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15 julio 2017

Tres propuestas para la canción del verano

  Aunque por regla general me gusta ser un bloguero de culto, de esos a los que solo les leen cuatro y les comprenden dos, a veces me gustaría ser un "influencer" para pasearme por los escenarios con un micrófono inalámbrico mientras hablo de mi "background" y mi "profile". Reconozco que incluso para ser bloguero de culto aún me faltan tatuajes, frases agoreras y cambiar la horchata por el bourbon. Pero como "influencer" anhelante me gustaría marcar (¿cómo dicen?) tendencia y señalar con mi dedo digital al afortuado ganador de la canción del verano.

  Cierto que la canción del verano es un concepto viejuno, pero ¿acaso no está de moda lo vintage? Para este blog (ahora hablaré en tercera persona para parecer más importante) la canción del verano fue, es y será el canto de la chicharra. Pero como no genera derechos de autor vemos que tenemos otras especies disponibles. 

  1.- Pisciburguer. Joe Crepúsculo. Sin duda la candidata número uno. Me subo al carro de la campaña iniciada por el programa "Hoy empieza todo" con Ángel Carmona en Radio 3. La letra de esta pequeña joya del indie pop no deja lugar a dudas sobre sus intenciones: "Hamburguesa y cloro es mi pasión". Esta canción es tan adictiva como la delicia gastronómica a la que alude. Se puede escuchar sin depilación. Una vez que se ha pasado el acaloramiento se puede disfrutar de este tecnocantautor (como ayer hicieron los asistentes al FIB 2017) con otras delicatessen como "Mi fábrica de baile", nombrada automáticamente como canción del verano número 1 bis, o el perturbador tema "Música para adultos".

  2.- "Historia del Arte". Las Bistecs. Aunque este tema ya tiene un par de años hemos decidido (aquí ya hablo en el plural mayestático) que este tema merece compartir corona como canción del verano del 2017. La razón es clara. Si bien ya hemos rendido pleitesía al cloro de las piscinas y la comida basura, no es menos cierto que los gestores culturales intentamos que los pueblos del interior no se mueran del asco. Dicho de otra forma, fomentar el turismo cultural y convencer a un buen puñado de culturetas para que desafíen al calor y a su columna vertebral para que oteen cúpulas, capiteles, arcos y arbotantes, todo eso dentro de un ritmo bailable de movimientos provocativos. 

 3.- "Que si vengo que si voy". Rosendo. Podemos decir sin ambages que se trata del verdadero "despacito". Muy a su pesar Rosendo se vio metido en la polémica sobre la estatua que sus vecinos querían erigirle en el barrio de Carabanchel. Rosendo, rockero, arpista y hombre de bien declaró que lo agradecía mucho pero que quizá el dinero se podía emplear en otras necesidades del barrio. Hasta que se convierta en estatua de acero y le bauticen con su nombre más calles y plazas se merece que reine (en virtud de este influencer) como canción del verano a más gloria de la melena balanceada arriba y abajo, los pantalones ajustados y el rock patrio más acrisolado.

Por supuesto, hablar de canción del verano en España supone recordar a Georgie Dann.  Las canciones de Dann eran machaconas y divertidas. El músico parisino se ganaba así  (y muy bien) las habichuelas  porque cuando no llevaba las camisas floreadas se dedicaba al menos lucrativo negocio del jazz. Dicen que solía pagar a los músicos de su banda en metálico justo antes de los conciertos, sin duda para insuflar el necesario entusiasmo.

En cualquier caso el verano es para disfrutar ¿y se puede disfrutar sin música? Estas serás las canciones de su verano. Que así se escriba y así se cumpla.




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04 julio 2016

Las siete mejores formas de broncear el cerebro

 La mayoría de nosotras y nosotros, o dicho en alicantino (de norotros y norotras), deseamos broncearnos en verano. El apocalipsis dermatológico no ha calado, pero sí los consejos sobre cremas, ungüentos, lociones, hidratantes para antes, durante y después de la exposición solar. De todo eso podremos concluir que la gente piensa para lo que quiere. Que la evolución es sabia, y si bien no nos ha sabido prevenir de la manipulación política, nos ha dotado de dedos para pringarnos pliegues que no sabíamos que existían en nuestro cuerpo y de la capacidad cerebral para crear las compañías de cosméticos.

  Sin embargo, durante este año ha tomado un nuevo impulso la idea del "inner-tanned". Se trata de un concepto desarrollado a finales de los años 60 y 70 del pasado siglo por el psicólogo norteamericano de ascendencia armenia Jason Magorian. Magorian se dio cuenta de que sus compañeros de correrías psicodélicas de la universidad realizaban dichas correrías en un avanzado estado de éxtasis químico (de ahí las correrías) y que solían hacerlo desnudos (de ahí el bronceado). Sin embargo, observó que de la misma manera que el bronceado solo afectaba a su piel, comprobó que sus ideas pacifistas, en pro de la libertad sexual y de la no violencia, cesaban o se extinguían una vez que el sujeto era expuesto a un ayuno de sustancias, a una suma de dinero o de ambas cosas. De todo ello concluyó que si el bronceado de sus cuerpos hubiera llegado a sus órganos internos esto no ocurriría y el mundo sería la Arcadia Feliz con la que nunca ha soñado Arcadi Espada.

  De esta reflexión desarrolló el concepto de inner-tanned o bronceado interior, influido por los epicúreos, el utilitarista de Jeremy Bentham y un señor que vendía hamburguesas en UCLA y que aunque nunca publicó nada, era el "puto amo".

  Magorian explicaba de esta manera genial, sin un ápice de redundante erudición, su filosofía. "¡Qué pasa tío /tía! ¿Te ves guay? ¿Te ves molón? ¿Lo flipas lo moreno/a que estás? ¿Sexy? Pues te digo que no. Que estás blancuzco, verdoso, azulado, estriado, transparente. Lo estás por dentro, tío/tía. Eres una piltrafa/o". Para Magorian la solución era fácil pero "estos blancuzcos no se dan cuenta incluso cuando son negratas". Para lograr el bronceado interior se debía cultivar el ánimo con obras "solares" que "estimularan nuestra melanina interior como si el bazo tuviera que ponerse un tanga". 

