El año que viene va a ser difícil, al menos, en este lugar del mundo. Las previsiones sobre el desempleo y el crecimiento económico de la Unión Europea, la OCDE, del Fondo Monetario Internacional y del Circulo Internacional de Economistas Agoreros (CIEGO) no pueden ser más... agoreras. Y además es el año 13. Por supuesto que uno ha tenido la suficiente educación como para no tomarse en serio ni las supersticiones ni los canales de televisión dedicados a la adivinación, la videncia o la magia espirifacha —tipo "Intereconomía"— y que se multiplican en España como chinches gracias al ex ministro y amiguete de ZP, Miguel Sebastián. Sin embargo, me inclino con arrobo y admiración ante aquél que carezca de cualquier tipo de superchería. Mis reverencias a aquél que no necesite sortilegio, amuleto o talismán por muy casero y privado que sea. En mi caso, que soy un tipo criado en el más estricto racionalismo, puedo mencionar al menos dos, cuya identidad me reservo por pudor y para que no pierdan su mágico poder.
Y en éstas viene el año Trece. Confieso que le tengo miedo, y aunque la superstición de los gatos negros, los cristales rotos y los números de mala suerte me la trae al pairo, preferiría que el nuevo año se llamara 14, 15, Halloween o Beyonce. El campeón del mundo de motociclismo y sempiterno aspirante al Príncipe de Asturias, Ángel Nieto, es uno de los más célebres fóbicos del número trece, y es bien sabido que sus títulos mundiales conseguidos fueron doce más uno. Trece (Thirteen) era la hermosa y sabionda internista aquejada de Huntington de la cuarta temporada de House. Trece fueron los reunidos en la Ultima Cena, y mira cómo acabó el anfitrión. Un humorista malo diría que la cena fue una clavada, lo que ha venido repitiéndose por los siglos de los siglos más que la resurrección de Lázaro.
Gracias a la Wikipedia sé además que el trece es el sexto número primo, que su cuadrado es ciento sesenta y nueve y lo más inquietante, eran los puntos que le sacaba el FC Barcelona al Real Madrid después de la jornada dieciséis de liga, dato que ofrece la enciclopedia virtual dentro del apartado "propiedades matemáticas". Trece eran supuestamente los conspiradores en el inventado complot de los sabios de Sión, como trece son los meses en el año bisiesto judío. Penalty y expulsión del portero. Sale el cancerbero suplente irremediablemente con dorsal trece... y gol del rival. Mal vamos.
¿Estamos condenados? Nuestra parte judía viene al rescate. Es el año 5773. También viene la árabe. El pasado noviembre empezó el año 1434 de la era de la Hégira. Será el 1462 en el calendario armenio, año 2963 en el bereber, 7522 en el Bizantino, 2006 en el etíope y 4649, al parecer, en el chino.
Feliz y próspero año como se llame a todos. Nos vemos en el túnel de enero




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