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30 agosto 2013

Quiero ser libre como un pájaro

  Recibo tres "WhatsApp" en las últimas veinticuatro horas. Me piden que ponga en mi perfil un dibujo que me remiten en archivo adjunto el día 11 de septiembre. Veo el mensaje y me entusiasma. Dice así "Jo vull ser lliure" (Quiero ser libre). ¡Es como si me hubieran leído el pensamiento! A eso he estado dándole vueltas durante el verano. ¿Y si fuera libre? ¿Y si me dedicara a viajar por el mundo? ¿Y si me ganara la vida recolectando cocos en Madagascar, como monitor de pádel en California o de guía turístico en las Islas del Pacífico? Libre de jefes, hipotecas, alquileres, tráfico, niños, pensiones alimenticias y sabañones. Sería estupendo. 


  Pero qué poco dura la alegría en casa de un pobre ingenuo. Veo con más atención el dibujo que me piden que ponga en mi perfil el día 11 de septiembre y me doy cuenta que el idílico mensaje está incrustado en un fondo bastante chillón de color rojo y amarillo con una estrella roja centrada en la parte de arriba. Mi cerebelo lo detecta como una bandera (malo). Mi cerebro interno lo asocia con una bandera autonómica española debidamente tuneada para ser independentista. Conclusión: Es la bandera de los independentistas catalanes.

 No es vivir feliz en Costa Rica, es politiqueo.

  En resumen. Se me pide que el día 11 de septiembre (glorioso día de la nación catalana en España, día de los atentados de Nueva York en el resto del mundo), pida libertad no para mí sino para la creación de un nuevo estado. Una nueva frontera, un nuevo pasaporte, nuevos equipos para la clasificación en el mundial de fútbol, nueva policía, nueva ley de extranjería, nueva liga de perros pastores, nueva agencia tributaria e idénticos funcionarios y políticos. No está mal.

  Trato de empatizar con el independentista catalán. Quiere ser libre. Y quién no. Libre de hablar catalán, libre de decir que no es español (antes mejor morir corneado por un facóquero), libre de "sentirse" catalán, libre de elegir políticos que se financian ilegalmente a través del Palau de la Música Catalana. Libres de creer inocentes a los hijos de Pujol o de considerar catalán a Lluís Llach, pero no a Eduardo Mendoza o Juan Marsé. Un estado sin banqueros opresores, ni sanidad privatizada. Algo así como Moldavia, pero con mundial de Moto GP.

  Me parece bien. Cada vez que visito Barcelona se me revuelven la tripas con el gueto de Sarrià. La persecución implacable de los símbolos catalanes. El acoso al catalán que debe ser utilizado clandestinamente. El ejército apostado en las inmediaciones del Camp Nou, prestos a lesionar ahora y para siempre a Messi. Cada español odia las "cargolada" y a Guardiola. Además a todos nos huelen los calcetines, tenemos entrecejo y el aliento nos apesta a ajo.

  No digo que mis bromas no sean malas, pero no crean estoy exagerando mucho. Ellos se "sienten" así además de catalanes, que es como sentirse enamorado pero al tiempo perseguidos y con ganas de comer butifarra, y los más ilustrados hablarán del odio cerril de Franco a Cataluña. Pero como alicantino adoro dar el pellizco de monja que supone recordar que Alicante fue la última ciudad tomada por los golpistas y que el sujeto autodenominado el Caudillo, que solo pisó una vez la ciudad, instaló en sus inmediaciones el primer campo de concentración de Europa con el beneplácito de catalanes ilustres, como el Cardenal Isidre Gomà i Tomás.

  ¿Es la creación de un nuevo estado el vehículo para la libertad de sus ciudadanos? Viendo el margen de maniobra de Chipre, Italia, Eslovenia, Lituania, Moldavia, Panamá, Irlanda, Portugal y tantos otros, la perspectiva no parece tan halagüeña. Pero el día 11 muchos pedirán sentirse libres. Antes ya se sentían catalanes. Yo me sentía mejor en vacaciones, aunque creo que estamos hablando de sentimientos distintos. Y sin embargo yo también quiero ser libre. Nos vemos en Costa Rica.





El humor está aquí, en algún sitio
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18 octubre 2012

Grecia y todos Caducados

    La semana pasada el gobierno griego anunció que permitiría la venta de alimentos caducados. Se darán por supuesto unas pequeñas reglas para que la gente no se intoxique más de lo aconsejable y se excluirán los productos cárnicos y lácteos. Este hecho me desconcierta como habitual consumidor de yogures pasados de fecha que me niego a tirar a la basura y nunca me sentaron mal. Dice Yorgos Moraitakis, asesor del Ministerio de Desarrollo, Competencia y Marina Mercante griego, que no entiende por qué esta medida está causando tanto ruido y no le falta razón. No van a ser las latas de alubias lo único que comemos caducado.

