Mostrando entradas con la etiqueta Europa. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Europa. Mostrar todas las entradas

24 enero 2015

Grecia es nuestro estado de ánimo

  En español hay muchas expresiones que vienen a significar la ruptura alegre y despreocupada con el pasado. El sentido común dicta que deben hacerse las cosas de acuerdo con una lógica establecida, conservadora podríamos decir. Pero desde siempre, la sabiduría popular ha sabido que llega el momento de cortar, de seguir los impulsos. El momento de "ponerse el mundo por montera" y "que salga el sol por Antequera". Si sale bien "San Antón y si no la Purísima Concepción".

  Sin duda las realidades políticas y económicas son también estados de ánimo colectivos. 



  Cuando se es precavido, es mejor ante unas décimas de fiebre, quedarse en casa en el sofá, tomarse un caldito e ir a la cama temprano. Pero si el malestar sigue, quizá sea mejor después de todo darse dos carreras, una ducha fría, recurrir a la homeopatía, practicar sexo o tomarse dos gin-tonics. "A vivir que son dos días" o incluso, si el fin es inevitable, "para lo que me queda en el convento, me cago dentro".

 El estado de ánimo acaba encarnándose en los líderes políticos. Por ejemplo, el temperamento sombrío de los británicos de los años setenta y principios de los ochenta, inmersos en una profunda crisis económica y de identidad nacional, se encarnó en Margaret Thatcher, la sombría hija de tendero. La Dama de Hierro, en la más clara tradición del sadomaso nacional, interpretó que los "naughty" británicos, especialmente los laboristas, mineros escoceses y otros izquierdistas,  estaban "in need of correction".

  Muchos británicos están todavía hoy en día, satisfechos de los azotes recibidos, creen que la política de Thatcher contribuyó a recuperar algo del Reino Unido, y el borracho Galtieri se prestó voluntario como diana de los torpedos de la Royal Navy. Aun así desde luego no volverían voluntariamente a poner sus nalgas en pompa preparadas para el castigo.

 El caso de los españoles no es distinto. Aunque amantes de la fiesta, el español es melancólico y desconfiado. En los momentos de alegría podemos confiar en jóvenes abogados como Felipe González o Zapatero. En los de preocupación en un enfurruñado y malcarado inspector fiscal como José María Aznar, y en la postración anímica, en un registrador de la propiedad como Rajoy, un señor aburrido y gris de ojos huidizos y maliciosos.

  Si uno ve el panorama político griego, todo lo que digamos se multiplicará por diez. Si Aznar es enfurruñado, Mijaloliakos de "Amanecer Dorado" es un exaltado violento. Si Rajoy es gris, Samarás da ganas de llorar. El recientemente fabricado líder de centro, Eleftheriadis, es una marca blanca. No es el Gelocatil, es otro analgésico mejor que no daña tanto al estómago pero tiene el mismo principio activo.

  El conservador que anida en mí, el miedoso al que no le gusta salir de "la zona de confort" y algunos datos más, hacen que no me fíe nada del líder de Syriza, Tsipras (Chiripas para el catedrático de Economía, Santiago Niño). Pero deseo, por lo que nos toca, que los griegos le den el poder. Que se dejen de miedo, que rompan las cadenas de la Troika y el FMI. Que tomen una opción optimista, aunque sea equivocada y "cojan el toro por los cuernos". Ya una vez dejaron de ofrendar al Minotauro, siete doncellas y siete mancebos.




El humor está aquí, en alguna parte
Síguenos en Facebook y Twitter

28 mayo 2014

Otro sesudo análisis postelectoral

  He leído y escuchado un surtido variado y abundante de análisis del resultado de las elecciones europeas

  La mayoría "en clave española", como les gusta decir a "los analistas" en su jerga. Alguno más glamuroso y viajado se ha aventurado por las procelosas aguas de los resultados electorales del resto de los países europeos, con parada y fonda obligatoria en la Francia de Madame Le Pen y estación término en el Reino Unido, algo que les da la oportunidad de pronunciar con fruición galesa /el yukid/.

