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04 octubre 2017

La secuoya

  La sequoiadendron giganteum o secuoya gigante es el organismo vegetal más grande del mundo. Puede medir más de 75 metros, pero se han encontrado ejemplares que pasan de los 100 metros y más de 7 metros de diámetro. Al magnífico gigantismo suman la cualidad de la longevidad. Pueden vivir entre 2000 y 3000 años aunque se han dado casos de más de 3500 años. Puede que las secuoyas no hayan aportado nada en el terreno de la literatura, la ingeniería, la química o la ciencia política pero hay que reconocerles que aventajan al homo sapiens lo suficiente en otros aspectos como para no sentirse acomplejadas.

  En Vértigo (1958. A Hitchcock) James Stewart acompañaba a la aparentemente poseída y desequilibrada Kim Novak al Parque Nacional Yosemite a visitar las secuoyas gigantes. Antes de caer en éxtasis señalaba sobre la sección de anillos de una secuoya gigante la imperceptible distancia entre un suceso remoto del siglo XIX y la actualidad. Apenas nada. Los turistas todavía pueden contemplar los anillos de la secuoya. Kim Novak se creía poseída por una dama del pasado de la que no podía escapar. Un pasado además trágico. De modo que como dijo Marx, estaba obligada a repetir la historia, primero como tragedia y luego como farsa

  La mínima separación entre los anillos que coinciden con el descubrimiento de América, la Revolución Francesa y la actualidad: apenas unos centímetros. Expresado en términos melodramáticos, el árbol ya estaba allí cuando fue asesinado Julio César, cuando don Pelayo guerreaba contra los musulmanes, cuando Shakespeare y Cervantes perdían el tiempo escribiendo historias y también cuando los Reyes Católicos se casaron. Estaba allí cuando los hermanos Lumiere presentaban sus primeras películas en París. Estaban cuando usted y yo nacimos. ¿Se siente ya lo suficientemente empequeñecido?

  No debería. Hace un par de días otorgaron el Nobel de Física a los científicos estadounidenses Rainer Weiss (nacido en Berlin), Barry Barish y Kip Thorne por la detección de las ondas gravitacionales. Predichas por Einstein, el 14 de septiembre de 2015, fue captada la primera señal. Su onda expansiva había viajado por el universo durante 1.300 millones de años hasta ser captada. ¿Cómo te has quedado, Secuoya?

  Seguramente en el planeta tierra las secuoyas pueden sacar pecho (si es que tal cosa es posible en una planta) entre el mundo de los vivos y competir en hermosura con otros gigantes como las ballenas, los elefantes y las tortugas de las Galápagos, pero el Universo juega en otra división, y no solo por los caballeros Jedi. Si nos ponemos profundos pero a la vez superficiales, es decir, con esa profundidad que se tiene después de una buena cena contemplando un cielo estrellado, caeremos en la cuenta de la pequeñez del ser humano en comparación con la naturaleza, más alta, más longeva, más hermosa y más infinita. 

  Pero al día siguiente habrá que levantarse (con resaca o no) ir a trabajar y los cinco minutos que nos separaran de llegar a tiempo al metro serán un tiempo larguísimo por mucho que en términos de secuoya sean más que insignificantes. Bien, no somos secuoyas. Nuestro tiempo en realidad es limitado aunque muchas situaciones nos parezcan aborreciblemente largas y tediosas. Dicho de otra forma, no podemos pensar como secuoyas o nunca podríamos sacar una entrada. Pero quizá no esté mal recordar la evidencia de que, después de todo, formamos parte de la naturaleza.

  La pregunta que se está usted haciendo es: ¿toda esta historia de las secuoyas era solo para hablar de que el tiempo de los seres humanos es ridículo en comparación con el tiempo de la historia natural ¿No se da cuenta de que todo esto se estudia en el colegio? ¿Por qué en lugar de esto no da su opinión sobre el tema en el que todo el mundo está pensando? Bien. Creo que ya la he dado. No se olviden de regar las plantas.



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30 julio 2017

Zona Miriam Blasco

  Escribió el poeta Gabriel Aresti: "no quiera Dios que pongan mi nombre a una calle de Bilbao. No quiero que un barbero borracho pueda decir, yo vivo en Aresti con la cuñada vieja de mi hermano, ya sabes, la coja". Miriam Blasco no es solo una larga avenida en la zona de la Playa de San Juan en Alicante. Es también una "zona", tal y como la denominan las inmobiliarias donde a la clase media alta de la ciudad le gusta vivir. Urbanizaciones ajardinadas, piscinas, pistas de tenis o de pádel y la playa lo suficientemente cerca como para ir andando. Está bien comunicada, es limpia y dispone cerca de buenos colegios y centros deportivos.

  Miriam Blasco es también una parada del tranvía. La siguiente, dirección playa, es Sergio Cardell, que fue su entrenador fallecido en acciente poco antes de que ella conquistara la medalla de oro los Juegos Olímpicos de Barcelona. Miriam le dedicó su medalla y todavía pone los pelos de punta verla en el podio con el brazo en alto sosteniendo un ramo de flores e intentando contener las lágrimas. 

  El tiempo pasa. Hace unos meses escuché a unos pasajeros del tranvía, cuando éste hacía su alto en la parada Sergio Cardell, que era cierto lo que se decía, que era cierto el tango, que Cardell cada vez cantaba mejor. Ningún otro viajero quiso sacarles de su error. Después de haber ganado el oro y de una exitosa carrera como judoca a Blasco le propusieron ir en las listas del Partido Popular en el senado y ella dijo que sí. A los populares les encanta fichar deportistas (mucho más de fiar que los artistas, actrices y actores o si no que se lo digan a Rosa Díez). Habitualmente se dice que el deporte aporta a sus practicantes, además de las destrezas físicas que pagan con su cuerpo, disciplina, capacidad de sacrificio y espíritu de equipo. La disciplina es muy importante en cualquier organización jerárquica y seguirla es esencial si se quiere prosperar en ella, con tal de que se sepa identificar quién es el que manda y quién el que mandará en un futuro. En una entrevista con los lectores del diario Información declaró que el deporte era una alternativa al botellón, las drogas y el pasotismo.

  Blasco fue elegida senadora por primera vez en el año 2000, pomposo nombre que en España se da a los parlamentarios que participan en una Cámara, que aunque se llame Alta, no se sabe muy bien para qué sirve, aunque sí a quien. El periodista Jaime Esquembre lo contaba así en El País. 

  "Miriam Blasco Soto (Valladolid, 1963), lleva más de 25 años noqueando a todo tipo de adversarias y se prepara para luchar en un escenario muy distinto al tatami, sobre el que no tiene rival. Entra en política de la mano del PP por "ideología familiar" y convicción personal ("Porque es verdad que vamos a más"), y de la mano de Eduardo Zaplana, que la convenció para afiliarse y lanzarse al ruedo electoral."

  Por lo visto la estrategia es fundamental en judo. Lejos de la descripción un punto melodramática del periodista, Blasco supo bien qué hacer en el "tatami" del Senado. Dicho de otro modo entendió la naturaleza de la Institución y de su propia situación. Fue elegida tres veces como senadora en las listas del Partido Popular (2000, 2004 y 2008). En España los parlamentarios cobran la pensión máxima si han estado un mínimo de siete años como senadores o diputados, de modo que parece un periodo razonable. Durante ese tiempo la actividad parlamentaria de Blasco no fue precisamente frenética. Escasas intervenciones en el pleno y proposiciones que presentaba conjuntas con otros senadores remolones de su mismo partido. 

  Esta semana Blasco ha declarado en una entrevista con María Escario que se casó el año pasado con su rival en la final de Barcelona 92. Sin duda se trata de una historia preciosa que como todas tiene su reverso tenebroso. Blasco votó en contra del matrimonio homosexual en el año 2005. Dice que por disciplina, cosas de Zapatero (el mismo que según el PP de la época vendía a España a los terroristas traicionando a las víctimas) que con el tiempo han venido bien. 

  No puede negarse de que se trata de una persona práctica. Dicho de modo más crudo, no creo que fuera extraño que algunos pensaran que se trata una persona paniaguada y obediente, con pocas o ninguna convicciones políticas que se arrimó en el momento adecuado al sol que más calienta. Sin embargo antes de encender la hoguera pensemos en los sacrificios que hay que hacer (además de  mucho talento) para que un deportista de élite llegue a los éxitos de Blasco. De pequeño tenía un héroe deportivo poco habitual: Domingo Ramón Menargues. Llegó a ser cuarto en los juegos olímpicos de Moscú en la prueba de 3000 metros obstáculos. Entrenaba con nosotros y para mí su zancada que no cesaba pasadas las horas y las vueltas al estadio era un prodigio sobrehumano. Un día su entrenador, Joaquín Villar, se indignó. El trabajo que le ofrecían era de vigilante nocturno. Me impresionó tanto que aún lo recuerdo. Un atleta prodigioso en una garita cobrando cuatro duros. Era una época anterior al programa ADO, un periodo en que las pistas de tartán eran paraísos escasos. Hoy no serían deportistas sino doctorados los que ponen cafés o buscan una plaza de técnico para la que hubiera sido necesaria la FP.

  Blasco presidió la "Comisión especial sobre la situación de los deportistas al finalizar su carrera deportiva". Hay que reconocer que muchos de los que ahora dan su nombre a grandes avenidas, parques o universidades, en vida no tenían donde caerse muertos. Y ahora, ¿de qué les vale?




