La Rubia se olvidó por una vez del ser llamado Zapatero/Fabra. Al momento ordenaron traer una bodega a la habitación. Recordé a la Rubia mi condición de abyecto abstemio y lo inútil de mi presencia en la fiesta. —¿Quién entonces va a reponer las bebidas y fregar los vómitos, Zapatero/Fabra?

  Pero lo peor llegó poco antes del comienzo de la kermesse. Estaba mandando un whatsapp de despedida a mis amigos íntimos cuando un miembro del Clan de la Ciénaga me mandó llamar. —La Rubia quiere verte ya. Dice también que cada vez le pareces más antialicantino y socialista—. Raudo acudí a su encuentro. La hallé sumida en lágrimas, no de tristeza, sino de rabia.

Parece que no hay fiesta. Galletas no tiene pijama. Dice que siempre duerme en bolas, incluso en las noches del más crudo invierno. No podemos dejarle el tuyo, porque lo he visto y además de tener una talla XXL como el gordo cabrón que eres, está lleno de remiendos que avergonzarían a un pordiosero. Te encomiendo la misión de buscarle un disfraz y convencerle para que se lo ponga. El futuro de nuestra ciudad está en tus sucias manos. No confío en ti, pero es lo que hay. Ya me dirás—.

  De camino robé una rebeca de mujer, unas gafas de esquiar y cogí mi lencería favorita, esa que guardo por si alguna vez suena la flauta, y un gorro azul de natación azul recuerdo de Archena y me encaminé a la habitación del Galletas. Lo hallé taciturno. Estaba en el borde de la cama, vestido de esmoquin. —¿Crees que puedo ir de esta guisa a una fiesta del pijama? Seré el hazmerreir de la fiesta e ignoraran que soy un exitoso empresario de la construcción, un trifásico  insaciable. Pero no me he traído pijama y mi mundo se derrumba: muchos lo pagaran caro—. (Un trueno horrendo sonó en las montañas).

Creo que tengo la solución, si usted me lo permite y pidiendo perdón por mi osadía. Soy un simple lacayo, pero creo que tengo la solución. Extendí las prendas sobre la cama. Puede que no sea un pijama, pero es cien veces más divertido, a la par que sexy. El traje de baño aporta sensualidad, las gafas distinción, el gorro protección, la rebeca estilo.

  Ya se disponía a mentarme a la parte más sagrada de mi familia cuando, en un rasgo de genio que me es totalmente impropio, fruto sin duda del pánico, le añadí que el disfraz causaba furor en las fiestas del pijama de Nueva York, Nueva Zelanda y Nueva Delhi. Galletas a fin de cuentas es un hombre práctico, así que aún escéptico, me dio la oportunidad. Se puso el atuendo y pareció algo más convencido. Le rogué que saliera al pasillo y que pusiera cara del Señor Burns de los Simpson. Le hice una foto, y al momento soltó una carcajada.

—Me voy a la fiesta. ¿Como te suelen llamar?
—Le dije que a veces idiota, otras abyecto abstemio.
—Para mi nunca serás abyecto, sino un sólo un idiota abstemio. Me dio las gracias acompañada de una cariñosa colleja y tomó la puerta mientras  y se encaminó vestido  de esa guisa a la fiesta mientras tarareaba "paquito el chocolatero" y acomodaba las criadillas.

El relato de la misma es otra historia, que quizá merezca ser contada en otra ocasión.



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29 agosto 2013

Falsos viajes: Tanzania y Zanzibar 1

  Libro 1. Capítulo 1. Parte 1.  Lo que es Tanzania en sí (aunque Zanzibar también es Estado Tanzanés, que diría un nacionalista catalán).

  En los grupos que se alistan a esta clase de vacaciones en países exóticos siempre hay un tipo pintoresco, un mamarracho (si se permite la expresión, que no es todo lo peyorarativa que quisiera) vestido de explorador, rigurosamente disfrazado de Coronel Tapioca en su versión de Gregory Peck en "Las Nieves del Kilimanjaro". En nuestro grupo, por supuesto, también había uno: era yo.

