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28 enero 2015

Vivir a cuerpo de consejero de banco

  Les propongo el siguiente ejercicio de imaginación. Si no se sienten con fuerzas para un ejercicio de fantasía política "extreme", tómense tres cafés, una bebida energética, una sustancia ilegal o seis juanolas. Imagínense que no hubiera sombra de sospecha sobre los ingresos de los ex directivos de CajaMadrid, Miguel Blesa, Rodrigo Rato, el señor Barcoj (¿no es un mote?) y cía. Imaginen que nadie pudiera poner en duda que es un dinero ganado honestamente, si no con el sudor de su frente, al menos sí de sus posaderas durante largas y extenuantes jornadas de trabajo y pensemos solo en qué se gastan la pasta.

El sociólogo norteamericano James Petras se dedicó a estudiar el efecto del neoliberalismo en la vida de las personas. Lo resumo zafiamente, hace polvo a la gente destruyendo su vida familiar y social, marchitando los lazos entre el individuo y su comunidad. Pero, ¿cual es el efecto del neoliberalismo entre las élites? ¿Se dedican a levantar iglesias y cantar salmos los domingos en honor a Jesús Nuestro Señor o de la Madre Teresa de Calcuta?

  Los gastos de vida de esta gente muestran un estilo de vida, el estilo de vida neoliberal. Rato y Blesa son como los Sid Vicious de los banqueros. Si seguimos la línea blanca de sus extractos podemos hacernos una idea muy aproximada de sus gustos. Comidas en restaurantes caros, lencería y joyas que, siendo varones los protagonistas, suponemos eran para regalar a mujeres. Bebidas, viajes, hoteles de lujo. Un sociólogo postmoderno podría calificarlo como un hedonismo radical. No hay cargos para la compra discos y cómics descatalogados o para la adquisición de un rarísimo libro de horas. Como el personaje de "El Lobo de Wall Street", de Martin Scorsese, todo consiste en financiar la posibilidad de meter y meterse lo que fuera posible, siempre rodeado de lujo y velocidad.

  Se puede decir que a cierto nivel de ingresos, tu dinero supera tus inquietudes. A partir de ahí el dinero cumple una función de mera ostentación que será exponencialmente más excéntrica y más hortera. Grifos de oro, "Ferraris" de todos los colores, trofeos de las cacerías que proliferan como hongos en el salón, collares de oro, botellas de licor que no son dignas de beberse si no tienen al menos tres dígitos en el precio. Podemos, quizá, ponernos un poco románticos y preguntarnos ¿el dinero fácil  y abundante como el agua en el Amazonas da la felicidad? ¿Merece la pena ser un fulano  con tal de tener piscina en la habitación y reservados en los restaurantes?

  Por otro lado, ¿cómo resistirse a ganar casi sin esfuerzo lo que jamás se ganaría por méritos de trabajo o talento? Se trata de una controversia que viene de lejos, como explica Thomas Piketty en "El Capital en el Siglo XXI". Como recuerda el ecomista, Balzac lo expuso en términos muy claro en "El Pobre Goriot" en boca del pérfido Vautrin. Si es más provechoso casarse con una rica heredera o ser consejero de un banco sin necesidad de saber leer un balance, ¿para qué trabajar o simplemente para qué tener un comportamiento moral?

   Quizá siempre podemos decir, que era tan pobre que no tenía más que dinero, como cantaba Sabina. Pongamos un ejemplo diferente, un señor que si no potentado, sí se sabe ganar la vida holgadamente: Juan Carlos Monedero, el "vicelíder" de Podemos. Ha tenido que reconocer que ha cobrado jugosas cantidades por asesorar a Venezuela y a instituciones americanas y europeas. La justificación dada es sumamente ilustrativa. Ha declarado que las remuneraciones de esas asesorías se cobran muy bien, pero que su percepción suele demorarse. En lo segundo, solo en lo segundo, es exactamente igual que cobrar del Turno de oficio. Su segundo argumento es que el dinero ganado ha ido a financiar "el proyecto político". Nada de cabezas de león en la pared. Nada de trajes caros. Nada de meretrices. ¿Eso marca la diferencia? ¿Se trata de ganar y no del modo de gastar?

  Ojalá tuviéramos varias vidas. Una para vivir a cuerpo de banquero y otra a cuerpo de místico. Así saldríamos de dudas.




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04 noviembre 2014

Laudatio a Rato

  En la jerga universitaria, Laudatio es el discurso pronunciado con ocasión de la investidura de un doctor "honoris causa", por el que un miembro de la comunidad universitaria honra al nuevo doctor y ensalza las virtudes que hacen acreedor al sujeto en cuestión de tan gran honor.

  En el año 2011 la Facultad de Económicas de la Universidad de Alicante propuso investir como doctor honoris causa a don Rodrigo de Rato y Figaredo (conocido simplemente como Rodrigo Rato). La propuesta fue votada un 30 de marzo de 2011 (Santa Irene). La propuesta obtuvo 21 entusiastas votos a favor, 8 envidiosos votaron en contra y el indeciso de siempre se abstuvo.

  Trescientos profesores de la U.A. firmaron un manifiesto en contra del nombramiento, que podría resumirse en el argumento de "no ha corregido un examen en su vida, ni tampoco atendido a tutoría, ni publicado un solo relato breve". Pero la protesta fue desoída y los descontentos tuvieron que rumiar su fracaso en las cantinas del campus y satisfacer su necesidad de justicia con la sangre de los alumnos, becarios y personal de administración y servicios.