  Segundo párrafo. Ha leído usted un surtido y abundante análisis de las elecciones europeas; ¿Y qué? ¿Va entrar al grano o lo deja para el párrafo quinto? 

  Tercer párrafo. Resumo lo escuchado. Descontento de las masas con la situación económica. Hastío de los electores con los partidos "moderados". Ascenso de los populistas de izquierda y de derecha, que carecen de un programa creíble. Desafección de la política etc etc. Les ahorro el resto de la cháchara porque les doy por suficientemente ilustrados. 

  Como Groucho Marx, parece que se empeñan en decir: ¿a quién vas a creer, a mí o a tus propios ojos? Como científicos del siglo XIX se empeñan en decir que es imposible que exista un medio de transporte que circule a más de ochenta kilómetros por hora. 


  • Relatan un panorama de nuevos partidos sin programa, ¿no han escuchado a nuestro presidente del Gobierno decir que ha hecho lo contrario de su programa? 
  • De su discurso vacío, ¿no han oído decir a la vicepresidenta decir que hasta ella misma se ríe de lo que decía en la oposición? 
  • De que nos llevarán al desastre, ¿más desastre que ser el país con más desempleo de la OCDE? 
  • De que no se saben lo que harán si llegan al poder, ¿no han oído hablar de Rafael Blasco, del PP antes del PSOE, con todos conseller en Valencia, y condenado a ocho años de cárcel por saquear la Consellería de Cooperación? 

  Después de escucharlos he llegado a la conclusión de que la crisis que aqueja a los analistas políticos es al menos tan grande como la de los abogados. Simplemente no han tenido recursos para actualizar su manual y han tenido que echar mano de uno caducado anterior al euro. Quizá, incluso no les llega para pagar conexión a Internet. En la Cadena Ser, un pobre analista que despotricaba contra el voto irracional a "antisistemas" insistía en decir que los electores habían enviado "un señal" a los partidos tradicionales. Me pregunto, ¿no tenía el analista una mujer, novia, madre, padre, hermano o amigo que le mandara un whatsapp advirtiéndole?

  Sin duda , más interesante por una vez, es lo que dice la gente en las redes sociales, en sus Facebook y demás instrumentos del diablo de las masas. Allí al menos te encuentras algo distinto, como los que piden la unión de la izquierda, los que dudan del nuevo mesías Pablo Iglesias rebajándolo sin equipararlo con Belcebú y para el postre, el toque divertido de los que dicen que la figura de Pablo Iglesias (el que permanece vivo) es una maniobra de los masones, dando todo tipo de explicaciones en gestos, signos y logos. ¡Ay los masones! ¿Qué sería de las conspiraciones sin ellos?

  ¿Y mi opinión? "Yo creo que los electores han mandado "un señal" a los partidos tradicionales, de los que ya han mostrado una notable desafección bla, bla, bla, etc, etc, etc…, crisis de liderazgo, bla, bla, clase media castigada, bla, bla, bla... en el contexto actual". A esto debo añadir que se debe ir partido a partido, que no hay rival pequeño y que quien perdona lo acaba pagando.

  También creo que si me dejara coleta tendría un futuro muy prometedor, pero nadie parece darse cuenta. 
Yes, I can.




El humor está aquí, en alguna parte
Síguenos en Facebook y Twitter

26 mayo 2014

¿Me abstengo?

  ¿Me abstengo? —Señor Gordo, las elecciones fueron ayer—. ¿No llega un poquito tarde? ¿No debería dejarse coleta y ponerse la corbata sin abrocharse el último botón de la camisa? ¿No es usted un poco viejo para todo eso? ¿Acaso tiene usted el sentido de la orientación temporal de Ana Botella?
  Me explicaré. Quiero hablar de la abstención, pero no sólo de la abstención política sino de la abstención en general, pero para no defraudar sus expectativas empezaremos por la política. 