  Yo siempre había pasado las vacaciones en Oropesa de Mar. El límite sur de mi mundo era Conil de la Frontera y el norte Disneyland París. ¿Qué hago en Tanzania? ¿Un divorcio de por medio? ¿La crisis de los cuarenta? ¿La lectura febril del "Corazón de las Tinieblas"? Triste es decirlo, pero fue un documental de La 2. Vi a los ñus del Masai Mara y eso me removió. ¿Y si los ayudara a pasar el río y salvarse de los cocodrilos? ¿Me olvidaría así que me dejó mi mujer, no por mi mejor amigo, sino por un "grupi" a lo Mario Vaquerizo? Sí, dije. Entré en Internet. Vi una página con un hipopótamo y sin leer mucho más pinché las fechas disponibles. Dos mil pavos del ala.

  En cuanto aterricé en Tanzania me di cuenta que todos los parques nacionales que había estudiado eran de Kenia y Botswana. Un compañero del viaje, un asturiano que llevaba una camiseta de Fernando Alonso, y que sólo hablaba de Fernando Alonso, me tranquilizó. —Los bichos son iguales en todas partes, como los rivales de Fernando—.

  Afortunadamente llevaba un libro en el morral que hablaba también de Tanzania. Me dio tiempo a a empollarme un poco el volumen de Javier Reverte (aliviado porque él también vestía a lo Coronel Tapioca). Así llegamos a Dar es Salam (los allegados la llamamos Dar). Un guía local llamado James y que había estado viviendo en Torrevieja hasta que la policía le expulsó, nos recogió y nos llevó a un hotelito muy limpio donde el agua salía de 8 a 10. Le dije que había leído que los habitantes de Dar eran afectuosos y que había decidido darme un garbeo antes de irnos mañana  a ver el Cráter de Ngorongoro. —Sabe que el seguro no cubre los accidentes por imprudencias, entonces usted mismo. Pero si va a lo que me parece, póngase condón y si le sacan un machete, corra—.

  El tal James no me caía bien. Ni yo era un putero ni Reverte un farsante. Temblando como un colibrí avancé por las calles dispuesto a ser destripado por cualquier negro, blanco o marrón. Por primera vez en los últimos diez meses me olvidé de mi mujer y me acordé de mis intestinos. La prudencia dice tomar el camino de la gente. Pero la gente iba en todas las direcciones. Me adentré en un barrio (o era el centro de Dar) que se parecía mucho al lugar donde hice las prácticas de educador en Alicante, sólo que un poco más limpio. Aquí también los arquitectos causaban estragos. Al cabo de un rato me tranquilicé. La población me ignoraba. Envalentonado decidí confraternizar con los locales.

—¡Hola. Soy de Catalonia, en el Estado Español! Messi, Barcelona, Félix Millet...—. Por fin, este nombre hizo reaccionar a un sujeto que bebía una cerveza en lo alto de un sicomoro.
—¡A ese lo conozco! Me cobró seiscientos mil euros por su Madame Butterfly.
—¿Es usted tanzano?
—No, soy el consuegro de Millet. ¿Por qué uno no se puede librar de tipos como usted ni emigrando a África?

 Bajó de un salto, se perdió entre la multitud y ni siquiera le pude preguntar cuál era el plato típico de Dar o dónde tomarse un buen Gin Tonic. Así que me fui de vuelta al hotel, cariacontecido y recordando que mañana era día de safari fotográfico en el Ngorongoro y yo era alérgico a los gatos.

Continuará si los masais no lo impiden...




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01 febrero 2013

Falsos Viajes. Año 2025. Visita a Font Calent (la cárcel de los políticos)

  Después de muchos meses de labor, la agencia de noticias para la que trabajo ha conseguido un pase para el Centro Penitenciario Font Calent en Alicante (Spain), para visitar  la llamada "cárcel de los políticos". Como ha fallado el periodista estrella (por enfermedad), el periodista competente (por baja maternal) y el otro periodista a secas (por absentismo), me mandan a mi.