28 julio 2017

¿La Paz? No, gracias

  Los vecinos del barrio de Alicante llamado PAU 2 rechazaron la pasada semana que su barrio pasara a llamarse Barrio La Paz o en valenciano "La Pau". Participaron en la votación 342 vecinos de los 3.852 empadronados (8,89%). El sí al cambio de nombre obtuvo 121 votos (35,38%) y el no 221 (64,62%). Cabe inferir de esas cifras que no hubo votos en blanco, aquellos que entre llamarse Pau y Pau-2 quedaron indecisos o nulos (tenía un amigo que sistemáticamente en todo tipo de comicios y referendums introducía en la papeleta una loncha de mortadela).

  Puede que los nombres de las calles, las plazas, las avenidas, los mercados y las playas pueda parecer un asunto banal que cobra relativo interés si puedes meterle la puta placa por el gaznate a tu enemigo político. Y no digo que no sea así, pero cada uno tiene sus gustos y preferencias. Para mí los nombres de las cosas, de las calles y de las personas es una cuestión de capital importancia estética. Por ejemplo. No sabría decir por qué me encantan los nombres de las calles y barrios de Madrid. Creo que en parte es porque a los madrileños les encanta utilizarlos. Preguntas una dirección y me da la sensación que te indican con deleite haciendo gala de cultura geográfica de su villa (y corte por supuesto). Sigues por Diego de León y cruzas Velázquez giras a la izquierda por Núñez de Balboa y a mano derecha lo verás.

  Los alicantinos no conocen el nombre de sus calles, salvo algunas excepciones. Todo está más allá o más acá de un Mercadona o del "Puente Rojo". El tripartito que está al frente del gobierno local no ha tenido mucha suerte con el tema de los nombres. La Concejalía de Memoria histórica hizo un listado de calles con nombres franquistas o similares que había que retirar y cambiar. Habían pensado en nombres de cultura local como "Tio Cuc", políticamente impecables como "Calle de los Constituyentes" y otros inquitantes, "Calle de las víctimas alicantinas del holocausto". ¿Te apetece acordarte del holocausto cada vez que entras por la puerta de casa? El Partido Popular interpuso un recurso contra el cambio (¿franquista yo?), el asunto llegó al juzgado que tomó una buena decisión jurídica que era una mala solución ciuadana. Allí siguen por tanto la División Azul y el General X y el Teniente Y a los que nunca nadie nombra, puesto que todo está allí donde está el Mercadona o arriba o abajo del Puente Rojo.

  Con todo, ¿no es un poco inquietante que los vecinos rechazen llamar Paz a su barrio? ¿Hay algo más bonito que la paz y el revés a una mano de Federer? Pero antes de tirarnos a la yugular de los vecinos que no aman la paz entre los hombres analicemos el asunto. Que se sepa no había nombre alternativo. No se pretendía que se llamara Barrio "Vamos Rafa" ni del "Caminet". Es una zona anónima urbanizada denomidada con su nombre técnico. ¿Entonces? ¿Acaso son todos aficionados al baloncesto y recuerdan el mítico pabellón de la Paz y la Amistad" de Atenas en la que volaban tantas sillas como balones?

  Si echamos un vistazo la geografía de nuestras ciudades, las zonas exclusivas tienen nombres como "Pedralbes", "Salamanca", "Los Remedios" o "Nervión". En Alicante sería "Cabo de las Huertas". En cambio las zonas más humildes y degradadas deben cargar además con virtudes éticas o políticas, como si llevando la palma del martirio se viera menos la mugre. "Pan bendito", "La Navidad" o incluso "La Paz" en la vecina Murcia. De modo que admitamos que Paz o incluso Pau que es igual que Pau-2 (aunque como dirían Faemino y Cansado, parecido no es lo mismo) huele a alcantarillado en mal estado, a chicos ociosos comiendo pipas al lado de los contenedores de basura rotos y las aceras alfombradas de botes de refresco vacíos. La Paz tiene el tufo de los servicios sociales. Y el PAU 2 es un barrio de jóvenes, urbanizaciones con piscinas y pistas de pádel que serán la pesadilla de las reuniones de la Comunidad de Propietarios.

  Si la Paz fuera en realidad bonita ¿tendría por emblema a una rata voladora? Lo que necesita el PAU 2 es el nombre de un general X o de un Teniente Y, o en su defecto, de un poeta. Y por supuesto, un Mercadona.



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12 mayo 2017

En memoria de...

  En uno de los bancos de Kew Gardens en Londres se puede leer esta leyenda: "In loving memory of Werner Grumpa Maurer who loves these gardens". A Werner Maurer no lo conocí nunca en persona, pero sabía algunas cosas. Por ejemplo que adoraba España y que tenía una predilección tan acusada por el vino de Rioja que tenía en su casa de Londres un arsenal de botellas. También que debía tener bastante dinero, porque decidió comprarse un apartamento en una zona exclusiva de Londres cuando se hartó de los hoteles londinenses. Supongo que recreó algo parecido a su casa de Basilea. A un paleto español, como soy yo, suiza es dinero, vacas y modales exquisitos que impiden tirar de la cadena más tarde de las diez de la noche so pena de recibir una admonición policial.

  Su hija Cristina me ha mandado esta foto. Dice que estaba en Londres rindiendo visita a lo que desde ahora es el banco de su padre que además de beber Rioja también debía quedarse embobado con la belleza de esos jardines. A Cristina, a la que conocí hace ya veinticinco años en la Tate Gallery de Londres, le debo el pobre inglés que tengo, que como ella me recuerda está momificado, sin posibilidad de emperoramiento ni de mejora. La recuerdo tocando una escultura de su paisano Giacometi, algo que debía estar prohibido. Claro que no era una zarpa de patán lo que se aproximaba a la escritura sino la llama de una experta buscando vete a saber tú qué (me lo dijo en inglés). En aquel entonces ella estudiaba un posgraudado en arte y yo tenía una beca Erasmus que la aprovechaba para huir de las clases de Derecho y meterme, por ejemplo, en las reuniones de los estudiantes negros y paquistaníes. 

  Los parques del Reino Unido están llenos de estas placas sentimentales. De este patrocinio de bancos con vistas a estanques, prados, bosquecillos donde dan saltos las ardillas para los turistas. Lugares se supone de reposo. Allí pasaron horas personas, solas o abrazadas y ahora sus hijos y sus amigos les recuerdan con frases sencillas. Para Marie y Arthur que se conocieron en este banco y cosas así. 

  Cuando veo esos bonitos bancos de madera siento una doble melancolía. Quizá sea mi naturaleza o quizá no. Melancolía desde luego por las historias que se adivinan. Una pareja que se amó durante años y que tras un paseo decidían reposar en ese punto y solo en en ese, durante unos minutos cogidos de la mano. Un escritor que buscaba allí sus historias entre las hojas barridas por el viento o un ingeniero que dio con la idea precisa cuando vio brincar a un gato que estaba de caza. Pero también una melancolía nacional. ¿Te imaginas ese banco en una plaza de España? ¿Alguien donaría un banco en una plaza de su ciudad? ¿Cuánto tiempo tardaría la leyenda en ser borrada, mancillada, mutilada? Primero lo rayarían. Después un gracioso al lado de amor pondría algo así como "aquí se la follaba" o "aquí se la cascaba". Después alguien trataría de arrancar la placa. El Ayuntamiento la anclaría pero sin duda muchos tratarían de llevarse el banco a su jardín privado, a su chalé en la playa. Por último sería destrozado. El Ayuntamiento prometería reponer el banco a su emplazamiento originario y totalmente restaurado, pero eso jamás sucedería. 

  Mi logia, la Constante Alona, donó una escultura a la ciudad de Alicante. Era un busto de Franklin Albricias. Puede que tenga nombre de personaje de Les Luthiers, pero Albricias era uno de esos sabios honestos, generosos La alcaldesa Castedo le puso incluso su nombre a la plaza. El día de la inauguración, junto a los políticos y los hermanos de la logia, además de miembros de la iglesia evangelista a la que Albricias pertenecía, algunos vecinos se acercaron curiosos a ver qué es lo que pasaba. Una señora de edad se acercó, examinó la cabeza de bronce realizada por el artista andaluz Gómez Lomeña sobre un bloque de mármol de Monóvar y dijo: "no tardarán en robarlo". Y casi fue así. Pocos días después trataron de arrancarlo. Por suerte alguien que entendía de piedras hizo un buen anclaje del busto a la piedra y los ladrones fracasaron. No lo hicieron los que rayaban las placas y los que periódicamente van destrozando la piedra.

  En el Museo Arqueológico de Córdoba aún se puede ver lo que queda del teatro romano. Fue desmantelado y los sillares utilizados para hacer hornos de carbón vegetal. Quizá sea nuestra naturaleza. Un radical aquí y ahora.

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06 mayo 2017

Buckingham Palace

  Cuando esta mañana me desayuné (me encanta esta expresión que solo usan los contertulios y los políticos en activo de cierta edad) con la noticia de que el Palacio de Buckingham iba a realizar un anuncio importante me temí lo peor. Nada relacionado con el orejas obviamente. Anulé mis primeras citas de la mañana y me preparé para afrontar la noticia como se merecía el británico que vive en mi (en vecindad con el judío). 

  El frugal desayuno semicontinental quedó sustituido por un opíparo desayuno británico. Hay quien guarda para las ocasiones especiales una botella de cava. Yo reservo una lata de "beans" con tomate. Afortunadamente ya no hay que peregrinar a Londres para conseguirlas y en el Corte Inglés las venden a precio razonable. El azar quiso también que mi nevera, este santo día de Nuestro Señor de cuatro de mayo de dos mil diecisiete, estuviera provista de bacon o tocineta, huevos y algo similar a zumo de naranja. Mientras me preparaba el desayuno, busqué en Youtube "Pompa y Circunstancia" y me la puse a todo trapo.

