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02 abril 2014

Teodoro, Teodorín y otras gentes de postín

  Teodoro es Teodoro Obiang Ngema. De profesión, sátrapa y dictador de Guinea Ecuatorial. Ganó las oposiciones a presidente/tirano con el tema "cómo derrocar a mi tío". Ciertamente, Francisco Macías Nguema era un tipo igualmente poco recomendable. Obiang lo mandó fusilar y eso, mis queridas sobrinas, no se hace con un tío por muy chungo que éste sea. ¿Estamos?

  Obiang es Licenciado en Derecho por la española Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED). En realidad hablar de universidad española y a distancia son términos a veces redundantes, pero eso es otra historia. La UNED tiene fama de dura, así que no me cabe duda que el alumno Obiang aprendió bien los derechos fundamentales y las libertades públicas.

  Teodorín es Teodoro Nguema Obiang, uno de sus muchos hijos. Es segundo Vicepresidente del Gobierno de Guinea Ecuatorial. Siguiendo la tradición de la familia, en algo se tenía que notar la influencia española. Aquí los oficiales de la Guardia Civil, crían oficiales de la Guardia Civil; los historiadores de izquierda, historiadores de izquierda; los jueces,  jueces y los curas... Los curas, sobrinos.

  Teodorín sigue los pasos de su padre con entusiasmo. "Mister Lamborghini" es un hombre inmensamente rico al que le encantan las cosas que les gustan a los ricos no japoneses; los coches deportivos, gastar dinero a espuertas y básicamente lo que hacen los hijos de los dictadores multimillonarios. Dicho de otro modo, no te lo esperes en el metro leyendo un libro de José Antonio Marina. Un juzgado francés lo está investigando por malversación de fondos públicos y blanqueo de capitales. No saquemos conclusiones precipitadas y respetemos su presunción de inocencia.

   Según Human Right Watch, el 75% de los ecuatoguineanos vive por debajo del umbral de la pobreza. El 60% no tiene acceso al agua corriente. El país, sin embargo, es rico y tiene recursos petrolíferos, gasísticos y forestales. Será por eso que Teodoro fue elegido con el 99% de los votos en las últimas elecciones. De hecho, la página web oficial del país parece más el facebook familiar de la familia Obiang.

  Teodoro es además es un tipo considerado y el único mandatario extranjero que ha venido al "funeral de Estado" del presidente Suárez. Le venía bien. Obiang tenía que dar una conferencia en instituto Cervantes sobre el español en África, él, que ha tratado por todos los medios de que Guinea Ecuatorial se hiciera francófona o lusófona. Me hubiera gustado ir a su charla. ¿Acabó su disertación recordando a Antonio Machado? "Caminante no hay camino se hace negocio al andar, y al volver la vista atrás, se ve al opositor que no hay que volver a enterrar". Hubiera sido un detalle.

¿Y las gentes de postín? Tenemos a los ausentes, que desde el punto de vista internacional engrosarían el grupo "resto del mundo". Y tenemos a los presentes, y de entre ellos al protagonismo. Al cura en el entierro, novia en la boda y niño en el bautizo. Monseñor Antonio María Rouco Varela. ¿Pero no se había jubilado?

Los viejos cardenales se ríen de la longevidad de los viejos roqueros. Se ríen de ellos y Rouco además, se ríe de todos.




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03 diciembre 2013

Afri-¿qué?

  Escribió el gran periodista polaco Riszard Kapuscinski que África en realidad no existe más que como espacio físico. Una bofetada para los que ven el continente como una simplificada unidad. África, ese lugar de pobreza, safaris y mosquitas con malas intenciones. Es curioso, teniendo en cuenta que somos un país que tiene parte de su territorio en ese continente, y que aunque de poca extensión geográfica, también poseemos allí un pasado colonial y lo ignoramos completamente. Y de la ignorancia española podría decirse lo mismo del que roba a un ladrón, no sé si me siguen.

  En los medios de comunicación españoles África solo existe en su doble vertiente de exportadora de inmigrantes que huyen de la pobreza y de importadores de voluntarios que huyen (quizá) del aburrimiento y de la mala conciencia. Cuando se da información en profundidad, ésta versa sobre las razones de la pobreza y la inmigración y las razones bondadosas de los cooperantes. Por lo demás es casi imposible poner en el mapa los países africanos y el más conocido de sus habitantes es algún león del Serengueti.

  De cuando en cuando África aparece. A veces en forma de elefante de Botswana (con Rey cazador de por medio) y eso nos obliga a poner ese país en el mapa. Otras, las más, porque el fútbol se mezcla en sus asuntos. El fútbol y su primo el rugby, inventos que se fundaron en la Taberna de los Francmasones en Londres, es una pasión española y africana. No es de extrañar que el último encuentro entre la antigua colonia africana de Guinea Ecuatorial y la vieja metrópoli haya sido un partido de fútbol.

  En la víspera, los bienpensantes (los mismos que no osarían criticar una gira por China, o al menos no con tanto estusiasmo) dedicaron la semana a criticar que la selección española jugara en el país que gobierna el sátrapa —formado en la academia militar de Zaragoza— Teodoro Obiang. Por supuesto, es mejor ser bienpensante que malpensante, pero ambos son igual de aburridos, se desahogan cuando saben que sus cacareos son perfectamente inútiles y se hacen a base de rivales que creen de poca enjundia, como los ecuatoguineanos.

Manuel Iradier
  No conviene menospreciarlos, a los ecuatoguineanos, me refiero (tampoco a los bienpensantes). Nos tiraron a patadas en una retirada colonial muy a la española, es decir, un acontecimiento entre lo trágico y lo cómico. El gobierno de Felipe González les animó a que se integraran en la comunidad francófona, pero ellos siguieron recalcitrantes con el español. Toda la historia de Guinea Ecuatorial y de España es interesante, cómica, trágica y asaz novelesca. España le debe la colonia a Manuel Iradier. Aventurero y masón, ahora olvidado, merecería al menos una buena película. Ya se sabe que estas historias no entran dentro de la noble categoría de "memoria histórica", que en la definición española significa lo que algunos quieren a toda costa recordar y otros a toda costa olvidar. 

  Los que no entran en esta categoría, como Manuel Iradier y la relación de España con Guinea Ecuatorial, duermen el sueño de los justos. Ramón Jiménez Fraile editó en un libro llamado "África" y publicado por Mondadori, una selección de textos de este explorador vitoriano y artesanal que quedó fascinado por la aventura tras acudir a una conferencia del explorador y buscavidas Henry Morton Stanley (doctor Livingston, supongo).

  África no será un país, pero también es un lugar de cultura, gastronomía (aun recuerdo el delicioso programa británico "A taste of Africa"), tradición y negocio. Se lo digo yo, que me he recorrido el continente en falsos viajes desde Argel a Ciudad del Cabo, pasando por Addis Abeba.

Nota final. Como hace tiempo que no me pongo estupendo recomendando películas, aquí van tres consejos cinematográficos africanos y un blog.






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