  El populacho no se calentó mucho a la hora de bautizar la cárcel, pero en su defensa hay que decir que hace honor a la verdad. En el módulo III de esta prisión de máximo bienestar están internados muchos de los políticos condenados por corrupción en la crisis de 2013-2015. Una extraña etapa en la que los asaltadores de casas eran más decentes que los estadistas, y en la que lo más bailado era algo llamado "gangstyle". En Font Calent III cumplen condena decenas de los políticos y empresarios más tristemente conocidos de la época. Nombres que los más jóvenes no recuerdan o confunden con saltadores desde la estratosfera, como Luis Bárcenas, María Dolores de Cospedal, Artur Mas, Jaume Matas y  un  viejo sujeto, antes célebre, apodado "Ramoncín", que se empeña en dar conciertos en el patio del presidio pese a la indignación del resto de los presos. Pero sin duda la interna más afamada es de sangre azul,  La Princesa Noós  (en su día conocida como La Bien Pagá).

  De camino al penal trato de documentarme un poco sobre la época mientras mi destartalado robot conduce el vehículo y estudio varios ejemplares de una antigua publicación llamada "Hola". Me veo obligado a desplazarme en este viejo automóvil porque el acelerador de partículas de transporte no está operativo debido a la política de fuertes recortes implementada por la presidenta de la III República, Leire Pajín.

  La prisión, otrora modelo de penitenciaria, tiene un aire destartalado y lúgubre. La torre de vigía diseñada por Santiago Calatrava hace años que se cayó y ha sido sustituida por un andamio provisional, que con el tiempo ha devenido en permanente. Lo primero que llama la atención al llegar a la cárcel es el fuerte olor a cloro. Kevin-Aaron López, el educador del Centro, que será mi guía en la visita, me lo explica:

—Tras el Decreto de reeducación a través del agua, impuesto por la Primera Ministra Gemma Mengual, se construyeron piscinas olímpicas en todas las cárceles. Muchos internos no sabían nadar, pero no quedaba otro remedio que usarla para los talleres educativos. El resultado es que todos quieren echar el cloro a la piscina y nadie se puede bañar sin riesgo de salir blanco. Esta prisión fue especialmente concebida para albergar a los condenados del "macroproceso" por corrupción que condenó en el año 2015 a más de mil políticos, empresarios, banqueros y cocineros de la época. Por eso Font Calent tiene la piscina más grande (cuenta con servicio de Ferry entre orillas) gimnasio, boutique, economato delicatessen. La presidenta del gobierno de la época, Martina Klein, creía en la reeducación a través del Cola Cao y muchos fueron los que trataron de suicidarse ingeriéndolo a pelo—.

Le pregunto cual es el comportamiento de los insignes moradores de la prisión. Kevin-Aaron me confirma que en general es bueno.

María Dolores de Cospedal insistía en hacer sesiones sado en el vis a vis, pero una dosis de protones fue suficiente y lleva años escribiendo un libro sobre la vida de Pedro Almodóvar (un cineasta famoso de la época). Bárcenas llevaba el Economato delicatessen hasta que observamos una desaparición inexplicable de las latas de anchoas. El peor es Ramoncín, pero con él hemos recuperado el gusto por un método de solera del siglo pasado, el electroshock—.

—¿Algún otro recuso conflictivo?—.

—Precisamente la que usted va a visitar: La Princesa Noós. Está en el módulo de internas. Hemos tratado todo tipo de terapias cognitivas y conductuales con ella, pero siempre se ha fracasado. Su actitud es hostil y poco colaboradora. Incluso le pusimos como compañera de celda para achantarla, una reclusa llamada Esperanza Aguirre, pero todo fue inútil. Usted el primer periodista con el que se entrevista en veinte años. Es muy peligrosa. A una tipa llamada Clarice decía que le comería los intestinos cocinados en chantilly estilo Chicote...—

  Me recibe en su celda. Esta sentada, muy tiesa y con las piernas cruzadas. Lleva un vestido rosa y el pelo cano recogido en trenzas, tal y como uno se imagina a los cuatro años la apariencia de las viejas locas.

