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13 febrero 2016

Malditas bastardas

  "Las líneas rojas". "El balón está en su tejado". "Hay que hacerlo sí o sí...". Malditas frases bastardas. Malditas seáis por las frases de las frases para siempre jamás. Aburrís. Confundís. Irritáis. Sois un fastidio. El reguetón de la conversación: estridente y vacío. Hacéis de la conversación un parloteo vacío. Pero no la cháchara divertida del borracho, la chisposa conversación errante de las comadres.

  Son, sobre todo, el vacío y peligroso lenguaje del poder, 
que se apodera de la calle y de las mentes de las personas de bien.

  "Las líneas rojas". Es la frase favorita de los políticos españoles que se está filtrando como la mancha que deja una bajante rota en el techo del cuarto de baño. Como todo lo que suelen decir los políticos y otros nigromantes, comparte una doble naturaleza relamida y antipática. Curioso que se ha puesto de moda en una época cuando más necesario es pactar,  llegar a acuerdos, intentar comprender qué es lo que nos une y no lo que nos separa (que suene la música melosa). Se supone que quiere expresar aquellas posiciones que son irrenunciables. Curioso que se muestren tan quisquillosos cuando pertenecen al gremio de Groucho Marx: estos son mis principios, si no les gustan tengo otros.

  Como metáfora "las líneas rojas" es especialmente irritante. Es a la semántica lo que la bolsa de procesionaria a los pinos. Se traza en el suelo una línea y se dice que a partir de allí no entrará nada ni nadie. Se supone que el parlante que emite esa declaración de intenciones debe ser visto como el zoquete intransigente que es. El bélico cabeza cuadrada que no va a dejarse convencer en el primer plato, el segundo y solo está dispuesto a negociar el postre y el café. ¿Por qué roja? ¿Por la sangre vertida por los idiotas que pueden osar traspasarla o por la de los que van a defenderla? ¿El rojo del bolígrafo bic con el que se corrigen las faltas de ortografía, los ejercicios mal realizados, la ecuaciones que no fueron resueltas?

  Toda esta teatralización para que luego las líneas rojas que pusimos aquí las levantemos como si fueran una alfombra y las colocamos acullá. ¿Y por qué? Porque había que hacerlo "sí o sí".

  De la misma familia que las líneas rojas, sí o sí comparte la naturaleza cursi con la inflexible actitud del más cerril habitante de la Comunidad de Propietarios. Sí o sí. No basta un sí, hay que hacer una ingeniosa y falsa disyuntiva. Yes or yes, oui o oui. El "por cojones" de las mamás y papás del Ampa llevado al Congreso de los Diputados. Como la línea roja, el "sí o sí" puede ser "tal vez", "quizá", "ya veremos" e incluso "nunca-que-antes-me-parta-un-rayo".

  Pero mientras debamos hacerlo "la pelota estará en nuestro tejado". ¿Cuantas pelotas hay? ¿Y tejados? Se ha puesto de moda para decir que nos toca, que es nuestro turno, nuestra responsabilidad. Si por los demás fuera no tendríamos tanto tejado para tantas pelotas. Esta bastarda frase es prima hermana de todas aquellas de filiación futbolística. "Hay partido" para decir que todavía el resultado no está decidido. "Partido a partido" para decir que hay que ir paso a paso, o la peor de todas. La más usada manoseada. ¿La han adivinado? Les concedo unos segundos. Seguro que ya la saben. Tres, dos, uno.... ¡Correcto! ¡Tirar balones fuera!

Partido A: Estas son las líneas rojas.


Partido B: La pelota está en su tejado.


Partido C: Que dejen de tirar balones fuera.


Partido D: Todavía hay partido.


Partido A: No vamos a traspasar nuestras líneas rojas.

  Ya habrán adivinado que mi santa indignación, mis líneas rojas respecto a este nuevo lenguaje del poder, no es solo una cuestión estética. No es solo que se trate de un soniquete ramplón, que arteramente trata de escatimarnos la chicha del debate evitando llamar al pan, pan y al vino, vino. Es que sospecho influye en el pensamiento de quienes lo dicen. De tanto contagiar se contagian y ellos mismos acaban creyendo que los criterios están rodeados de líneas y que no se puede hacer nada hasta que alguien se decida a subir al tejado y coger la pelota para que los niños sigan jugando. Aunque ¿cuántos balones no han quedado para siempre colgados de un árbol, encima del porche?




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03 diciembre 2015

Cómo ser Arcadi Espada

  Debe de ser algo muy divertido ser Arcadi Espada.

   Durante años te lo curras como escritor, y para qué negarlo, llegas a ser un escritor bueno, a veces incluso brillante. Por otro lado tienes esa mala baba irónica y tóxica que se les supone a los literatos de postín. Algo así como si fueras un heredero de Quevedo, un sobrino de Camilo José Cela pero con la inventiva de Oscar Wilde, pero sin la necesidad de ser homosexual y pasar por un proceso penal penoso.

  El caso es que eres todo eso y llegas a una edad en que estás descreído de todo, y la verdad, ya sabes que no vas a escribir nunca como Vargas Llosa, pero al menos sabes que no vas a morir de sífilis ni tienes deseos de convertirte en un escritor de culto, uno de esos que se fuman seis cajas de cigarrillos al día, que viven obsesionados por la literatura mientras sorben sopas de sobre en alguna pensión de mala muerte. Tienes los cincuenta o casi, y lo que te apetece es pasarlo más o menos bien, trabajar lo justo y no tener que preocuparte por las facturas, comprarte un traje, invitar a una chica, jugar al pádel, darte un chapuzón en Tenerife, ir de compras a Nueva York. Tienes talento y te lo mereces, qué coño.

  Y llega alguien y te dice: Aquí la pasta. Aquí barra libre. Da rienda suelta a tu imaginación más delirante. Pisa el acelerador de tu ironía, dale caña a tu sarcasmo, atragántate de bilis y luego la sueltas a placer. La esparces con gracia y salero por el folio. Además te vas a convertir en columnista estrella. Miles de tipos compartirán tus artículos en Facebook, en Twitter. Se partirán de risa con tus cornadas de tres trayectorias. Eso sí. La única condición es que ya sabes quiénes son los otros. ¿Lo sabes? Claro que sí, y en el fondo te caen tan gordos como a nosotros, ya lo sabes. Son los resabiados rojeras, los perroflautas de los cojones, los izquierdos de la música indie y de la sinfonía "Júpiter" en su vejez. Leña al mono.

  El escritor sabe que casi ningún escritor vive de escribir. Los que tratan de hacerlo (y más en un país que desprecia la cultura como éste, un país donde hay más escritores que lectores) malviven rumiando su rencor de intelectual fracasado por las esquinas. A veces, la única manera de diferenciarlos de los sintecho normales y corrientes es que sus carteles no tienen faltas de ortografía. Y piensas. ¿Y por qué no? Es lucrativo, no requiere gran esfuerzo. No lo requiere Arcadi. Tú te sacas veinte artículos buenos (no buenos, sino cojonudos) en contra de Zapatero, Carmena, Iglesias, Monedero, Jordi Évole, las feministas, las Femen y toda su santa familia, en un santiamén. Igual que mete los triples Kobe Bryant. Uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete...

  Los grupies de derechas o de izquierdas no piden además gran cosa. Dar caña al enemigo con algo de gracia (y a Arcadi le sobra) y te moverán la cola. Te harán palmas con las orejas. Además debe ser divertido eso de escribir artículos transgresores de ultraderecha. Como saben los publicistas, si tienes que crear una campaña para una crema contra las almorranas no hay mucho material, pero si en cambio es una tienda de moda o un refresco de piña, puedes dar rienda suelta a tu imaginación y tu lengua. Es lo que tiene la derecha, que además, paga. Ni que decir tiene que me encantaría currar de eso. ¡Manolo ataca! ¡Sit! ¡Plas! Escribe. Patita. ¡Muy bien!


  "Observo gran indignación porque un Osborne ha invitado a su plácido programa de la cadena pública al presidente Rajoy". (Bien sentada la premisa. Los quejicas comunistas de siempre y sus lloriqueos de monaguillo). Ahora vayamos por el argumento dos. El doble rasero de estos progres de medio pelo. "No la percibí hace pocas semanas cuando invitó al socialista Pedro Sánchez". ¡Zasca! En toda la boca. Ahora toca ponerse serio y dar un diagnóstico de entendido. "El programa de Osborne es lo que parece" (¿una emisión casposa para una población sin estudios superiores?). "De la cursi (a la derecha le encanta llamar cursi, mariconada, blandengue a la izquierda) suficiencia de los programas de Évole hay que subrayar todo lo contrario: parecen programas de investigación - Operación Palace - y debates - el del Tío Cuco - pero solo son ficciones editadas, es decir, muchos más dañinas".