  En las elecciones europeas celebradas ayer, en la circunscripción electoral aún conocida como España, el 56,91 por ciento de los electores optaron por el "Partido Abstencionista". Es un resultado modesto si se compara con Eslovaquia, donde los abstencionistas lograron un 87% de no participantes. 

  El Partido Abstencionista es en realidad una gran coalición con diversas corrientes donde la más sobresaliente es el "no-voto-para-dar-un-castigo-al-sistema". Sin duda se trata del tipo de personas que no van a las fiestas y piensan que los que acuden están pensando en ellas y no en ligar o servirse otro gin-tonic.  

  Otra corriente es la de los que no saben si quiera que existe tal cosa como el Parlamento Europeo o incluso algo llamado Unión Europea. No me tomen por clasista pero entren en un juzgado de guardia al azar o en un centro de salud y pregunten a voz en grito a la concurrencia qué cargo ocupa Van Rumpuy, o Durao Barroso. La pregunta comodín será quién es Juncker; y si alguien acierta le regalo un fin de semana en un Spa

  Aunque electoralmente sean abstencionistas, este grupo en realidad no lo es, puesto que abstenerse de algo significa dejar de hacer alguna cosa o privarse de hacer algo. Muchos de los abstencionistas ni siquiera saben qué se puede votar, qué día o a quién. Otros muchos nunca lo hicieron, por lo cual en realidad son falsos abstencionistas. ¿Qué eso un trabalenguas? No, por cierto.

  El que se abstiene de verdad debe sentir la privación. Las religiones de todo pelaje han sido siempre muy partidarias de la abstención. No de la política, desde luego, y menos de la económica, pero sí de la sexual o de la alimentaria, entre otras. He leído que los masones no permiten hablar a los aprendices de las logias, que por tanto deben guardar abstinencia en los debates.

  Muchos gordos y gordas (o presuntos gordos y gordas) están ahora a dieta, en lo que antes, de manera un poco cursi se llamaba operación biquini. Dejarse lorzas en el camino no sólo tiene una recompensa en términos de salud (supuestamente) sino que se convierte de hecho en todo un ejercicio moral, pues todo aquel que pudiendo disfrutar se abstiene sigue siendo un virtuoso.

 Abstenerse supone normalmente un sacrificio.  El  binomio sacrificio/recompensa, siempre ha tenido buena prensa. En la versión de Paulo Coelho y afines ni siquiera debe tener correspondencia lo uno con lo otro, sino que una buena acción en un sitio será recompensada en otro lugar insospechado toda vez que el universo. A eso, Bruce Lee contestaba que hacer el bien y esperar recompensa es como creer que un león no te comerá por ser vegetariano. En cuanto a los políticos, ellos sólo nos piden que no nos sacrifiquemos absteniéndonos en las elecciones, aunque en el fondo lo que prefieren es que nos abstengamos de saber y más aún de reclamar lo que en derecho nos corresponde. ¿Tengo un brote de "pabloiglesismo"? Me abstengo de valorarlo.

  La abstención debe ser una decisión personal, se tiene que tener la oportunidad de hacer o no. De todas las abstenciones posibles, la más difícil nunca será la electoral, como lo prueban los eslovacos, y ni siquiera la sexual, como han demostrado algunos místicos, sino la de hablar. Algún europarlamentario eslovaco en Europa tendrá un despacho lo suficientemente grande como para invitar a merendar a la mitad de sus electores, pero no por ello permanecerá callado. En la cháchara universal de los blogs, twitter, whatsupp, radio, y sobre todo (y aún) la televisión, nadie tiene derecho al silencio.

  Dos meses sin escribir y nadie se acordaría de un blog llamado El Señor Gordo
Cuatro meses sin que Mediaset le de cancha en sus cadenas de televisión a Pablo Iglesias y...
 ¿alguien se acordará de él? Me abstengo de opinar.




El humor está aquí, en alguna parte
Síguenos en Facebook y Twitter