—Nos estamos hartos— me dice. —Nos hemos decidido contarlo todo. Lo de papá, lo de mamá, lo de la sota de bastos (que se ha ido de rositas con su corista). ¡Todo, todo, todo! ¿Me oye? No puedo más—.
—Lo comprendo— trato de calmarla con una gran sonrisa y una voz de clavel varonil que endulza mi piel amasada en aceituna y jazmín—.
—Pero dígame primero, ¿cómo se llama vuesa merced? No era por ventura el caballero que esperaba.
—Iñaki— le digo.
—Tu puta madre—.





01 septiembre 2012

Falsos viajes de verano: Viajes Solidarios



  Una buena forma de aprovechar las vacaciones es dedicarlas a los demás, por ejemplo ayudando a  los nativos de países desfavorecidos. La ONG Confit de Pato Solidario (Copatoso) que dirige el padre salesiano Aitor Txurruca, se dedica desde hace más de treinta meses a ayudar a las personas que viven en países gastronómicamente subdesarrollados o en vías de desarrollo culinario. Este año he tenido el placer de colaborar con ellos en su proyecto solidario en Hill Rivers (Texas, Estados Unidos de América), que es un país que está en Norteamérica.

  Iba preparado para encontrarme con situaciones difíciles, pero la realidad fue mucho más dura. Empezando por lo más agradable, egoístamente, fue comprobar cómo pasaba de ser Señor Gordo a Señor de Complexión Delgada tirando a Señor Flaco, tal es el tamaño de la gente local. A partir de ahí todo fue bastante duro. El objetivo consistía en introducir a los nativos en el uso del aceite de oliva virgen, e incluso se hablaba de terminar implementando un proyecto que sería regentado por personal local especializado en fideuá.

  Sin embargo pronto nos dimos cuenta de lo lejos que estábamos del objetivo. Para empezar los nativos desconocen los conceptos desayuno, comida, merienda y cena. Tienen palabras que las mencionan, pero en realidad todo el día es una prolongación de comidas o de "no comidas" que la gente local engulle. Implementamos un programa para que dejaran al menos una hora entre ingesta e ingesta. Los nativos prefieren snacks, hamburguesas y unos productos llamados tacos, que se parecen a lo que se come en los países más al sur del suyo.

  Probamos a introducir elementos sencillos para incluir los fundamentos de la gastronomía. Para ello, dentro del marco lógico de desarrollo gastronómico, elaboramos gazpacho andaluz y ajoblanco. El asqueroso resultado fue que los autóctonos lo tomaron por salsas y mojaban su fajitas y el pan de molde en ellos. No sintiéndose saciados engulleron tres cubos de palomitas de maíz transgénicas cocinadas en microondas. La introducción filete ruso (casi infrahumano en nuestras latitudes gastronómicas, pero un manjar aquí) también trajo sorprendentemente problemas serios, por el deficiente uso de los locales del cuchillo y el tenedor. A fuerza de tomar alimentos que no necesitan los cubiertos han olvidado cómo utilizarlos, si alguna vez lo hicieron. El cuchillo lo toman con todo el puño y lo proyectan verticalmente contra el filete, como si el pobre animal aún tuviera que ser sacrificado. A algunos locales que habían superado ciertos niveles de desarrollo se les suministró una ración de sardinas con un resultado calamitoso. Pocos pudieron sacar la carne de la espina y dos individuos tuvieron que ser hospitalizados. A modo de conclusión, se me ocurre dar una serie de recomendaciones para el futuro:

  • Instruir a los locales entre las salsas (que son susceptibles de ser mojadas) y las sopas (que no).
  • Implementar un programa de destrezas en el manejo de cubiertos. La pala del pescado solo podrá ser introducida mucho más tarde.
  • Instruir a los locales en el uso de aparatos de cocina más allá del microondas.
  • Presentar a los locales las materias primas sin elaborar a fin de que observen que tanto pescados como carnes en su estado de vida poseen cabezas, huesos y espinas.

