Una amiga de cierto país de la Unión Europea me hablaba frecuentemente de la vergüenza (no digo discrepancia ni indignación) que le daba el comportamiento de su presidente. Me daba pruebas, hechos y declaraciones, sin duda escandalosas, pero que palidecen al lado de la situación del Presidente del gobierno español. ¿Qué hubiera pensado ella si el presidente del gobierno de su país fuera Mariano Rajoy?
Hoy, primero de agosto, ha comparecido (a rastras) Rajoy en el Congreso. Supuestamente comparecía para explicar el escándalo de financiación ilegal de su partido y los pagos de sobresueldos que, según la contabilidad del ex tesorero del partido, recibieron él y otros altos cargos del mismo.
¿Ha explicado o desmentido, aportando hechos o argumentos, si el Partido Popular tuvo una contabilidad "B"? ¿Ha explicado los sobresueldos en negro? ¿Ha explicado a cambio de qué el Partido Popular recibía tan generosas donaciones? ¿Ha explicado por qué hasta hace unos días el Partido Popular pagaba a Bárcenas la defensa y un sueldo, cuando aseguraron que no trabajaba para ellos? ¿Cómo es posible que durante veinte años no se dieran cuenta del enriquecimiento de su tesorero? No, por cierto, que diría un personaje de Lope de Vega.
La explicación de Mariano ha sido solamente "me he equivocado" (durante veinte años).
Confié (durante veinte años) en alguien que no debía (y además lo ascendí).
¿Ha explicado por qué, hasta hace solo unos meses, cuando se sabía que Bárcenas tenía cuentas en Suiza, Rajoy le mandaba "sms" de apoyo? "Luis (por Bárcenas) sé fuerte". (¿Juntos lo superaremos?) "Luis hacemos todo lo que podemos". ¿Qué significaban estos mensajes de texto? ¿Son acaso una pareja de enamorados? He aquí al brillante registrador de la propiedad dejando rastro de su afectuosa relación con el delincuente (como ahora le llama), como el caracol va dejando su baba a su paso por los azulejos.
Hagamos por un momento como que estamos lobotomizados (parcialmente) y nos creemos la versión de Mariano, alias "El engañado", alias "Presidente/Plasma". M.R.B. Sería entonces un alma cándida que desconocía lo que pasaba en su partido durante cuatro lustros. Que ascendió a un delincuente en el que creía ciegamente incluso cuando ya estaba imputado (y se conocían sus cuentas millonarias en Suiza). Enternecedor, pero necesito otra dosis de electroshock para creerme eso.
Pero Rajoy, que no duda en presentarse como un retrasado para exculparse y mantenerse en el cargo, es también aquel que se muestra desafiante y cínico, llegando a afirmar que no debía dar explicaciones, que éstas no iban a ser escuchadas ni entendidas por la oposición, que ya había llegado a sus conclusiones de antemano. ¿Y los ciudadanos? ¿Los que no somos PSOE ni UPyD, ni IU, ni CIU, ni PNV? Para Mariano no existimos.
Personalmente creo que incluso para ser un sinvengüenza hay que tener cierto talento, talento del que Mariano carece. Sus corifeos y periodistas a sueldo dirán que estuvo brillante, fortalecido, coherente. Cacarearán en todas las emisoras la versión oficial. Pero es obvio que alguien con dignidad daría paso a otro de su partido, sin ir más lejos a su vicepresidenta, bastante más lista y desde luego más trabajadora. Pero el que se presenta como un ingenuo pasmado no tiene empacho en comportarse como un chulo (todos los mentirosos acostumbran a serlo). "Por supuesto, ni voy a dimitir ni a convocar elecciones". Por supuesto. Hasta ahí podíamos llegar.
Así habló Mariano.
¿Si sentimos vergüenza por Mariano? me preguntarán hoy.
Como diría un pijo: vergüenza no, lo siguiente.
