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26 febrero 2017

Ingeniosos e ingenieros

  Antes de que José Antonio Marina escribiera "Elogio y refutación del Ingenio" un tipo con diversidad funcional de apellido Cervantes escribió "El ingenioso hidalgo Don Quijote de La Mancha". Pasado el tiempo algunos decidieron (no digo yo que con mal criterio) que aquel libro era la cumbre de las letras castellanas y la primera novela moderna. Cervantes era además un buscavidas y un corrupto que se apropiaba del dinero que recaudaba con los impuestos, además de aprovecharse (presuntamente) del trabajo de sus hermanas. De modo que el ingenio, tanto de su criatura como del propio escritor, de alguna manera u otra ha marcado el carácter de este país.

  Decía Vladimir Nabokov en su curso de literatura europea que "La literatura es ficción. Calificar un relato de historia verídica es un insulto al arte y a la verdad. Todo gran escritor es un gran embaucador, como lo es la architramposa naturaleza". Pero los relatos tienen su propia vida y al final Don Quijote existe en forma de tascas, tabernas, mesones, nombres de quesos; y Cervantes en un instituto. 

  De modo que ingenio nunca faltó y aun hoy, ser ingenioso es una cualidad que está bien vista. Hasta los políticos dan su vida por hacer un buen chiste o un juego de palabras. Por ejemplo esta misma semana. El argumentario para defenderse del Partido Popular sobre su enésimo caso de (siempre supuesta) corrupción, esta vez en Murcia, decía así: "No es lo mismo meter la mano que meter la pata". Estoy seguro que el asesor/a de turno podía haber encontrado una frase mejor, pero se dejó arrastrar por el lado oscuro de la literatura, del ingenio. Digamos que es el lado bastardo del ingenio popular que se manifiesta hoy en día en centenares de memes y chistes que surgen como caracoles tras la lluvia después de cualquier tipo de acontecimiento. 

  El ingenio de Don Quijote reside básicamente en su locura o si se quiere (in dubio pro tarado) en su capacidad de ver la realidad de una manera diferente y acaso más lúcida de la que la ven los que vivimos sobre todo sabiendo que no es lo mismo el "barcos sin honra que honra sin barcos". Pero ingenio también alude a la capacidad para discurrir e inventar. Lamentablemente Don Quijote no inventó un nuevo pienso para Rocinante ni una manera más eficaz de limpiar la armadura. Ingenio también puede ser un artefacto y también designaba a las haciendas españolas en Cuba que procesaban la caña de azúcar. 

  Por desgracia las élites españolas decidieron alejarse de la ciencia y de la tecnología. Su alergia al desarrollo tecnológico sigue hasta nuestros días. Pese a la cháchara política en defensa de la ciencia y la innovación, el presupuesto dedicado a I+D+I ha bajado durante los últimos años. La fobia viene de lejos. Felipe II. En 1558 promulgó una pragmática ley con el propósito de endurecer la censura y, como dice Sánchez Ron, proteger a los súbditos de la herejía. La censura que ejerció el Santo Oficio incluyó en sus índices durante los años posteriores a muchos libros de ciencia publicados a finales del siglo XVI y principios del siglo XVII dejando a España al margen de la herejía (gracias a Dios) y también de la Revolución Científica.

 Aún así, siglos más tarde surgieron ingenieros como Isaac Peral, inventor del primer submarino torpedero. De haber confiado en el ingenio de Peral, España podría haber obtenido una ventaja militar especialmente singular, pero como es sabido y pese al éxito de su cacharro, en 1888,el proyecto fue abandonado por las autoridades políticas y Peral públicamente desprestigiado. A principios del siglo XX se fundó en Barcelona la empresa de automóviles Hispano-Suiza que durante años fue considerado uno de los vehículos más lujosos y tecnológicamente avanzados de aquellos años. Dicen los expertos que el H6 era el mejor coche de su época. 

  Volvamos atrás. Felipe II no censura los libros científicos. Isaac Peral recibe el apoyo político para desarrollas su submarino y la Hispano-Suiza sigue un camino similar a la Renault o Citröen. Don Quijote ve en los molinos de viento gigantes, pero también observa que no mueven bien los brazos (tras derrotarlos en singular batalla, por supuesto) y decide crear un mecanismo para que los brazos se muevan sin parar pero sin oponer resistencia a los caballeros andantes. Volver atrás es imposible pero sí lo es revertir la alergia que tenemos a veces para comprender los problemas y hallar la solución ingeniosa y práctica. Que el ingenioso pueda ser también a su manera ingeniero. Luego, tiempo habrá para que tipos como yo vengan con sus chistes y retruécanos. 