  En lo personal debo decir que me quedo con la sonrisa de la gente, su amabilidad, incluso cuando te apuntaban con su colt y su agradecimiento cuando les descubres que la merluza es un pescado comestible. No obstante la experiencia ha sido dura, y si la repito, será en un país con menos problemas. Quizás Holanda.

Posdata: Me he enterado, supuestamente, de dos proyectos solidarios que pueden ser interesantes y necesitan voluntarios La Fundación colombiana René Valderrama tiene un proyecto de cooperación al desarrollo personal y solidario en España. Se trata de que los habitantes de este país sean capaces de decir por favor y gracias.

La ONG francesa Bon Vivant en cooperación con el Consejo de Europa ha organizado campamentos solidarios para españoles en nuestro país. El objetivo es tratar de convencer a los locales que es posible montar una fiesta e incluso un botellón sin dejar el lugar de la celebración hecho un vertedero.

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09 noviembre 2009

Falsos viajes: Barcelona 2050 (III)

Tratando de digerir las noticias políticas del futuro, me voy caminando en dirección de las Ramblas. Me sorprendo que la Barcelona del año 2050 se parezca tanto a la ciudad que conocía en la época actual. Quizá el software de las pastillas del futuro no estén tan desarrolladas, pero nada de naves espaciales, en vez de eso hay bicicletas, o unos ingenios parecidos a bicicletas, pero de tres ruedas y con un pequeño motor que parece eléctrico. En cuanto a la ropa nada de brillos metálicos y cascos, más bien un estilismo que recuerda a la de los años setenta del siglo XX, pelos desaliñados y pantalones de campana. Todo patéticamente cotidiano. No obstante, el cambio climático, que en mi época pre-pastilla, gente como Aznar todavía ponía en duda, compruebo que un hecho. Estoy en mitad de noviembre y estamos a más de treinta grados de temperatura. Observo ahora si que la gente está embadurnada de protector solar, y que no dejan de ponérselo en todo momento. Pregunto a una señora que camina por la zona, si es normal que haga este calor en la ciudad en esta época del año. Me contesta, muy educadamente, que lo que no va a ser normal es el cáncer de piel que me va a salir si no me pongo crema y sigo tan colorado. Cierto que no está la pareja de vascos, pero como si estuvieran.


Chino chano llego hasta la Pedrera, el emblemático edificio de Gaudí. Le comento espontáneamente a una viandante morena, minifaldera y de semblante sonriente que me alegro que no la hayan tirado, o peor aún, que los japoneses no la hayan comprado y trasladado a Tokio. Como era de esperar, me observa como a un perturbado. El edificio, eso sí, por una lona transparente en mitad del cual está pintada una enorme calabaza de Halloween adornada con el eslogan ¡Més que un equip, més que un tubércul! Ahora recuerdo que se trata del equipo de béisbol al que los barceloneses rinden pleitesía.

En cambio El Mercat de La Boquería me deja un mal sabor de boca. Sigue en el mismo sitio de las Ramblas, pero no tiene nada que ver. El pescado ha desaparecido. No del mercado, sino que ha desaparecido en su versión salvaje. La batalla piratas atuneros la ganaron éstos últimos, que acabaron primero con el atún y luego con todo bicho que nadara o buceara y que fuera susceptible de ser comido. El pescado de piscifactoría existe, es malo, caro y cancerígeno.

Pienso que me he equivocado eligiendo viajar al futuro a la plácida y reespañolizada Barcelona. Tenía que haber elegido quizá la salvaje Alicante, definitivamente sin su castillo, y cubierta de suciedad y de excrementos de perro como si fuera la Ciudade de Dios de la película de Fernando Meirelles, o incluso algo más violento; Torrevieja 2040; donde sólo sobrevive el más fuerte.

