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26 abril 2015

¿De eso no habla nadie?

  Ya saben que durante las últimas semanas han acaecido acontecimientos terribles en el mundo. ¿Y cuándo no? podrá decir alguien. Pero de cuando en cuando la máquina del horror parece que se pone más en marcha. Hago un somero resumen de memoria de los últimos: en el Mediterráneo el hundimiento (quizá intencionado) de un pesquero arroja un balance de más de ochocientas víctimas mortales, ahogadas en el mar. Ni siquiera, para mayor ignominia, se sabe el número exacto de personas que viajaban en ese barco de la muerte

  Algunos días antes, en la Universidad de Garissa en Kenia, el atentado perpetrado por una jauría de fanáticos asesinó a 152 personas, la mayoría de ellos estudiantes. Los sucesos se unen como dos capítulos de la misma temporada de una serie a la que podíamos llamar "Juego de pobreza y fanáticos". Muchos de los supervivientes del atentado se apresuraron a decir que el hecho no tendría repercusión internacional porque no había sido asesinado ningún blanco.

  Escucho argumentos parecidos desde hace tiempo. Cierto comentarista dice que han muerto ochocientas personas en el Mediterráneo, pero que "de eso nadie habla". Si hay un atentado en Kenia "de eso no se hablará". Si ISIS asesina gays o cristianos o kurdos, "a nadie le importa eso". Lo primero que pienso al leer ese tipo de opiniones es: ¿si nadie habla de esa historia, cómo se ha enterado quien la comenta y opina? ¿Es que estaba allí? ¿Y si nadie ha hablado de ello, cómo sabe la persona que lo dice que el resto sabemos de qué nos está hablando?

  Como en un damero, las casillas son negras y blancas. Entiendo que quien no deja de opinar que "de esto no se habla", "esto no importa" o "esto se olvidará en tres días", lo que pretende buscar es una reacción del público en sentido contrario. Es un pellizco para despertar a conciencias dormidas y acomodadas (casilla blanca). Pero también (casilla negra) se trata de una actitud petulante. Implica asumir que el que cuenta la historia sabe (y tú no,) y lo que es más importante, que le importa "de verdad", al contrario de uno, que lee, escucha y ve las noticias de miles de personas ahogadas sin que eso les mueva más que un leve arqueamiento de las cejas y medio bostezo. 

  Lo cierto es que de los asesinatos de la Universidad en Kenia, de los inmigrantes ahogados en el Mediterráneo, de las víctimas de los criminales de ISIS, Israel y El Assad se habla mucho y mucho. En español la búsqueda "atentados Universidad de Kenia" tiene más de 361.000 entradas. Pero obviamente no se trata de números. Lo que nos quieren indicar cuando nos dicen "de eso no se habla" es en realidad "no nos importa". El argumento hiriente desarrollado en su totalidad exige la odiosa comparación: "Todo el mundo se horroriza por los doce muertos en los atentados de París pero no por los cientos en Kenia". "Todos se echan a llorar por las víctimas del vuelo de Germanwings pero ni un mohín por los inmigrantes ahogados, por las víctimas del Katrina pero no por los del reciente terremoto de Nepal". ¿Qué contestas a eso? ¿Ya te sientes lo suficientemente mal como para hacerte socio de Intermón Oxfan o de Acnur?

  El recurso a la culpabilización siempre me ha parecido barato, en la vida personal y en la política, por llamarla de alguna manera. Pero sumerjámonos en la charca y entremos al trapo. ¿Me conmociona más el atentado de París que el de Kenia? ¿Me causó más impacto el accidente de Germanwings que el naufragio de los inmigrantes en el Mediterráneo? La respuesta, porque tiene que ver con el sentimiento y no con la razón, es sí. Supongo que la razón es fácil de entender. Todos cogemos esos aviones. Hemos estado en París. Tenemos amigos o familiares que han estado en ese avión, esa estación, en esa calle de Francia, o en esa zona de Nueva York o de Atocha. Hemos leído o conocíamos Charlie Hebdo. Nos imaginamos más en un avión camino de Alemania que un una patera. Sí, yo me acuso. Me duele más lo mío y mis circunstancias, soy humano.

  Pero además, ¿no tendrá un efecto perverso no parar de repetir que ni sabemos ni nos importa lo que pase fuera de los países occidentales o Japón? ¿No es dar una buena coartada para políticos y mandamases del mundo para que se queden con los brazos cruzados? Conviene más decir, nos hemos enterado y además nos importa y mucho. Mejor aún. Deberíamos tener esa capacidad de sentir y la oportunidad de hacerlo. ¿Y si en las escuelas se organizaran viajes a los campos de refugiados saharauis, a los barrios de Cuzco, a las calles Katmandú y no a Eurodisney? ¿Qué dirían el AMPA y José Antonio Marina?

Homo sum, humani nihil a me alienum puto
"Si nos pincháis, ¿no sangramos? Si nos cosquilleáis, ¿no nos reímos? 
Si nos envenenáis, ¿no morimos? Si nos ultrajáis, ¿no nos vengaremos?"

El humor está aquí, en alguna parte
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