  Y casi sin darme cuenta ya se me habían hecho las diez de la mañana (hora mallorquina), hora a la que se había convocado a los medios. Las televisiones españolas y las radios interrumpieron sus programaciones (el cocinero que explica cómo hacer un huevo frito perfecto y el médico que da recomendaciones plomizas a los alérgicos tendrán que esperar). Algunos idiotas especulaban sobre la abdicación de la reina. ¡Cómo puede existir gente tan errada! ¿Sería lo que yo me temía? ¿Sería eso? ¿Sería verdad? Lo era. Buckingham Palace confirmaba que Felipe de Edimburgo, de tan solo 95 años de edad, se retiraba de la vida política. No sé por qué me vino a la mente una manifestación de rojos en contra de la ampliación de la edad de jubilación. Coreaban: "a los 67 estoy para el julepe". ¡Blandos! ¡Plebeyos!

  Los sirvientes reales de todo el imperio fueron convocados por Lord Chambelán para ser informados de esta decisión de primera mano. Un burro de una cuadra real de Edimburgo, según informa el Información de Alicante, ha quedado a medio cepillar y los colectivos animalistas ya barajan presentar una demanda por maltrato animal y falta de corazón. Me hubiera encantado colarme con mi cara de lacayo en la recepción. Me la imagino como una escena de aquella mítica serie británica "Arriba y abajo". El mayordomo advirtiendo al resto del servicio: "Enjuguense las lágrimas. Hoy es un día como cualquier otro. El almuerzo se servirá a las doce en punto".

  Según la información de El País, Felipe de Edimburgo era el quinto miembro más activo de la familia real. Eso me lleva a pensar que nosotros también tenemos una. Y ya que la tenemos ¿no habría que sacarle más rendimiento? Hace años vi un reportaje sobre la actividad de la familia real británica y aquello parecía una fábrica soviética de poner medallas y asistir a agotadores eventos. Me llama la atención que los nuestros no aparezcan en la entrega de premios de los Goya, ni en el ballet, ni en los premios Max de las artes escénicas. ¿Qué tienen más importante que hacer esos días? A Cristina de Borbón sí que le gustaba darle trofeos a Rafa Nadal. ¿Cuál es el ránking de la familia real española conforme con su actividad? Antes de que fueran descalificados algunos miembros aventuro que podría ser: 1 Juan Carlos. 2 Iñaki. 3 Cristina. 4 Felipe. 5. Leti. 6 Elena . 7 Sofía. 8. Marichalar. 9 Corinna. 10. Froilán. Ahora yo diría que es: 1 Felipe. 2 Leti. 3 Froilán. 4 Juan Carlos 5 Elena. 

  Aún se educa a las niños en los príncipes y las princesas. Yo mismo me emociono viendo una y otra vez Excalibur de John Boorman, con el regreso del Rey Arturo en otras películas. Nostalgia de épocas que nunca existieron. Cuentos de hadas anteriores al cinismo realista.  

  Peter Hunt, el corresponsal de la BBC en la Casa real británica ha declarado que la decisión del príncipe no obedece a motivos de salud. Y es que lo mucho cansa. ¿Se estará pensando pasarse al negocio del protocolo político o a la gestión cultural? Veremos.



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12 abril 2017

¿Soy el novio de la muerte?

  El video de los legionarios cantando "soy el novio de la muerte" en un hospital ante niños enfermos es ya viral por demencial. Al menos eso piensan miles de personas que han considerado, dicho en términos amables, poco apropiado, que los legionarios se presenten con esas pintas para cantar su himno. Además no venían solos, sino con una cofradía de Semana Santa cuyo nombre no recuerdo.

  Quizá convenga hacer un comentario de texto antes de seguir. El himno de la legión dice: Soy un hombre al que suerte/ hirió con zarpa de fiera/ soy un novio de la muerte/ que va a unirse en lazo fuerte/ con tal leal compañera. Queridos niños: esperamos que pronto os cureis pero si no, haced como los legionarios, abrazad fuerte a la muerte y por Dios y por España. Hay que admitir que se trata de un mensaje desconcertante. Seguramente con buen sentido, las visitas más fuertes que se permiten a los niños enfermos son las de los payasos.

  Para muchas de las personas que han visto el vídeo, la situación creada es sencillamente disparatada. Pero estoy seguro de que los legionarios y los cofrades lo hicieron con toda la buena intención. Si uno ve el video no hay duda de que aunque las calidades vocales de los militares podrían se constitutivas de un delito de apología de odio musical, lo dieron todo en la ludoteca del hospital. No me cabe duda de que fueron a darlo todo y a ofrecer lo mejor que tenían y también los cofrades. Ahí reside el problema: en la completa descontextualización. Un anacronismo que va más allá del repertorio musical. A España aún le queda un camino largo por recorrer para garantizar la completa separación (también simbólica) entre la Iglesia católica y el Estado. Militares, cofrades y autoridades cívicas procesionando detrás de los pasos recrean una "performance" que cada vez casa menos con la realidad de un país plural, también en cuanto a las creencias religiosas.

  La legión española fue fundada a imagen y semejanza de la francesa por Millán Astray en 1920. En el cuerpo se alistaban personajes de turbio pasado que buscaban la expiación militar al perdón de sus pecados. Por supuesto el camino de redención nunca es fácil, como explica la película "Doce del patíbulo". Personas desesperadas y con todo perdido eran convertidas, tras aplicarles una férrea disciplina de palo y testosterona en fieros guerreros sin nada que perder, tan solo la vida.

  Desde entonces el sentido que se le da a la infancia, a la enfermedad y a la muerte es muy diferente. Probablemente hasta el más aguerrido de los legionarios se toma la temperatura cuando tiene fiebre y se nutre de aspirinas cuando tiene un resfriado. Pero lo simbólico permanece. La cabra, la testosterona danzando por encima de los pelillos de los brazos, los tatuajes intimidatorios que ya ha copiado la gran mayoría de la población, la actitud chulesca y desafiante, el ardor guerrero, el valor. Si a los niños les hubiera visitado un futbolista famoso (a ser posible que se hubiera recuperado con éxito de una grave enfermedad) todo habría sido diferente. La enfermedad se ve como un partido (que ya no como una batalla) que hay que ganar (nada de dejarse caer gloriosamente en brazos del enemigo) y que con voluntad (querer es poder) se puede superar.

  Los legionarios son portadores de valores morbosos pero colectivos, pero los seres del 2017 somos individulistas. Sin duda "el partido" contra la enfermedad lo jugamos con el apoyo de todo un "staff" de médicos/as, enfermeros/as, amigos/as y familiares. Pero se trata de una lucha individual. La muerte del enfermo puede ser conmovedora o incluso inspiradora, pero nada tiene del glorioso enfrentamiento con el enemigo, de la entrega por tu ejército o tu país. Me mataron pero me llevé antes a veinte por delante. 

   Hay que admitir que la muerte como recompensa es algo que no se creen ni los devotos. Es verdad que el folclore y el apoyo institucional ayuda mucho. España está llena ahora de pasos que en gran medida no son más que una glorificación morbosa de la muerte (del héroe) mientras que la madre (virgen) llora al paso de un redoble de tambores. Es verdad que nos tragamos todo porque nadie puede negar su componente artístico, porque se comen torrijas y se escuchan hermosas saetas, bandas de música, inquietantes vestimentas y capirotes. Estoy incluso dispuesto a admitir que los niños prefieren los legionarios a los payasos o incluso a los curas. Todo eso es verdad. Pero cercano está el día, si no ha llegado ya, en que se diga: ¿A qué  morboso individuo se le ha ocurrido la idea de que los niños vean a un tipo torturado y ensangrentado por las calles?



30 marzo 2017

Me alquilo como pelota

  Diremos que me alquilo y no me vendo porque de ese modo preservo un pedacito de integridad. La venta, todavía cuando la mercancía es uno mismo, tiene un componente demasiado fuerte y peyorativo. Hace años conocí a la primera persona que se alquilaba, por así decirlo, con todo cínico descaro. Alquilaba sus opiniones por dinero. Por supuesto había conocido a personas que aborrecían sus trabajos y que de alguna manera alquilaban su tiempo a cambio de sustento. Eso era un poco antes de que el trabajo se considerara más un derecho que un privilegio, por supuesto. Pero se supone que el funcionario que aborrece dictar diligencias de ordenación o los de atención al cliente que tienen que aguantar a todo tipo de chalados y engañados, alquilan su tiempo a cambio de su sustento.

  En realidad no hay una implicación personal en lo que hacen. Pueden redactar una orden de prisión, un embargo o la notificación de un fugado a Tombuctú mientras piensan en la paella del fin de semana, en las olas de Zarautz o en la enternecedora imagen de sus criaturas en una función escolar. Como los mafiosos recuerdan, con esos trabajadores, con la mayoría de los trabajadores no había nada personal, solo negocios.

  En cambio otros servicios no pueden, al parecer, prestarse sin manchar la dignidad personal definida por vete a saber qué instancia de dogma laica o religiosa. Por ejemplo alquilar el útero durante nueve meses para entregar un niño de encargo a una pareja que rebosa amor y dinero pero que no sabe bien donde poner lo primero y lo segundo. Ya no diré la que directamente alquila su cuerpo para dar placer a otros (casi siempre hombres). Ni que decir tiene que ese tipo de comercio se funda casi siempre en una radical desigualdad entre comprador y vendedor. En términos de derecho civil podría decirse que se trata de un convenio en el que se incurre en vicio del consentimiento, ya que una de las partes no es objetivamente libre. Algo así como cuando se aprobó la Constitución Española de 1978, aunque esa es otra historia.