  Aunque durante décadas los médicos y chamanes se mostraron escépticos, una reciente investigación de la Universidad de Upsala demostró que aquellos individuos que habían bronceado su interior a la vez que su exterior sorbiendo gin tonics, arropados por el sonido de las chicharras, estaban un 25% más satisfecho con su vida que aquellos otros que se habían quedado bebiendo cerveza en los sórdidos bares de Helsinki. Tomando dicha idea, el departamento de Derecho Mercantil de la Universidad de La Laguna en colaboración con el Loro Parque ha elaborado la siguiente lista de libros y música solar. 

Sol fuerte literario

  • Tostado. Solo si uno se ha expuesto mucho y tiene las vísceras curtidas. "El ruido del tiempo", Julian Barnes. Anagrama Editorial. Habla de un compositor de esa música que no se pincha ni en Ibiza ni en las fiestas de graduación infantil.

Sol de aterdeder musical

  • Manel. "Jo competeixo". Melodías para epidermis aún rosadas. Sin embargo los alérgicos al catalán no deberán abandonar la protección 50 y ponerse a modo de sombrerito las traducciones en español en la cabeza. 

Sol abrasador


Recién amanecido

  • "Bartleby, el escribiente". Herman Melville. El sol de la mañana suele ser apacible o deslumbrador según de donde se salga. Igual pasa con este clásico pre Brexit. ¿Preferiría no hacerlo? Eso es cosa suya.

Sol de mediodía


A cualquier hora del día

  • "Pensar rápido, pensar despacio". Daniel Kahneman. Pensar rápido, pensar despacio. Este volumen del psicólogo y premio Nobel de Economía le bronceará, tonificará sus músculos y hará que se lo piense dos veces antes de saltar una zanja o meterse en una hipoteca. 
  • ¡España! No es sólo el grito de los votantes del PP, ni tampoco lo que exclama Oriol Junqueras cada vez que pisa una caca de perro en la Avenida Diagonal. Es también el nombre  del disco publicado por el talentoso y joven pianista andaluz Javier Perianes. El disco incluye composiciones de Albéniz, Falla, Mompou, Ravel y Rodrigo.

Recomendación final

Para la noche, tanto en el bronceado externo como en el interno, 
nada mejor que tener alguien a mano que te ponga crema, 
allí donde nadie o casi nadie llega. 



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26 noviembre 2015

Música: Siete notas

DO. James Rhodes. "Instrumental. Memorias de música, medicina y locura". Editorial Blackie Books. La contraportada del libro dice: "Me violaron a los seis años. Me internaron en un psiquiátrico. Fui drogadicto y alcohólico. Me intenté suicidar cinco veces. Perdí la custodia de mi hijo. Pero no voy a hablar de eso. Voy a hablar de música. Porque Bach me salvó la vida. Y yo amo la vida". En realidad, como la mayoría de los drogadictos o exdrogadictos (y muchos músicos), Rhodes miente. Se habla de música, pero más de locura y abusos. Utiliza el estilo descarnado, corrosivo y faltón que tan bien utilizan los anglosajones. En España todavía se demuestra que sabe escribir cuando uno de tus personajes dice cosas como: "No pude por menos que descorrer las cortinas para que entrara el reconfortante aire del estío".

RE. No hace falta pasar por las experiencias tremendas y horribles de Rhodes para confirmar el poder terapéutico de la música. A veces todo lo que se necesita para recuperar la cordura es la música apropiada, una copa y un pañuelo, a ser posible limpio. La música que te pone melancólico, la que te convierte en Novak Djokovic, la que te recuerda a cierta persona o la que te ayudó a olvidarla o incluso a espantarla. El poder evocador de la música es tal que para cierta generación es imposible escuchar "Las cuatro estaciones" de Vivaldi sin pensar en la miel de La Granja San Francisco.

MI. Rhodes pasó por psiquiatricos y drogas, pero la ventaja de haber sido, y  todavía seguir siendo un capullo pirado (lo dice él, no yo), es que ha conseguido ser lo que quería. Un concertista y una celebrity. Todo ello gracias en parte al talento y la inteligencia, si no ahora solo sería un capullo y un pirado. ¿Pero dónde se compran el talento y la inteligencia? Los suizos están convencidos que en parte en la propia música. Parece demostrado que la enseñanza de la música en edades tempranas ayuda al desarrollo cognitivo, creativo, intelectual y psicológico. Por eso los suizos aprobaron en plebiscito consagrar la enseñanza de la música como un derecho constitucional.

FA. Los padres de Rhodes no querían que su hijo siguiera sus inclinaciones musicales y preferían que fuera a la universidad a estudiar "cosas serias". El arte genera admiración pero también desconfianza. Se trata de una actividad que se vuelve lícita con tal de que queden asegurados ventajosos beneficios económicos (como si algo diferente de tener un amigo en la política los garantizara ahora). Einstein decía que tocar el violín le ayudaba a pensar, y no dejó de hacerlo ni siquiera en la extravagante visita que hizo a España.

SOL. ¿Pero qué música? Tengo un colegio cerca de mi casa. No me molesta pero sí me hace sentir un extraterrestre cada vez que celebran uno de sus akelarres escolares, supongo que coincidiendo con Navidad, Semana Santa y la fiesta local, Las Hogueras. Alguien saca unos altavoces (que suenan fatal) y desde buena mañana hasta la noche (literalmente, puesto que acaban pasadas las doce) con algo que llaman música a todo volumen. ¿Qué música? Acabaré antes si digo que es sonido de macarras. El colegio se convierte en un after de pastilleros, un local de chulos sin puntos en el carné. Parece que mi colegio vecino no es la excepción. Los profesores se excusan en que "eso es lo que les gusta a los niños". —Ignorante, confiesa que eso es lo que te gusta a ti—. Educar el gusto debería ser parte de la pedagogía. Al menos dar a probar y si después deciden que les gusta más la carne de McDonalds que la gamba roja sabremos que es bueno para su economía y que el infante es un tontaina. ¿Soy un pedante por proponer a Wagner, Schubert, a Kinks, o solo soy viejo? La vulgaridad nunca será penalizada, estoy seguro.

LA. Una amiga norteamericana me dijo que le llamaba la atención lo mala que era la música que se escuchaba en España. En los bares, en las fiestas... ¿Le mandé a tomar viento? No, es algo que yo también pienso. La mala música nos persigue por las calles como la ensaladilla seca y los cacahuetes rancios de ciertos bares. La enseñanza musical ha sido perseguida en este país por curas y burócratas (mucho más intensamente y con más éxito por los segundos). Hay una atracción y un rechazo. Solo en la Comunidad Valenciana hay en la actualidad, según la Federación de Sociedades Musicales de la Comunidad Valenciana, más de 540 sociedades musicales. No es difícil encontrar en cada familia una persona que toque el saxo, el clarinete o la trompeta. 

