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30 diciembre 2013

El personaje Señor Gordo del 2013: Paco Telefunken

  La revista Time —ese grupillo de gringos aficionados— ha nombrado al personaje del año, lo ha puesto en portada y el resto del mundo cacareamos su elección. Este año han elegido a un argentino, que encima no es ni Messi ni el "Tata" Martino: para echarse a llorar.

  Como ya sabrán los hermanos Coen hacen una buena parodia del asunto en el Gran Lebowski y ponen los puntos sobre las íes. En España, el diario El País y otros diarios más o menos importantes, tratan de hacer lo mismo. Como todo el mundo sabe, ellos responden como marionetas a una conspiración capitalista-sionista-bancaria-árabe-rusa-americana-británica-católica internacional. Vamos, que no hay que hacerles caso. Mejor prestemos atención a otros medios y blogs de reconocida solvencia e imparcialidad. Mejor... ¡háganme caso!

  Sin embargo aquí todos moros o todos cristianos. Si Time, El País e Intereconomía pueden, también este humilde blog con vocación de ser portavoz de los menesterosos de corazón y aquellos que anhelan reírse del poder y de las neuronas que gobiernan su sensatez y su sentido común, puede elegir al personaje del año 2013. Y a fuer de ser inmodesto, con más criterio que estos gacetilleros salidos de Dios sabe qué calamitoso máster de periodismo.

  Por eso este comité de Redacción ha elegido como personaje del año a ♦♦Paco Telefunken♦♦. Para los que no lo conozcan, Paco es un trabajador. No rige una secta de tíos, como ese argentino que se hace llamar Francisco (un Paco cursi, por tanto) que predica el amor a los demás pero que discrimina a mujeres, a los gays y que ni siquiera hace que sus templos estén en condiciones, como el de Muxía. 

  Paco Telefunken es el nombre de guerra por el que es conocido Paco Signes. Su pequeña pero ejemplar historia tuvo lugar el pasado mes de noviembre cuando fue designado por el juez, en su calidad de electricista, para cortar definitivamente las señal de la Radio Televisión Valenciana. En términos periodísticos, estaba a ser el "verdugo" que cortara la cabeza a Canal Nou. Y hasta Burjassot fue Paco Telefunken, probablemente desde Pego, acompañado de su sobrino Pepe, para cumplir con su trabajo.

  Lo que pasó después, como es sabido, es que los trabajadores de Canal Nou le informaron de la situación. Paco reflexionó y puso en una balanza su trabajo y obligación y en otra su conciencia. La segunda pesó más que las dos primeras y se fue por donde había llegado sin cortar la emisión.

   Puede que a ustedes la historia de Paco Signes no les parezca gran cosa. Puede que hubieran elegido a no se qué cooperante del África austral o a cualquier otro de los héroes contemporáneos. No les resto méritos a estos seres. Pero si a mi me preguntan, la esperanza de verdad debe estar depositada en este tipo de gente. Personas sin vocación de mártir, ni de santo ni de héroe, que un día ponen en un platillo la obligación que les imponen y en otra su conciencia y dicen: ¡Por aquí no paso!
 
Otro gallo nos cantaría a todos si fuésemos como Paco, no como Francisco

 

El humor está aquí, en alguna parte
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07 noviembre 2013

A buenas horas Canal Nou

  "A buenas horas mangas verdes" es un dicho que viene a reprochar un buen comportamiento cuando éste llega tarde y resulta inútil. Al parecer el dicho viene de la tardanza con que la Guardia Civil llegaba a los lugares (rurales y a veces alejados) donde habían sido requeridos. Algo inútil como el repentino ataque de honestidad profesional que han tenido los trabajadores de Canal Nou, una vez que el gobierno regional (Generalitat) ha decido cerrarla y tirarlos a todos a la calle. Pero vayamos por parte.

  Canal Nou es la televisión autonómica de la Comunidad Autónoma de Valencia. Si alguien quisiera hacer una historia de la infamia en España de las últimas tres décadas sería en esta región del país. En esta infamia que protagoniza el Partido Popular local, no se libra ni el empresariado ni la propia gente en su condición de "electorado", que ha ido eligiendo a esta infame gente elección tras elección. El resultado son innumerables y gravísimos casos de corrupción, empobrecimiento acelerado de una región que era próspera y encanallamiento general de la sociedad. En este panorama tiene un capítulo propio y grotesco la radio y televisión autonómica más conocida por Canal Nou.

  Como ya sabrán, el gobierno valenciano ha decidido cerrarlo, alegando que no pueden ni quieren mantener una televisión tan costosa y lo hacen después de que se rechazara judicialmente un ERE (Expediente de Regulación de Empleo) presentado precisamente para que fuera rechazado por feo, bajo, bizco y ladrón.

  Una vez cerrado, los trabajadores del "ente" han tenido un ataque de dignidad. Han denunciado lo que era obvio. Que la información que ofrecía la televisión pública de los valencianos era sectaria, sesgada en favor del Partido Popular. Que se practicaba el veto a personas e instituciones incómodas y que en suma era como el NODO, el PRAVDA o el GRAMMA, solo que estos tres últimos eran más plurales y  estaban mejor hechos. Podían haber añadido que el producto de canal Nou era palurdo, ramplón y aburrido como una paella coreana, pero hubiera sido cargar las tintas. Irónicamente, libres de las ataduras de la nómina y del Politburó de la Barraca del PP valenciano, Canal Nou dio ayer uno de sus mejores programas y con más audiencia.

  La pregunta es, ¿qué valor tiene ese ataque de dignidad cuando ya todo lo tienen perdido? ¿No hubiera sido más valioso y útil para todos que hubieran denunciado en tiempo y forma los desmanes, mala gestión, manipulación y censura que allí se practicaba? ¿Por qué esos que ahora se muestran cada uno de ellos como Ecce Homo delante de las cámaras? ¿Apoyaron a sus compañeros que sí lo hicieron antes y que hace tiempo están en Panteón de los Santos Despedidos? 

  Como decía aquella histórica canción del grupo Punk La Polla Records: "cuéntame cien mil al mes, cuéntame que llueve...". Ya sé, ya sé, la hipoteca, el coche, el colegio, Eurodisney... Ya sé, alguno dirá: usted Señor Gordo hubiera hecho lo mismo: cobrar y tragar. ¿Quién sabe lo que haría un Señor Gordo como yo por un plato de arroz a banda? Nunca se sabe de lo que un Señor Gordo es capaz. Sin embargo, hay que recordar que otros muchos sí se sacrificaron y no tragaron ni con imposiciones ni con trampas. Lo hicieron antes que nosotros y lo siguen haciendo ahora, en muchos lugares del mundo, arriesgando, no sólo su trabajo y su patrimonio, sino también la vida. Eso se llama compromiso, pero ¡ay! Tiene un coste, en ocasiones muy alto.

 


Irónicamente, en ocasiones,  cuando se elige la bolsa en vez de la honra, uno se queda sin la bolsa y sin la honra. Cuando se trata de desandar el camino, en vez de valor, aparecen los lloriqueos de los "arrepentidos" y  se representa comedia bufa.




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