  Después de su cuerpo, su útero (caso de tenerlo) ¿qué es lo más preciado que tiene un ser humano? Los anarquistas cantaban que el bien más preciado es la libertad. Añadían que hay de defenderla con fe y con valor. Vale. Pero en la época poscapitalista se puede hacer otra cosa. Alquilarlo. La mujer de un conocido se dedicaba a poner bien a ciertos productos y servicios (nunca supe bien cuáles) en las redes sociales. Como era una "influencer" seguida por miles o quizá cientos de miles de "borreguers" se ganaba muy bien la vida. Puede que hacer la pelota de forma profesional sea algo que a determinadas personas no les cueste, incluso que les sea placentero y natural. Ven a alguien con dinero y poder y solo se les ocurren cosas bonitas y conforme más bonitas cosas dicen más suben y otros a su vez se las dicen a ellos. Cosas como Susana presidenta.

  Los "influencers" del marketing se encargan de recordarnos que la reputación de las empresas y de los profesionales es su capital más valioso. Por eso no debe sorprender que sujetos como el aún presidente de Murcia contratara a profesionales para que hablaran bien de él en las redes sociales y allí donde alguien estuviera preparando una ensalada murciana. Por supuesto, la minuta de estos profesionales de pasar la mano por el lomo la pagaban con fondos públicos, que vale más la reputación que la cartera.

  Lo que más me molesta de estos personajes no es que busquen a fulanos para que hablen bien de sus inauguraciones, de sus dotes de mando, de su sensibilidad social, de su altura de miras, de su coraje, de su honestidad, de sus andares, nunca porcinos, sino más próximos a un miembro del Bolshoi. No me ofende eso o me ofende poco. Lo que de verdad me irrita es que no hayan contado conmigo.

  Por un módico precio Pedro Antonio será como el Alejandro Magno del Segura. Rajoy más atractivo que Justin Trudeu, Iglesias prudente como Ghandi, Soraya inteligente como Marie Curie, De Guindos no será un meapilas sino un místico como Desmond Tutu y Albert Rivera... Rivera sería algo, habría que pensarlo. ¿Cómo un pelota como yo, un subinfluencer urbano a caballo entre la generación viejuna y los que se levantaban para ver La Banda del Patio, ha pasado desapercibido? Habrá venganza y mi maldición será más terrible que la de la Aundiencia Nacional, ex Tribunal de Orden Público, ex Tribunal para la Represión de la Masonería y el Comunismo tiene con los tuiteros bromistas. Mi cólera será terrible y que así se escriba y así se cumpla, salvo ingresos a partir de 2 euros línea.



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23 marzo 2017

No es país para bromas

  En 1983 la genial pareja de humoristas del absurdo Tip y Coll publicó una colección de chistes llamada Tipycollorgía. Uno de los chistes decía: Carrero Blanco: De todos sus ascensos, el último fue el más rápido. Tip y Coll. No actuó la fiscalía de oficio ni de beneficio, no se personó ninguna asociación más o menos ultraderechista, no se organizaron tertulias inquisitoriales. Además de cultivar un fino humor entre la provocación y el surrealismo, la pareja cultivaba y difundía una característica que por lo visto era cierta. Luis Sánchez Polack, "Tip", era de derechas y José Luis Coll se definía de izquierdas, de modo que reunían en su estrafalaria pareja (vestida de frac) algo así como la reconciliación de España por la vía del humor. 

  En aquella época nadie hubiera considerado a Tip y Coll como una pareja de provocadores. Incluso ellos jugaban con el doble sentido e ironizaban con la imposibilidad de usar un lenguaje y mensaje más explícito. Se hizo un clásico que repetían todos en las calles y mercados, en los bares y en las reuniones familiares, la frase con la que acostumbraban a despedir sus intervenciones: "La próxima semana, hablaremos del gobierno".

  En aquella época se decía que nuestra democracia era todavía tierna. Que era frágil. Que no había echado raíces. Que las Instituciones era débiles. Algo de verdad habría, solo dos años antes en otro chiste muy español, un coronel que ahora hubiera triunfado en Tele 5, perpetró una intentona de golpe de Estado del que aún quedan por conocer detalles. Puede que estuviera tierna la democracia, pero parece que la ciudadanía estaba más curtida (a base de roer el rancio e indigesto tocino del franquismo) y Tip y Coll no se vieron enfrente de la Audiencia Nacional, ni siquiera de un juez de paz como lo ha hecho la tuitera Cassandra esta semana. 

  Cassandra Vázquez ha sido juzgada esta semana en la Audiencia Nacional (antiguo, o no, Tribunal de Orden Público) por un delito de humillación de las víctimas del terrorismo. "ETA impulsó un programa contra los coches oficiales y a la vez un programa espacial". "Kissinger le regaló a Carrero Blanco un trozo de luna, ETA le pagó el viaje a ella". Ya conocemos algunos de los chistes. Ahora conozcamos la ley. el artículo 578 del Código Penal dice: 1. El enaltecimiento o la justificación públicos de los delitos comprendidos en los artículos 572 a 577 o de quienes hayan participado en su ejecución, o la realización de actos que entrañen descrédito, menosprecio o humillación de las víctimas de los delitos terroristas o de sus familiares, se castigará con la pena de prisión de uno a tres años y multa de doce a dieciocho meses. El juez también podrá acordar en la sentencia, durante el período de tiempo que él mismo señale, alguna o algunas de las prohibiciones previstas en el artículo 558.1 del Código Penal. 

  Tip y Coll pueden estar tranquilos en sus tumbas. España todavía no procesa a los muertos y, en todo caso, este artículo debe su redacción actual a la Ley Orgánica 2/2015, de 23 noviembre siendo ministro de justicia Rafael Catalá Polo y Presidente del Gobierno Mariano Rajoy Brey, ambos del People´s Party. Hasta el momento, toda persona podía enaltecer y humillar a toche y moche y, desde luego, no se hablaba de otra cosa en las calles, en los bares y hasta en los reservados de los restaurantes donde se cerraban las jugosas contrataciones de obra pública. En la exposición de motivos de la ley no se encuentra una explicación especial, limitándose a recitar el articulado.

  Durante el juicio, el abogado y la acusada han intentado demostrar que se trata de humor. El abogado defensor, en un momento dado del proceso quiso explicar a la juez quién era Spiderman (pronunciado a la española). Pero la juez irritada dijo que lo sabía perfectamente (ese tipo que cuando se enfada se pone verde) y manifestó, ante el estupor de la sala (que era más de Batman). A todo esto el fiscal se mostró compasivo y en sus conclusiones definitivas rebajó la pena pedida (dos años de prisión) a "solo" un año. Quedó en cambio sin explicación el gran enigma. Cómo una chica de 21 años sabe quién y qué le pasó a almirante Carrero Blanco, cuando a bien seguro muchos de sus compañeros de generación ignoran quién fue F.F. y mucho menos qué era eso de "Caudillo por la gracia de Dios". Quizá incluso ha leído Operación Ogro. 

  El historiador Antonio Elorza publicó un artículo en El País (que por aquel entonces era el diario de referencia) titulado "La muerte del valido de Franco". En él se hacía un bosquejo del perfil político del almirante, se hacía eco de la opinión de muchos historiadores y de la mayoría de la ciudadanía de la época, que no era otra que la eliminación de la escena política de Carrero, removió un obstáculo importante en la consecución de la democracia. El artículo comienza citando a un "alto personaje" que dice: "hombre yo soy contrario a todo atentado. Pero con ése, hoy no estaríamos aquí". ¿Enaltecimiento del terrorismo? El artículo concluye: "Mal podía un hombre así (por Carrero) dejar el paso libre a una monarquía democrática". ¿Enaltece el terrorismo?

  La conclusión de todo esto es clara. Solo son susceptibles de enaltecer el terrorismo las personas que carecen de poder. Los jóvenes, los titiriteros, los raperos, gente de la que es fácil abusar. Por tanto, antes de hablar o escribir, calibren sus posiblidades ¿Son catedráticos de universidad o trabajan fregando platos en un restaurante de Londres? Si van a hacer un chiste piensen primero si pudiera considerarse un enaltecimiento del  terorrismo. Absténganse de chistes sobre Julio Cesar y Bruto. Si se les ocurre un comentario ingenioso o burlón sobre alguien, piensen primero si es víctima del terrorismo o familar de víctima, y ante la duda absténgase. Tengan presente siempre el concepto legal de terrorismo y memoricen, al menos, el artículo 573 y siguientes del Código Penal. Tengan presente el concepto semántico de enaltecer y ante la duda guarden silencio. Por último, si quieren hacer humor o se levantan ocurrentes, absténgase de dar rienda suelta a su ingenio (o mal genio), que para eso tenemos (part time) una Administración de Justicia.



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14 marzo 2017

Nuestra olvidada misa de doce

  El Señor esté con vosotros... y con tu espíritu... lo tenemos levantado hacia el Señor... ¿Qué es lo que tenemos levantado hacia el Señor? No soy digno de que entres en mi casa, pero una palabra tuya bastará para sanarme... daos fraternalmente la paz. Esta frase era de las mejores. Te permitía desperezarte un poco, dar la mano a los que tenías al lado y aprovechar para curiosear y averiguar quién tenías detrás. En ocasiones no tenías más remedio que dar la paz a algún pelmazo, pero en eso consiste la paz.