  Bien Arcadi. No te olvides de recalcar la "idea fuerza". Ahora lo llaman así. El concepto que debe quedar claro. Rojos cursis pero dañinos, blandengues pero tóxicos, bobalicones pero peligrosos, meapilas pero retorcidos, buenistas pero de satánicos propósitos.  ¿Que a usted esta opinión le indigna? Eso está bien. Indignarse es como el deseo sexual, supone que uno está aún vivo. Y puede además hacérselo llegar en su blog a Espada, eso sí, al parecer, previo pago. (Conmigo en cambio es gratis. Aproveche mientras dure). Si lo quiere hacer en su Twitter, lamento decirle que el martillo de herejes, lo tiene protegido. Lástima.

  ¿A qué viene hablar de Espada? Lo reconozco. Escucho a veces a Losantos. Leo por supuesto a Arcadi Espada e incluso a Sostres (que es a Espada lo que el Neardental al Homo Sapiens). Reconozco que a menudo me gusta su prosa, que me desahogan y cabrean, que sacan lo peor que hay en mí e incluso que me río con sus ocurrencias, hasta donde el pudor me llega y con sus falaces comparaciones. A veces escriben muy bien, y no pocas veces es tal su descaro que resulta imposible creerlos. En mi opinión, son como los buenos criminales que en las novelas clásicas policíacas, desafiaban a los investigadores con su ingenio al tiempo que clamaban por ser descubiertos. Dejan una pista aquí y allá para que alguien por fin les eche el guante y diga: —Ya sé que no te crees una sola palabra de lo que opinas y escribes. Has sido muy hábil (el más hábil) tratando de burlarnos durante todo este tiempo, pero todo terminó. Solo falta que nos diga dónde está oculto el arma (¡por Dios!  Se dice el arma, no "la arma", como escriben los cursis de El País).




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16 noviembre 2015

Todos expertos en política internacional

No tienen razón aquellos que dicen que nada importa 

fuera de las fronteras de lo que consideramos nuestro mundo. 


  En el caso español sería España (incluso para los que consideran que tal cosa no existe), Europa, Estados Unidos, en algunos casos América Latina y podemos añadir Australia y Nueva Zelanda. En resumen lo que consideramos Occidente. No entraré ahora en la penosa constatación de que dicha percepción no es recíproca. Tengo la sensación, quizás errónea, de que los atentados islamistas del 11-M en Madrid no recibieron la misma solidaridad que los de París, pero esa es otra historia.

  Lo que sucede importa. O al menos importa a las personas a las que les importan las cosas. Por supuesto hay gente para quien el terrorismo, como el calentamiento del planeta, los derechos civiles, el conflicto palestino-israelí, los conservantes y colorantes artificiales de las comidas, la calidad del aire en las ciudades y tantas otras cosas, ni les importa ni las conocen. No sabrían decir si Urkullu es un dictador africano o una aplicación, y el nombre de Putin puede acabar llegando a las manos, y no precisamente por Rusia. Si esta gente, que llega a un merendero y lo deja como una versión pringosa del mosaico de flores de Bruselas es más feliz o desgraciada en su ignorancia, es algo que me pregunto desde los quince años.

  Pero el resto de la gente que acude a las tutorías de los hijos y les pone el cinturón en el coche (y antes la sillita adaptada), que procura añadir ensaladas en su dieta, recoge las cacas de los perros y que colaboraron alguna vez en un banco de alimentos o compraron el billete para una rifa benéfica o participaron en una carrera urbana de sensibilización contra el cáncer de mama; a esa gente sí le importa. Le importa y mucho las cosas que a ciertos políticos creen que no les importa

  Saben donde está Irak, Irán, Cisjordania y Líbano. Tienen incluso ideas muy precisas sobre qué hacer con el autodenominado Estado Islámico, con el conflicto árabe-israelí, con Arabia Suadí. No solo eso, sino que cada golpe atroz como el de París nos hace por supuesto sentirnos más vulnerables, quizá más existencialistas y hedonistas (la vida son dos días, nunca se sabe lo que puede pasar), a veces más miedosos, y casi siempre nos convierte en pequeños expertos en política internacional.

  No nos la dan con con queso, (frase que alude a la costumbre de dar queso junto con el vino agrio para camuflar su sabor) y aunque el telediario no lo mencione, sabemos las implicaciones de EEUU en todo este berenjenal, y de Rusia e incluso de China. Lo hemos leído en Internet. Incluso no hay que pertenecer a un exclusivo grupo académico o sectario para tener información sobre los aspectos más oscuros y menos conocidos del asunto.

  Si me dijeran que elaborara un texto sobre cálculo diferencial, fisiología de las vértebras lumbares, aspectos fiscales de los autónomos, elaboración de la vichyssoise, tendría grandes dificultades para completar un párrafo que no fuera un disparate. Sin embargo puedo llenar varios folios sobre los recientes y horrendos hechos y sobre sus implicaciones en política internacional y el control de los flujos migratorios. Eso es bueno, supongo. Quiero decir, que contra lo que dicen algunas voces maliciosas, las cosas me importan. Quiere decir que yo y los millones de personas como yo, no solo buscamos hacernos el interesante, sino que estamos sinceramente preocupados por el futuro y tenemos (dicho en la petulante jerga actual) empatía.

  ¿Pero realmente podría hablar con sentido sobre cómo acabar con el terrorismo, 
Isis o la guerra en Palestina? 

¿De entre cero a uno, cuántos días he pasado en cualquiera de esas regiones? Conforme lo iba escribiendo, y era el objeto de este "post", me iba sintiendo un poco ridículo, al tiempo que un poco pretencioso y un poco plagiador. ¿Soy yo quien habla o soy el muñeco que parlotea refrito asentado en mi cerebro de lo que he leído y escuchado durante estos últimos meses? ¿Yo, que tengo serias dudas rellenando un formulario para una notaría puedo dictar sin vacilar la fórmula para la resolución del terrorismo islamista?

  Por supuesto eso no significa caer en el nihilismo. No hace falta ser un experto para distinguir a un racista de quien no lo es, o para discernir quién busca una solución o arrimar el ascua a su sardina. Es tan sencillo como ver la diferencia entre el sospechoso producto de una hamburguesería global o un chuletón de Ávila. Otra cosa será apreciar que chuletón es mejor, o incluso cuál procede de la ciudad castellana. Lo que quiero decir con este forzado símil es que saber requiere tiempo, constancia, lectura y paciencia. Todos ellos bienes escasos. Mientras tanto habrá que fiarse, teniendo el criterio de buscar buenas fuentes, ser prudentes ,y quien pueda, perseverar en el conocimiento. 

  En Memorias de Africa (Out of Africa) 1985 , Bror (Klaus María Brandauer) le comunica a Karen (Meryl Streep) el fallecimiento debido a un accidente de avioneta de su amado Denys Finch Hatton.

—¿Te han enviado a tí? Pregunta Karen.
—Tenía que ser yo, respondió Bror.
—¡Dios mío! ¡Qué valiente eres!



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12 noviembre 2015

Los comentarios

  Las madres hacendosas solían utilizar las sobras de las comidas para hacer otras aún más apetitosas, tan hábilmente camufladas que parecían un plato completamente distinto. El pollo se reencarnaba en canelones, el cocido en albóndigas, la gallina en sopa y a veces el agua en vino. A nadie le gusta comer lo mismo cada día. Supongo, que como tantas otras cosas, es nuestro antiguo vestigio de cazadores recolectores, que raramente podían repetir el menú. Hoy unas frutas salvajes, mañana un manatí, pasado hambre y al otro más hambre.

  Con la información nos pasa lo mismo. Una ración de independencia de Cataluña, unas tapas de debate sobre la violencia de género (que no es de género, es doméstica, insisto, sí es de género...) el Real Madrid, Ronaldo hoy le duele aquí, hoy ríe, hoy llora, Palestina. ¡Ay Palestina/Israel! ¿Veremos el fin del conflicto algún día? Bien, todo eso es divertido y estimulante. Es mejor que pelearse con los funcionarios, rellenar el IVA, hacer una entrevista de trabajo o esperar el metro, si se tiene el interlocutor adecuado. Visceral, pero no mucho. Informado (pero no tanto como uno mismo). Buen conversador y mejor perdedor. Cansa leer las noticias y estar debidamente manipulado, quiero decir informado.

  Suerte que las ediciones digitales nos han regalado una sección que sustituye por su amenidad y morbosidad a las necrológicas. La sección de comentarios de los lectores. Leo un insulso editorial del Financial Times en el que se declara (por razones no muy aclaradas) en contra de la independencia de Cataluña, (igual que antes estaban en contra de la de Escocia). Observo que más de noventa lectores, la mayoría anglosajones, se han animado a comentar el editorial y comienzo a salivar, igual que lo hago con los canelones (que antes fueron pollo) o con el relleno de las empanadillas (que antes fueron Dios sabe qué).