Ilustración de Javier Zabala


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04 julio 2016

Las siete mejores formas de broncear el cerebro

 La mayoría de nosotras y nosotros, o dicho en alicantino (de norotros y norotras), deseamos broncearnos en verano. El apocalipsis dermatológico no ha calado, pero sí los consejos sobre cremas, ungüentos, lociones, hidratantes para antes, durante y después de la exposición solar. De todo eso podremos concluir que la gente piensa para lo que quiere. Que la evolución es sabia, y si bien no nos ha sabido prevenir de la manipulación política, nos ha dotado de dedos para pringarnos pliegues que no sabíamos que existían en nuestro cuerpo y de la capacidad cerebral para crear las compañías de cosméticos.

  Sin embargo, durante este año ha tomado un nuevo impulso la idea del "inner-tanned". Se trata de un concepto desarrollado a finales de los años 60 y 70 del pasado siglo por el psicólogo norteamericano de ascendencia armenia Jason Magorian. Magorian se dio cuenta de que sus compañeros de correrías psicodélicas de la universidad realizaban dichas correrías en un avanzado estado de éxtasis químico (de ahí las correrías) y que solían hacerlo desnudos (de ahí el bronceado). Sin embargo, observó que de la misma manera que el bronceado solo afectaba a su piel, comprobó que sus ideas pacifistas, en pro de la libertad sexual y de la no violencia, cesaban o se extinguían una vez que el sujeto era expuesto a un ayuno de sustancias, a una suma de dinero o de ambas cosas. De todo ello concluyó que si el bronceado de sus cuerpos hubiera llegado a sus órganos internos esto no ocurriría y el mundo sería la Arcadia Feliz con la que nunca ha soñado Arcadi Espada.

  De esta reflexión desarrolló el concepto de inner-tanned o bronceado interior, influido por los epicúreos, el utilitarista de Jeremy Bentham y un señor que vendía hamburguesas en UCLA y que aunque nunca publicó nada, era el "puto amo".

  Magorian explicaba de esta manera genial, sin un ápice de redundante erudición, su filosofía. "¡Qué pasa tío /tía! ¿Te ves guay? ¿Te ves molón? ¿Lo flipas lo moreno/a que estás? ¿Sexy? Pues te digo que no. Que estás blancuzco, verdoso, azulado, estriado, transparente. Lo estás por dentro, tío/tía. Eres una piltrafa/o". Para Magorian la solución era fácil pero "estos blancuzcos no se dan cuenta incluso cuando son negratas". Para lograr el bronceado interior se debía cultivar el ánimo con obras "solares" que "estimularan nuestra melanina interior como si el bazo tuviera que ponerse un tanga". 

  Aunque durante décadas los médicos y chamanes se mostraron escépticos, una reciente investigación de la Universidad de Upsala demostró que aquellos individuos que habían bronceado su interior a la vez que su exterior sorbiendo gin tonics, arropados por el sonido de las chicharras, estaban un 25% más satisfecho con su vida que aquellos otros que se habían quedado bebiendo cerveza en los sórdidos bares de Helsinki. Tomando dicha idea, el departamento de Derecho Mercantil de la Universidad de La Laguna en colaboración con el Loro Parque ha elaborado la siguiente lista de libros y música solar. 

Sol fuerte literario

  • Tostado. Solo si uno se ha expuesto mucho y tiene las vísceras curtidas. "El ruido del tiempo", Julian Barnes. Anagrama Editorial. Habla de un compositor de esa música que no se pincha ni en Ibiza ni en las fiestas de graduación infantil.

Sol de aterdeder musical

  • Manel. "Jo competeixo". Melodías para epidermis aún rosadas. Sin embargo los alérgicos al catalán no deberán abandonar la protección 50 y ponerse a modo de sombrerito las traducciones en español en la cabeza. 

Sol abrasador


Recién amanecido

  • "Bartleby, el escribiente". Herman Melville. El sol de la mañana suele ser apacible o deslumbrador según de donde se salga. Igual pasa con este clásico pre Brexit. ¿Preferiría no hacerlo? Eso es cosa suya.