  Si en cambio sigues la Santa Misa por la televisión no puedes dar la paz a nadie (en principio) ni tampoco comulgar. La poca participación que deja el rito de la misa católica y que sin duda es la parte más interesante, queda totalmente anulada. La misa es un árido espectáculo televisivo. La solemnidad del acto impide jugar con luces, agregar grafismos, añadir dibujos (por ejemplo de Judas intentando colgarse o de Jesús andando sobre las aguas como si estuviera en Alicante en pleno temporal). El realizador se tiene que contentar con parsimoniosos planos del altar. Alternar sin brusquedades los primeros planos de las manos del cura sosteniendo el Copón, de los fieles atentos (por favor, por favor, que no bostecen) los del coro, las manos de la organista con planos generales del Templo. Un pequeño travelling sobre los frescos de la Iglesia... Y rezar para que pase pronto la media hora larga.

  Así las cosas, no es de extrañar que la audiencia de la Santa Misa retransmitida por La 2 de Televisión Española fuera paupérrima (superada ampliamente por otros protagonistas de esa ya de por sí minoritaria cadena, como por ejemplo, Peter, el guepardo, que siempre está cazando gacelas Thomson, siempre y cuando no haya ñúes del Serengueti a punto de ser devorados por los cocodrilos). Pero nada une más, levanta más el ánimo de la tropa y es más estimulante que un buen enemigo. Ya lo sabía Bismark, que se montó una guerra contra los franchutes. Todo blanco necesita su negro, el alfa el omega y yo a los funcionarios del juzgado.

  Ha sido correr la voz de que se pedía la retirada de la retransmisión de la misa en la cadena pública para que un montón de fieles, que a esas horas estaban dormidos o haciendo el amor, o preparando una tortilla para la excursión o preparando una media maratón, lo hayan dejado todo para ver la Santa Misa retransmitida desde la Parroquia de San Lorenzo el parrrillero de Busot. En Alicante sucedió algo similar. Se pidió la retirada de la Cruz de los Caídos (un feo mamotreto realizado con material de quinta categoría, más tridente que cruz) para que de repente, la ignorada cruz apareciera a diario llena de flores (quiero pensar que regada por muchas piadosas lágrimas).

  Está en la naturaleza humana: valoramos las cosas cuando estamos a punto de perderlas o ya las hemos perdido. No tengo empacho en reconocer que mi actual y entusiasta racha ciclista se debe en gran parte al robo de mi anterior bicicleta a la que no prestaba casi atención. No me dejes. No sé que voy a hacer sin ti. Sin ti no soy nada. ¿Dónde guardabas el recogedor? Así somos. La pérdida nos anima, nos excita, nos reencuentra. ¿De verdad quiere el que solo se da cuenta cuando está a punto de perder lo que quería?

  España tiene un problema con la separación de la Iglesia Católica y el Estado. Sabe que debe hacerlo, pero no sabe cómo. Por un lado todavía hay muchos intereses y gente poderosa en la Administración y meapilas en el Gobierno. Los católicos que conozco (pocos) en rigor son más bien herejes. Son creyentes, pero tienen una visión muy particular de las enseñanzas católicas y de los propios dogmas de fe. El resto de los que se declaran católicos ni siquiera entienden la parrilla de San Lorenzo ni las flehas de San Sebastián. ¿Es que el santo era atleta paralímpico, como el que ganó la Maratón de Barcelona?

  Es obvio que la misa no tiene lugar en una televisión pública y si la tiene, también la del resto de las confesiones. Pero quizá eso sería más bien terreno para la iniciativa privada. Canal Temático Sagrado. A las dos: "Pregunta a tu rabino". A las cinco "Alá es grande a las cinco". A las ocho: "El infierno está que arde", la actualidad de la maldad, con el padre Maroto S.J.

Sabemos qué tenemos que hacer, pero nos puede la nostalgia.






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05 marzo 2017

María Moliner

  Si usted ha vivido esta situación, levante la mano: Pasea por un museo y le muestran una obra de orfebrería que parece imposible ser tallada. Le explican que se hizo a mano y que el artesano tardó un plazo de tiempo enorme. Ponga el mismo ejemplo visitando una catedral, con el trabajo de canteros, orfebres, ebanistas... ¿Cómo fue posible? Semejante trabajo de precisión y paciencia parece inconcebible visto desde el año 2017. Es cierto que contaban con la ventaja de desconocer lo que era Twitter, Facebook e Instagram, pero, aún así, parece obra de titanes, no de humanos.

  Obviamente ya saben adonde quiero llegar. Pensar que doña María Moliner pudiera elaborar el Diccionario de uso del español, ella sola y escribiendo a lápiz, parece tan inimaginable como los agujeros negros o las partículas sin masa. Tardó quince años en completar esa ingente labor. Pocos me parecen. Me imagino (y ya cuesta) a mi mismo elaborando un diccionario, pongamos por caso, de términos cinematográficos, escribiendo quince años después de su comienzo la palabra "cantina":

"1.- Dícese de establecimiento que aparece con frecuencia en las películas del género western, donde se servían bebidas fuertes, música flamenca. 2.- Establecimiento de hostelería donde se producen tiroteos. Sturbucks vintage mexicano de películas del oeste".

  No quiero ni pensar cuando llegue a la S de Schwarzenegger, allá por el año 2055.

  Mi madre tuvo el buen criterio de adquirir el María Moliner. Cuando escribía para la radio de la universidad unos comentarios graciosillos, similares a los de este blog, lo solía utilizar con la intención de no repetirme o de ser preciso en los términos. También tenía a mano el Diccionario de la Real Academia de la Lengua. Sin embargo yo prefería utilizar el primero. Me daba la sensación de que era más preciso, además de más elegante. Moliner siempre me daba la definición exacta, en cambio consultar el de la RAE a veces resultaba como echar una instancia a la administración. Ya sé que son diferentes y compatibles, pero también lo es la leche de vaca y la de cabra y yo la primera no la pruebo. 

  Quizá de aquella época rebuscando palabras en el María Moliner me viene la aprensión a la falta de léxico. Y digo más, la falta de léxico es un valor, mientras que las personas que emplean términos diferentes son penalizadas. He llegado a ver un informe psicológico que valoraba negativamente el "lenguaje rebuscado" empleado por un individuo. Recientemente escuché un discurso en el que se "ponía en valor" cinco veces. Durante el turno de intervenciones dos personas más "pusieron en valor" algo. 

  Como todos tenemos nuestros prejuicios, supongo que aquellos y aquellas que no dejan de "poner en valor", "implementan", "se ponen las pilas", "hacen las cosas sí o sí" o "empatizan" son las mismas que definen a una comida como "espectacular", un viaje "espectacular", una familia "espectacular" e incluso una pareja en los que ambos son "espectaculares". 


  Cuando escucho a la mayoría de los catalanes, me chirría su catalán porque todos parecen emplear las mismas frases en las mismas ocasiones, como salidos de la TV3. Su lenguaje resulta plano y administrativo, lo que no ocurre con los valencianos, con todos sus problemas de diglosia, no cabe esperar el mismo léxico en Pego que Alcoy. 

  No descubro la rueda afirmando que la uniformidad del lenguaje es previa (o quizá consecuencia) de la uniformidad del pensamiento. Eliminemos el matiz o aún peor, utilicemos palabras inglesas mal pronunciadas de las que no sabemos bien (o bien bien como dirían en Cataluña) lo que significan. Quizá por eso sea el momento de "poner en valor" (¡pero que he dicho!) el trabajo de doña María Moliner, consultemos su diccionario y aprendamos que una pareja no solo puede ser espectacular, sino también plomiza, cuando no paran de hablar de sus niños y sus muebles. 




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01 marzo 2017

¡Que actúe la fiscalía! O que manden a la Brigada Brutal

  Si son amantes del gran clásico La Princesa Prometida, no es necesario que explique qué es la Brigada Brutal. "Soy de la Brigada Brutal. Sois la Brigada Brutal". Muchos colectivos, personas sensibles o sensibilizadas  estarían todo el santo (con perdón) día (con perdón) llamando (con todos los repetos) a la Brigada (sin ofender al ejército)... estarían todo el día requiriendo los servicios de la Brigada Brutal (con respeto para los brutos). Como no pueden, porque no existe más que en el reino de Hamperding, lo que se clama es la intervención (urgente, por supuesto) de la fiscalía.

  Que un autobús (por lo demás pintado de butanero siniestro, con respeto al gremio de los butaneros) recorre las calles con un lema entre barriosesamesco y rancio: ¡Fiscalía! Que una Drag-Queen comparece en el escenario del carnaval de Las Palmas de Gran Canaria (con respeto a los de Tenerife) crucificada en vez de hacerlo con mantilla, falda hasta los tobillos y medias negras: ¡Fiscalía! Que actúe ya. Porque me he sentido herido, porque mi amor propio ha sido mancillado, mis creencias pisoteadas, mis más íntimas convicciones vituperadas. ¡Delito! ¡Nos veremos en los tribunales, y que a ser posible sean los demás los que corran con los gastos!