  Es verdad que algunos comentarios son de locales ibéricos. Se les nota por el tono y porque reproducen los argumentos cien veces regurgitamos. Pero por suerte la mayoría son anglosajones. Y comienzo a paladear el sabor de la ignorancia. Hay algunos hispanistas que han cursado estudios en barras de Benidorm y de la Costa Brava. Otros incluso tienen algún amigo nativo en la zona de conflicto. Alguno no diferencia bien España de Italia (el rico norte y el deprimido sur), otros en cambio están seriamente preocupados por el futuro del FC Barcelona. Paso un rato y extraigo mi preferido. De acuerdo con un lector, la independencia no tiene sentido ya que el aspecto de los españoles y los catalanes es idéntico y además hablan igual "y mueven las manos igual". 

  ¿Cómo muevo yo las manos? Me voy al espejo y empiezo a hablar conmigo mismo pero como si yo fuera otro, por ejemplo un tipo listo y guapo que se lleva a las chicas de calle y trabaja asesorando peces gordos por todo el lugar del globo. —"Mañana me voy a Singapur" ¿En serio? Tú si que sabes. No noto que mueva las manos de ninguna manera. ¿Será el mismo lector que confundió España con Italia?

  Por desgracia, no siempre es fácil encontrar comentarios extranjeros. Algunos asuntos carecen de esas delicatessen y tienes que acudir al producto local. Eso sucede por ejemplo con el último artículo de Arcadi Espadas, sin trascendencia internacional, pero un volcán en nuestra rebotica. Se trata de un artículo por supuesto falaz, donde se mezclan medias verdades con falsedades para llegar a una conclusión insultante. Tengo una debilidad sin duda morbosa por los provocadores, incluso cuando deba reconocer que tienen la catadura del tal Espada. 

  Quizá mis niveles de serotonina andan bajos y leo con cierto placer (no tanto que con "mi inglés" experto en manos hispanas) los comentarios que el artículo ha generado. Por supuesto la mayoría de ellos son insultantes con Espada. Machirulo. Despreciable... Alguno pide la intervención de la policía y la fiscalía. El más original es uno que le llama "mamífero". Sospecho que el propio autor los paladea más que yo, seguramente con un gin tonic. El editor le dará la enhorabuena, le informará de cómo han subido las visitas a la edición del periódico. Todo bien. Sigue así muchacho.

  Los comentarios de los demás me hacen bien, más civilizado, pues cuando empiezo a pensar insultos me sube la tensión y me baja la líbido. Más culto, al menos sé poner en el mapa Cataluña y sé que el valenciano no es un dialecto del español. Puede que mis opiniones no sean tenidas en cuenta por nadie, y que básicamente soy otro tipo más que espera solo en un andén y no siempre para tomar el tren correcto, pero las opiniones de los demás me hacen mejor persona. 

  Seguramente no valen gran cosa. Ni están fundadas, y ni siquiera son imparciales y bienintencionadas, pero debidamente troceadas, aliñadas y empanadas, fritas en un buen aceite de oliva, son deliciosas, y se pueden comer de un día para otro.

Fred One Litch


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18 octubre 2015

¿Qué es lo que realmente ha ocurrido?

"Abatidos a tiros cuatro palestinos al intentar apuñalar a Israelíes"
"Palestinos muertos después de que se les acusara de apuñalamientos en Hebrón"


  Los dos titulares son de hoy mismo en las ediciones digitales. Los dos hablan de un mismo suceso. El primero lo publica el diario español El País. El segundo en la página web de Al Jazeera. 

El País narra así lo sucedido:

"Cuatro nuevos casos de apuñalamiento o intento de ataque con arma blanca registrados este sábado en Hebrón (sur de Cisjordania) y en Jerusalén Este han reavivado la ola de violencia en Israel y Palestina. Las fuerzas de seguridad abatieron a tiros a los atacantes en los tres primeros casos y dejaron malherido al agresor en un cuarto. Una policía sufrió heridas leves y un soldado fue hospitalizado con lesiones graves.
  En el primer incidente, un colono judío que acababa de acudir a orar a la tumba de los Patriarcas en Hebrón disparó con su arma a un palestino de 18 años que había intentado atacarle con un cuchillo, según informó en su cuenta de Twitter el portavoz de las Fuerzas Armadas de Israel, Peter Lerner. Unos 200.000 palestinos viven en esta ciudad de Cisjordania ocupada por Israel desde 1967 junto a unos 500 colonos, fuertemente protegidos por el Ejército".

  Me he permitido corregir una errata de oficio. Espero que no les importe. 

Al Jazeera lo cuenta así.

"Tres palestinos han sido mortalmente alcanzados por disparos en separados ataques, después de que se les acusara de apuñalar a israelíes en la zona ocupada de Cisjordania y Jerusalén este, durante la ola de violencia que se está produciendo este mes. En Hebrón un colono judío mató a un palestino a primera hora del sábado, después de alegar que el palestino había tratado de apuñalarlo. La policía israelí dijo que el colono lo había matado antes de que el palestino pudiera herirlo. Testigos han contradicho la versión de la policía israelí afirmando que el incidente se inició con el ataque del colono al palestino. En un video que han hecho circular activistas palestinos muestran a un hombre joven llevando una kipá  y blandiendo una pistola justo después de que se escucharan tras  disparos y a uno soldados israelíes apartando al sujeto de un cuerpo tendido sobre el suelo".

  La información del Al Jazeera se acompaña de una foto en la que se puede ver a un individuo vestido de blanco y kipá rodeado de soldados israelíes y un cuerpo en el suelo. En El País optan primero por publicar una foto que alude a un incidente de hace un par de días en la que se ve a un palestino que trata de apuñalar a un soldado. Posteriormente ha sido sustituida por la foto de una calle llena de humo, supuestamente por los disturbios producidos. 

  Llegados a este punto. ¿Son tan diferentes las versiones de los dos medios? ¿Intentó el palestino acuchillar al colono judío o no? El País da por buena la versión de la policía israelí y no menciona la existencia de una versión alternativa. Además no publica ni menciona la foto del individuo de blanco, con kipá. ¿Se trata de una foto falsa? ¿Quiénes son los testigos de los hechos? ¿Cómo sucedió la agresión? ¿Si es cierto que que fue agredido, fue proporcional su defensa?

Así es como relata El País en la misma noticia otra de los sucesos con víctima mortal palestina.

"En un tercer incidente en Hebrón, ya al mediodía del sábado, una policía de fronteras mató de un disparo a una mujer palestina que había tratado de atacarla con un arma blanca a la entrada de un puesto policial situado cerca de la tumba de los Patriarcas. La agente sufrió cortes leves en una mano producidos por un cuchillo".

Y así lo cuenta Al Jazeera:

"En el segundo ataque, una chica de 16 años ha muerto por disparos de las fuerzas israelíes quienes alegaron que la joven había intentado apuñalar a un soldado que montaba guardia en un asentamiento ilegal en Hebrón. El soldado tiene heridas leves en una mano Los medios palestinos han identificado la joven como Bayan Ahmad Aseeleh. Las fuerzas israelíes ha cerrado la ciudad bloqueando las calles de acceso".

  Aquí ambos están de acuerdo en que el soldado tiene una herida leve en la mano, pero debió sentir mucho miedo porque no solo empleó su arma sino que además mató a la chica. Para El País se trata de una mujer, pero creo que no será aventurado, ya que nos da hasta su nombre. El País no tiene ninguna duda de que realmente esta chica atacó a los soldados y no parece que tengan dudas sobre que tuvieran que matarla. Al Jazeera informa de que se trata de una versión israelí, quienes además serán en adelante la fuente de información porque han cerrado la zona.

  Hace poco asistí a un interesante debate. Un amigo mantenía que la prensa mentía en algunas ocasiones. La otra persona protagonista del debate, periodista de profesión, mantenía que ningún periodista mentía y que simplemente había diferentes visiones sobre la realidad. Es un debate antiguo y siempre cambiante, como las arenas movedizas. 

  ¿Realmente trataron de apuñalar o simplemente han sido asesinados a sangre fría? En el caso de que realmente los soldados y el colono sufrieran un ataque, ¿la respuesta fue proporcionada? ¿Era necesario acabar con sus vidas? ¿Es lícito el uso de la violencia para la defensa de un territorio ocupado por una potencia extranjera?

