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16 abril 2016

You are not a bastard

  Dice Mariano Rajoy que en diez años los universitarios españoles deberán hablar inglés si quieren obtener el título. Para ser algo que ha dicho Rajoy, tiene bastante sentido, aunque es otra vuelta de tuerca a la ley del embudo, con la que luego les iluminaré. Verán, quiero compartir con ustedes la siguiente hipótesis. Pienso que a Rajoy se le toleran las frecuentes estupideces, simplezas, errores, falta de liderazgo y actitud pasiva por tener dos rasgos que aún son muy valorados. Es hombre. Es registrador de la propiedad.

  Si Mariano Rajoy fuera Mariana Rajoy y en vez de registrador de la propiedad fuera trabajadora social, auxiliar de clínica, bibliotecaria o parada no quiero ni pensar lo que los "Azúas" dirían cada vez que lo escucharan decir que el calentamiento global no existe porque se lo dijo su primo; que con Camps siempre estará a su lado, detrás o delante o que un plato es un plato. Pero está forjado a fuego en el imaginario español, al menos en el de los que pertenecen a cierta generación, que alguien que nada menos ha ganado la oposición de oposiciones es una persona brillante, por más que dé muestras de ser un mediocre, y que además no habla inglés.

  Hace unos años leí la siguiente anécdota del presidente de Chipre, Demetris Christofias. Hay que añadir que Christofias, pese a ser comunista, es muy "rajoyano" y se ha prodigado con abundantes frases similares a "es el vecino quien elige al alcalde y es el alcalde el que elige al vecino". En una ocasión durante un consejo europeo, Christofias departía en uno de los corrillos informales con otros líderes cuando de repente se incorporó el primer ministro británico, David Cameron, al grupo y Dimitris le dio la bienvenida con la frase "you are not a bastard".

 A Cameron no le hizo ninguna gracia que le dijeran que no era un chulo o un cabrón porque no tenía ninguna duda al respecto. El resto del grupo se quedó también igualmente sorprendido. Al final todo se trató, como era de suponer, de un malentendido lingüístico. El presidente chipriota había traducido literalmente una expresión griega equivalente a nuestro "hablando del rey de Roma". Ni que decir tiene que después del sofocón y de las excusas, Christofias tuvo que arrostrar con una buena cadena de chistes y chanzas sobre su incompetencia lingüística. 

  Pero "talking about the king of Rome". ¿Hubiera sido posible la misma anécdota con nuestro registrador de la propiedad favorito? Afortunadamente no, porque nuestro líder no tiene la "competencia lingüística", como se dice en la jerga, para mantener una conversación informal en inglés y animarse a meter la pata. ¿No recuerdan la conversación que mantuvo Mariano con el panameño Bertín Osborne en su programa de la televisión pública? Estaban en la cocina, como Pajares y Esteso en los bingueros, hablando de sus cosas. 

- ¿Y tú con el inglés cómo te manejas?

- Pues me cuesta...en mi generación no te mandaban a ningún sitio... pero salvo los nórdicos, el resto...

  ¿No te mandaban a ningún sitio? Mariano, habla como el vecino que trabaja en correos y que te dice que se ha ido de vacaciones a Londres. Cualquiera diría que el inglés es importante para desenvolverse a nivel internacional. Cualquiera diría que Rajoy no es una persona que ha estado ocupando altos cargos de responsabilidad, y últimamente el de mayor responsabilidad de España. ¿Por qué no se preocupó durante estos treinta años en aprender idiomas? ¿Un plato es un plato? ¿"A dish is a dish"? Al menos Aznar tuvo la decencia de hacerlo, y por cierto, con éxito, pese a las críticas, de tinte más bien palurdo, que recibió.

  Todo esto sería enternecedor si no fuera una manifestación más de la ley que rige las relaciones internacionales y también profundamente las nacionales. La ley del embudo, según la cual tú tienes las obligaciones y yo los derechos. Tú pagas tus impuestos aquí, y nosotros ya veremos dónde. Para mí todo, para ti, ajo y agua.

