Si son españoles recordarán ese infausto día en que Zapatero compareció ante el Congreso de los Diputados para anunciar los recortes impuestos por nuestros "socios" europeos. Fue una claudicación en toda regla. Vapuleado la noche anterior por los matones de Bruselas, ZP compareció como una piltrafa en la tribuna y aspecto de "Ecce Homo", inmolándose en la pira de los recortes. Ya se sabe que esta política ha sido seguida, de modo igualmente gallináceo, por el gobierno de Mariano Rajoy (ya saben, ese que no tiene nada que decir salvo que la culpa de todo es de la herencia recibida y no sabemos quién es Bárcenas).
Ha tenido que ser un país pequeño, Chipre, cercenado aún por la ilegal invasión turca que les sigue privando de casi la mitad de su territorio, quien ha tenido que plantar cara a esa asociación paracriminal conocida como la Troika. Por supuesto, sobre Chipre se ha volcado toda la propaganda oficial bajo el lema "se lo merecen", blanqueo de dinero etc. Ya se sabe que en Francfurt todos los negocios son impecables. Por supuesto, haber elegido Chipre no ha sido accidental. En teoría es un buen lugar para hacer ciertos experimentos. En teoría.
Dice el ministro De Guindos que los depósitos de los ahorradores españoles son sagrados. ¿Tan sagrados como la sanidad universal o la educación gratuita? A estas alturas, ni el más ingenuo se cree las palabras de un político español. Si lo han hecho con los chipriotas, ¿por qué no con nosotros?
España, se les olvida a los españoles, pese a nuestra situación y la ralea de cierto paisanaje, no es un país cualquiera. Incluso en plena recesión económica ocupamos el puesto 14 en el ranking PIB a nivel mundial y cuarto de la eurozona, posee una gran influencia cultural, ocupa puestos altos en el ranking de Indice de Desarrollo Humano, por encima de Gran Bretaña, Luxemburgo o Italia y sin embargo...
"This is about dignity" decía la pancarta que llevaba una manifestante chipriota protestando a las puertas del parlamento de su país. No sólo se trata de dinero. Se trata de dignidad. Un grupo de políticos cargados de cafeína no pueden cargarse la legalidad y tratar a un país como la pieza de un juguete que se pone y se quita a su antojo. Por suerte hay ciertas cualidades que no figuran en las estadísticas económicas. Veremos que acaba pasando, pero de momento Goliat se ha envainado su amenaza y recula. Como diría Miguel Ángel Aguilar, veremos.
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