SI. Mucho hablar y poco tocar. Mi madre me llevó de pequeño al conservatorio y según ella decidí no seguir acudiendo a clases. No se perdió nada. Soy patológicamente patoso con las manos, como ha descubierto mi sobrina intentando que aprendiera al piano "Imagine" y "Gatito y perrito". Mi sobrina mayor estudia ya el tramo profesional de piano. La mediana (como dicen las abuelas) estudia piano y percusión; y la pequeña espero que empiece pronto. La mayor todavía no acaba de comprender la enorme diferencia que existe entre poder tocar a Chopin y el resto del mundo. ¿Cristiano Ronaldo? Un ser humano notable, sin duda, pero un australopiteco al lado de Grigory Sokolov. Para ella tocar el piano no es una habilidad especial. Simplemente es fruto natural del trabajo (mucho) y de las enseñanzas que ha tomado, como saber hacer raíces cuadradas. Tiene un grupo de música, le parece que lo que su tío escribe en el blog son bobadas y está decidiendo qué papel tendrá la música en su vida. Yo mataría por poder tocar la Heroica de Chopin. Cómo no, solo puedo poner un enlace de youtube. Mi madre me la debía poner porque la tatareaba en la cama, mientras trataba de dormir conjurando a los monstruos. Hasta ahora nunca me ha fallado.

¿BEMOL O SOSTENIDO? Primero debo salir al paso de algunos comentarios a los que ha dado lugar el párrafo anterior. Aprendí a tocar "Gatito y perrito", ¿vale?. Y "dicho esto" (muletilla de moda) debería "sí o sí" (muletilla odiosa de moda) recomendar algo de música. Música para deprimirse (o para los amigos en la terminología de Trueba), música para ponerse "on fire" o música para para ligar. Pero eso supondría arrogarme (que bonita palabra) unos conocimientos que no poseo. ¿Dónde he dicho que yo soy experto en música? Pero saldré del paso recomendando la música de la película Master and Commander, que ya he mencionado otras veces. Me atrevo a volver a hacerlo porque una vez leí que a Javier Marías le encanta y citar a sabios siempre parece que convalida las propias debilidades. Toda la banda sonora es fantástica, pero mencionaré mis tres temas predilectos. El segundo movimiento del Trío Opus 100 de Schubert.  La musica notturna delle strade di Madrid de Bocherini utilizada en  la equívoca escena final que recuerda a la partida de tute con el que culmina Viridiana. Pero si tengo que elegir, me quedo con el marinero que se pierde para siempre en el océano mientras suena Fantasia on theme by Thomas Tallis de Vaughan Williams y que ya utilizó Gonzalo Suárez en "Remando al Viento".

Me callo ya, o como diría James Rhodes, cierro el puto pico, para que puedan escuchar.





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27 julio 2015

Falsos viajes: Canalla en los festivales de verano

FIB 2015. El penúltimo engaño.


  Me presento en el recinto del FIB, siglas idiotas del Festival Internacional de Benicásim. Aunque llego relativamente pronto el recinto de conciertos bien podría ser el vertedero municipal. Un rapsoda diría que los pijos y las pijas reconvertidas en indies y ahora vueltos a reconvertir en hipsters barbudos son como las margaritas en medio de la basura, pero a mi no me lo parecen. A mi me parecen los mismos cretinos de siempre. En el festival solo tres tipos pasan de cuarenta años: servidor, Julio Ruiz y el tío que dice que se va a Zimbabue a cazar no sé qué león. A la chusma solo le salva que su gusto musical no es malo, y eso en esta época de Izal y compañía no está del todo mal. Pero yo a lo que voy: a la música. O más bien a lo que venía. El cabeza de cartel de este año es Blur, con permiso de Prodigy y Portishead. Decir que están acabados es poco. Su estado es siniestro total pero sin pulpo. Perpetran una versión de "There are too many of us" que haría llorar hasta al "Jocker" de Gottam. Cuando por fin deciden afrontar "Country house" debo abrir bien los ojos para cerciorarme que quien berrea en el escenario no es un gorrino de alguna aldea manchega ni Alejandro Sanz. Suficiente. Suficiente. Suficiente. 


La Mar de Músicas 2015. La penúltima estafa.



  Cuarentones y cincuentones que se resisten a serlo. El público lo componen fundamentalmente los padres de los niñitos del FIB. Por supuesto ya no se lían porros como antes y muchos hasta son altos funcionarios de la administración, no hay más que ver los carros aparcados. Mucho vestido blanco ibicenco y gente con pinta de saber de todo, desde cómo acabar la corrupción a dónde se puede encontrar la mejor pizza margarita de Sicilia; hediondo. Pero yo he venido por la música. En el festival cartagenero siempre han ido de chicos "guays". Todo muy étnico, efluvios de buenrollismo universal a lo Zapatero. Sin comentarios. Pero yo he venido por la música. Este año el festival se dedica a Chile: está claro que edición a edición se van acabando los países exóticos. Temo que sobre el escenario trepe alguien parecido a Pinochet, al hijo de Bachelet o a Arturo Vidal, pero no, es Melissa Aldana, una saxofonista. No se puede decir que toque mal, aunque los he visto mejores en las bandas de mi ciudad. Alterna piezas desconocidas (suyas) con otras famosas (de otros). La sonorización es pésima y escucho más las pipas de mi vecino que a la artista. No digo que ella esté mal, pero su banda muestra somnolencia, como si no hubieran superado el jet lag o el mal de bajura. La gente aplaude cortésmente y a otra cosa. En el parking compruebo que uno de esos tipos elegantes me ha rayado el coche sin dignarse a dejarme el número del seguro.


Festival de Bayreuth. ¿Hasta cuando esta farsa?



