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02 noviembre 2012

Claves para el liderazgo ineficaz. Parte 1

  Es posible que el sistema capitalista se esté desmoronando, pero se nos pide cada vez más que conduzcamos nuestra vida como si fuéramos gerentes, o mejor dicho como managers, o directamente coach. No tenemos un problema sino que nos enfrentamos a una "oportunidad".

No somos gente sociable sino que somos capaces de identificar a las personas que nos pueden ayudar  o poner en dificultades.  No es que nos pongamos en forma en un wellness center, celebremos Halloween, atesoramos un background y no un pasado —todo eso es soportable cuando te llamas Aaron o Jonathan—. Se trata de que las pautas vitales han sido sustituídas por consignas empresariales o de "management". La empresa eres tú. Tu identidad una marca, tu cara un logo y cuando hablas "implementas una política de comunicación". De toda la seudo-teología de la empresa la que siempre me ha parecido más notable y misteriosa es  la relacionada con el liderazgo.
 
  La biblia de este nuevo credo la componen unos librillos de management —siempre de origen norteamericano—, que además siempre vienen ilustrados con cuentecillos que a modo de fábulas del know-how, tratan de mostrar la moraleja del directivo. También son muy aficionados a las listas de normas de cosas que deben o no hacerse, según las circunstancias. Uno de esos libritos lo publicaba el otro día el Diario Expasión, se podía adquirir por dos euros y se llama "Claves para el liderazgo eficaz". Tiene este opúsculo un capítulo especialmente sugestivo que se llama "cómo puede cuidar de sí mismo" (en castellano sería cómo puedes cuidarte) y ofrece una receta en siete pasos. Me permito reproducirlos.
 
  1. Hablar regularmente con alguien de confianza. Como ejemplo de seres de confianza cita a la pareja o a un amigo íntimo. Quizá el autor sea demasiado optimista.
  2. Buscar un tutor. ¿En la bolsa de tutores? Supongo que será un ser conocido previo pago de la matrícula del MBA.
  3. Aprovechar los seminarios y cursos de liderazgo personal. (Sospecho que los da el ser citado en el punto 2 que quizá coincida con los citados en el punto 1).
  4. Buscar un "santuario". Aclara: un lugar donde retirarse regularmente y reflexionar. Por ejemplo una casita propiedad del mentor, que te ofrece cuando te da clases de liderazgo o cuando hablas con él o ella en calidad de amigo íntimo o pareja.
  5. No tomarse las críticas como algo personal. (Las críticas de tu tutor-pareja-profesor-casero).
  6. Practicar técnicas de relajación y pasear. Se supone que en compañía del tutor o de un perro.
  7. No olvidar hacer ejercicio regularmente. No entiendo. ¿Es que pasear no es hacer ejercicio? Igual el perro es un vago.
Es curioso que para protegerte haya que enriquecer a tu profesor de la escuela de negocios. Una vez desplumado, puedes hacerlo con el prójimo.