  Ya lo dijo un sabio de Papúa Nueva Guinea: "larga es la laudatio y exigua la patada en el culo". El 30 de octubre de 2014 el Magnífico Rector, por medio Tuit, como haría Piqué, comunicaba al mundo lo siguiente: "Desde el Consejo de Gobierno de la Universidad de Alicante, hemos acordado revocar el nombramiento de Rodrigo Rato como Honoris Causa". No ofrece la universidad detalles de la votación, pero quiero creer que 21 indignados votaron a favor de la revocación, 8 resentidos en contra y que el indeciso de siempre se abstuvo.

  No sería justo cargar las tintas sobre mi universidad, por la que daría hasta la última gota de la sangre de Blesa. Todos cometemos errores. Sin ir más lejos la Universidad Juan Carlos I, había otorgado dos años antes que la Universidad de Alicante el doctorado "honoris causa" a Rodrigo Rato, y se lo había entregado el propio Rey.

  En la laudatio pronunciado en el acto de la universidad madrileña se puede leer este sentido penúltimo párrafo.



Y termino, no sin antes mencionar a Ortega en relación con la importancia de la pedagogía en el binomio política y educación, muy al hilo de toda la trayectoria de Rodrigo. Decía Ortega al referirse a la pedagogía: La pedagogía parte de que hay que educar a la ciudad para educar al individuo, la pedagogía es pedagogía social. La pedagogía es la ciencia de transformar las sociedades, a esto le llamamos política.  Sin embargo, me pregunto si esta decisión, tan contraria a los valores de los funcionarios que se consagran en la máxima "Santa Rita, Rita, lo que se da no se quita" no habrá sido desproporcionada. Dicen los juristas de la UA que es posible hacerlo, ya que Rato fue nombrado pero no investido, con birrete, toga, ni pronunciada la laudatio. Ya se sabe que los alicantinos nos caracterizamos por nuestra arrancada de caballo y parada de burro.

Mejor que nada es una coz a tiempo.





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07 enero 2013

¡Tururú!

  Rodrigo Rato ha sido fichado por Telefónica como asesor en America Latina. ¡Tururú! Andrea Fabra dice que se jodan los parados y no dimite ¡Tururú! La alcaldesa de Alicante es imputada por amañar el Plan General de Ordenación Urbana y no dimite de su cargo ¡Tururú! ¡Tururú! Hay tantos casos similares que podrían llenarse varios blogs, libros y psiquiátricos.

  Dejen que me explique desde el principio en deferencia a los extranjeros que visitan este blog. Y a modo de triste repaso, un curriculum del primero de los mencionados. Rodrigo Rato. Fue Ministro de Economía con Aznar, cuya legislación colaboró a crear la burbuja inmobiliaria. En el año 2004 fue nombrado Director Gerente del Fondo Monetario Internacional. (Sí, ese infalible organismo que ahora acaba de decir que igual se equivocaron un poquito al recomendar sólo austeridad). En el año 2007, sorprendentemente Rato dimitió del cargo, alegando razones de índole personal, en concreto, manifestó a su entorno más cercano su deseo de estar más cerca de sus hijos y de su pareja. Poco después se supo que la gestión de Rato, calificada de deficiente, y las luchas de poder dentro del propio organismo se materializaron en la frase "¿De verdad Rodrigo no quieres volver a Madrid y estar más cerca de tus hijos y de tu pareja? ¡Con el frío que pasamos en Washington!". Hay ofertas, supongo, que no se pueden rechazar.

  El desempleo de Rato no duró mucho, lo que desmiente de modo categórico que sea difícil encontrar un empleo en España. Tras pasar por empleos de aliño para hacerse con algo de liquidez  en el Banco Lazard y en el Consejo Internacional Asesor del Banco de Santander, fue nombrado en enero de 2010 presidente de Caja Madrid y posteriormente de Bankia (la entidad resultante de la fusión de la propia Caja Madrid, Bancaja y otras a las que Alá confunda).  En 2011 Bankia anunció unos beneficios de 309  millones de euros cuando sus pérdidas resultaron superiores a los 3.000 millones de euros. El banco tiene que ser rescatado y Rato es imputado por su gestión por la Audiencia Nacional. Rato cobraba como presidente un austero salario de 2,34 millones de euros (la ropa de trabajo la ponía él y también las botas). ¿Fin de la historia?

  Como saben no. El 4 de enero de 2013 la Comisión de Nombramientos, Retribuciones y Buen Gobierno de Telefónica, S.A. aprobó el nombramiento de Rodrigo Rato como asesor  de negocios en Latinoamérica. Telefónica de nuevo, siempre al rescate de insignes personajes como Urdangarín o Eduardo Zaplana. ¿Por qué no le dan el año que viene el premio Nobel de la paz o al menos el Príncipe de Asturias de la Concordia?

  Un chiste que se cuenta últimamente dice. -¿Qué pasa en España entre una empresa que se hunde y otra que se va a hundir?... -Un Rato-

  Da la sensación de que sólo nos queda el humor. Un humor sarcástico y negro que sirve a la gente como  desahogo de tanta frustración. Porque de momento no parece que vaya a haber justicia. Algunos salen "de rositas". Otros se benefician de procesos judiciales eternos y cuando son condenados los gobiernos les  indultan. Todos los que  estafaron, engañaron, robaron y malversaron no sólo no asumen sus responsabilidades jurídicas o al menos éticas, sino que son convenientemente premiados. ¡Quién fuera islandés!

  De momento, la gente transforma su indignación en humor y el humor en chistes,  algunos muy buenos por cierto. De momento. Aunque, para ser justos, las mejores bromas, hasta ahora, las hace gente como Rato. No nos sacan la lengua para hacernos burla (todavía). Pero sí nos dicen: ¡Tururú!


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