Me siento cansado, y de repente, me topo en la zona del puerto, ahora llena de carteles que anuncian la muerte por tóxicos para el infeliz que caiga al agua, y allí el concierto de Bosé, Ana Belén y Víctor. En otras circunstancias sería mi último plan, pero, la curiosidad en la versión lo peor de mí mismo, y el recuerdo de que era gratis, me hace entrar. Parece que he cogido el final del concierto. Los tres artistas están cogidos de la mano y sonriendo extasiados, mientras entonan eso de “abre la muralla…” En el futuro los ancianos músicos no actúan más tarde de las ocho de la tarde, y no como nuestro contemporáneo Leonard Cohen. Para ser sinceros se conservan bastante bien. Bosé es tres veces el Bosé de mis días, y podía escribir el blog del señor super gordo. Ana Belén en cambio está mucho mas delgada y arrugada, salvo en la talla del sostén, y Víctor Manuel tiene el mismo aspecto. De repente todo me da mucha pereza, y observo que no sé como puedo volver de este viaje a un futuro tan falso como el futuro en sí. ¿Se irán por si solos los efectos de la pastilla? ¿Debo ir a buscar algún teléfono en un rincón polvoriento de la ciudad? ¿Puedo volver ya a casa?

04 noviembre 2009

Falsos viajes: Barcelona 2050 (II)






  La pastilla ha funcionado. Las apariencias una vez más engañan, y el tipo de la agencia que parecía un estafador de manual ha resultado ser un probo empresario pero con mal estilismo personal y peor mobiliario de oficina.

  Estoy en Barcelona 2050 y he aparecido al lado del Camp Nou. En realidad lo que queda del Camp Nou, pues la Tribuna principal está siendo demolida y uno de los fondos ya no existe. La parte madridista que aún anida dentro de mí no puede dejar de sonreír. Miro al cielo para ver vehículos voladores, pero sólo me encuentro con las gaviotas de siempre, que parecen incluso más feroces. Los coches no son muy distintos a los de nuestra época. La gran diferencia es que no hacen ruido y por ello deben alertar a los peatones y otros coches de su existencia con unos tenues pitidos. El resultado final en las grandes avenidas, que continúan atascadas, es un mareante zumbido. Pregunto a una viandante de unos treinta años —setenta del siglo XX— dónde juega ahora el FC Barcelona sus partidos.

—Han construido el nuevo estadio en medio del mar, donde estaba el Port Olimpic. Los neoecologistas y neovecinos han montado una bronca considerable, pero, por supuesto han pasado de ellos, tal y como se merecen por ser grupos marginales y han construido el Joan Laporta Arena y Cal en medio del mar. Algo parecido han hecho luego en Valencia. Allí se les inunda cada dos por tres, pero ya sabe como son los valencianos—.

—¿Han llamado al estadio como a ese antiguo y fulero presidente del Barça?—.

—Le han dado el nombre del antiguo presidente del Gobierno—.

—¿De la Generalitat?—.

—No, del de España. Fue Laporta el que invadió Gibraltar y la recuperó para España. Luego la volvimos a perder, pero esta vez a camibio nos quedamos con tres momias del British Museum. También cambió la capitalidad de España a Barcelona—.

—¿Y qué dijeron en Madrid?—.

—¿Qué van a decir? Se cabrearon mucho, por supuesto, pero ya sabe como están siempre los madrileños—.

—No lo sé. ¿Bailando el chotis y comiendo churros?—.

—No, diciendo que no quieren ser España y que se quieren independizar y que siempre han sido una nación y que si el dos de mayo… ¡Que hartazgo! Vaya a ver el nuevo estadio, si no es neoecologista le gustará—.

—Iré sin falta. ¿Son caras las entradas para el fútbol?—.

—Supongo que serán gratis, porque es un interesa sólo de abuelos, pero entradas para ver al Beisbol Barna-Halloween son carísimas—.