  La carrera de los sensibleros en post de justicia para su maltrecho corazón y su ánimo justiciero solo es comparable a su voracidad censora. En realidad estos colectivos que se sienten como linces ibéricos, preciosas especies en peligro dignas de ser protegidas, se distinguen también por su doble rasero. Las provocaciones de los demás son intolerables pero las suyas son un mero ejercicio de la libertad de expresión. Es paradójico cómo si quitamos el sustantivo que las identifica y solo contemplamos los verbos con los que actúan, grupos que parecen antagónicos, se comportan casi de la misma histérica manera. Cristianos, católicos, LGTB, musulmanes... parecen siempre preparados para ser ofendidos y dispuestos a pedir venganza, al tiempo que preparan nueva provocación para sus rivales mentales sin los cuales no podrían vivir.

  ¿Qué sería del obispo Cañizares sin un coro de feministas, izquierdistas, lesbianas, políticos de todo pelaje y santos varones dispuestos a sentirse indignados por cada una de sus ocurrencias medievales? ¿Qué sería de las tetas expuestas en ermitas, iglesias, parroquias, catedrales, concatedrales sin una congregación de católicos afligidos que no pueden dormir por las noches al saber que tan sagrados recintos han sido tan carnalmente profanados? ¿Qué sería de la procesión del Santísimo Coño Insumiso sin los devotos ofendidos y algunos celosos jueces garantes de la moralidad pública? ¿Qué hubiera sido de ese autobús butanero y anti transexualidad si no hubiera sido justamente denunciado por colectivos LGTB, Unidos Podemos, Podemos también Unidos, gentes de bien de la cofradía de la diversidad, si no hubieran puesto el grito en el cielo y en el juzgado? Nos hubieramos enterado de su recorrido, acaso incluso de su insulsa existencia. "Ahora el autobús ha sido detenido a las afueras de Madrid". "Ahora va camino de Valencia". "Ahora se pone a respostar pero el chófer dice que él ya no pone un duro más en gasoil". "Ahora se le gripa el motor, dice mi cuñado que pude ser la junta de culata... ¿Culata? ¿Es que acaso hemos alquilado un autobús Trans? Te lo dije. ¡Malditos masones! Leo que el autobús de marras ha sido inmovilizado por orden de la fiscalía como medida cautelar. ¿Acaso por pararlo se hace invisible o es más fácil de localizar? No se me había ocurrido pensar que el Guernica quizá esté inmobilizado en el Museo Reina Sofia, en cumplimiento de una medida cautelar.

  En "Con la muerte en los talones"·, el jefe del espionaje idea una trampa consistente en hacer creer al malo que su novia (Anm Marie Saint) disparaba y mataba al espía Kaplan (Cary Grant). Cuando el falso fallecido Grant pregunta cómo va el plan, el espía contesta. "Estupendamente. Publicado en todos los periódicos. Todos se han aprestado a colaborar con el plan". De modo que no hay más colaboracionista que el indignado. ¿Acaso no lo saben? Sospecho que muchos sí, pero no les importa. A muchos de estos santurrones no les importa, en mi opinión, más que sus carreras y su intachable reputación de santeros, activistas o locutores engolados. 

  Creo que algunos piensan que la libertad de expresión consiste en decir y hacer lo que a uno le venga en gana y ofenderse cuando se escucha o lee algo que desagrada o es contrario con su ideología. Débil ideología, por otro lado, que no se fía de los argumentos para desacreditar al contrario, sino que son menesterosos de la intervención del Santo Oficio Fiscal.

  No hace falta saber adónde ya nos está llevando todo esto. Habrá un pacto entre ñoños (o se impodrá legalmente). Yo no saco mi coño y tú no paseas tu autobús, yo no saco mi Drag-Queen y tú no hablas del infierno y del pecado. Se instalará la censura oficial, o la autocensura, por miedo al fiscal, a la inquisición de las Santas Redes Sociales o al ridículo. Morirá la transgresión y con ella la frescura, el arte, la literatura, el debate de ideas, el buen cine. Viviremos la paz de los bienpensantes, de los lacayos y los chupatintas. Los poderosos aplaudirán con las orejas, pues nada temen más que ser criticados. Y así todos acabaremos expresándonos como Rajoy: "Es el vecino el que elige al alcalde y el el alcalde el que quieren que sean los vecinos el alcalde". Eso no ofenderá a nadie.




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21 febrero 2017

Que seis años (de prisión) no son nada

  Iñaki Urdangarín ha sido condenado a seis años de prisión.


  Si seis años fueran realmente seis años, significa que entraría ahora en la cárcel, perdón, en un centro penitenciario y saldría en febrero de 2023, más o menos. Imagínense que esto mismo les sucede a ustedes. Adios hasta 2023. Adios a las cañas en el bar, a los partidos de fútbol, a leer en la terraza de casa, o a lo que quiera que hagan y disfruten en libertad. La cárcel es dura. Cualquiera que la conozca lo sabe, por mucho que ya diste, afortunadamente, de las mazmorras de Ben Hur. Seis años es una eternidad. Ni siquiera podemos asegurar que estaremos aquí, o si estamos, en qué condiciones.

  Sin embargo, todo el mundo sabe que seis años de prisión no son seis años en la prisión. Al tiempo establecido en una condena le pasa algo similar que a los minutos de un partido de baloncesto. Cuando echas un vistazo al marcador queda un minuto y seis segundos. Vas al baño, te lavas, vas a la cocina, te preparas un bocadillo de jamón con tomate, te sirves una cerveza. Limpias la encimera porque al servirte la cerveza has derramado líquido, vuelves a sentarte frente al televisor y ves que los jugadores siguen parados y sólo han transcurrido quince segundos más. Ríete de Einstein.

  Con el tiempo judicial y especialmente con las condenas penales pasa otro tanto. Por eso a mucha gente le parece que la condena de seis años y tres meses de cárcel una pena leve. Una bagatela que en el chanchullo del juzgado puede quedar reducida a dos, a una o a ningún año de prisión. Por de pronto, el fiscal del asunto, ejerciciendo de político, ya ha dejado caer que se está pensando seriamente (¿acaso se puede pensar eso en broma?) en pedir prisión para el ex Duque de Palma, eludible, eso sí, con fianza. Es decir. No veremos (o lo veremos poco tiempo) a este señor entrar en un Centro Penitenciario. No lo veremos con el educador ni enseñando a los reclusos contabilidad y el lanzamiento en suspensión. Ese es al menos mi pronóstico. Creo que nos quedaremos sin ver si Iñaki es más Paul Newman en la Leyenda del Indomable o  el "Malamadre" a lo Luis Tosar. Muchos lo lamentarán, y no sólo los guionistas de cine. Creerán que no se ha hecho justicia. ¿Pero qué justicia?

  Personalmente no me alegro de que se mande a nadie a prisión. Sigo siendo de una vieja escuela que considera la prisión un fracaso global. Las nuevas (no tan nuevas pero en España aún sin explorar) tendencias sobre la justicia ya no ponen el énfasis en la justicia retributiva, es decir, aquella que busca sobre todo el castigar al infractor, sino en la justicia restaurativa, aquella que busca la reparación del daño, principalmente con la víctima del delito, pero, por extensión, de toda la sociedad.

  La teoría clásica hablaba que la pena tiene una función preventiva, ya que los delincuentes se andarán con ojo a la hora de hacer sus fechorías y también reparadora. Sin embargo, la mayoría de las personas que, por desgracia, hayan sido vícitmas de un delito, habrán podido comprobar por sí mismas, que el procedimiento judicial no ha supuesto una reparación del daño causado, ni desde el punto de vista económico (los delincuentes en general se declaran insolventes) ni desde el punto de vista moral. Las víctimas, como bien decía en una conferencia en el Colegio de Abogados de Alicante, la magistarada Ana Carrascosa, se las considera tan solo "la prueba de cargo". Después del delito tienen que pasar por el trance de someterse a un jucio donde se le pondrá en cuestión sus recuerdos, sensaciones y afirmaciones A menudo fiscal y abogado defensor llegan a una conformidad y la víctima no sabe siquiera que ha pasado y se va a casa con la sensación de que nadie le dio una explicación. Las víctimas no solo quieren una reparación material, también un explicación a lo sucedido, dice Carrascosa. Un modo en que ellas puedean entender y reconstruir un relato que les ayude a superar lo que sucedió. Algo que el sistema judicial no da, pero que sistemas alternativos de resolución de conflictos, como la mediación, sí. Es verdad que en España aún queda mucho para llegar a un sistema sólido de justicia restaurativa, especialmente por la oposición de jueces, fiscales y bastantes abogados (es mi humilde opinión), pero esa es otra historia.

   ¿Estoy pidiendo la mediación para Urdangarín? ¿Pido que el equipo de Balonmano de la prisión participe en los Corruption Games como medida de reinserción? No llego tan lejos. Pero la sensación que me queda sobre el debate de la sentencia de este individuo es un juego de soga tira, en donde, en un extremo están los cofrades de la Santa Indignación popular que clama por la venganza; y por otra los leguleyos, fiscales, jueces y abogados con su retórica jurídica cuya conclusión suele ser mano dura con el pobre y comprensión con el poderoso (veáse la doctrina Botín).

  Creo que para la sociedad más provechoso que ver la reconfortante imagen de Urdangarín con un chándal de Alcampo, sería que restituyera todo el dinero. Que contara los mecanismos que utilizó, las presiones y ayudas recibidas en su escapada por los negocios con los políticos. Que contara todo sin omitir detalles, nombres. Sería más útil para todos que trazara un mapa preciso y real del lodazal político empresarial. Eso sí que ayudaría a restaurar la confianza, y la sociedad como víctima y él como victimario quedaríamos resarcidos y rehabilitado.