  Me planto con la intención de ver la inauguración del festival con Tristán e Isolda. Soy el tipo más joven el local. Me extraña que alguno de los asistentes pueda llegar con vida al final del concierto. Se respira senectud, altivez y dinero por todos sitios. Huele a dólares y Thrombocid. El casting para mi era relativamente desconocido, pero al acabar la representación tengo ganas de conocerlos a todos. Tengo ganas de saber sus direcciones, su filiación completa y ponerles una querella a cada uno de ellos. He aquí la lista de culpables y sus delitos. Stepen Gould (Tristán). Reo de desafine incontrolado con agravante de reincidencia y nocturnidad. Evelyn Herlitzius (Isolda). Reo desafine. Culpable de pólipos en la garganta con agravante de mediocridad y nocturnidad. Thomas Kaiser (vestuario). No creo que haya podido salir de una escuela de moda, si acaso de un frenopático en donde por ideas modernas y delirantes no se medica a los pacientes. ¿Por qué Tristán tiene que ir vestido como Cristiano Ronaldo? Reo de atentado contra el buen gusto teatral con agravante de nocturnidad. Daniel Weber (escenógrafo). Una turba que huye del fuego parece más organizada que los cantantes en escena, agitados en sus movimientos por no se sabe qué caprichosos criterios. ¿Epilepsia? Reo de atentar contra la armonía en el escenario con el agravante de nocturnidad y reo de lesiones (algún cantante tiene al menos moretones de golpearse contra el decorado con toda seguridad). Que se haga justicia. Aunque lo dudo.

Artista callejero desconocido.
Confluencia de Alfonso El Sabio con Calle Castaños (Alicante).



  Camino de la pescadería me topo con este tipo tocando un piano con ruedas. En el momento me quedo extasiado, por fin un bálsamo para mis castigados oídos y no solo por el cloro de la piscina. El desconocido (un tipo más bien entrado en carnes, desaliñado y de aspecto claramente nórdico) aborda con igual coraje y acierto piezas populares como clásicas. Le pido a cambio de una lata de pepinillos, como el oficial nazi de "El pianista", que aborde el nocturno número 20 de Chopin. Me dice que además de la lata, las peticiones se pagan a veinte pavos. No dudo un segundo y se los arrojo en su mugriento sombrero. Al segundo ya está atacando las primeras notas. Sensacional. ¿Por qué nadie se para? ¡Ciudad de gañanes! Les sacas del arroz a banda y nada les conmueve. Mando un whatssapp al concejal de Cultura del ayuntamiento para que le contrate, pero no me responde; debe de estar abriendo una lata de Red Bull. Acaba la pieza. Estoy llorando ¿o es el sudor de estar a cuarenta grados? ¿Cómo te llamas? "Eso vale otros veinte pavos amigo". No los tengo, me he gastado mi presupuesto comiendo salchichas en Alemania. Pues otro día será, colega, otro día, otro día...





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21 julio 2015

Lo que diga Krahe

  Se dice, incluso se hacen chistes, que siempre se van los mejores. En el caso de Krahe es la verdad, porque era el mejor en su género, un género que lo componía él mismo. Una unidad que a partir del pasado 12 de julio, el grupo de geniales como Krahe es conjunto vacío.

  Cuando murió Krahe, y la noticia me llegó por whatsapp, que es como ahora llegan todas las noticias, me sentí como si se hubiera muerto un familiar. Pero un familiar al que aprecias mucho, es decir, una categoría privilegiada de familiar. Es cierto que yo, como usted o el otro, hemos asistido en más de una ocasión a esos recitales de Krahe, que no eran ni conciertos, ni lectura de poesías ni monólogos, sino que eran todo eso multiplicado por seis y divido entre dos güisquis con hielo. 

  En rigor, más que familia mía era familia de mi hermano Antonio. La afición de mi hermano por Krahe es tal que le ha llevado a seguirle como un "grupi" por España. Teóricamente coincidían sus visitas a cierto lugar con las actuaciones del madrileño. De modo que este post debería estar escrito por él y no por mí. Pero haré como con las demás entradas de esta bitácora, fingiré que soy yo el que vivo y no que me lo han contado. 

  La pasión de Antonio por Krahe era tanta que en casa temimos que se acabara dictando una orden de alejamiento. Seguramente al poeta le hubiera gustado que mi hermano fuera una rubia muchacha de muslos bronceados, pero al final acabaron haciendo cierta amistad, aunque con quien en realidad departía era con los músicos que le acompañaban. Un exiguo grupo de músicos fieles que soplaban las letras cuando Javier se quedaba en blanco y también le cuidaban caminito de casa si era menester. Los genios son así, supongo.

  Como genio que era, no se pudo librar de ser incordiado por mediocres y rencorosos. El episodio judicial en el que fue juzgado por un corto de supuesto contenido blasfemo está ya en los anales judiciales españoles del esperpento. Tampoco volvió a aparecer en televisión española. Una de sus más célebres canciones (pero ni de lejos una de sus cuarenta mejores) en la que mentaba sin mentar a Felipe González le cerró las puertas. En cuanto a la derecha, siempre ha preferido a Norma Duval. 

 Aunque para la mayoría de la gente, eso que se llama gran público por no utilizar el término chusma, era conocido por sus canciones con La Mandrágora, su extensa producción posterior le da cien vueltas a las canciones de esa etapa. Las canciones de Krahe tienen varias capas. La primera es la humorística. El humor, los chistes, las ocurrencias eran el gancho. Pero las canciones de Krahe tienen profundidades que solo una vez reíos pueden ser descubiertos. Krahe es un sentimental y sus canciones de amor son más profundas y más tiernas que la de cualquier cantante melódico de medio pelo o de pelo disco platino. Hace falta haber querido mucho para hacer una canción de amor que se titule "No todo va a ser follar". Y a partir de ahí es un suma y sigue.

Canción protesta, canción de amor, canción anticlerical, canciones existencialistas, 
canciones que retratan la vida cotidiana, canciones para reír por no llorar. 

  Supongo que todavía había algo en él del colegio del Pilar. Del elitista que decidió mandar al cuerno a los de su grey y sin saber cantar ni saber música ser un cantante al que los acordes le parecían meros adornos para infantes. Quizá lo que deseaba era hacer poesía sin la necesidad de declamar como un petulante, o quizá no. Pero yo diría que sí, porque me lo encontré en un recital de Amancio Prada.

   Sea como fuere, para cerrar esta reseña y para hacer honor a las listas, que son como el dios en los altares de los blogs y de Internet, haré mi lista incompleta de canciones favoritas. No sin antes decir que las canciones de Krahe son fantásticas para ligar, y si no ligas con las canciones de Krahe es que la chica/o no merecía la pena.