—¿Barna-Halloween?—.

—No me lo diga, es horrible. Pero el nombre se eligió por elección popular y los cuarentones votaron en masa—

30 octubre 2009

Falsos viajes: Barcelona 2050. Parte I

  Hace unas semanas me mandaron un mensaje por el móvil —de esos que acostumbran a ser fraudulentos— ofreciéndome realizar un viaje al futuro por el incomparable precio de XXXXX,99 euros. No me lo he pensado mucho. Lo mío es quejarme y supuestamente viajar. Además, me lo puedo permitir (como le pasaba al protagonista de la novela de Nick Hornby, “About a boy”) gracias a que cobro los derechos de diseño realizados en su día por un familiar, de los reposapiés y banquetas de cocina que utilizan millones de personas en el mundo. Sí, esas que están pensando.

  Al día siguiente me planto en la sede de la Agencia de Viajes New Future Travels S.L.L. que no puede tener un aspecto más claramente delincuencial. Una secretaria al borde de la jubilación con cinco operaciones fallidas de estética a cuestas me recibe y me introduce en lo que parece el vestíbulo de una notaría de los años sesenta. En su cara se refleja la sorpresa y la excitación del estafador poco avezado cuando una presa cae en sus redes. No hay nadie en la oficina, pero me hacen esperar unos cinco minutos para simular que tienen actividad. Mientras tanto, ojeo el catálogo de la Agencia: “Fiordos Noruegos 2040: disfrute las últimas fases del deshielo del glaciar”. “Suiza 2030. Broncéate todo el año sin peligro junto al lago Constanza”. “Madrid 2050. Visita el Taj Real o Mausoleo de Florentino Pérez, el estadio Olímpico donde quizá se celebre Madrid 2066 y una reconstrucción virtual de los bares donde servían bocadillos de calamares”.

  Mi lectura se ve interrumpida por la secretaria que me acompaña al despacho del jefe, don S.M.M, un tipo flaco y malencarado, pese a su sonrisa y bronceado a lo Mitch Buchanan. La oficina huele a sudor, tabaco y a lo que dejan las secretarias/os y los jefes/as en su recreo laboral. Una enciclopedia y libros supuestamente técnicos en la estantería para disimular, un título en la pared que obviamente es una fotocopia de otro, quizá real. En resumen, un estafador con al menos tres condenas y diez embargos.
  Cuando lleva más de media hora convenciéndome de las excelencias de los viajes al futuro, al tiempo de que los costes de los mismos son sólo para gente “exclusiva” y “de nivel”, me veo obligado a cortarle la cháchara porque me he apuntado a un gimnasio y no quiero llegar tarde a la primera clase de Pilates I. Le digo que me parece todo muy bien, que seguramente será una estafa, pero que no me importa porque tengo tanta pasta y estoy tan aburrido que me puedo dejar robar las cantidades que me propone. De repente el tipo se hace el ofendido, casi diría que se pone triste, y por un momento me arrepiento de mis palabras.

—Has elegido el viaje Barcelona 2050—.

De una cajita que ahora me doy cuenta ha llevado siempre en la mano derecha, el tipo saca dos pastillas: una roja y otra azul.

—Perdone, pero por este revival cutre de Matrix  no paso. Méteme en la cámara del tiempo correspondiente y veremos—.

—No hay cámara. La pastilla roja es la versión más económica. Estarás en el año 2050, pero no se te podrán quitar todos los años que te corresponderán en esa fecha, con lo cual no te garantizamos que tengas tantos dolores de rodillas que al final el viaje se quede en un paseo corto por el parque. Tiene otros problemas, todos los monumentos no están incluidos, no incluye alojamiento y algunos sitios sólo se verán borrosos o en blanco y negro, y por último, de modo obligatorio debe asistirse a un concierto de Miguel Bosé, Ana Belén y Víctor Manuel—.

—¿Y la azul?—.

