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04 octubre 2012

¿De qué nos podemos reír?

  Los disturbios producidos en Libia a raíz de la película (si es que merece ese nombre) supuestamente sarcástica sobre el profeta Mahoma y la publicación de caricaturas en una revista francesa sobre el mismo, ha vuelto a traer a la escena pública el debate sobre la libertad de expresión y sobre el humor.
 
¿De qué nos podemos reír?
¿Cualquier asunto o ser mineral, vegetal, animal o divino puede ser objeto de chanza?

  Por mi propia seguridad seré breve. He observado que las opiniones sobre el asunto se dividen en dos grandes posturas (dentro del mundo civilizado). La primera afirma que la libertad de expresión es un derecho fundamental de las sociedades libres y democráticas. La libertad de expresión incluye el derecho a bromear o criticar creencias religiosas, incluso cuando los fieles de las mismas puedan sentirse heridos. La segunda diría que hay ciertas parcelas excluidas del chiste y la sátira, como la religión o el Real Madrid, que conviene dejar al margen, ya sea por  convicción o por prudencia. Las dos son razonables, pero "en este momento", como diría Mariano Rajoy, me inclino por la primera.

  El humor tiene buena prensa y con razón. Alegra la vida y solaza el espíritu. Sin embargo también es el arma con el que los matones del colegio asedian a sus víctimas, por ejemplo. En España la CIA montó una campaña de desprestigio a base de chistes contra el ministro Fernando Morán, que se oponía al ingreso de España en la OTAN.

  No sé en otros países, pero en España el humor que más adeptos profesa, ya sea en el cine como en un café, es el que podría calificarse de "Estilo Gañán-Palurdo", en  adelante EGP. El EGP es como un cóctel  cuyos ingredientes son: un tercio de machismo, un tercio de racismo/xenofobia y un tercio de homofobia. Agítese y sírvase con un tipo histriónico y chillón. Risas hispanas garantizadas. La quintaesencia del EGP podría ser la saga Torrente, si no fuera porque son una parodia de si mismas que admite alguna lectura más.

  Ya se sabe que el humor no está bien visto en España entre las actividades serias. Por eso se deja en manos de necios en general y salvo excepciones. No se permiten ser irónicos los políticos, los médicos, los ingenieros, dentistas o profesores de universidad. Menos aún los escritores (serios) ni los músicos.

  Por eso toda la gente de bien debe gratitud y envidia eterna a los británicos, que tienen la virtud de cumplir sus propios estereotipos y tienen a sus mejores mentes literarias y cinematográficas trabajando "en el asunto", como diría Julian Barnes. Un humor inteligente, políticamente incorrecto a veces.  La nómina de "humoristas" británicos es nutrida y de calidad. Debo mencionar junto al citado Barnes, a Dahl, Amis, Waugh, los Monty Python, Hitchcock, John Major...

A fin de cuentas, el mejor humor es la celebración de la inteligencia, la conjura contra la barbarie. Y si no, hagan la prueba con un barbudo o un neoliberal.


Recomendaciones literarias para partirse de risa


  • El Génesis. Autor: Dios (Cristiano y judío). Cuento que aborda el origen de todo lo demás. El chiste de la serpiente y la manzana es el más célebre. Aún hoy no superado.
  • Camino. José María Escrivá de Balaguer. Uno de los primeros libros de autoayuda.  Desternillante.
  • Presupuestos Generales del Estado Español 2013. Cristóbal Montoro y otros. Algo árido al principio, contiene partidas de risa, como la sanitaria o la de educación.
  • El Principito. Antoine de Saint-Exúpery. Un niño tarado pretende la independencia de un planeta.
  • Quién se ha llevado mi queso. Spencer Johnson. Novela gastronómica en la que un protagonista roedor no acaba de decidirse.
  • Los hombres son de Marte y las mujeres de Venus. John Gray. Novela galáctica en la que un alien acaba devorando a los románticos.

 
El humor está aquí, en alguna parte
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