Amen y así sea, que aunque redundante suena emocionante...



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14 febrero 2015

Clásicos de cine, con amor

 ¿Han visto las fotos de la fiesta de Cristiano Ronaldo? ¿Han seguido los detalles? ¿Han escuchado la música de este tal Kevin Roldán contratado por 25.000 euros? ¿Tienen ustedes el dinero de Cristiano Ronaldo y contratan a Kevin Roldán por 25.000 euros? ¿Soportan sus oídos el reguetón? ¿Preguntas retóricas? ¿Mal de muchos consuelo de tontos? No, simplemente hay cosas que no se pueden comprar con dinero, y aunque uno sea un pelagatos donde no tenga donde caerse muerto, es un patrimonio que no te pueden quitar (como la dignidad) y que otros nunca podrán comprar. 

 Y me refiero a la música. Y al cine. 


  Y al matrimonio de la música y el cine. Ya sé que no soy nada original al decir que las películas han popularizado la música clásica o culta y convertido a muchos compositores en músicos de cine. Los cineastas vieron pronto que el filón y la sintonía (¿aprecian el juego de palabras?) es tan grande que parece que Wagner, Mozart o Handel estuvieran pensando en las películas al componerlas.

  Dicen los gurús de los blogs que hacer listas es siempre un éxito. La gente adora las listas, al parecer. Las listas, las recomendaciones de los sabiondos, la música, el cine, el sexo y las croquetas de mamá. Ya hablaremos en otro momento de estos dos últimos ítems, y dediquémonos a la lista de cine y música clásica. Aquí les dejo mi lista. Si ven que falta algo o que se nos olvidaron las aceitunas, no duden en señalarlo.

  Los criterios que he seguido han sido únicamente dos. El primero es que la presencia del tema musical sea capital en el filme. El segundo mi santísima voluntad.




  • Barry Lyndon/Sarabande de Handel. La presencia de este tema de Handel es omnipresente en el filme. Otro personaje protagonista, el leit motiv de la toda la película. Kubrick siempre pensó que era su película más perfecta y personal, aunque el público la acogió con bostezos. Pero es más rica de lo que parece. También en música. Que Handel no oculte a Franz Schubert (Trío de piano opus 100).

  • Memorias de Africa/Concierto clarinete Adagio Mozart. ¡A los monos también le gusta Mozart! ¡Y eso que nunca lo habían oído! Claro que sí Fitz Hutton. Iba a decir que los monos son más listos que los jugadores de fútbol, pero sería un ataque gratuito contra la fauna. Por cierto que el verdadero héroe de los personajes reales de la película (tanto en la ficción como en la realidad) siempre fue Bros. 

  • Melancholia/Tristan e Isolda. Obertura. Wagner. ¿La tierra se acaba y nosotros pensamos en el amor? Algo parecido le dijo Rick a Ilsa. Es fácil de comprender los problemas de dos pequeños seres que no importan en este loco mundo. Seguramente solo a un loco como Lars Von Trier se le ocurriría hacer este tipo de película e incluir esta música que te perseguirá durante meses. ¿Meses? ¡Años!

  • Excalibur/ Muerte y funeral de Sigfrido. Wagner. Es mucha la música clásica que se utiliza en esta bella y rara película. Se consume en las sobremesas de las televisiones generalistas, pero es bella, opresiva, melancólica. Es decir, nada que pueda apreciar un psicoterapeuta. El final debía ser apoteótico. Y lo es. Muere el rey pero la dama del lago custodia la espada.

  • El Padrino III/Cavalería rusticana. Pietro Mascagni. Unos pastelitos en mal estado y quizá el grito de dolor sin sonido más ruidoso de la historia del cine. Parece que la ópera hubiera estado esperando todos estos años a que viniera Ford Coppola a rescatarla, igual que ahora quiere rescatar los estudios de la Ciudad de la Luz. 

  • Remando al viento/Master and Commander.   He dejado para el final mi favorito. Sin esta pieza de un autor no tan conocido fuera de las Islas Británicas, ¿qué sería de estas películas. Un jovencísimo Hugh Grant como Byron grita en la playa. Un marinero debe morir para no hundir el barco. Dejo ya dicho que quiero que se utilice en mi funeral, que tendrá lugar, según lo previsto dentro de 55 años exactamente. Byron dice, si has tenido el poder para escribir nuestro destino, ten valor para aceptarlo.

Ya han comprobado que tengo tendencia por lo solemne y lo melancólico. Volveré sobre lo mismo pronto.

¿Quieren hoy amor? Cine y música. Dos tazas.


  • Guinda final. Tocando el viento. El concierto de Aranjuez de Joaquín Rodrigo se puede convertir en concierto de "Orange Juice". Pero cuando hay dignidad una humilde banda de pueblo puede ser la Filarmónica de Berlin. Debería ser el himno nacional.



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25 octubre 2014

Si no se puede bailar, no es mi revolución

  Esta célebre y genial frase fue acuñada por la feminista y anarquista Emma Goldman. Un personaje notable. Haré un guiño feminista, mucho más que otros que están en primera línea del panteón de los personajes admirados. Pero si la vida no es justa, ¿por qué iba a serlo la posteridad? Goldman rechazaba los paraísos revolucionarios que no dieran libertad a las personas también para gozar. A mi me interesa la frase desde otra perspectiva. ¿Bailar el qué? 

  Pondré un ejemplo. La transición española, ahora tan criticada y con razón, fue experimentada no sólo como un cambio político, sino como un cambio social, de mentalidad, de costumbres. Era quitarse el luto de la abuela y ponerse una minifalda de colores. Fue una explosión de creatividad. Derribos Arias, Radio Futura, Golpes Bajos e incluso si se quiere, Mecano. Así ha sucedido a lo largo de la historia. Desde la Marsellesa al coro de los esclavos de Verdi en Nabucco. Desde las Polonesas de Chopin a las Valquirias de Wagner. De Fariña a James Brown. 

  Me preguntaba cuál era la música que encarna las ganas de cambio en España. Las ganas de que Rato y Blesa acaben en la cárcel, cuando no comidos por los leones. Las ganas de que Rajoy por fin se vea como lo que es, un tipo gris y retorcido al que le huelen los calcetines de sudor. Que liquide para siempre del subconsciente de la gente humilde que la felicidad está en una hipoteca a cuarenta y cinco años y un todoterreno. Que se burle de la clase paletodirigente con sus auditorías de calidad, coaching, managing, business breakfast y toda su pueblerina parafernalia trufada de pseudo-inglés. Que entierre a todos los que usen la frase "ponerse la pilas" cuando ellos cobran seis mil euros al mes y sus empleados seiscientos. ¿Qué bailan?