—Incluye todos los extras. Edad del cliente detenida o ralentizada lo que llamamos portabilidad celular, hotel de cuatro estrellas o equivalente del futuro, media pensión, vistas a todo color y el concierto se suprime o es opcional. El precio es…—.

—El precio no es problema. Trae esa pastilla azul para acá. Una cosa antes de tragarla, Morfeo de pacotilla, ¿ha venido una pareja de vascos por aquí preguntando por el viaje?—.

—No ¿por qué?—.

—Cosas mías—.


21 octubre 2009

Falsos viajes: Agora: No estamos para bromas

 
Los únicos viajes que de momento no puedo hacer (están en estudio y no se descartan) son a través del tiempo. Para eso, y éste es el momento cursi del blog, tengo que recurrir al cine. A fin de cuentas también nos proponen falsos viajes y últimamente demasiado largos para nuestras vejigas. El viaje de Amenábar a la época del saqueo e incendio de la biblioteca de Alejandría ha costado cincuenta millones de euros. La crítica ha valorado en general positivamente la cinta, pero la ha considerado fría. No entiendo bien la manía de definir las películas mediante adjetivos de temperatura o de velocidad. Cuando alguien me comenta que una película le ha parecido lenta, no puedo evitar pensar que lentas serán, en todo caso, sus neuronas cinematográficas. ¿Cuando definen a Ágora como fría, se refieren al que pasaban los señores debido las escasas túnicas con los se tapaban las canillas?

El tema de la película me parece apasionante: Alejandría, Hypatia, una sabia adelantada a su tiempo... Sin embargo, reconozco que no me convencieron demasiado la falta de empaque de ciertos personajes (ese obispo joven que parece un seminarista de izquierdas), el hieratismo de la bella Rachel Weisz, ni el abuso del “google earth”, ni tampoco el envejecimiento con exceso de polvo de talco de los actores. En mi modesta opinión, lo que le falta especialmente a esta película y en general al cine de Amenábar, tan destacable en casi todo, es sentido del humor. En una película épica, en la que se tratan rasgos humanos primarios, las bajadas y subidas son tan esenciales si se quiere obtener el efecto de emoción deseado como lo son a las montañas rusas. La promoción de la película nos vende que nos van a contar una historia que trata de freedom (libertad) ambition (ambición) passion (pasión) and power (poder, porque no creo que se refiera a la energía eléctrica). El contraste es fundamental para destacar las cualidades del héroe, pero también para rebajar la tensión con el objeto de subirla en el momento apropiado. Dicho pomposamente el bufón y la bufonada están más allá del bien y del mal pero nos prepara para adentrarnos de lleno en las pasiones, especialmente las pasiones del mal. En las películas de Ford, siempre hay un tipo pintoresco en la taberna o en saloon que a pone el contrapunto cómico. El humor se introduce a veces está incorporado en las propias situaciones que viven los héroes. En Espartaco (1960) de Stanley Kubrick, el director no duda en colocar a los personajes en circunstancias grotescas, para lograr un efecto humorístico, aprovechando por ejemplo los baños públicos y la barriga de uno de los mejores gordos de la historia del cine, Charles Laughton o poniendo al cruel Lawrence Oliver, tratando de seducir a Tony Curtis mediante una lección de moluscos que ya es un clásico. Así, cunden más luego en el ánimo del espectador las crucifixiones.

Asumo que para los progres, como dicen ahora los pijos postneocom, entre los que me encuentro, da gusto ver a los cristianos retratados como los cabrones que han sido casi siempre (hola Rouco Varela), pero no creo que sea un argumento suficiente como para hacer loas a la película.
Echo de menos que las películas españolas no tengan sentido del humor o que confundan éste con tacos, chistes y chascarrillos. Será que en el fondo los españoles no brillamos por nuestro sentido del humor. Será que en el fondo que los españoles prefieren ser tomados por cualquier cosa menos por payasos. Allá ellos. Allá yo.

http://www.agoralapelicula.com/