Sol de mediodía


A cualquier hora del día

  • "Pensar rápido, pensar despacio". Daniel Kahneman. Pensar rápido, pensar despacio. Este volumen del psicólogo y premio Nobel de Economía le bronceará, tonificará sus músculos y hará que se lo piense dos veces antes de saltar una zanja o meterse en una hipoteca. 
  • ¡España! No es sólo el grito de los votantes del PP, ni tampoco lo que exclama Oriol Junqueras cada vez que pisa una caca de perro en la Avenida Diagonal. Es también el nombre  del disco publicado por el talentoso y joven pianista andaluz Javier Perianes. El disco incluye composiciones de Albéniz, Falla, Mompou, Ravel y Rodrigo.

Recomendación final

Para la noche, tanto en el bronceado externo como en el interno, 
nada mejor que tener alguien a mano que te ponga crema, 
allí donde nadie o casi nadie llega. 



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19 abril 2014

García Márquez y las clases de literatura

  El Mundo Today, el diario de noticias falsas más atinado en lengua hispana, titulaba de de este modo el fallecimiento de Gabriel García Márquez: "Muere el escritor ese de la selectividad". La selectividad es el nombre coloquial que se le da en España al examen de ingreso en la Universidad. García Marquez era uno de los escritores canónicos de este tipo de exámenes y de otros similares. Los profesores de literatura lo adoraban.

  Todos tenemos algún tipo de anécdota relacionada con "Gabo". La que yo puedo contar fue en casa de Almudena (Grandes) el día que daba una fiesta para celebrar su cumpleaños. A mi me había invitado Benjamín (Prado), que me dijo Luis (García Montero) que le quería dar una sorpresa a su mujer e iba a traer a casa a "Gabo" (Gabo), y lo consiguió gracias a Joaquín (Sabina), pero pidiendo por favor a los invitados que no le agobiaran ni le confundieran con Ernesto (Cardenal) y empezaran a preguntarle por la bronca que le metió el Papa Juan Pablo (II). Pero a mí no me dijeron nada y le pregunté sobre Pantaleón (y las visitadoras) y me contestó agriamente que le confundía con ese pinche cabrón de Mario (Vargas). Almudena me llamó fascista y me expulsó de su casa "sine die".

  Vale. Empiezo de nuevo. Mi anécdota real con García Márquez es igualmente sangrante pero menos exquisita. Corría el año de gracia de 1985. Tenía 15 años y cursaba segundo de algo que tenía el estúpido y pomposo nombre de Bachillerato Unificado Polivalente (para los iniciados, BUP) y que luego fue sustituido por el estúpido nombre de ESO, ¿eso? En la última clase de literatura antes de Navidad, la profesora nos encargó elaborar un trabajo sobre "cualquier libro" que nos apeteciera leer durante las vacaciones. Yo elegí "Cien años de Soledad".

  Como casi todos los lectores de la época, yo también quedé fascinado por la novela. Desde luego no había leído nada igual. Los nombres. Parecía una narración salida del origen de los tiempos. Entusiasmado, hice el trabajo de marras (algo insólito en mí) y lo presenté con gran satisfacción el día de vuelta a las clases. Semanas después obtuve mi calificación: "cero". ¿Cero? Cuando pregunté a la profesora en cuestión la razón de mi nota, me espetó: "no me creo que tú te hayas leído Cien años de Soledad".

  El caso es que yo era un estudiante más bien flojo (pero no calamitoso), pero un experimentado lector y también, a mi nivel, escritor. Desde los quince años estas dos actividades y algunas que el decoro me impide mencionar, me han acompañado. A esa edad ya había leído Niebla, Últimas tardes con Teresa, El nombre de la Rosa, El Mago de Lublin... por decir algunos títulos que recuerde.

  Mi experiencia fue el primer mojón en un camino que luego se reforzó de aborrecimiento. Las clases de literatura son a los libros lo que las hormigas al azúcar:  hace que no te la puedas tragar. Mis clases de literatura consistieron durante aquellos años en aprender nombres de libros y señores que se supone deberíamos conocer. Cuando nos adentrábamos en un libro, el profesor/a previamente nos hacía "spoiler", contándonos planteamiento, nudo y desenlace. Para colmo de males, a veces incluso era una versión falsificada, como cuando teníamos que comulgar con las ruedas de molino que interpretaban "La Celestina" como ejemplo de "amor cortés".