  Como soy un tipo cuarentón y aislado, tirando a aislacionista de temperamento a veces albanés, ahora más bien norcoreano, en lo que a las relaciones con el exterior se refiere, pongo en cuarentena (en un rasgo de sensatez que no es siempre apreciado por occidente) mis opiniones en torno al tema "qué-es-lo-que-sucede-fuera-de-mi-casa". Si a eso se le une que no viajo, mi precaución es más que necesaria. Por supuesto navego, buceo y a veces naufrago por Internet, y trato de estar más o menos al día de lo que sucede pero ¿cómo puedo estar seguro? A fin de cuentas descubrí a Arctic Monkeys seis años después de su primer disco. ¿Qué movimiento cultural, musical, teatral, cinematográfico, fotográfico, literario, operístico, de danza hay detrás de toda estas ganas de cambio?

  La respuesta la obtuve la pasada semana. Ninguno en absoluto. No hay nada o al menos nada que haya cuajado. ¿Cómo lo supe? Viendo a los de Podemos clausurando su congreso cantando L´estaca de Lluís Llach. "Si jo l´estiro fort per aquí..." Cuando yo tenía veintitantos L´estaca era una canción que olía a naftalina y que cantaba con mis amigos como si fuera un coro bufo cuando llevábamos más calimocho encima del que correspondía. Cuando estábamos de verdad animados ya nos decantábamos por la música sacra y el himno anarcosindicalista "A las barricadas".

  Que nadie me lo tome a mal. No es que me una a la bandada de buitres que empieza a sobrevolar "Podemos" ni que pretenda hablar mal del maestro Llach. Pero si las nuevas ideas asamblearias y tecnoparticipativas, si la "democracia 2.0" ha echado mano de L´estaca como glorioso himno, es porque no hay nada mejor. O quizá es que tienen más sentido del humor del que demuestran (que es ninguno) y han querido hacer un guiño irónico a los tiempos de la transición democrática que ellos tanto critican. Pero no creo.

  Resulta, por tanto, que lo escucho desde mi refugio norcoreano "es lo que hay". Ahora me explico por qué en las fiestas infantiles de los colegios no se les ocurre poner otra cosa a los infantes que una sórdida "chunda chunda", a veces un detestable reguetón. No sé cómo la fiscalía de menores no toma cartas en el asunto.

  Algunos dirán que me paso de sentimental. Que lo importante son las propuestas políticas, sociales y económicas. Pero hasta que haya una música detrás que la inspire y la encarne, no me creeré que hay detrás una nueva propuesta de cambio, no de las sillas en los ayuntamientos y las empresas de capital mixto o en los palcos de los campos de fútbol.

Si es una revolución, quiero bailar, y quiero bailar algo que suene a nuevo. 
Para lo de siempre, ya me quedo con Cat Stevens.





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02 octubre 2014

Con el cine en los talones

  Roger Thornill (Cary Grant) es confundido con un agente secreto llamado George Kaplan. Alguien trata a toda costa de matarlo porque cree que es George Kaplan, de modo que la única manera de salir con vida es encontrar al verdadero Kaplan; y todo ello mientras huye de la policía, quien le busca por haber cometido un asesinato en las Naciones Unidas. Kaplan le cita en mitad de una carretera desierta, pero no comparece. En su lugar una avioneta fumigadora trata de asesinarle. Consigue volver a la ciudad y en el hotel en donde se alojaba Kaplan encuentra a la hermosa mujer que le tendió la trampa, la señorita Kendall (Eve Marie Saint).

  Thornill logra entrar en la habitación de la chica y le dice: "Apuesto a que podrías mandar a un hombre a la muerte casi sin proponértelo, conque deja de proponértelo". Ella le recomienda que se dé una ducha fría, "que tonifica los nervios". Thornill entra en el baño y finge darse una ducha, canta el tema central de "Cantando sobre la lluvia" . Kendall se marcha a reunirse con su novio, el malvado Van Damme (James Mason). Thornill los sigue porque Kendall anotó la dirección en una libreta y la huella de la escritura quedó marcada en la hoja inferior. Thornill raya la hoja y descubre la dirección de la casa de subastas en donde están Kendall, Van Damme y su fiel secuaz, Leonard (Martin Landau).

  Jeff Lebowski/El Nota/The Dude/ (Jeff Bridges) sufre una agresión. Una agresión "que no puede ser pasada por alto", como le dice Walter (John Goodman). Alguien orina en su alfombra y la alfombra, en la casa, "daba ambiente". En su peripecia para buscar una justa indemnización llega a la mansión del millonario productor de porno Jackie Treehorn. En un momento dado, alguien llama por teléfono y Treehorn anota algo en un bloc y por un instante se ausenta. El Nota, que ha visto "Con la muerte en los talones" (North by Northwest), igual que Thornill había visto "Cantando bajo la lluvia" (Singing in The Rain), también raya con el lápiz el blog buscando resaltar el surco de lo escrito. Y lo logra. No es una dirección, es el dibujo de un gigantesco pene. Ya no estamos en los sesenta sino en los noventa. La música del fracasado grupo tecno Autobahn no merece recuerdo alguno.





  Todo lo contrario que Enrico Caruso, quien muchas décadas antes grabó "Mi par D´uir ancora", un aria de la ópera "Los pescadores de Perlas" de Bizet, tema que escucha en la ópera Chris (Jonathan Rhys) en Match Point (2005) de Woody Allen. Ese aria le persigue durante toda la película como una letanía de los remordimientos, acompaña a sus fantasmas como antes lo hacía con su deseo. Un villano puede resultar impune, pero al final los pecados acaban alcanzándole (o no). Todo no sólo depende de la suerte, ni siquiera de una firme voluntad, como acaba descubriendo Michael Corleone (Al Pacino) poco después de escuchar Cavalleria Rusticana de Mascagni.

