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08 marzo 2013

"No todo va a ser follar"

  Tomo prestado para el título de mi entrada la genial canción del genial cantante Javier Krahe. Aprovecho para pedir el Príncipe de Asturias (o algún sobre sobrante de Bárcenas) para el cantante, y de paso para los músicos que lo acompañan, por trabajar más al acabar el recital que en el propio concierto (el cantante debe llegar sano y salvo a casa). Saben que las mujeres (algunas) acusan a los hombres de estar siempre pensando en lo mismo. Sé que esto banaliza el asunto del día de la mujer hasta límites berlusconianos. Pero no pienso hablar de sexo. Carezco de conocimientos teóricos (y ni qué decir  prácticos).

  Y si todo no va a ser follar, ¿qué va a ser? Parece que comer (y su hermanastro cocinar), y sobre el particular sí tengo algunos conocimientos (pocos teóricos, muchos prácticos). Ya se sabe que con esto de la estafa (la llaman crisis) se nos insta a disfrutar de lo que llaman "los pequeños placeres de la vida", es decir, actividades baratas, ahora que los placeres de tamaño mediano, grande y XXL están vetados. Y la primera de estas actividades cotidianas y quizás la más satisfactoria, es la de zampar.

  Hace años leí un librito de un antropólogo llamado Faustino Cordón titulado "Cocinar hizo al hombre". Sostenía que el paso de  transformar los alimentos fue el paso previo para el resto de los logros del ser humano, empezando por tener una capacidad craneal lo suficientemente grande como para distinguir una comedia de Pedro Almodóvar de otra de Mariano Ozores (gracias Boyero).  Ignoro si las nuevas investigaciones antropológicas han superado la teoría, pero en la red todos los temas relacionado con la alimentación, la gastronomía y la cocina triunfan.

  Muchos de los blogs más populares no se ocupan de decir cosas pseudograciosas que supuestamente ocultan reflexiones pseudosesudas, o sea, como el mío, sino que se dedican a recomendar la mejor patata para la tortilla española, debaten el uso de la nuez moscada en la bechamel y explican por qué una un cupcake no es una magdalena. Resulta que estos blogs tienen millones de visitantes. El mundo de la cocina fascina y ya ha sido fagocitada por los reality de la televisión.
  Hete aquí, que yo, señor y gordo, todavía no me había adentrado en tal suculento tema. ¡Ya está bien! Se van a enterar los cocinillas. Ha nacido una estrella de los fogones y el colesterol. Aquí van las dos primeras recetas: sencillas, actuales y sabrosas.

Pato a la Urdangarín
(Tiempo  de preparación. Dos juicios)

1 pato.

1 yerno.

50 dientes de ajo.

350 gramos de ñora.

1 kg de arroz de arroz "Camps".

2 litros de in Fanta de Limón.

100 gramos de mantequilla.

1 cucharita de aceite de ricino.

Una pizca de sal.

Se roba un pato. Se unta con mantequilla. La que sobra se revende a una ONG. Se mete en un horno que nos ha costado 250 euros  y que facturamos por 1000. Lo dejamos que se queme hasta que sea como un leño. Lo embuchamos con arroz crudo a lo Camps. Lo rehogamos en la in Fanta de Limón y por último añadimos cruda la  ñora, el yerno y los ajos. Como no se puede comer tomamos un  yerno crudo y lo mandamos a que venda el plato al Ayuntamiento de Valencia, cobramos un millón de euros y nos vamos a cenar a Ginebra con Ana Mato y Luis Sepúlveda.

Brochetas Bárcenas de Cerdo
(Tiempo de preparación: Un recurso de casación)

1 cerdo viejo.

5 pinchos.

69 pimientos del piquillo.

69 sobres.

69 cucharadas de aceite de oliva.

69 onzas de chocolate suizo.

69 especias a elegir.

1 Puerro.

Una pizca de sal.

Una aspirina.
Se caza un cerdo viejo. Se parte en trozos pequeños para ser ensartados en los pinchos. Una vez hechos se recubre de chocolate suizo. se mete en los sobres y se fríen en aceite de oliva. Tomamos una aspirina para esperar la visita del médico y cuando aparece le regalamos el puerro y los pimientos del piquillo.



 
¡Buen provecho!


 No pude encontrar la receta para cocinar un Cristo de Krahe. En todo caso, creo que causaba mareos y molestias judiciales.




El Señor Gordo
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