  Ya he hablado de El País. Es parte de mi vida y cuando un amigo se vuelve un poco crápula y aficionado a la bebida, quizá algún que otro hurto aquí o un chanchullo allá, no por eso le dejas de querer. Sin duda tendrá una visión diferente de la realidad de la que tiene uno. Una visión sin muchos detalles y, a veces, poco de fiar.

Post scríptum: La respuesta para el primero de los incidentes está en el segundo 40 del video que ha compartido uno de los lectores, y al que hacía referencia Al Jazeera. Ver el tercer comentario de los lectores. Gracias a todos.

Waldemar Strempler


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30 septiembre 2015

Ni me gusta ni me disgusta

  Facebook, que es la herramienta más preciada en España después de la cuchara con la que se remueve la sangría, ha anunciado que añadirá un nuevo botón, el botón "no me gusta". Como puede intuir se trata de un asunto delicado y que hay me manejar con el debido tiento. Introducir en el sistema un botón que es contrario al optimismo, la vitalidad, la empatía, Starbucks y el just do it, si lo puedes soñar, lo puedes hacer y otros mantras cocacolados, puede ser considerado potencialmente "antiamericano". Y todos somos ya americanos en diferentes grados y condición, o jugamos a estar tronados, o compramos en un "outlet".

  El botón "me gusta", que una vez probado es tan adictivo como el chocolate Valor o el hurgarse la nariz, enviaba mensajes paradójicos al mundo global. Adictivo cuando se pulsa y más aún al recibirlo. En ocasiones produce un efecto similar a aquella esfera metálica y redonda, el "orgasmatrón" que aparecía en la película de Woody Allen, "El dormilón". Los "me gusta" recibidos masajean la corva del ego, fijan, nos hacen brillar y dan esplendor a nuestras vidas. Hay que tener cuidado con los susceptibles, y estar atento a presionar el botón no solo a los gatitos y puestas de sol, también es imperativo en las fotos de eventos familiares, niños haciendo monerías, bodas, bautizos de cualquiera de nuestros ochocientos amigos íntimos. Todos sabemos estas cosas.

  A Facebook le preocupaba no obstante lo paradójico de ciertos "me gusta" que van unidos a noticias de desgracias varias o incluso a fallecimientos. Uno quería solidarizarse con cierta noticia, o compartir la repulsa por otra, pero el sistema te convertía en un cínico. Diez mil tortugas mueren por un vertido en el Pacífico: me gusta. Investigadores descartan lograr una cura total del herpes durante la próxima década: me gusta. El desastre organizativo y deportivo condena a la Cultural Aspense a la Tercera División: me gusta, me gusta, me gusta. 

  El proyecto de Facebook es la incorporación del nuevo botón solo para este tipo de supuestos. De modo que cuando la "Asociación ecologista Juan Giménez Pacheco para la Defensa del Cangrejo" publique que han aparecido muertas mil doscientas carpas en un río asturiano, no habrá lugar a la ambigüedad y podremos decir con claridad que estamos en contra del genocidio de carpas, tanto en ríos asturianos como incluso en ríos catalanes. 

  Por supuesto el cinismo quedará por fin desterrado, pero no el derecho a decidir, el derecho a la autodeterminación personal que incluye el ejercicio público del cinismo. 

  Cierto conocido de la familia solía opinar sabiamente sobre los más variados acontecimientos, tales como viandas, personas, deportes, ciudades, monumentos, artistas y películas que ni les gustaban ni les disgustaban. El refranero dice que no hay peor desprecio que no hacer aprecio, pero como habitantes facebitas y tuitebitas no entendemos de tales sutilezas. Hay que posicionarse. Se está en contra o a favor de la independencia de Cataluña, en contra o a favor de la fiesta de los toros, en contra o a favor de decenas de asuntos que exigen un posicionamiento.

  No sé si es patético reivindicar una herramienta informática que muestre perplejidad. El botón no me gusta ni me gusta. El botón, no tengo ni idea de lo que me hablas. No sé si es importante. No sé si acabo de enterarme. Una herramienta que desmienta nuestras preferencias. 

  "Señor/Señora usuario/a: acaba de dar me gusta a un larguísimo artículo de denuncia sobre el TTIP del cual nos consta por nuestro algoritmo fisgón que solo ha leído el primer párrafo sin llegar a entenderlo bien. Sus "me gusta" quedarán automáticamente invalidados mientras no se los lea".

 "Señor/Señora usuario/a: Acaba de darle a me gusta a cincuenta y siete páginas antitaurinas pero Google Earth le ha localizado zampándose un rabo de toro en una tasca de Córdoba. Sus "me gusta" quedarán archivados hasta que sea comprobada la discrepancia en su software. Le rogamos pulse botón "no me aclaro".



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13 agosto 2015

¡Peligro! WhatsApp

  Aunque no tengo la lista completa de todos ellos, (quedó en mandármela Lucifer) no me cabe duda de que hay dos ilustres difuntos que desearían haber contraído menos méritos y así no haber roto la "rueda de la vida" para volver de sus tumbas reencarnados en sí mismos y decir unas palabritas. Uno sería don Manuel Azaña, quien tendría con José María Aznar y los individuos de FAES una pequeña charla. El otro es el sabio canadiense Marshall McLuhan, a quien le bastaría decir: 

"Os lo dije, os lo dije, os lo dije, os lo dije". 

  Por supuesto, está su fundación, pero convengamos en que no es lo mismo.

  McLuhan, filósofo de la comunicación, falleció en 1980 y por tanto no pudo comprobar hasta qué punto era radicalmente cierta su famosa afirmación, frontispicio de las facultades de Ciencias de la Información de que "el medio es el mensaje". Sus críticos, que fueron muchos, deben estar rabiando su rencor por los rincones del camposanto. El conocido aforismo viene a decir que el medio por el que nos comunicamos (estaba pensando en los medios de comunicación de entonces), condiciona de tal modo lo que decimos (el mensaje) que viene a ser el mensaje en sí mismo. Aporto este vídeo que lo explica mejor. 

  Se habla mucho, y con razón, de la necesidad de prevenir a los niños sobre los peligros de las nuevas tecnologías de la información. ¿Y quienes lo vamos a hacer, los que hemos nacido en la época de los disquetes Verbatim y del video VHS? Estamos incluso más indefensos que ellos y no entendemos de la misa la media de las nuevas tecnologías. La mayoría vamos dejando rastros de nuestras vidas como el caracol su baba. Fotos inapropiadas, comentarios estúpidos u ofensivos, gustos reprochables.

  El WhatsApp, que desde luego es una fabulosa forma de comunicación, es también utilizando una expresión trillada, un campo de minas. No sé si les ha ocurrido a ustedes, pero yo he estado inmerso en más de un desagradable charco de confusión y malos entendidos en el WhatsApp. La otra tónica que domina en la comunicación por este medio, especialmente si se trata de grupos, es la banalidad y por qué no decirlo, la grosería y la suciedad informativa. Da igual que el grupo lo formen ex presidiarios o catedráticos de derecho administrativo. El discurso del grupo suele ser una amalgama informe, en el que proliferan trolls, personas que hacen spam informativo, mensajes más o menos ofensivos, otros que pretenden ser ingeniosos, y todos ellos tienden a sepultar información útil, que en ocasiones es el fin para el que fueron creados. Información como por ejemplo localizar un lugar, quedar con una persona o encontrar alguien con quien ir al cine o jugar al tenis. 

   Huir de nuestra soledad y desahogarnos en un mundo lleno de presiones y cortapisas. A solas con nuestro móvil nos sentimos relajados, acompañados (aunque sea solo de un modo virtual) y nos invita al desahogo. No creo pecar de exagerado diciendo que muchas veces es la puerta del baño donde poner groserías y soltar nuestras barbaridades para recuperar la condición de personas. Solo que la puerta del aseo es anónima, pero el móvil no. 

Pongamos un ejemplo inventado pero verosímil:


Javi: ¡Llorón!
Pepe: A que hora es el partido?
Juan: Llorón tú, veremos lo que dice el gordo, (Emoticono sacando lengua).
Luis: ¿Quien es el gordo?
Pepe: Yo no puedo ir al partido quien va.
Javi: Yo no te insultado, por qué me dices gordo.
Luis: Creo que era cariñoso jajaja. (Emoticono guiñando ojo)
Pepe: Alguien va por mi?
Javi: No creo que este bien insultar.
Juan: Tu dijiste llorón. (Emoticono ojiplático).
Luis: Seré gordo, pero no soy uno de esos asquerosos de Podemos. Je je je.
Vicente: Llorones y gordos, qué patetico.
Pedro: Vamos a ver quien es al final el asqueroso.
Javi: Yo paso de ir que vaya Pepe.
Pepe: Yo dije que no podía ir. Por favor, es un grupo para jugar, nada de política.
Javi: ¿Y ahora te mosqueas tú Pepe?
Miguel: ¿Sabéis que le dice un loro a una suegra?...
Isa: Ya estamos con las pobres suegras...
Juan: Que se vaya y no vuelva... ja ja ja...
Vicente: ¿Que vaya por cerveza?