Ya lo dice Michael. Creía que estaba fuera y me han metido dentro. A los mafiosos "reales" de "Los Soprano" les encanta cuando Big Pussy imita a los personajes de El Padrino. Saviano cuenta que también los mafiosos italianos adoran las películas sobre la mafia. A veces esa cinefilia tiene consecuencias nefastas, como cuando, imitando a los mafiosos de Pulp Fiction (1994), disparan de arriba a abajo empuñando la pistola con desgana. La pobre víctima tarda en fallecer, por fin, desangrada.

  Debemos abandonar toda esperanza. No hay tratamiento para los infectados por las películas que vimos y la música que escuchamos, aunque muchas ya no la recordemos. También los propios personajes sufren ese mal. No debe extrañar la moda del crossover y que los personajes de unas series migren a otras a zascandilear. Tampoco que la realidad cada vez imite más a la ficción. ¿No es acaso Cristobal Montoro el Señor Burns? ¿Cuando visitó Nueva York no corrió al escaparate de Tiffany´s? ¿No fue a la fuente de Bethesda en Central Park porque tenía una cita? ¿No ha visto colgado a Santiago Segura en la Gran Vía?

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14 marzo 2014

Música para disfrutar y de la que avergonzarse

  —Eres un elitista de mierda—. Así habló un tipo al que llamaremos, para preservar su identidad, Zaratustra Biólogo. Me pareció en su día un hermoso elogio, aunque yo hubiera suprimido el taco escatológico final y sustituido por un término más elitista, tipo "furibundo". Me permito compartir con ustedes estas hermosas palabras que un amigo de una amiga me dedicó, no hace tanto tiempo. ¿Me estoy pasando de irónico? Eso sería sal gorda, lo digo totalmente en serio. ¿Y a cuento de qué vino dicha afirmación? A cuento de mis gustos musicales. ¡Ole! 

  Les pongo en antecedentes. Era el festival de Eurovisión del año de gracia dos mil y pico, me invitaron a una fiesta (la última fiesta a la que he sido invitado hasta la fecha) y pensando estar en sintonía con el paisaje busqué la camisa que más gay me parecía, aunque a los asistentes gays simplemente les pareció chillona y pasada de moda. Surgió una discusión musical. Apoyé a un grupo (el más cool de mi repertorio, no recuerdo si Arctic Monkeys o Arcade Fire). No sé si fue simplemente eso o algo que el café licor me ha hecho olvidar lo que me hizo acreedor del elogio. Pero los elogios debilitan… y engañan. 

  ¿Por qué me he tomado siempre por un sibarita de la música? ¿Me avalan mi discografía, mi asistencia a conciertos, mis horas y días escuchando música? No, no y no. No debí por tanto sorprenderme. El primer aviso de mi equivocada percepción, algo así como una anorexia musical, me veía gordo de conocimiento pero estaba en los huesos de fusas y corcheas, me lo dio el estupendo libro de Diego A. Manrique, titulado "Jinetes en la tormenta".

  El libro, una recopilación de sus mejores artículos, hace un repaso a los músicos y bandas de la música popular más importantes de la historia. Rolling Stones, Beatles, Jimi Hendrix, Lou Reed, Tom Waits, James Bronwn, Kiko Veneno,Vinicius de Moraes, Bob Marley y un largo etcétera en los que ¡ay! no estaban muchos de mis preferidos. ¿Por qué? ¿Por qué? ¿Por qué? No es triste la verdad, lo que no tiene remedio. Esta es parte de mi investigación, en la que he cruzado mis gustos y portales de música especializada.

  •   Expediente 1. Grover Washington Jr. He escuchado cientos de veces el suave e hipnótico sonido de su saxo tenor. Cierta página lo define así. Representante del smooth jazz. Música considerada una versión edulcorada y comercial del jazz. Muchos la consideran el paradigma de la "música de ascensor".

  •   Expediente 2. Cat Stevens. Aún me sigue fascinando. Ideal para aprender inglés, el cantante británico de origen griego, luego se hizo musulmán y se hizo llamar Yusuf Islam. He sido capaz de hacer elíptica escuchando "Father and son". Los expertos lo califican en el mejor de los casos de "música de viejunos", no apta ni para las fiestas de sesentones en Benidorm.

  •   Expediente 3. Dire Straits. Durante años el solo de Sultans of Swing fue considerado por mí el cénit de los solos de rock, hasta que mi sobrina lo consideró blando, cuando no había pasado un año desde que había dejado de escuchar a Hannah Montana. Calificado por los expertos como "grupo blando de melodías sencillas".

  •   Expediente 4. ¿Puede ser la música clásica también pachanguera? Siempre me encantó Peer Gynt de Grieg. La obra goza entre los melómanos de pata negra de tan mala prensa como su protagonista. Así se le perdonaba la vida en una publicación. "Peer Gynt es un excelente comienzo para todos aquellos que no estén familiarizados con la música culta…" Podía ser peor. Para toda una generación es la música de la miel de La Granja San Francisco.

  ¿Elitista? A veces no caer en las simas musicales de Rosana es suficiente, todo depende de dónde se ponga el listón. Una estudiante estadounidense me preguntó una vez por qué en España se escuchaba una música "tan mala y tan vieja". No lo sé. Es cierto que la música en España ha sido maltratada y que los grandes compositores españoles como Victoria, Albeniz, Cabezón y otros son casi desconocidos (ahora me pongo en modo elitista). También es cierto que el idiota de Wert  ha dado a la música el golpe de gracia en el programa educativo y la sociedad no ha dicho ni do-re-mi. No sé, quizá sea la dieta mediterránea, o el ruido del país, que nos ha dejado sordos. Yo, mientras, seguiré gozando de mis mezquindades musicales. Eso sí, privadamente. 



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01 julio 2013

España vs Brasil parte 2

  Ha quedado claro que españoles y brasileños compartimos, al menos, la pasión por el fútbol y por las discusiones. Como muchas personas que no paran de chincharse, es más lo que nos une que lo que nos separa. Antaño se hubiera dicho, nobleza obliga, y antes de nada felicitar a los brasileños por su victoria en la final de la Copa... ¿Cómo se llamaba esa Copa que habéis ganado? Da igual. Felicidades en todo caso. Nos vemos en la final de la Copa del Mundo.

   Cuando era niño acostumbraba a remediar la derrota de mi equipo haciendo una revancha particular en el salón con las chapas. En mi partido privado el equipo rival quedaba convenientemente derrotado.

Propongo un nuevo enfrentamiento no cruento en las canchas del cine, las letras y las artes.