  Pueden darse una vuelta por las ofertas de empleo. Observarán la desproporción enorme entre requisitos y oferta. En los requisitos casi siempre incluirán idiomas. Inglés por supuesto, pero también alemán y francés son necesarios para alcanzar la condición de mileurista o de semiesclavo. Por tanto, se establece un "Principio de Peter" salvaje en el que los directivos pasan de la incompetencia a la superincompetencia ¿Han leído la carta de cese del ministro Soria? El recepcionista con contrato de un mes puede negociar en varios idiomas pero el Presidente del Gobierno de España, no puede ni siquiera decir, por error, "you are not a bastard". Eso es cosa de nórdicos. 

Un plato es un plato y un jeta es un jeta.



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23 marzo 2015

Nivel de inglés medio alto

  Cuando uno lee en un curriculum vitae español nivel de inglés medio/alto, significa que la persona sabe escribir estas frases: "How are you?", "I am fine, thanks", y poco más. Si lo sabe pronunciar además de escribir, quizá se anime y ponga medio/avanzado. Por supuesto no se trata de ningún engaño, puesto que todo el mundo sabe que decir nivel de inglés medio/alto significa que tu dominio del idioma de Shakespeare (me moría por decir esta frase cursi) es más bien limitado. Si pones nivel bajo o medio, el empleador creerá que la únicas palabras de inglés que sabes escribir son "stop" y "outlet".

  En todas las sociedades hay autoengaños colectivos. Mientras se es despiadado criticando algunos aspectos, en otros hay un acuerdo de no agresión. En las entrevistas de trabajo, un empleador que no habla inglés, pide a un candidato tres idiomas extranjeros que finge conocer. Se supone que funcionarios, policías y en general cualquiera que haya aprobado el bachillerato, tiene un nivel de inglés medio y podrían mantener una conversación, pero la realidad es tozuda (estaba deseando escribir este término tan odioso). 

  Los políticos también son tozudos, en el mejor de los casos. En la Comunidad Valenciana (Spain), donde la frontera entre lo grotesco y lo delictivo a veces no se distingue, intentaron instaurar un sistema de enseñanza bilingüe inglés/castellano. El pequeño problema consistía en que eso suponía que profesores que no hablaban inglés impartirían sus lecciones a alumnos que no los entenderían. No hace falta decir que la eficacia del Decreto 127/12 está siendo complicada...

  Hay sesudos estudios que explican el por qué del bajo nivel de lenguas extranjeras en España. Que si los programas, que si los medios, que si las "ratios"... No sé si alguno contemplará que en España se castiga el atrevimiento.

  Quizá recuerden el escarnio público que sufrieron José María Aznar y sobre todo Ana Botella (también aquí el machismo) con sus intervenciones públicas en inglés. No tengo ninguna simpatía por dicho matrimonio, pero si hay algo positivo (quizá lo único) que han aportado a la vida pública, ha sido su empeño en aprender inglés siendo ya adultos hechos y derechos y su coraje de hablarlo en público. Los chistes, mofas, burlas fueron masivos,  y sin embargo, el nivel su nivel, paradójicamente, es más que aceptable. ¿Y que pasa si no lo fuera? Debieron ser elogiados y su ejemplo seguido, pero no. 

  España sigue en cierto modo siendo una sociedad tradicional donde el atrevimiento está mal visto y el error, aún peor. Los estudiantes de idiomas acostumbran a decir que sienten "vergüenza" al hablarlo. Una vergüenza que hunde sus raíces atávicas en las burlas en la plaza de la aldea. En el escarnio público al tonto del pueblo, al raro, al invertido, al bohemio si además es pobre, al excéntrico, al del pueblo de al lado. Incluso en mi universidad se penaba a los que osaban preguntar y rompían así la clase magistral. La pena consistía en el desprecio o la ironía maliciosa, como solía practicar el departamento de Filosofía del Derecho. La recompensa era el manso silencio del aula y solo roto por los llantos fingidos para subir nota en las tutorías. 

¿Atrevidos? ¿Creativos? No way!
 Corderos los quiere el Señor que para eso es su pastor. 


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