  No solo destripaban las historias de los libros y las manipulaban, sino que además te decían qué tenías que leer. Obligarte a leer es algo tan absurdo desde mi punto de vista como obligarte a que te guste abrazar o a disfrutar de las gambas rojas. ¿Se puede obligar a gozar? Un profesor especialmente atildado y relamido nos espetó en clase que debíamos leer ahora esos autores, porque de lo contrario jamás en la vida lo haríamos.

  Perdonen que me ponga petulante, pero retrospectivamente compruebo lo que antes sospechaba, que me gustaban más los libros a mí y leía más que mis deficientes profesores de literatura. ¿Cómo gente a la que no le gustaba la literatura te podía inculcar el amor por los libros? En este ajuste de cuentas debo salvar a un libro: "Curso de literatura europea" de Vladimir Navokov, y a Dora Català, profesora de literatura catalana del Instituto Miguel Hernández de Alicante, quien saltándose el programa dedicó un curso entero para que leyéramos todos juntos (sin dogmas ni monsergas) "Crim de Germania" de Josep Lozano.

Gabriel García Márquez
  El canon de los libros que "deben leerse" cambia de modo asombroso, y podemos afirmar que lo que hace unos años era "imprescindible", pasadas un par de décadas cae en el olvido. En mi época "los-que-entendían" adoraban "Tiempo de Silencio" o "Rayuela", por poner un ejemplo de dos libros que estaban en los altares y que nadie en su sano juicio leería ahora. Hace poco vi una lista de libros recomendados para chicos de la "ESO" e incluía tres títulos de Ruíz Zafón, que es como estudiar la historia de música rock analizando a Maná. ¿En qué quedamos entonces, hay un canon o no lo hay?

  Si el canon se mide en posteridad, es un "fake", como las clases de literatura. Es cierto que a Gabriel García Márquez se le recordará durante siglos, y a mi, con suerte, durante unos meses, y seguramente no para bien, pero al final polvo eres y en polvo de letras te convertirás. Los restos de Lope de Vega fueron tirados vete a saber dónde porque había que dejar espacio para enterrar a un clérigo recién difunto, aunque en la Iglesia de San Sebastián de Madrid una placa insiste falazmente en que los guarda.

  ¿Los grandes literatos vivirán siempre en el corazón de sus lectores? Julian Barnes afirma en su libro "Nada que temer" (Nothing to be Frightened Of) que en algún momento, de modo irremediable, un escritor tendrá a su último lector. Puede que sea dentro de muchos años, cuando el Real Madrid celebre en la fuente de Cibeles marciana su 84ª Champions Leage. ¿Y entonces qué?

 Isaac Bashevis Singer le dijo a Edmund Wilson que creía en alguna clase de supervivencia después de la muerte. Wilson le dijo que por lo que a él respectaba, no quería sobrevivir, muchas gracias. Singer le replicó: "si está prevista la supervivencia, no tendrás alternativa."


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27 enero 2014

En contra, a favor, en contra y a favor de José Saramago

  Seguramente la sola mención del título habrá puesto los pelos como escarpias a más de uno. ¿Pero cómo se atreve? ¡Patán, mentecato, gañán seboso! Meterse con la Coca-Cola o con Rajoy nadie en su sano juicio lo criticaría, pero con Saramago... "va usted demasiado lejos".

  Me explicaré, y lo haré con palabras sencillas, no para asegurar que se me entiende, sino porque no sé hacerlo de otra manera. No disfruto con las novelas de Saramago. Diré mejor, que pese a ser un buen lector, persistente pero lúdico al mismo tiempo, no he conseguido disfrutar con sus libros y lo he intentado. No entraré en detalles que incluyen bostezos y alguna expresión de fastidio en alguno de sus párrafos, y lo englobaré todo en la siguiente explicación: no entro en su mundo.


  • En contra de José Saramago. Como las comparaciones son odiosas, comparemos: Cuando leo a Vargas Llosa, por poner el ejemplo de uno de mis escritores favoritos, me sumerjo en un océano de pasiones, me parece que solo un robot superdotado puede como él dar con la palabra precisa, con el cambio de todo, de lo cómico a lo épico, lo patético. Saramago me parece plano. No avanzo entre sus páginas o directamente me hunden en una dulzona melancolía, en el bostezo que te produce el petulante, y para eso prefiero a Ernesto Sábato.