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15 febrero 2017

La violencia

  Las estadísticas de criminalidad indican que España es todavía un país seguro. Como las armas de fuego están controladas, en nuestro país nos vemos libres de los crímenes masivos que periodicamente se producen en Estados Unidos o Finlandia. En España aún es posible sacar dinero de un cajero automático sin tener que saber rezar el rosario y en general uno tiene sensación de seguridad cuando camina por la calle. Y sin embargo, mi sensación y creo que la de muchos, es que el clima de violencia va en aumento.

  No es la violencia de pandilleros armados hasta los dientes o de grupos organizados para desvalijar casas (que también los hay), es a violencia cotidiana, el maltrato de obra, la tendencia enfermiza a la exasperación ante el más mínimo incoveniente, la falta de modales, la gestión brabucona de los conflictos, para chulo yo... la idea de que mis derechos están por encima de todo y de todos. La exigencia sin tregua a funcionarios, policías, abogados, fontaneros, electricistas, jueces, médicos, maestros, trabajadores sociales, entrenadores deportivos a los que se les reclama que actúen bajo nuestros dictados. Por si fuéramos pocos parió youtubers linchadores. Tipos cuya gracia consiste en insultar o en humillar a mendigos o trabajadores. No hay que menospreciarlos. Seguro que carecen de educación, modales, compasión pero seguramente no de olfato para identificar qué es lo que el público demanda. Si hacer un desaguisado desalmado es viral y si lo de viral da dinero, ¿por qué no ser un desalmado? Si tuviera Bankia, pensarán, la sacaría a bolsa, pero como lo que tengo es un ordenador y un móvil...

  Dicen los educadores que la violencia se aprende, como también se aprende la paz. En España al menos hace ya algunos años que muchos nos están dando cursos acelerados de violencia. Por supuesto no se trata a menudo de una violencia física, sino verbal. Cualquier debate público (y los debates públicos y publicados están diseñados para el mamporrazo y no para el diálogo) se convierten en una refriega callejera. Dirán que eso ha pasado siempre, pero yo creo que hay síntomas. Son pequeños sarpullidos que suceden aquí y allá. De esos que no te das cuenta, o no quieres. ¡Ya pasarán!

  La fiscal jefe de Barcelona ha relatado los insultos que sufrió de parte un nutrido grupo de personas esta semana. Pocos días antes, la elección para el reprasentante español de Eurovisión (solo el Buenafuente y el Chiquilicuatre entendieron que se trataba de un asunto de importancia vital) acabó con abucheos y cortes de mangas debidamente grabados y difundidos. Mientras el país se estaba reponiendo del debate del penúltimo asunto de vida o muerte: ¿Donde debe jugarse la final de Copa del Rey? Por supuesto los seguidores madridistas no querían que su estadio y el himno de España fueran mancillados por su reverso tenebroso el Fútbol Club Barcelona. Por su parte el Fútbol Club Barcelona no quería otro sitio para jugar que el de su lado oscuro, el Real Madrid.

  Cualquier debate en las redes sociales (incluso en los whatsapp) se convierten fácilmente en un intercambio de palabras malsonantes, de menosprecios (a los que a veces se le añade cínicamente la coletila de "dicho sea con todos los respetos"). Convengamos que es mucho más sencillo decir cualquiera de las expresiones malsonantes que hay en el mercado que citar a Hannah Arendt. Ser correcto no es viral. Ponerse en el pellejo del otro requiere un esfuerzo moral. Requiere coraje. Sí, decididamente más fácil insultar, más elemental recurrir a la violencia. Pero también es menos práctico y más vil. 



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26 enero 2017

Abogados: El viaje desde Atocha al Ártico

  Hace no más de dos lunas el periódico El Mundo publicó un artículo (aunque con la advertencia de que era un relato de ficción) titulado "El peor oficio del mundo". Comenzaba de la siguiente manera: 

"De todos los oficios, el que más me repugna es el de los abogados. Se me hace cuesta arriba entender cómo es posible que todos los abogados no estén presos. Si este mundo fuera realmente justo, debería haber jaulas a la salida de la Universidad de Derecho. Cada vez que salga un jovencito recibido de abogado, con su toga ridícula y su diploma enrollado, habría que cerrar con llave la jaula y mandarlo al zoológico. Que me perdonen las focas".

  Si a usted le gusta paladear este tipo de literatura le recomiendo que lo lea entero, puesto que continúa y finaliza más o menos del mismo modo. La fobia a los abogados no es, sin embargo, nada extraño ni nuevo. La tienen la mayoría de los funcionarios de justicia españoles, muchos de los jueces y fiscales, gran parte de los forenses, no pocos policías y algún cuñado. También hay otros más ilustres, como el economista Jospeh Stiglitz, quien cree firmemente que la proliferación de los letrados no solo es mala para la economía sino también para el país. 

  Por supuesto, no han faltado voces que han salido a defender el sacrosanto buen nombre de la profesión. Hasta el ministro de Justicia y el Consejo General de la Abogacía han salido como paladines en defensa de la vieja dama ultrajada. Iba a poner aquí un resumen de sus sabias palabras, pero me da pereza. Si les interesa aquí les dejo el enlace

  Como miembro del gremio de abogados supongo que yo también debería estar clamando justicia, pidiendo que se repare el honor de la profesión mancillada. Sin embargo debo decir que yo también pienso en muchas ocasiones que es el peor oficio del mundo. Desde luego mis razones son otras. No creo que deba ser encerrado en una jaula con las focas, porque (entre nosotros) tampoco me gusta ver a las focas en jaulas, sino en libertad correteando por el Ártico.

  Siento que es el peor oficio del mundo cuando recibo el trato (maltrato) de funcionarios un día sí y otro también. Pienso que es el peor oficio del mundo cuando la Consellería de Justicia de la Comunidad Valenciana me paga 350 euros por el trabajo de un trimestre en el Turno de Oficio. Pienso que es el peor oficio del mundo cuando no se valora por los clientes el trabajo, que consiste "en escribir un papel". Pienso que es el peor oficio cuando nuestros escritos se pierden por no se sabe qué agujero negro que hay en los juzgados y en las administraciones. Entonces quisiera ser foca y vivir en el Ártico feliz hasta que viniera un canadiense o un japonés.

  No quiero ponerme a llorar. Estoy convencido que el declive de las profesiones, su somentimiento, su humillación, no solo responde a la lógica económica de rapiña, donde unos acumulan y otros nos empobrecemos, sino a la voluntad de poner de rodillas a los sectores que son más capaces de enfrentarse al poder. Lo que he dicho de los abogados, con matices, se podría decir de profesores, médicos, informáticos, investigadores, artistas, periodistas, cineastas, escritores, arquitectos y otras profesiones proletarizadas y (siento utilizar este palabro) "desempoderadas". Profesiones a las que se quiere quitar toda autoestima por la vía de quitarles prestigio e ingresos. Y lo han conseguido. Somos una profesión domesticada (como las focas del zoo). 

  Seguramente el articulista o cuentista (te cambio el curro, amigo) de El Mundo no conoce o no cayó en la cuenta de que su cuento, artículo, narración o exabrupto casi coincidía con el asesinato de los abogados laboralistas de Atocha. El 24 de enero de 1977 un comando ultraderechista entró en un despacho laboralista de CCOO y asesinó de manera cobarde a cinco personas y dejó heridas a otras cuatro. Uno de los asesinos se llamaba Lerdo de Tejada (ni Eduardo Mendoza podría haberlo superado). Los abogados por aquel entonces simbolizaban la lucha por los derechos civiles y por eso no fue de extrañar que fueran blanco de los que veían cómo se hundía el régimen autoritario y sus privilegios.

  Ahora son otros tiempos, pero no hace falta ser un visionario para darse cuenta de que la libertad también está amenazada. Ahora los ultraderechistas no asesinan. Abren bares pintorescos en localidades rurales, sirven tapas rancias de pescado congelado y se les tributan homenajes. Los abogados ya no son símbolos de nada. Si acaso sospechosos de altanería o de no poder pagar la factura de la luz. Sin embargo los abogados capaces son necesarios; y seguirán siéndolo. No serán otros con más puñetas los que darán la cara por los derechos civiles que ya están siendo perseguidos. Será un abogado o una abogada. Será eso, o acabaremos todos en el Ártico. Con las focas, pero sin los bocazas. 



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05 enero 2017

¿Necesitamos a los Reyes Magos?

  Si la pregunta fuera si necesitamos reyes, seguramente la respuesta sería bastante sencilla. Pero la palabra magos lo cambia todo y eso hace interesante el debate. ¿Debate? Para ciertas personas los Reyes Magos son un engaño que perpetran (supuestamente) los padres/madres contra los infelices, indefensos e ingenuos infantes. Los niños, dicen, tienen derecho a saber la verdad (por lo visto siempre y en todo momento) y por esa razón es más honesto y más educativo llevarles por el lado razonable. Además se les ahorraría el sufrimiento gratuito de la desilusión. Además, argumentan, se trata de una fiesta consumista y religiosa, además de monárquica.

  Por tanto en las objeciones de este partido al que podemos llamar de los Pajes Rebotados, encontramos un argumento ético (engañar es hacer el mal), uno psicológico (hay que evitar del desengaño), uno económico (se trata de una fiesta consumista) y uno político (exaltación de la monarquía oriental). Si al menos fueran consellers... Un último argumento, pero más errático, habla de la desigualdad de los niños pobres respecto a los ricos. Ojalá solo fuera en esto.