Luis abandona el grupo.

Isa abandona el grupo.

  Y así, ad infinitum. Por pudor no he puesto las faltas de ortografía que jalonarían este "diálogo", pero los doy por reproducidos.

  ¿Queda demostrado? Dicho de modo más antipático, el WhatsApp es un impostor. Parece ofrecer privacidad cuando es público, el mensaje trasciende incluso a sus inmediatos destinatarios. Ofrece espontaneidad pero es formal. Nos invita a utilizar el lenguaje coloquial oral, pero es escrito. Los antiguos sabían que lo escrito, escrito está, y tiene una naturaleza simbólica diferente, más allá de su constancia documental, como diría un abogado. Dios, que es todopoderoso, pudo enviar al pueblo elegido sus mandamientos, por ejemplo, a través una cotorra santa e inmortal, que los repetiría fielmente y con voz de barítono al pueblo de Israel, pero en vez de eso prefirió grabarlas en unas tablas, para que tuvieran la solemnidad de la palabra escrita y para que Charlton Heston pudiera ir a recogerlas, y lo mismo hicieron todos los pueblos que conocieron la escritura a lo largo de la historia. Los que no, así les ha ido, y son pasto de documentales etnográficos. 

  Lo dicho para el WhatsApp por supuesto vale para Facebook, Twitter, pero entiendo que es aquí donde más se radicaliza su doble naturaleza. No se trata por supuesto de ser apocalíptico. Yo voy a seguir disfrutando de sus beneficios casi mágicos. Pero no como experto, pero sí como víctima, un zoquete de las trampas del medio, ofrezco unas sencillas reglas de manejo del WhatsApp y huir de las dos leyes de plomo de los mensajes instantáneos que dicen.

  • Si un mensaje tiene varios sentidos será interpretado en el más desfavorable de ellos.
  • Las posibilidades de malos entendidos son directamente proporcionales a la extensión de la conversación (que por su naturaleza tiende al infinito) y por el número de participantes. 
Así, solemne como me he puesto, en plan Moisés, bajo del monte:


  1. Recuerde siempre, el WhatsApp es un medio escrito, no es una conversación oral ni telefónica. Ni un ejército de emoticonos puede matizar sus palabras como lo hace un gesto, el tiemble de su voz o su mirada.
  2. El WhatsApp es torpe. Cualquier polisemia o ironía o doble significado podrá ser utilizado contra usted esté o no en presencia de un abogado.
  3. El WhatsApp es un medio inidóneo para mantener discusiones, especialmente si intervienen una pluralidad de participantes. Se pierden mensajes, se leen parcialmente y su brevedad les hace susceptibles de ser malinterpretados. Evite ponerse pomposo o trágico.
  4. Recuerde que no sabemos leer y menos mensajes de texto. No fuimos educados para ello, sino para aburrirnos con Ruiz Zafón y el Cantar del Mio Cid. Trate de escribir bien y asegúrese de que ha comprendido lo que le dicen.
  5. El WhatsApp es compulsivo. Antes de escribir, tome su tiempo, por ejemplo, coma una onza de chocolate o cante una canción popular corta.
  6. El WhatsApp no nos da ingenio si carecemos de él. Si no es gracioso en la vida real no lo será con sus mensajes, de modo que no lo intente. 
  7. Seleccione sus chistes. No llene de ruido las conversaciones y sea espontáneo pero cortés.
  8. Recuerde que si participa en un grupo no todo lo que le interesa a usted, le interesa o le importa a los demás. 
  9. Cuanto más WhatsApp utilice, menos llamará. Ni cien emoticos son más expresivos que el timbre de su voz. Si es importante llame, o mejor, quede para verse cara a cara, abrazarse y tomar una caña.



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05 marzo 2015

Catálogo de frases odiosas

  En esta ocasión el título de esta entrada ya les da una idea de lo que se van a encontrar. El mundo se divide en dos tipos de personas, los que tienen pala y los que no, según Eastwood, es decir, a los que les importa el lenguaje y cómo se emplea y a los que no. Despotricar sobre el uso de la lengua, de ciertas frases, palabras o "palabros" que se ponen de moda, que son remilgados, cursis, falsos, redundantes, afectados, petulantes, engañosos, malsonantes o incomprensibles, viene de antiguo. 

  Quevedo, por mencionar a un escritor al que se le pueda comparar con mi talento, se quejaba así en "Cuento de Cuentos": "Mire lo que le digo, decimos todos, por oígame; pues no se parecen los ojos y las orejas. Aqueste por agora; agora por ahora. Son infintias las voces que bien pudiendo elegir, usamos lo peor. ¿Hay cosa como ver a un graduado con más barbas que textos, decir enfurecido: Voto a Dios que se lo dije de pe a pa ¿Qué es pe a pa licenciado? Y para enmendarlo dice que está erre a erre todo el día".

  Los licenciados contemporáneos de los que hablaba Quevedo, son por supuesto, los políticos, los "super-ejecutivos", técnicos de todo tipo y pelaje que parecen sabérselo todo "de pe a pa". Por sus palabrería les conoceréis, dice el salmo de los lúcidos. 

  • Hacer los deberes. Todos debemos hacer los deberes como los escolares. Los países deben "hacer sus deberes" especialmente si empiezan por Gre y acaban por Cia. Pero también se nos conmina a los ciudadanos (para que paguemos más). Mientras desde el poder hacen pellas.
  • Hoja de ruta. Cuando la escucho, sé que estoy en presencia de un político o de una criatura análoga, un pedante o un impostor. A ellos plan, proyecto u objetivo les parece poca cosa. Hasta plano o mapa es vulgar. Todo el mundo ya sabe que cuando hay una hoja de ruta, nunca se llega al destino.
  • Ponerse las pilas. Este modo particularmente ñoño de requerir a alguien o a un colectivo a que se ponga a trabajar, o activo y con atención, ha tenido particular fortuna. Detesto a los cursis, porque la experiencia me demuestra que su pulcritud encubre a un ser perverso. ¿Las pilas? ¿Es que somos un vibrador?
  • Dar con la tecla. Prima hermana de la anterior, porque después de "ponernos las pilas" tenemos que dar con la tecla. Si fuera la tecla del piano tendría un pase, de esta manera amanerada de decir acertar. Algunos, por lo visto, creen que tenemos la tecla en cierta parte, y no paran hasta que comprueban que no es así.
  • Poner encima de la mesa. Antiguamente se ponía sobre el tapete, pero ya se sabe que los juegos de cartas están en declive salvo en el Colegio de Abogados de Alicante. Hemos quitado el tapete, el mantel y hasta el café y ponemos directamente encima de la mesa, como sinónimo de plantear. Lo malo es que muchos no tienen claro lo que hay que poner, o directamente están errados. 
  • Claro que sí, evidentemente, absolutamente. Pepi, Luci y Bom y otras frases del montón que no dicen nada, que están huecas como el árbol de Machado aquél. Rectifico. Sí sirven. Sirven para pensarse lo que uno va a decir mientras uno se muestra como alguien que tiene muy claro lo que está diciendo. Conclusión: peligro, farsantes.
  • Poner en valor. ¿Donde lo ponemos? Encima de la mesa no, porque allí ya hemos puesto ya sabemos qué. No hay espacio para esta frase que entusiasma por igual a políticos, periodistas, contertulios, jefes financieros y sindicalistas. Alguien podría pensar que sería una forma elegante de decir valorar. Pero poner en valor es diferente. Los que ponen a algo en eso, sea donde sea, desean que sea una especie de revelación mariana. 


  "Evidentemente" no son los únicos, "claro que sí". Prefiero no seguir y no ser acusado de "postureo" de analfabeto funcional con ínfulas de gramático o peor aún, de intelectual fracasado. "Absolutamente".




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18 noviembre 2014

El emoticono es el espejo del alma

  Cuando yo estudiaba bachillerato, a finales del siglo XX, algunos intelectuales y miembros de las asociaciones de Padres y Madres de alumnos, lloraban por las esquinas el fin de la escritura. Todo era oralidad (aún lo sigue siendo pero en otro sentido) y nadie que no fuera poeta muerto componía una frase más larga que "Bar cerrado por vacaciones". Si uno tenía alma de literato podía añadir: "Disculpen las molestias".