    Tomemos como ejemplo al Presidente del Gobierno español. Esta semana ha comenzado el juicio del hundimiento del petrolero Prestige, una de las mayores catástrofes ecológicas que hayan ocurrido. Ya con el barco hundido, Rajoy, responsable del gabinete de crisis que gestionaba la catástrofe, declaró que del barco salían unos hilitos como de plastilina. Diez años después no ocupa el banquillo en el juicio sino que es el producto estrella de nuestra tienda, y sin embargo ¿no les parece un señor francamente caducado?¿No lo está también el líder de la oposición?

    No sólo consumimos personas caducadas, también restos de la riqueza del pasado enmohecida. En España se va a crear este año un "Banco Malo" que almacenará todos los "activos financieros tóxicos". Es decir, detritus bancarios, solares llenos de moho, hipotecas malolientes, promociones inmobiliarias agusanadas y otros activos más putrefactos que caducados restos del antiguo esplendor.

    Pero quizá seamos demasiado injustos con los que detentan el poder ¿No son nuestras ideas de organizar nuestras vidas y el mundo productos perecederos que hace tiempo debieron haberse arrojado al contenedor de desperdicios orgánicos? El mismo modo en cómo vivimos, no está en gran medida pasado de fecha. ¿No está caducadas hace siglos las religiones? ¿No son los anhelos nacionalistas deseo de consumir un producto decimonónico cuya fecha de consumo preferente caducó cuando el mundo pasó a ser globalizado? ¿No es el propio sistema capitalista, con sus crisis cíclicas, sus tremendas desigualdades, y su coste social y medioambiental, un producto degradado por el tiempo, de olor rancio, textura pegajosa y sabor desagradable?

Me encantaría consumir productos frescos. ¿Alguien los vende?

11 septiembre 2012

Cataluña: Una, Grande y Barça

Hoy once de septiembre se celebra en Cataluña, su día nacional. Cientos de miles de personas desfilan por el Paseo de Gracia de Barcelona, bajo la mirada de los edificios modernistas, cargados de la adrenalina  que da la hermandad nacional y la justa indignación de quien se cree agraviado. El fenómeno independentista en Europa no deja de ser paradójico. Por un lado se reclama la creación de un estado cuando precisamente, si algo ha puesto de manifiesto la crisis económica, es la poca fuerza de los estados. Dicho de otra forma: si algo no vale un pimiento es un estado. Pueden tener himno, bandera y patriotas llorosos. Medallas de oro, plata y bronce. Incluso medallas para sus soldados, pero parece que no precisamente poder (que no vaya a ser utilizado en favor de los bancos).

El nacionalismo, como la religión, se basa en una poderosa pero eficaz farsa. Nos da una identidad, de la igual manera que la religión dota a algunos de un sentido para la muerte y el modo de comportarse. Otra ventaja del nacionalismo y de la religión, en comparación a otro tipo de reflexiones más elaboradas es que son de una simplicidad aplastante. En el caso de los catalanes, hoy (ayer era distinta) se basa en afirmar (falsamente) que el resto de España les roba. Si no nos robaran lo que nos roban, tendríamos más dinero. Si tuviéramos más dinero no estaríamos en crisis etc... Lo entiende el más obtuso, igual que la afirmación  "Dios me quiere". Además proporciona un cierto marchamo de excelencia. ¿Cómo no va a ser mejor se un moderno catalán que un ultramontano español de charanga y pandereta? Sé que no, pero el nacionalismo catalán a veces se parece a un cóctel donde el ingrediente principal es el antiespañolismo. Se le añaden dos partes de Barça, y de lengua catalana y se le añade un trozo de butifarra al gusto.

En realidad, no opondría nada al nacionalismo o a las religiones. Da igual que sea más o menos falso si, como diría Woody Allen, la cosa funciona. No opondría nada si no estuviera basado en gran parte en cierta mezquindad (la separación de los unos y los otros, el acento en lo que nos separa y no en lo que nos une) y fuera un aquilatado instrumento de la manipulación de masas

Felicidades a todos los independentistas catalanes. Si puedo votar por vuestra bandera, me gusta más el modelo de la de la estrella sobre fondo amarillo y no la del fondo azul (espero que sea finalmente la elegida) y hago una propuesta: ¿Compartimos los funcionarios de la Troika que van a intervenir al estado español y catalán y así ahorramos gastos?


La sugerencia musical de hoy es La Polla Records el mejor grupo punk español (perdón estatal) de todos los tiempos. Letras desgarradas. Recomiendo especialmente el álbum "Salve" de 1984, al que pertenece la canción "Sin país".