  Me parece un debate de gran interés. Mucho más que saber si Errejón se lleva bien con Iglesias o del proceso independentista catalán, de la cobra de Bisbal o el penúltimo brote de cinismo de Mariano. Así que de entrada mi felicitación para aquellos que cuestionan todo, porque de ellos será el reino de los incrédulos, pero no puedo estar más visceralmente en desacuerdo. Los Reyes Magos o cualquiera de los seres más o menos fantásticos con los que comparte el sector de la ilusión son más que necesarios.

  Mi primer argumento es obvio. Se trata de alimentar una ilusión, una fantasía que (¡ay!) durante unos pocos años te endulza la vida. Su recuerdo es tan vívido que permanece durante toda tu existencia. Un recuerdo que no está necesariamente ligado a los objetos, como los materialistas piensan o los puritanos de izquierda, sino a la ilusión del regalo que ha viajado para uno (y solo para uno) desde un lugar tan remoto que no aparece en los mapas. El fraude, desde mi punto de vista, es no cultivar la fantasía en un terreno que todavía es fértil para la imaginación.

  Mi segunda razón es la necesidad del desengaño como prueba iniciática. En este mundo hipertecnologizado ya henos olvidado los ritos de paso que en todas las tradiciones marcaban las épocas de tránsito en la vida. Todos los niños quieren por encima de todo una cosa: ser mayores. Un día, unos antes y otros después, empiezan a cuestionarse cómo puede entrar un camello en un piso de cincuenta metros cuadrados y sin ascensor. Otro día oyes ruidos sospechosos durante la noche, o ves un paquete fuera de sitio y de momento. Y de repente todo cuadra. Para los apóstoles de la verdad a ultranza de evitar todo tipo de dolor a los hijos lo consideran un daño innecesario. Pero el descreído puede que se decepcione, pero a cambio obtiene la sabiduría, obtiene la lucidez. El niño que ve la luz deja de ser, de alguna forma un niño. No es un adulto, pero ya ha entrado en ese mundo también fantástico (y luego sabrá que trágico) de los adultos. A partir de entonces se sentirá más sabio, y disfrutará conspirando con los mayores con los regalos de los más pequeños, tomando su papel en la función mágica. Privar de estos desengaños es quitar uno de los pocos ritos de iniciación que quedan.

  Otra cosa, y no menos importante, se aprende la importancia de la imaginación y la fantasía. Los voceros de la Santa Realidad niegan la importancia de la ficción. Los soviéticos lo consideraban decadencia burguesa. Pero lo cierto es que los seres fantásticos viven dentro de nosotros. No se considera a los novelistas ni a los cineastas unos embusteros. No te pones a ver El Señor de los Anillos y piensas, voy a dejarme engañar un rato. Los seres fantásticos o solo imaginados, Don Quijote, Philip Marlowe, Obi Wan Kenobi habitan en millones de personas, ocupan espacios y llenan cuentas bancarias. 

  Por último queda la objeción sobre la monarquía. Hay gente que ve una palabra y le da siempre el mismo significado. Pero no necesito extenderme para explicar la diferencia entre los Reyes Magos, el Rey Felipe VI, Bárbara Rey, Nat King Cole y Burguer King. Por otro lado, quizá la clave no está en Reyes sino en Magos. Para los que les da repelús celebrar lo que consideran una fiesta cristiana, quizá harían bien en considerar el aspecto pagano de la cuestión. En la Biblia "la magia de los otros pueblos fracasa ante Dios: Los magos de Egipto (ex,6,8), el adivino Balaán (Núm 22-24) también fracasa en Babilonia (Ism42,12). A los israelitas les prohíben esas prácticas (Ex,22,17; hechicerí; Lv 19,31; Dt 18,10-11). Pero la práctica persistió a pesar de las prohibiciones (1 Sm 28; Ez 13; Is 8)". *

  De modo que no deja de ser justicia poética que sean magos los que reciben a quien habría de fundar el cristianismo y es bien sabido que los Evangelios canónicos solo hablan de magos y no de reyes. Un alivio más para los antimonárquicos.

  Cristo no tuvo que hacer nada para recibir regalos, pero a los niños se les pide un cierto esfuerzo: que sean buenos. Un chantaje, dirán los puritanos. Una lección de que el bien trae recompensas y el mal, en el mejor de los casos, carbón. Es una lección primaria de justicia. Ya crecerán y sabrán quién fue Rodrigo Rato. Por qué a unos les traen carbón, otros tienen la concesión minera y otros no tienen ni con qué calentarse. 



*La cita es de la Nueva Biblia Española, Ediciones Cristiandad 1975. 


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30 diciembre 2016

El secuestrador de ideas

  Les imagino informados sobre las andanzas del Rector plagiador. Ni siquiera un rabino se ha librado de sus garras, y si el Rector hubiera leído a Singer, sabría que no es cosa menor. La etimología de las palabras suele ser muy interesante. Es como el álbum familiar de los términos, su biografía, su analítica de sangre. En la antigua Roma designaba la acción de quedarse con el esclavo de otro y utilizarlo en provecho propio. El plagio es un secuestro.

 Irlanda es un país pobre, pero aquí las mujeres están con sus maridos —clamaba uno de los curas de El hombre Tranquilo (The quiet man), la inolvidable película de John Ford. Da igual a lo que se refiera la frase. Viene a decir que hay algo que no se puede comprar, que no tiene que ver con la fortuna, ni con los puestos que se ocupen, con los cargos, con los amiguetes, con las prebendas, con las palmaditas en el hombro, con los coches con chófer y los viajes con dietas, con los títulos. Se llama dignidad. Se llama honradez, se llama amor propio, algo que el Excelentísimo Magnífico Señor Rector de la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid (Spain), no conoce.

  Dirán que igual me pongo un poco duro, pero creo que podré argumentar por qué el comportamiento de este sujeto me parece especialmente abyecto. Les supongo ilustrados sobre el asunto. De acuerdo con la información publicada en eldiario.es y en otros medios de comunicación, el Excelentísimo y Magnífico plagió de modo profuso (como dice el manifiesto de 261 profesores e investigadores de universidades españolas y extranjeras) en el que no se le pedía que fuera aula por aula pidiendo perdón a los estudiantes y compañeros por el vergonzoso ejemplo que ha dado, que es lo menos que podía hacer, sino tan sólo su humilde dimisión como Magnífico y Excelentísmo. 

  Igual alguno a estas alturas cree que estoy cargando demasiado las tintas, pero creo poder explicar por qué no. En primer lugar porque se trata de un acto vergonzoso que va contra la propia naturaleza del cargo que ejerce. Es como si un abogado intentara hundir por todos los medios a su cliente, un médico hacer enfermar a sus pacientes, un ingeniero que planificara la ruina de un puente recién proyectado, un boxeador que hace tongo, un delantero que se niegue a marcar un koala carnívoro...

  Por otro lado es una manifestación impúdica de indignidad. Decía doña Concepción Arenal que había que odiar al delito y compadecer al delincuente. Pero qué pasa cuando el delincuente no puede ser castigado. ¿Qué ocurre cuando el delincuente saca pecho de su felonía? Doña Concepción no sabía que en el umbral de 2017 los delincuentes, los deshonestos y los malnacidos no se sienten avergonzados cuando son sorprendidos y descubiertos en sus felonías. No sólo tratan de evitar el castigo, lo que sería algo humanamente más que entendible. Los malvados ahora "denuncian una campaña de persecución". El conductor borracho se siente "perseguido" por la Guardia Civil, y también el maltratador, el político corrupto, el sinvergüenza y, cómo no el Exclentísimo y Magnífico. Otra pobre víctima del copia y pega del Word.

  Pero no es sólo que se trata de un acto indigno, sino que se trata de un acto de rapiña que perpetran los que están en una situación de poder respecto a los que no la tienen y sólo (pobres de ellos) tienen su talento, sus ideas (buenas o malas) su trabajo, su esfuerzo, sus ilusiones. 


  ¿Se permitiría el mismo comportamiento a un estudiante de esa misma universidad? ¿Cuántos buitres habrá en la ciencia, en la política en las artes, en el cine, en la literatura... planeando en los cielos en busca del talento del que carecen? ¿Cuántos hay olisqueando en blogs, en cortometrajes, en trabajos de estudiantes u otros colegas profesores y científicos? ¿Es esa la razón por la cual la conducta del Exelentísimo y Magnífico ha quedado impune? ¿Es por eso que ellos creen que no es para tanto?

  Pero por último, no es sólo que la conducta del Magnífico sea inmoral y que sea un robo del trabajo de los demás. Es que además es antisocial. Supone un desprecio público del trabajo de los demás, en un país a una generación escasa del analfabetismo y del hambre en el que el trabajo intelectual no está aún valorado. La opinión de un abogado vale tanto o menos que la del cuñado que se sacó unas asignaturas. La del médico como la de cualquier fulano acodado en un bar. Y de eso se deducen las consecuencias. Los maestros no valen nada. Los científicos no valen nada. Los traductores no valen nada. Los que saben algo de algo no valen nada, salvo los que dicen que saben todo de todo o dicen saber cosas que nadie sabe.  

  Se te abren las carnes al ver cómo se tratan estos asuntos en los lugares más civilizados en este aspecto. Detesto poner estos ejemplos, pero ¿cómo no acordarse del Ministro alemán de defensa forzado a dimitir cuando se demostró que plagió su tesis? ¿Cómo no acordarse de la ministra de educación alemana que dimitió por la misma causa? 

  Dentro de unos meses nadie se acordará de este asunto. En vez de meterse en la cama avergonzado, el sujeto del que hablamos ha convocado elecciones. Como diría un argentino, capaz que gana. Será Magnífico. Será Excelentísmo. Pero es sólo un copiota.

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