  Los pobres no podían saber que los SMS, los correos electrónicos, Twitter, Facebook los whatsapp nos iban a convertir a todos en escritores compulsivos. Escritores que lo primero que hacen al despertar, aún con el cogote pegado a la almohada, es tuitear la última ocurrencia de Mariló Montero, festejar las nalgas de Kim Kardashian o manifestar que se tiene sueño y que como remedio radical se administrarán una dosis de café de cafetera (¡tiembla Nestcafé!). Ni Leon Tolstoi era tan prolífico.

  Pero en el pecado está la penitencia. No sé si viene a cuento la expresión, pero me apetecía utilizarla. Los Whatsapp y otros programas semejantes de mensajería instantánea vienen provistos de dibujitos, caritas, banderitas, animales, artefactos, herramientas que llamamos emoticonos. El emoticono complementa al texto, lo matiza, lo aclara u oscurece y, cada vez más, lo sustituye.

  La sustitución completa del texto por el emoticono es una costumbre irritante para muchos y que yo practico cada vez con más devoción. Si el presunto profesor Maurer aseguraba en su publicidad que se podía hablar inglés con solo mil palabras, he comprobado que puedo manifestar mis deseos, y pensamientos o responder a la mayoría de los mensajes con un pequeño puñado de de emoticonos. Mis favoritos son:


  • Pulgar hacia arriba: significa estoy de acuerdo, iré a cenar, iré a comer, iré a jugar al fútbol podré ir a jugar al padel, podré ir a jugar al tenis, podré ir en general, es verdad que no juego un pimiento al pádel, es verdad que me gustaría ser un pijo, es verdad en general. 
  • Carita guiñando y enseñando la lengua: Significa que lo que he puesto no debe tomarse en sentido literal o que el chiste que me mandan ha sido comprendido en todo el esplendor de su malicia. 
  • Carita con los ojos como platos. Sin duda el más polémico del repertorio. Significa que no acabo de entender muy bien lo que me dicen, aunque muchos interlocutores lo interpretan como "no te quieres enterar de lo que te digo".
  • Carita de rata. No significa en realidad nada. Vale igual para festejar un chiste como para alegrarnos por alguna buena noticia y para mostrar que uno es una persona tierna y desvalida. Suele ir acompañada del mono que se tapa los ojos. 


  Para muchos el abuso del emoticono empobrece el lenguaje, banaliza las relaciones personales, y resulta empalagoso, pero yo creo que el emoticono es el espejo del alma. Ayuda a los tímidos  a mostrar emociones: llanto, felicidad, miedo y una cara cerdo en determinadas ocasiones. Su capacidad de expresión es tan potente que debiera contemplarse su uso en los documentos administrativos, financieros, escrituras públicas e incluso atestados policiales.

Por ejemplo: Preguntado el imputado sobre si participó en la agresión a otros cofrades del pueblo dice que no (carita seria), que está en contra de la violencia (carita enseñando la lengua), pero que la actuación de los cofrades no había sido la que requiere la dignidad de la fiesta (carita diablo enfadado) y que aunque reitera que no participó en los hechos, tampoco le da pena que acabaran con algunos guantazos (carita diablo sonriente).

¿Poco serio? Es posible. Pero si el gran Albert Einstein decidió ser un emoticono "avant la lettre", deberíamos sacar conclusiones (carita sonriente).




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22 octubre 2014

¿Cómo salgo en el diccionario?

  Cuando se mira una foto lo primero en lo que uno se fija es en cómo de guapo (o de feo), de flaco (o de gordo), de peinado (o despeinado), de divertido (o Bankia) ha salido uno. El resto, aunque sea el Taj Majal, es secundario. Con el diccionario pasa igual. Allí se nos define y se define a otros que nosotros definiríamos de un modo incompatible con cualquier publicación.



  Cada vez que la RAE publica una nueva edición, unos cuantos periodistas y otros ociosos nos lanzamos voraces para comprobar cómo hemos salido en la foto que nos define, o cómo han salido definidos los que detestamos. Ya hemos previamente advertido al lexicógrafo/cameraman que no nos gustó nada como quedamos retratados, y por tanto definidos, la anterior vez.

  Pero por mucho que se esfuerce el fotógrafo, e incluso cuando se trata de un "selfie", es difícil que la imagen que aparezca sea del todo de nuestro agrado. Pongamos un ejemplo práctico. "Alicantina" continúa siendo no sólo la mujer originaria de mi ciudad, sino también una "treta o engaño". Para complicar más las cosas, Alicante no sólo es el nombre de mi ciudad, es también el nombre de una víbora, bastante venenosa por cierto. No consta que desde el consistorio de la ciudad (demasiado ocupado en sus chanchullos jurídicos) ni los colectivos ciudadanos (demasiado ocupados en los chanchullos jurídicos del consistorio), se hayan elevado protestas u organizado concentraciones de repulsa. No quiero pensar lo que hubiera sido una víbora llamada Sevilla o que hacer una canaria significara urdir una treta o engaño.

  Más activos son por supuesto los colectivos feministas, que encuentran con razón un campo de batalla en el diccionario. Supongo que hacen bien. Yo soy de los que comparte el poder taumatúrgico de las palabras. En cada edición ponen una nueva pica en Flandes (con perdón para los lectores flamencos). En la presente edición se ha eliminado la sexta acepción de femenino: "débil o endeble".

  No son las feministas las únicas satisfechas. Entra el término blaugrana sin que a cambio en los diccionarios catalanes se pida la inclusión del término España por el de "estado español". En el país del botellón, añadir la palabra "birra" era justa y necesaria aunque quizá no nuestro deber y salvación. Con el término "backstage" los académicos demuestran respirar el aire malsano de la calle y sus orines y tener nietas que visitan el FIB. La nueva definición de franquismo como dictadura de carácter totalitario, se ajusta más a una dictadura de carácter totalitario.
  Me tranquiliza que permanezcan  inalterables palabras evocadoras como secreter (mueble con tablero para escribir), inquietantes como almorrana (hemorroide), la palabra preferida de Camilo José Cela o en desuso como por favor  y gracias.

  El castellano es un tesoro lexicográfico. Eso uno lo descubre en ocasiones como cuando un inglés llama "mermelada" al dulce de membrillo. Pedro Álvarez de Miranda, el académico director del 23ª edición del diccionario de la RAE, nos advierte que no puede llover a gusto de todos y que el diccionario va por detrás de la realidad. Creo que peca de modesto.

  Disfruto curioseando en los diccionarios. Si hablamos de diccionarios de lengua castellana, con permiso para la RAE, siempre seré del María Moliner. Tengo también diccionarios de términos geográficos, de sinónimos, e incluso de palabras malsonantes, llamado "del argot español". Muchas veces he fantaseado con un diccionario cuyas entradas estuvieran definidas según mis gustos y fobias, como ya intentaron Périch y Forges. No quieran saber como he definido "ruizgallardonada" o "reguetón".



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03 agosto 2014

Boca grande, más redes sociales, igual a error gigante

  "Odio al negro de la Casa Blanca. 
Quiero a mis niños asesinados en Gaza. 
Quiero que la P de su mujer retire el video de las niñas secuestradas"

  No lo digo yo. Como bien saben lo escribió Pilar Manjón en el endiablado "Twitter". No hace falta extenderse mucho en el comentario de texto para advertir: 

  1. Una alusión racista. 
  2. Una apreciación sexista.
  3. Una declaración hostil y gratuita hacia los protagonistas del texto. 
  4. Una desconexión de al menos tres diferentes temas. 

  En suma, un disparate que al minuto se transforma en sabrosa carnaza para que tipos como yo comentemos (en mi caso con mi habitual agudeza). 

  Pocos días antes o después (qué más dará), César Vilar, concejal de IU en el de Ayuntamiento de un municipio llamado Sant Joan d´Alacant (Alicante), realizaba esta crítica musical, esta vez a través del no menos diabólico "Facebook". Supongo que conocen el contenido del texto, pero ruego atención porque luego habrá también comentario de texto y análisis metalingüístico. Reza así: 

"Me considero una persona pacífica pero cada vez que oigo a Bisbal me compraría una ametralladora y la usaría contra ese ejemplo claro de mugre españolista asquerosa".

  Como ven muchas cuestiones. 

  1. ¿Por qué una ametralladora y no otro tipo de arma más adecuada? 
  2. ¿Siendo militante de Izquierda Unida debemos entenderlo como un homenaje al Kalashnikov? 
  3. ¿No son las palabras "mugre" y "asquerosa" redundantes? 
  4. ¿Existe, por ventura, la mugre bella? 
  5. ¿Todo españolista es por definición mugriento o existen españolistas lustrosos y hasta perfumados?
  6. ¿Soy yo un españolista mugriento aunque no me guste Bisbal?