  • A favor de José Saramago. Y sin embargo, la brillantez literaria es desbordante en el planteamiento de su novela "Las Intermitencias de la Muerte". Narra la extraordinaria historia de un país donde a partir del uno de enero (fecha de mi cumpleaños) nadie muere. Los vecinos celebran jubilosos tan magnífico hecho. Sin embargo la muerte, olvidadiza, retornará. No menos lúcida y soprendente es la trama de su novela "Todos los nombres". Relata la historia de un funcionario del Registro Civil cuya afición (más bien obsesión) es recopilar recortes de todas las personas famosas que han pasado por sus manos como trabajador del registro. Pero un día, junto a la ficha de unos famosos que coge de los ficheros para copiarlos y restituirlos al día siguiente, se traspapela el historial de una mujer anónima.

  • En contra de José Saramago. Se trata de un contra con matizaciones. En el año 2010 poco después de su muerte, la Audiencia Nacional le condenó a pagar algo más de de 717.000 euros a la Hacienda española. El argumento del escritor era que su domicilio fiscal estaba en Portugal. Pero ¡ay! los inspectores de hacienda pueden ser amantes de la literatura y tener un aspecto muy distinto al del frío burócrata, como quedó acreditado en Palma el pasado sábado. El nobel no se había cansado de loar y cantar las excelencias de su vida en Lanzarote. El escritor comunista se resistió como gato panza arriba a abonar a la hacienda española y para eso recurrió a un carísimo y nada comunista bufete de Abogados, donde solo por pisar la moqueta de entrada hay que depositar una cuantiosa provisión de fondos. Moraleja de la historia. Yo por si acaso, declaro que todos mis poemas los inspira mi lugar de residencia: las Islas Vírgenes.

  • A favor de José Saramago.  De acuerdo, no le gustaba pagar, pero ¿por eso deja de ser Saramago un escritor comprometido? Yo creo que no, quizá contradictorio, pero comprometido. Además dentro de un buen fabulador, por fuerza debe haber un farsante, de acuerdo con la peregrina hipótesis que acabo de acuñar. Sería injusto por tanto, no reconocerle su compromiso social. Sería injusto no reconocer que su compromiso fue anterior a ser un escritor reconocido en el mundo entero. Ya anciano no dudaba en participar en actos de apoyo a causas que en el fondo son de todos. Abundantes fueron sus escritos y manifiestos denunciando injusticias y la desigualdad. Me quedo con hermoso texto en el que criticaba al régimen cubano y hacía un bello alegato en favor del derecho a disentir.  Estoy casi seguro que apoyaría mi derecho a disentir también de los maestros de la literatura, cuando no te tocan el corazón.


Pd. No he dicho sobre él mi última palabra. ¿Y si un día vuelvo y tengo que tragarme estas palabras? Entonces, sea.



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01 julio 2013

España vs Brasil parte 2

  Ha quedado claro que españoles y brasileños compartimos, al menos, la pasión por el fútbol y por las discusiones. Como muchas personas que no paran de chincharse, es más lo que nos une que lo que nos separa. Antaño se hubiera dicho, nobleza obliga, y antes de nada felicitar a los brasileños por su victoria en la final de la Copa... ¿Cómo se llamaba esa Copa que habéis ganado? Da igual. Felicidades en todo caso. Nos vemos en la final de la Copa del Mundo.

   Cuando era niño acostumbraba a remediar la derrota de mi equipo haciendo una revancha particular en el salón con las chapas. En mi partido privado el equipo rival quedaba convenientemente derrotado.

Propongo un nuevo enfrentamiento no cruento en las canchas del cine, las letras y las artes.

Ésta es la crónica del partido:

  Gran ambiente en las gradas del mítico estadio José Rico Maracaná Pérez de Río de Alicante. El fondo sur está haciendo un taller de escritura creativa. La policía permanece alerta, pues los ánimos entre los partidarios del final feliz y los del final abierto están muy caldeados y se han escuchado gritos de "timoratos y cenizos".

  • Min 14. Brasil 1 España 0. "Mi planta de Naranja lima". José Mauro de Vasconcelos. Editado en España por Libros del Asteroide. Traducción de Carlos Manzano. Pequeña novela llena de dureza y lirismo sobre las experiencias del autor cuando era niño.