Ésta es la crónica del partido:

  Gran ambiente en las gradas del mítico estadio José Rico Maracaná Pérez de Río de Alicante. El fondo sur está haciendo un taller de escritura creativa. La policía permanece alerta, pues los ánimos entre los partidarios del final feliz y los del final abierto están muy caldeados y se han escuchado gritos de "timoratos y cenizos".

  • Min 14. Brasil 1 España 0. "Mi planta de Naranja lima". José Mauro de Vasconcelos. Editado en España por Libros del Asteroide. Traducción de Carlos Manzano. Pequeña novela llena de dureza y lirismo sobre las experiencias del autor cuando era niño.

Los partidarios del final feliz son disueltos por los antidisturbios. En la cancha España se apodera de la posesión y de las bromas.

  • Min 32. Brasil 1 España 1. Coraçao tao branco (Corazón tan blanco). Editorial Companhia das Letras. Una de las novelas más exitosas del poético y cáustico Marías.

  • Min 40. Penalty fallado. Era el cantante español apodado Ramoncín. Por suerte para el encuentro lo hemos trasladado a la kermés independentista de Cataluña en el Campo Nou.

  • Min 44. Brasil 2 España 1. Banda Eva. Pop fresco con sabor brasileño, porque no todo va a ser bossa nova.

Brasil pone a calentar a viejos veteranos. Caetano Veloso y su hermana María Bethania. En España salen del banquillo Joaquín Sabina, Joan Manuel Serrat y Carlos Jean, para dar contundencia al centro del campo. 

  • Min 52. Brasil 2 España 2. Marca de un potente zurdazo el gaitero de Luar Na Lubre. Había salido sustituyendo al mediocentro Lluis Llach. Ha burlado a la defensa haciéndose pasar por irlandés bebedor de guinness.

Llega el minuto 53. El dominio de España es infructuoso. La prensa deportiva carga contra los delanteros poetas y piden la entrada de músculo en el centro del campo. El entrenador que escucha la radio con el pinganillo hace caso a los plumillas y saca a José Corbacho.



  • Min 60.  Brasil 2 España 3. José Corbacho remata de cabeza despistando al portero con su película Tapas (2005). Eficaz y divertido filme sobre el casticismo español y la inmigración. 

  • Min 90. Penalty injusto. Un central español muerde la oreja del delantero de la "canariña" y el defensa se desploma en el acto. El defensa alega que le estaba silbando al oído una zarzuela. Lo lanza Walter Salles, que despista al portero mostrándole el premio a la mejor película del Festival Internacional de Berlín ganado con Estación Central do Brasil (1998).




Brasil 3 España 3. Fin del partido.

Volveremos. Esto no quedará así.
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01 marzo 2013

Bowie vuelve de marte

  Escribo este artículo bajo el influjo (¿maligno?) de una lectura y un acontecimiento. El libro es más que recomendable. Se llama "Jinetes en la tormenta" y lo firma con justicia el afamado crítico musical Diego A. Manrique (resulta que A es Alfredo). Muchos añoramos todavía su programa "El ambigú" en Radio 3, y dicho sea de paso, añoramos a Radio 3 en general.  El libro es un repaso nada académico por las historias de las principales bandas y cantantes de rock, soul, blues y en general de lo que llamamos música popular.

  El acontecimiento es el ♦♦♦nuevo disco de David Bowie♦♦♦. Tengo a Bowie en mi altar musical, que comparte con gente competente y otros profundamente sospechosos que negaré que se han instalado allí como okupas para siempre (¿verdad Cat Stevens?). No es un tema generacional, pero es que yo siempre me he enterado de las tendencias musicales, de las películas y de las subvenciones demasiado tarde. Pero ya lo dice el refrán: "mejor tarde que Montoro".

  Bien, un verano de 1985 mi hermano Alberto trajo un disco que le habían prestado, creo que su amigo Clemente, de David Bowie. La mayoría de los discos interesantes que entraban en casa eran prestados, no había en esa época pasta para discos ni para nada. La última adquisición familiar debió ser algo de Waldo de Los Ríos (al que Alá Confunda). Me acuerdo perfectamente que era el año 1985 porque yo me había enamorado de una chica de Valencia llamada Margarita (que por supuesto me rechazó) y a la que conocí en un Campo de Trabajo para jóvenes subvencionado por el gobierno de La Rioja en el que por la mañana buscábamos huellas de dinosaurio y por la tarde buscábamos a cuatro patas nuestra tienda de campaña, tal era la borrachera que teníamos todos (monitores y monitorizados). Tenía quince desesperados años.


MissLaceyNoel.tumblr.com
 
  El disco que trajo para mi fue una sacudida en mi línea de flotación auditiva (si es que la frase tiene algún sentido). El disco novedad para mi era Hunky Dory (publicado en el año 1971) y que llegaba a mis manos con catorce años de retraso. Sus canciones parecían escritas para mi y casaban como anillo al dedo con mi estado emocional, aunque las letras nada tuvieran que ver con el asunto. No sabía nada de Ziggy Stardust y ni tan siquiera sabía lo de los ojos cada uno de un color distinto. 

  No es que fuera un absoluto retrasado (en términos musicales). Alberto abastecía de otro tipo de vinilos más actuales y hasta "cool" para la época, como los prescindibles "Everything but the girl". Debo añadir como venganza y en honor a la verdad que tanto Alberto como mi hermano Antonio me tenían prohibido acercarme a sus discos y al tocadiscos, ya que entendían (no sin razón) que mi habilidad manual era incompatible con la integridad de los vinilos y de ese extraño objeto del tocadiscos llamado "aguja". Dicho sea de paso... ¡Larga muerte al vinilo! En resumen, debía escuchar los discos en la más absoluta clandestinidad, ¡qué gozada! Me ponía "Changes" a todo volumen, ese maravilloso tema, ahora prostituido por la publicidad.

  Cuando cumplí 16 años me regalaron "Heroes" en casete (me seguían viendo incapaz de no rayar el disco) y con el tiempo escuché el resto de sus temas. Y hasta ahora, que voy a disfrutar del disco en el momento de su publicación y no años después. Haré un esfuerzo por no piratearlo y me iré a la FNAC a comprarlo. No temo que me decepcione. Vivo en la época que gobierna Rajoy y que Alejandro Sanz se considera un cantante.

El Señor Gordo
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