  Por último, ¿puede una persona realmente considerarse "pacífica" cuando la mera audición de la música de un cantante dan ganas no sólo de cometer un crimen, sino además de invertir un considerable dinero en el mercado negro (obsérvese que carece de ametralladora y debe adquirirla abonando el precio) o podría sólo considerarse "medianamente bélica"?

  Tantas preguntas y tan pocas respuestas. Por suerte el concejal vino a intentar aclarar —de nuevo en Facebook— estas cuestiones, o a oscurecerlas según se vea. "Quiero aprovechar la ocasión para pedir disculpas públicamente por si alguien se ha podido sentir ofendido por la broma acerca de Bisbal".

  ¿Aprovechar la ocasión? ¿Qué ocasión? ¿Que se está sobrio, que se tiene conexión a Internet tarifa plana, que es su cumpleaños? ¿Por si alguien se ha podido sentir ofendido? Veamos qué colectivos susceptibles de ser susceptibles y por tanto molestos puede potencialmente haber: Amigos de Bisbal, familia Bisbal, admiradores de Bisbal, cantantes y músicos en general, fabricantes de escopetas, pistolas y cuchillos... ¿Se trataba de una broma? ¿Entonces puede Bisbal prescindir del chaleco antibalas, la protección policial y el guardaespaldas veinticuatro horas?

  Sin embargo añade: "Ayer estuve toda la noche rodeado de almerienses y se me calentó la boca". Eso lo explica todo. Nunca he pasado una noche rodeado de almerienses, pero comprendo el trastorno que eso puede causar en cualquier ciudadano pacífico y de orden, sobre todo si son de Tíjola y amantes del Cabo de Gata.

  Pero el edil no se despide sin reñirnos: "A los oportunistas que no saben leer una ironía en labios ajenos les recomendaría unas vacaciones". Ojalá pudiera tomarme vacaciones. Pero la triste verdad es que yo no sé leer los labios y si es una ironía y carece de emoticono, menos, por lo que me considero un oportunista incapaz. Pero cuidado. Dice que todo era una ironía y no una broma, y como irónico titulado por la Universidad Autónoma del Chascarrillo, puedo afirmar que ironía es un recurso que consiste en decir una cosa cuando lo que se quiere decir es lo contrario. ¡O sea, que Vila adora a Bisbal!

  Quizá sea injusto mezclar a dos personajes y comentarios tan distintos, pero ambos vienen al pelo de mis propósitos que no son primordialmente hacer leña del árbol parlante. En el caso de Manjón tan desafortunada frase sale de las tripas. Si se hiciera una lista de las doscientas personalidades públicas más relevantes una sería ella. Sorprende su "amateurismo" en el uso de las redes sociales. Que no entienda la trascendencia de todo lo que en ellas se escribe. Que no tenga, ya no un experto, sino un amigo que le filtre la información. ¿Hubiera dicho lo mismo Manjón en un auditorio con trescientas personas? Creo que no. En el caso del concejal no puedo ser tan benevolente, pero le aplico la reflexión. 

  En el día a día decimos muchas cosas. Cada vez nuestra boca es más larga y deslenguada. Cada vez son más las barbaridades. La información de la que creemos disponer nos hace osados. 

La libertad de la que creemos disfrutar nos convierte en valientes. 
La ignorancia de nuestras responsabilidades nos vuelve temerarios. 

  Dicen los malos entrevistadores como recurso en la radio antes de hacer una pregunta: "ahora que no nos oye nadie, dígame qué pasó con...". Así parece que se sienten algunos cuando escriben en un blog o en las redes sociales, que no les oye nadie. O aún peor, que todos deben estar en su cabeza para saber qué quisieron decir en realidad, y que cuando sea conveniente olvidarán lo dicho porque todo era "una broma" o una "ironía". Craso error. Las redes sociales nos hacen creer que estamos en el patio de vecinos o aún peor, gritando en la mesa de un chiringuito, con nuestros amigotes y unas cervezas. Pero es la aldea global, no sólo nos leen nuestros acólitos, también nuestros clientes, jefes, novias, enemigos y acreedores nos escuchan. También los oportunistas sin humor o sin su humor, señor concejal. También esos. 

  Por mi parte, que ni soy personaje ni concejal, sino un tipo que escribe, puedo decir que llevo ya más de doscientos cincuenta post y cada día tengo más temor a lo que dije y aún más a lo que pueda decir.

¿De verdad escribí eso?





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08 julio 2014

¿Aún te crees lo que te dicen?

  Puede que ser un devorador de historias en cine o en literatura pueda considerarse en el fondo una diversión para los que no nos podemos pagar un viaje a Disneyland Paris.  Pero ser un "ficciómano" tiene su utilidad: se distingue con más claridad lo que es ficción de lo que no. En realidad Cervantes (estoy por tener un rapto de locura a lo Santiago Segurola y llamarle "sobrevalorado") se equivocó.  Quien ama la ficción distingue mejor la realidad y sabe que la publicidad es una rama más de ella. De hecho, los géneros cinematográficos/publicitarios son drama, comedia, melodrama y Martina Klein/Nestlé. 

  Quizá han leído que algunas víctimasfamiliares del accidente de Spanair han pedido a Rafa Nadal que deje de anunciar a la aseguradora Mapfre. Resulta que Mapfre quiere indemnizar conforme el Baremo de Circulación. Es una tabla curiosa, de acuerdo con la cual se puede valorar en dinero cualquier tipo de lesión que uno pueda tener, incluida la lesión fatal

  La asociación de afectados del vuelo accidentado, legítimamente, piensa que la aplicación de ese baremo (que se suele aplicar analógicamente en muchos casos) no es justa, por la naturaleza del accidente sufrido. La asegura Mapfre no está de momento de acuerdo y legítimamente no desea pagar más que lo que establece el baremo. Si no llegan a un acuerdo, un juez deberá resolver el asunto

  Y aquí entra Nadal, la imagen de la aseguradora.  Algunos familiares, a través de change.org, piden al tenista que deje de anunciar Mapfre porque la aseguradora no merece sus valores. Ya saben, luchar cada pelota como si fuera la última, no dar ninguna por perdida etc. Dicen los promotores de la campaña que "ante la situación de estar luchando con un gigante, lo único que nos queda es tener a nuestro lado otro gigante: Rafael Nadal". Dicho de otro modo, si no pagas lo que te pedimos te mandaremos al manacorí para que te destroce en la media pista y te machaque con su "banana shot".

  El caso es que cabría preguntarse si Rafael Nadal, tras un descanso entre partido y partido, llegó a la conclusión de que la aseguradora encarnaba sus valores, cogió el móvil y les propuso ser la imagen visible de la compañía, además de proponer el eslogan: "personas que cuidan de personas". Por supuesto que no. Veamos como lo digo sin que suene demasiado fuerte:

 Nadal, genial tenista (y mejor persona supongo), lo hace por la pasta, el parné, la guita, la plata. 

  Y quien dice Nadal, dice Dani Mateo, Clara Lago, Sean Connery, Iker Casillas, Sara Carbonero, Pilar Rubio o Matías Prats. No digo que a George Clooney no le guste el Nespresso, pero no creo que fuera el incomparable sabor del Voluto lo que valorara únicamente a la hora de decidirse a hacer la campaña de publicidad del famoso café en cápsulas. En cuanto a Martina Klein, veo casi físicamente imposible que haya podido de verdad probar todos los productos que anuncia.

¿No digo más que obviedades? Ya lo sé. ¿Critico a quien anuncia productos, aunque eso suponga reconocer imaginarias pérdidas de orina o sorderas? En realidad no. Hacen bien, supongo. ¿Entonces qué?

  Si sabemos que esas personas, celebridades en sus profesiones, utilizan su popularidad para sacarse un dinerillo extra, por qué esperar que exista entre el producto que anuncian y ellos algo más que un contrato.

¿En una sociedad descreída aún creemos que las marcas son las personas que las encarnan? ¿O mejor sería decir que las interpretan?

  Tiger Woods sufrió la rescisión de varios de sus contratos publicitarios después de que se descubriera que era un poquito infiel; y la afición mordedora de Luis Suárez también ha causado un disgusto a las marcas con la está ligado. Luego la respuesta es que sí. Podemos reírnos de las celebridades e incluso los más osados pueden probar a insultarlas aprovechando las redes sociales, pero su influjo es tan fuerte como el de la luna sobre las mareas. Paseamos por la calle y vemos cientos de Cristiano Ronaldos, algunas Pilar Rubio y peinados como Neymar Jr. Sabemos que ellos son ficción y que lo hace por la pasta, pero aún así les prestamos nuestro pedacito, que aunque pequeño, es realidad y desde luego nuestra plata.

  El cine, la literatura, la televisión, el cómic, la publicidad y su sobrina la propaganda política, y otras formas de ficción, debería estudiarse en los colegios. Estoy seguro que así formaríamos ciudadanos a los que no se les podría, tan fácilmente, dar con queso.