Los partidarios del final feliz son disueltos por los antidisturbios. En la cancha España se apodera de la posesión y de las bromas.

  • Min 32. Brasil 1 España 1. Coraçao tao branco (Corazón tan blanco). Editorial Companhia das Letras. Una de las novelas más exitosas del poético y cáustico Marías.

  • Min 40. Penalty fallado. Era el cantante español apodado Ramoncín. Por suerte para el encuentro lo hemos trasladado a la kermés independentista de Cataluña en el Campo Nou.

  • Min 44. Brasil 2 España 1. Banda Eva. Pop fresco con sabor brasileño, porque no todo va a ser bossa nova.

Brasil pone a calentar a viejos veteranos. Caetano Veloso y su hermana María Bethania. En España salen del banquillo Joaquín Sabina, Joan Manuel Serrat y Carlos Jean, para dar contundencia al centro del campo. 

  • Min 52. Brasil 2 España 2. Marca de un potente zurdazo el gaitero de Luar Na Lubre. Había salido sustituyendo al mediocentro Lluis Llach. Ha burlado a la defensa haciéndose pasar por irlandés bebedor de guinness.

Llega el minuto 53. El dominio de España es infructuoso. La prensa deportiva carga contra los delanteros poetas y piden la entrada de músculo en el centro del campo. El entrenador que escucha la radio con el pinganillo hace caso a los plumillas y saca a José Corbacho.



  • Min 60.  Brasil 2 España 3. José Corbacho remata de cabeza despistando al portero con su película Tapas (2005). Eficaz y divertido filme sobre el casticismo español y la inmigración. 

  • Min 90. Penalty injusto. Un central español muerde la oreja del delantero de la "canariña" y el defensa se desploma en el acto. El defensa alega que le estaba silbando al oído una zarzuela. Lo lanza Walter Salles, que despista al portero mostrándole el premio a la mejor película del Festival Internacional de Berlín ganado con Estación Central do Brasil (1998).




Brasil 3 España 3. Fin del partido.

Volveremos. Esto no quedará así.
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14 mayo 2013

El Cine La Esperanza

  ¿Y ese título? Tranquilos gordófilos, calma gordófobos. No me he convertido en (mal) poeta, ni en Pedro Ruiz. No es una metáfora ni una alegoría, ni una concesión al lirismo marca blanca. No es la última canción de Manu Chao. El cine "La Esperanza" es, eso, un cine. Está en San Vicente del Raspeig, una localidad muy próxima a Alicante.

  San Vicente (Sanvi para los allegados) tiene varias cosas singulares. Una universidad que tiene el nombre  de otra población (Alicante) y muchos carriles bicis. Estaciones de tranvía y, por supuesto, raíles que atraviesan las calles, por los que, emulando al aeropuerto de Castellón, nunca ha circulado un tranvía (pero sí  ha provocado la caída de más de un ciclista). Y por supuesto El Cine La Esperanza.

  La desaparición de tanto cine sería suficiente para celebrar la existencia de cualquier sala, especialmente si no anida en un desagradable Centro Comercial, pero el Cine la Esperanza tiene méritos propios: es un cine de pueblo con todas las de la ley.

 ♦♦Estos son sus créditos♦♦

  • Reparto: Tiene una pantalla enorme y, por cierto, muy bien iluminada, no como la de la mayoría de los multicines de Centros Comerciales.
  • Dirección artística: Como corresponde la sala es inmensa y está ocupada con butacas rigurosamente vintage. Sin embargo, una vez debidamente repantingados resultan hasta confortables.
  • Producción: La entrada cuesta el modélico precio de tres euros. ¡Tres euros! IVA del  foragido Montoro incluído. Los bocadillos caseros de tortilla y otras delicatesen se venden a un euro. En el vestíbulo hay una barra gigantesca, atendida no por dos mustios, explotados y uniformados empleados sino por una legión de animosos camareros que pertenecen a la familia propietaria.
  • Sinopsis: La Esperanza ofrece películas de estreno que renuevan a los pocos días, a veces a diario. Su público es numeroso, animoso y bullanguero. Sin embargo, nada que ver con el parloteo del espectador de multisala que se cree en el salón de su casa y aprovechan la oportunidad para graznar comentario cualquiera, cuanto más obvio mejor. El público de La Esperanza va al unísono, grita, ríe y aplaude las calamidades del malo. Aquí se revive la  gratificante experiencia de compartir una película.
  • Epílogo:  Ni que decir tiene que se trata de un negocio familiar. Al parecer su dueño, José Manuel Alberola (que dispone de una Sala de Verano en el mismo local) recibió una oferta millonaria por vender el edificio. Si no fuera por su amor al cine, en aquel lugar, en vez de risas, se escucharía el chirriar de los coches subiendo la rampa del aparcamiento.

Es verdad, que en el Cine La Esperanza no se proyectará nunca una película de Kiarostami ni de Wong Kar-Wai. No es su función. No nos consolará de la pérdida de salas ni de distribuidoras como Alta films. Pero el cine se crió en la barraca de feria. Es su medio natural, compartiendo carromato con el tragafuegos y los espejos cóncavos.





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13 octubre 2012

Premio Nobel Irónico de la Paz

  El Premio Nobel de la Paz 2012  se concede a la Unión Europea.

(Pausa valorativa). Sí, a esos. A los de Bruselas. (Pausa valorativa). (¿Risa nerviosa?). No digo que la Unión Europea no se merezca una cena en Oslo, pero ¿de verdad creen que a los noruegos les importa? 

  Mi conocimientos sobre los noruegos no va más allá de un reducido número de clichés. Por desgracia no he estado nunca en el país, lo que quiere decir que o no me enteré o no tenía dinero cuando la moda era visitar los fiordos. He visto noruegos a menudo en  Alfaz del Pi (Alicante), donde reside una numerosa colonia. Parecen gente apacible, aunque no especialmente simpática, que acarrean su salmón de un lugar a otro y aprovechan cada rayo de sol por muy tórrido que sea el día. Ya lo dije... clichés y tópicos. 

  Y sin embargo es justo que añadamos otro, y es el de poseer un ácido sentido del humor, que se manifiesta cada año en la concesión del Premio Nobel de la Paz. Quizá me equivoque y  lo único que busquen sea fastidiar a los suecos. Si en vez de una comisión del Parlamento noruego, fuera otorgado por el Congreso español o el Parlamento de Cataluña, "The Economist" aseguraría que el jurado se había deliberado bebiendo sangría y comiendo tortilla. Como resultado el jurado español/catalán del Premio Nobel  habría decidido conceder el Nobel de la Paz a... ¡la Unión Europea! (y si no vinieran a recogerlo o lo rechazaran, a  Iker Casillas y Xavi Hernández).

  Pero este premio lo otorga, como dijimos, el Comité Nobel del Parlamento Noruego. ¿Da positivo el salmón? El premio se entrega en el Ayuntamiento de Oslo, estableciendo un pertinente cordón sanitario con los Nobel "de verdad", que lo hacen en Estocolmo. En su "palmarés" figuran Lech Wallesa, Sadat, Simón Peres, Arafat, Obama (por sus méritos venideros) y el pacifista político germano-americano Henry Kissinger (por no asesinar a ningún familiar cercano pudiendo hacerlo).

  Noruega rechazó ser miembro de la Unión Europea  por dos veces en el año 1972 y en 1994. Visto lo visto, no puedo decir que se equivocaran del todo. Han esperado en otorgar el premio cuando todo el mundo está de acuerdo en que la Unión Europea pasa su crisis más profunda. Ya nos advirtió Julio Cortázar que un premio puede ser un regalo indigesto. Por tanto, es urgente que sea cambiado el nombre del galardón por el de "Premio Nobel Irónico de la Paz" o "Premio Nobel de la Paz Con-Su-Pan-se-lo-Coman".

  Aprovecho para aventurar posibles ganadores en los próximos años:

  • Arnaldo Otegi y Jaime Mayor Oreja. Por su altura de miras en la resolución del conflicto vasco.
  • Bashar Al-Assad. Por detener el genocidio en Siria después de haberlo iniciado.
  • Guantánamo. Por la mejora de sus instalaciones que la han convertido en penitenciaria modélica.
  • Comité Olímpico Internacional. Por su desinteresada labor en favor del deporte.
  • Angela Merkel. Por sus esfuerzos en favor de la prosperidad mundial.
  • Mitt Romney (si gana). Por lo que tememos que pueda hacer para que no lo haga.
  • Iker Casillas y Xavi Hernández. Porque se lo merecen todo.
  • Ikea. Por su contribución a la independencia de pequeñas repúblicas.