PD.- Ojalá que los afectados por este accidente consigan recibir una indemnización justa.




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28 mayo 2014

Otro sesudo análisis postelectoral

  He leído y escuchado un surtido variado y abundante de análisis del resultado de las elecciones europeas

  La mayoría "en clave española", como les gusta decir a "los analistas" en su jerga. Alguno más glamuroso y viajado se ha aventurado por las procelosas aguas de los resultados electorales del resto de los países europeos, con parada y fonda obligatoria en la Francia de Madame Le Pen y estación término en el Reino Unido, algo que les da la oportunidad de pronunciar con fruición galesa /el yukid/.

  Segundo párrafo. Ha leído usted un surtido y abundante análisis de las elecciones europeas; ¿Y qué? ¿Va entrar al grano o lo deja para el párrafo quinto? 

  Tercer párrafo. Resumo lo escuchado. Descontento de las masas con la situación económica. Hastío de los electores con los partidos "moderados". Ascenso de los populistas de izquierda y de derecha, que carecen de un programa creíble. Desafección de la política etc etc. Les ahorro el resto de la cháchara porque les doy por suficientemente ilustrados. 

  Como Groucho Marx, parece que se empeñan en decir: ¿a quién vas a creer, a mí o a tus propios ojos? Como científicos del siglo XIX se empeñan en decir que es imposible que exista un medio de transporte que circule a más de ochenta kilómetros por hora. 


  • Relatan un panorama de nuevos partidos sin programa, ¿no han escuchado a nuestro presidente del Gobierno decir que ha hecho lo contrario de su programa? 
  • De su discurso vacío, ¿no han oído decir a la vicepresidenta decir que hasta ella misma se ríe de lo que decía en la oposición? 
  • De que nos llevarán al desastre, ¿más desastre que ser el país con más desempleo de la OCDE? 
  • De que no se saben lo que harán si llegan al poder, ¿no han oído hablar de Rafael Blasco, del PP antes del PSOE, con todos conseller en Valencia, y condenado a ocho años de cárcel por saquear la Consellería de Cooperación? 

  Después de escucharlos he llegado a la conclusión de que la crisis que aqueja a los analistas políticos es al menos tan grande como la de los abogados. Simplemente no han tenido recursos para actualizar su manual y han tenido que echar mano de uno caducado anterior al euro. Quizá, incluso no les llega para pagar conexión a Internet. En la Cadena Ser, un pobre analista que despotricaba contra el voto irracional a "antisistemas" insistía en decir que los electores habían enviado "un señal" a los partidos tradicionales. Me pregunto, ¿no tenía el analista una mujer, novia, madre, padre, hermano o amigo que le mandara un whatsapp advirtiéndole?

  Sin duda , más interesante por una vez, es lo que dice la gente en las redes sociales, en sus Facebook y demás instrumentos del diablo de las masas. Allí al menos te encuentras algo distinto, como los que piden la unión de la izquierda, los que dudan del nuevo mesías Pablo Iglesias rebajándolo sin equipararlo con Belcebú y para el postre, el toque divertido de los que dicen que la figura de Pablo Iglesias (el que permanece vivo) es una maniobra de los masones, dando todo tipo de explicaciones en gestos, signos y logos. ¡Ay los masones! ¿Qué sería de las conspiraciones sin ellos?

  ¿Y mi opinión? "Yo creo que los electores han mandado "un señal" a los partidos tradicionales, de los que ya han mostrado una notable desafección bla, bla, bla, etc, etc, etc…, crisis de liderazgo, bla, bla, clase media castigada, bla, bla, bla... en el contexto actual". A esto debo añadir que se debe ir partido a partido, que no hay rival pequeño y que quien perdona lo acaba pagando.

  También creo que si me dejara coleta tendría un futuro muy prometedor, pero nadie parece darse cuenta. 
Yes, I can.




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06 mayo 2014

¿Seguirá existiendo el diario El País?

  Como saben mis leales tres lectores, me gusta el tenis, las croquetas (cosa que ahora no viene al caso) y tengo más dudas que certezas. Este último hecho lo prueba que muchos de mis post se encabezan con interrogantes, algo que erizaría las pelos de cualquier experto en blogs. No lo digo solo por quedar bien, a modo "solo-sé-que-no-sé-nada". Es que el mundo es muy complicado para todos. Me asaltan dudas. ¿Podré pagar el alquiler el mes que viene? ¿La Unión Europea ha jugado sucio en el asunto de Ucrania? ¿En ocasiones veo muertos o son solo funcionarios? ¿Seguirá existiendo el diario El País?

  Despejemos este último interrogante. No me refiero a si seguirá existiendo físicamente la "cabecera", como se dice en el argot, sino si El País seguirá siendo el diario que sus lectores hemos conocido durante años. Tengo mis motivos para preocuparme. El primero es porque me importa. El segundo porque en ocasiones veo muertos, pero también leo noticias preocupantes y entrevistas que refuerzan las ideas preocupantes. Me explicaré.

  ¿Por qué me importa? Mi madre compraba El País desde su aparición, "allá por el año" 1976. No recuerdo día desde bien pequeño que no leyera ese periódico. Debo añadir que los setenta y ochenta fueron años de escasez en mi casa, con lo que aunque suene melodramático, puede decirse que en mi casa había dinero para pagar lo básico: pan, huevos leche y El País.

  Sin ser exagerado, puedo afirmar que la lectura más importante de mi vida ha sido el diario El País.

  A veces tenía que pagar tributo por ello. En una ocasión cometí el error de llevarlo a una entrevista de trabajo, cuando ser lector de El País era signo de ser un peligroso "hipster", aun cuando todavía la palabra no existiera, o más propiamente "un rojo" y un "intelectual fracasado". En otra ocasión, al opinar sobre cierto tema de actualidad, alguien me espetó que mis opiniones eran "mucho País"... y era cierto.

  Por supuesto que hace tiempo que ya no es lo mismo. La crisis económica que vive el sector de la comunicación o quizá el diablo que hace que marchiten todas las cosas hermosas, empezó a hacer su efecto. A veces empezaban a proliferar (cada mes o así) reportajes sobre Bimba Bosé o personajes afines, que aparecían sistemáticamente en El País Semanal sin que hubiera causa justificada. Pero lo más preocupante es cuando en un diario que era exquisito en su redacción, empiezan a aparecer faltas de ortografía, que no se permitirían incluso en este humilde blog. La última de ellas anidaba en un titular de la edición digital y decía algo así como: "La arma homicida..." ¡ay!

  Pero no es la ortografía de los becarios —perdón, de los selectos alumnos del máster por la Universidad Autónoma y El País— lo que me hace temer por el periódico como lo he conocido. Son la ideología y las finanzas. El País siempre ha sido un diario riguroso, independiente y progresista, tres cosas que parece, van a quedar en el camino.

  En muchos foros se advertía que la llegada a la dirección del diario de Antonio Caño suponía un giro definitivo en la "derechización" del medio. Caño niega que vaya a producirse tal "derechización" pero en su entrevista publicada hoy en su versión digital, parece confirmarlo. Dice el nuevo director: "Quien busque un periódico activista, militante o sectario no lo encontrará". ¿Es para el nuevo director lo mismo militante y activista que sectario? ¿Qué clase del máster se perdió? ¿Quizá en la que hablaban del fundador del diario Jesús de Polanco alertando, en una de sus últimas apariciones públicas, del retorno del franquismo?

   Que Telefónica y Mediaset, los nuevos accionistas de PRISA, no iban a permitir que El País se transformara en "Bandera Roja" ya lo imaginábamos antes de Caño. Pero que traicione los principios fundadores del diario, otrora "independiente de la mañana", es otro cantar.  Ya sé que los de PRISA nunca han sido unos santos y hace mucho que "no tengo mucho País". Pero si como parece, El País desaparece tal como lo hemos conocido, es decir, como un diario de referencia y progresista, lo vamos a echar de menos. ¿Otro vendrá? Tal vez.

El sector de los medios de comunicación en España comienza a parecerse a un solar, o si se quiere, a una casa en donde la mitad es una iglesia y la otra mitad un after de pastilleros.



 Han caído CNN Plus, Público (ahora enanizado), Radio 3 (que vive en forma zombie), Diario 16 y mucho antes la añorada revista Ajoblanco, Triunfo, etc... Debe de haber una lógica interna en los medios que hace que proliferen futurólogos y tertulias zarrapastrosas mientras mueren los espacios dedicados a la calidad y la reflexión. También las chinches son más resistentes que los linces, podría añadir alguien.

Eso sí. Siempre nos quedará El Jueves para informarnos (espero).

El humor está aquí, en alguna parte
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